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Cómo lavar un coche sin gastar un euro

Miércoles, noviembre 30th, 2011

Esto de ser vago no sé ya si es una predisposición genética, una tara o incluso una virtud; pero hasta estoy por preguntar a mi madre si me movía en su vientre, que me da que no, que era ella más bien quien me agitaba para saber si estaba vivo porque yo ya de aquella… vamos como si estuviera en una tumbona en Cancún, aunque entonces que yo recuerde no tenía tabaco, no todo puede ser perfecto.

Pero el problema para los que tenemos esta tendencia innata hacia la pereza, hacia la holgazanería es que aunque quieras ser vago no puedes serlo, la sociedad te lo impide y… pues tienes que discurrir para hacer lo mismo o más que los demás pero sin matarte.

Por ejemplo, aunque vivo en el campo, a mí eso de pasar un fin de semana dale que te dale al coche con una manguera, un cubo con jabón y una esponja… qué quieres que te diga, no va conmigo (con mi vecino por lo visto sí; vamos, yo le veo maneras); y menos secarlo con una bayeta, que yo un trapo solo lo uso para limpiar los zapatos y poco más; es decir, que a mí un pañito me dura más que un litro de tabasco. Por cierto; un inciso, que esto aún no me lo ha aclarado nadie: ¿Alguien sabe cuál es la razón, pero la auténtica razón, de por qué todos los calzoncillos del mundo mundial terminan para limpiar zapatos?, es que no lo pillo, después dicen que los pies huelen mal…

Pues lo que decía; como vives en el campo, el coche se mancha, se ensucia, se embarra y… si yo me dedicara a los rallies iba yo a lavarlo… si hombre…, «ná que vengo de Monte Carlo», «es que el Acrópolis… », pero como no me llamo Sebastien Loeb, ni Juha Kankkunen, ni tengo un Subaru ni un Toyota Celica…

Así que estaba en cómo solucionar este problema cuando sufrí un cortocircuito cerebral, ya sabes, un chispazo, y se me hizo la luz. Así que cogí de bote de plástico en plan spray, llené más de la mitad con agua y el resto con Fayri (que sabe a menta, lo sé porque un día limpié mal un vaso y pensaba que eran restos de Pipermín) rocié el coche por todos los lados, así a los flish-flish… y a la carretera.

Claro, como aquí en Galicia llueve, pronto empecé a notar que ya solo a 50 kilómetros por hora se formaban burbujitas, preciosas pompas de jabón, y así fui unos 7 kilómetros para que la mezcla se esparciera por toda la carrocería. Luego aceleré hasta los 70 y al coger la autovía para ir al trabajo… bueno bueno, que me perdone la DGT, pero toda la DGT, desde el primer al último aceituno, pero a 140 aquello parecía el túnel de viento de la Ferrari… una velocidad, un ruido de las gotas de lluvia explotando contra el parabrisas, contra las ventanillas, contra la carrocería, una especie de líquido blanco-jabón por todos lados como si fuera un helado de nata derretido que me envolvía subiendo para arriba y yéndose por los lados…

Y como te lo cuento, que no miento, tras recorrer 30 kilómetros llegué al periódico, aparqué, miré el coche y estaba… joé como estaba; limpiño limpiño como una patena y tal cual lo veía me decía: «Llego a tener un descapotable… », pero inmediatamente se me quitó de la cabeza porque eso del descapotable y ducharse a la vez, hasta a mí, la verdad, me parecía mucho.

RODRIBICO, Y LA CORUÑA SE VUELCA CON LOS DISCAPACITADOS

El Club Liceo de La Coruña se vuelca con las personas de movilidad reducida y, este sábado, día 3, coincidiendo con el Día Internacional de la Personas con Discapacidad, se celebrará en la localidad de Culleredo una prueba de orientación. La finalidad es potenciar la participación de personas con movilidad reducida y que disfruten del reto personal que implica la orientación. Por otra parte, Versus Librería (Vigo) está colaborando con los libros de cuentos de Rodribico, colocándolos en el escaparate y promocionándolos, lo cual tanto yo como Xosé Tomas (el genial ilustrador) estamos muy agradecidos.

Cuantas más casas de alterne, mejor

Miércoles, mayo 4th, 2011

Estoy convencido que cuanto más casas de alterne mejor; mejor para ti, para mí, para tus hijos para los míos, para la seguridad de todos y no esa bobada de los 110 kilómetros a la hora… Oye, que no lo digo por la gente que está dentro, que a mí, como si las chicas esas las reconvierten en palilleiras de Camariñas, en catadoras de ostras de Arcade, en especialistas en buceo acrobático por parejas o como si quieren seguir allí, que yo hablo de las casas de alterne como edificio, como instalaciones, como estructuras y no porque sean bonitas o porque su construcción la haya realizado un prestigioso arquitecto de esos que miras la obra y te quedas flipando pensando en lo que se inspiró y, sobre todo, en lo que cobró; pero bueno, esa es otra historia.

Tu vas de A Coruña en coche a Barcelona, por ejemplo (y porque el tren tarda casi mes y medio) pues te vas fijando en los letreros de las casas de alterne y cuando llegues a la Ciudad Condal, hombre no te digo que sepas francés como si hubieras estudiado en la Sorbona, pero chapurrearlo… pues sí. Vas y lees: «Corps d’or au soleil», «Ta maison rouge», «Les femmes», «Ton petit nid d’amour», «Nuits de passion», «Les bells du Eden». Reconozco que sí, que quizás aprendas un idioma un poco monotemático, no manotemático, manotemático no, que te veo venir, pero aprendes y gratis.

Pero con las casas de alterne no solo estudias idiomas, sino que es más seguro para el tráfico que cualquier radar, me lo vas a decir a mí, que si lo he vivido… Tu vas en coche, das una curva, y tío, pegas un frenazo… pero un frenazo de los buenos, de taquicardia, de esposabronca y niño volando practicando ingravided en el habitáculo… ¿Y todo por qué?, pues porque de repente ves unas luces azuladas medio verdosas y crees que es la Guardia Civil que está haciendo un control, y no, son las casas de citas.

De verdad que creo que si se quieren acabar con los accidentes, o pones más casas de alterne por toda España u, otra posibilidad, más barata, repartes luces verdes y azules a lo largo de las viviendas de todas las carreteras nacionales. «Oiga, que somos de la DGT, que nada, que si pone en su balcón una lucecilla de estas un mes le pagamos 100 euros y su familia sin multas hasta el verano, que es una oferta de la DGT».

Claro que alguien contestará a los aceitunos hombrecillos de verde: «Pero si a mi Ambrosio le metieron ayer una multa de 300 euros por no llevar no sé que en el tractor.. ». «, señora, que eso se arregla ahora mismo. A ver Jaén, sabe, le llamamos Jaén porque es de Lugo, trae pacá un parte de esos y quita la sanción a Ambrosio; ¿Ambrosio qué?. Vale, Am-bro-si-o Can-ta-riz Ru-dri-pé-rez. Ya está».

Y así, de casa en casa, de pueblo en pueblo, de villa en villa y de ciudad en ciudad, colocando por toda España bombillitas azulvedorsas a mogollón por balcones, ventanas, árboles, por donde sea y… menos accidentes y más seguridad. Y sí, todo gracias a eso, a las casas de alterne.¿Qué?, sí eso, casas de alterne, de citas; no, clases de alterne no, cla-ses no, ca-sas, hombre, ca-sas; pero joé, tú en que piensas…

¿A 110 km/h?, ahora lo entiendo

Domingo, marzo 20th, 2011

¡¡¡ Claro… !!!, ahora lo entiendo. Yo pensaba que esto de conducir a 110 km/h era una faena, una simple faena y que ahí quedaba la cosa y se acabó; pero no, tras conducir hace unos días algo más de 120 kilómetros a esa velocidad gubernamental por la gracia de Dios comprobé que el asunto es muy grave, de una gravedad extrema, que puede cambiar radicalmente la sociedad y especialmente la familia. Ya ves, un simple cambio, así como sin pensarlo y te cargas la institución más importante desde que el hombre salió de la cueva de Altamira: la family, casi y la Confederación Episcopal ni se entera, como siempre están charla que te charla… de eso, de conferencia…

Y es que antes, cuando cogías el coche e ibas por una autovía o una autopista, te ponías a 120 o 130, que para esos las hicieron (creo) y toda la familia asumía que «no entretengáis a papá que está conduciendo» porque tú, yo (papá) estábamos casi haciendo una tarea de alto riesgo como si pilotaras un trasbordador.

Y así ibas, más o menos entretenido, prestando atención a la carretera, que si una desviación, que si una incorporación desde el carril lento, que si adelantas a Mudanzas Gutiérrez SL versus «long vehicle», que si reduzco para que me roben en el peaje… Vamos, lo normal, todo más o menos atentos al tráfico y así hasta el punto destino. Conclusión: viaje hecho y la familia unida.

Pues nada, todo esto se ha venido al tacho, al garete. Antes no hablas mucho porque tenías que estar pendiente, pero a 110… joé es que los viajes son un aburrimiento y entonces qué haces… pues hablar o te hablan y claro hablar o te hablan sí; ¡¡¡¡ pero de La Coruña a Madrid hablar 6 horas, 360 minutos, y otros 360 de vuelta… !!!!

Y ahí…. ahí chaval se va todo a tomar viento porque va a haber unos mosqueos matrimoniales que no veas y seguro que a la altura de Tordesillas (a mitad de camino entre La Coruña y Madrid) tras tres o cuatro discusiones ya habrá algún abogado espabilado que en la gasolinera te ofrezca firmar los primeros trámites de la separación, se suba al coche y para cuando llegues a Madrid estás ya divorciado y vuelves solo en el vehículo, si es tuyo; o en tren o autocares Hermanos Núñez si el «cort vehicle» es de ella.

Claro que todo esto tiene una parte positiva. ¿quieres ligar, por ejemplo y porque estás soltero? Pues si vives en el norte o en el sur invitas a una chica a la capital de España y sabes perfectamente si te quiere o no porque o llegas a Madrid o en la primera área de descanso se te tira por la ventanilla o se corta las venas, que una cosas es «me caes bien» y otra «¿seis horas contigo?, ¡¡¡¡ noooooo !!!!».

¿Qué quieres saber si tu matrimonio funciona, si es sólido, estable… ?; pues hazte 600 kilómetros de ida y otros tantos de vueltas a 110, habla que te habla y lo compruebas. Que lo superas, pues ya sabes: la familia unida jamás será vencida, que… ahora entiendo lo de ahorrar, no es por ir a 110 sino porque, ¿no notas que cada día te gusta menos viajar?. A mí, casi sí.

SI NO LO ENTIENDES, MI AMIGO LUIS TE LO TRADUCE

Este blog… que os voy a contar. Está bierto a todos los amigos y siempre es grato como alguien como Luis Rodríguez, que vive en Barcelona y además de tener un montón de contactos en todo el mundo es el responsable de Okodia Grupo Traductor, http://www.okodia.com/. Así que si no entendéis algo, incluso el artículo, o si queréis hacer una traducción en uno o varios idiomas, u otro servicio lingüístico ya sabéis a donde dirigiros, seguró que él, al ser colegas del blog siempre tendrá un detalle.

A 110 gasto más, pero mucho más

Jueves, marzo 3rd, 2011

 Sí, a 110 km/h gasto más, pero mucho más, lo he comprobado. Antes, a 120 o 130… ni me enteraba; pero a 110, mira por donde, es un derroche, un despilfarro, pero de otro tipo de energía, de la que emana de la sesera, del intelecto, que es bastante más cara porque un cerebro en reposo da mucho de sí y, en muchos casos, depende de lo que pienses  y según de quién… un peligro.

Cualquier dictador que se precie lo último que desea es que el personal piense. Esa es la máxima, salvo que ya pierdas los papeles y te dé lo mismo, que me parece que a muchos les está ocurriendo esto, y entonces adoptes una norma sin percatarte de que con ella la gente va a reflexionar, a recapacitar,  a razonar… que los hay que ni para dictadores valen aunque dirijan un país a decretazos. Qué le vas hacer, tiene que haber de todo; pero ya es mala suerte porque todo en la vida, todo lo que ves es al 50%, a la mitad. Puedes ser hombre o mujer, alto o bajo, gordo o flaco, listo a tonto…  pues justo nos va a tocar la manada de parvos.

En fin, yo antes dudaba de si quienes nos gobiernan y los que se oponen (los vividores, resumiendo) eran inútiles porque lo que me ocurría es que cuando iba a 120 o 130 y estaba a punto de llegar a una conclusión sobre ellos… pues ya estaba en el trabajo, metido en la vorágine del periódico, de los teletipos, de las agencias, de las llamadas de teléfono, de la máquina del café, y la verdad… de esto del acontecer diario como que no tenía mucho tiempo para analizarlo; bueno, cinco, diez, tal vez veinte minutos… ná.

Pero ahora, desde que estoy practicando a ir a 110 mientras voy al curre, tengo tiempo para todo; que solo me falta leer el periódico mientras conduzco, hacer el crucigrama, buscar los 8 errores, ir al maletero y ordenarlo mientras el coche va solo o sacar las piernas por la ventanilla para que cojan color y…  lo peor, pensar, cavilar, discurrir, meditar.

Y mira que pienso, cavilo, discurro y medito/meditamos porque mientras vas a 110, ves las lineas discontinuas blancas de la carretera y piensas, «una línea, un voto menos» (en mi caso, nulo) y mira que no hay líneas… Además, como tienes tiempo, pones  el manos libres y bueno… hablas con unos con otros, rajas de estos jetas del Parlamento y claro, razonando, meditando y cavilando ves todo de otra forma, de otra manera, empiezas a encontrar sentido a muchas situaciones, te involucras más y se te ocurre cada cosa… si eso del cerebro en reposo ya te decía yo que bueno bueno no es, pero como habrá que ir a 110…

Pues yo no sé tú, pero desde que dijeron que va a salir la normativa noto que hay una movida de cabreo generalizado, un hartazgo, un hastío, un desencanto, una desilusión, un cansancio…  un sentimiento de que en las próxima elecciones se va a votar en nulo a lo bestia para decirle a estos tipos que «así, no», «que se acabó la fiesta, las visas, los coches privados, las… ». Vamos, yo soy ellos y cambio ya la normativa y permito circular a 150 km/h para eso, para que la gente deje de razonar, de cavilar, de meditar de… pero por fortuna yo soy distinto, no soy ellos; yo soy como tú, normal, de a pie, de la calle, de trabajar, de sacrificarme y de pensar que este país puede estar mejor, pero mucho mejor…  sin todos esos, claro.

Un país de traca

Sábado, febrero 26th, 2011

De verdad que si no fuera porque hay cinco millones de parados, lo de este Gobierno es de lo más divertido. Un tipo que es el responsable de un mandato durante seis meses de la Unión Europea y durante el mandato, en vez de mandar, lo mandan a él y le exigen vía Alemania que arregle un país. Y… alucinante, como si en vez de un país esto fuera el kiosco de la señora Aurora, donde compro las chuches a mis hijas… ¡¡¡ hala !!! normas, leyes, decretos, reglamentos a granel y a lo que salga.

¿Y a alguien le extraña que ahora se les ocurra que conduzcamos a 110, y por qué no 4 bombillas por casa u ordenadores a pedales o volar en planeadores? Y es que con esta norma de los 110 km/h, a sí a bote pronto, lo primero que piensas es: ¿pero el Gobierno no recaudaba mucho por la gasolina?, entonces si ahorramos gasofa recaudarán menos y si recaudan menos invertirán menos ¿no?.

Y esto es buenísimo, esto es la genialidad de todas las genialidades, a la señales les van a poner ¡¡¡ pegatinas !!!, sí, ¡¡¡ pegatinas !!!; como las calcomanías que compro yo a mi hija pero a lo bestia de grandes y redondas. Y ya me veo yo las señales ardiendo por toda España, a esos nuevos inspectores de Hacienda que ahora van uniformados y en moto discutiendo con los conductores de que ahora hay que ir a 110 y no a 120, que 120 era antes y que «esa señal que usted ve la quemaron ayer y… ».

Te lo juro que no me extrañaría nada, pero nada de nada, que un día nos encontráramos todos; los de Albacete, Gijón, La Coruña, Barcelona,Tomelloso, Guadalajara y Algeciras; o sea tu y yo, viéndonos de perfil, como lo egipcios, y como ellos, en la plaza de España, en la Gran Vía o en la Puerta del Sol pidiendo que se larguen pero que se larguen ya (Gobierno y oposición), a poder ser a 150, que no los va a parar nadie, y que vengan uno tipos preparados, sin estar ebrios de poder y que se preocupen realmente de este país que se llama España.

Un recuerdo imborrable, las mudanzas

Jueves, febrero 24th, 2011

Después de vivir en unos ocho sitios, en pueblos y ciudades, de mudanzas me lo sé todo; pero absolutamente todo. Yo sabía, por ejemplo, que una reunión de mis padres con otras personas en la cocina, sino eran Navidades era que cambiábamos de casa y muchas veces me preguntaba si con tanto ajetreo realmente cambiábamos de casa o nos fugábamos. Y hasta creo que si ya de pequeño me gustaba la fotografía es porque inconscientemente me imaginaba a toda mi familia ya retratada en la Benemérita, de frente y de lado… eso sí, mi madre María Teresiña de tacones finos, aunque fuera al cadalso.

Lo que nunca entendí fue por qué mi padre no ponía ya un caldero colgado detrás en el coche y al lado un perrillo como los que llevan los zíngaros en los carromatos y de paso (pues como algún desplazamiento fue de San Sebastián a La Coruña, casi 800 kilómetros) por qué no lo aprovechábamos para ir vendiendo por los pueblos pues mantas, cerámica, cristalerías, mantelerías, albornoces, pijamas, bañadores, sujetadores, soltadores… yo que sé, lo que sobraba de casa y sacarle algún rendimiento al asunto.

No sé tú; pero yo he vivido tantas mudanzas que casi recuerdo los miles de objetos volantes que he visto entrar por las ventanas: sillones, tresillos, mesas, chineros, butacas, consolas, armarios, espejos, neveras, friegaplatos… y la frase más repetida: «Sepárate niño», «sepárate niño»; y el niño, yo, que no se separaba mientras veía a los del transporte moviendo muebles y más muebles en tanto se miraban mutuamente como diciendo: «O el chaval se aparta Pepe o lo embalamos como hay Dios, pesadito el niño de los… ».

Y yo, «el de los… », se separaba; pero solo se separaba cuando recibía algún golpe y oía: «Si ya se lo dijimos nosotros, señora, que ahí… pero el niño… ». Y estoy convencido que los tipos eran felices mientras me echaban la mercromina o el betadine, pero ni por lo más remoto se imaginaban en aquellos instantes que una vez vendado volvería a la carga, adonde estaban ellos, que así era de simpático el niño Guisande por aquella época.

Y la verdad que en el fondo tuve suerte, porque fue mejor recibir un tresillazo o un butacazo que una bofetada de aquellos tíos, que tenían unas manos amplias como playas en las que bien podían entrar dos camas de matrimonio, una cuna y un aparador.

Y claro, como los que quitaban los muebles eran los mismos que luego los ponían en la otra casa… pues lo que era el traslado en sí, el viaje, era como un descanso para todos, una tregua, especialmente para ellos. Y al llegar lugar de destino estoy fijo, pero fijo, que solo verme decían: «Dios, ahí está el niño; ganas da Pepe de lanzarle este botellín de cerveza a la cabeza ¿verdad?».

Y yo, que de mudanzas ya era un experto, veía con toda naturalidad cómo de un tremendo camión sacaban y sacaban cosas y más cosas durante horas y horas mientras había gente que se paraba en la calle, los que salían del edificio nos preguntaban a qué piso íbamos a vivir, de dónde veníamos y mi madre saludaba a los primeros vecinos, mientras yo pensaba «tanto saludo, para lo que vamos a estar… ».

Y todo parecía muy tranquilo, pero había sin embargo una guerra soterrada entre los de las mudanzas y yo; así ocho veces, ocho traslados; pero suerte, mucha suerte tuvieron los del transporte que nunca eran los mismo o… o, quizás, ahora que lo pienso, la suerte creo que la tuve yo porque aquellas manos eran… eso, como playas.

La nieve, el frío, el «cajoenrós» y…

Viernes, diciembre 3rd, 2010

Últimamente la palabra que más oía era crisis. Llegaba al periódico y los compañeros de la Sección de Economía, que están justo enfrente de mí, se pasaban todo el día hablando y escribiendo de la crisis, del Ibex 35, de las fluctuaciones de la Bolsa, de la prima de riesgo y que si las cajas gallegas llegan o no a unos acuerdos, que a mí, que vivo con lo justo para llegar a final de mes, como si se suicidan, paquete (por lo de caja) voy a engañar.

Pues oye, una cosa tan volátil, tan así que es un es no es como el tiempo… y todo cambia. Así, por la cara, te cae una nevada, te quedas incomunicado en la aldea y entonces ni Ibex, ni fluctuaciones, ni cajas, ni crisis… lo que más escuchas es algo tan terrenal y palpable como: «¡¡¡ Pecha a porta ho !!!».

Y además aprendes que ese «ho», no es «¡¡¡ oh !!!», de exclamación, es «ho» de «home» (en gallego; hombre en castellano) y vale lo mismo para decírselo a una mujer que a un hombre, a un niño que a una niña, a un anciano que a una anciana, a un tullido que a un político, con tal de que entienda… a quien sea.

Y es alucinante esto de las aldeas en esta época de frío y nevadas, porque vas a visitar a alguien, y ya antes de llamar, cuando estás a punto de abrir la puerta y aún no has entrado, oyes: «¡¡¡ Pecha a porta ho !!!», que te da un sobresalto…

Yo esto de «¡¡¡ pecha a porta ho !!!» me tiene sorprendido, pero mucho porque cuando estás en una casa de un vecino ves que es como una reacción automática, eso de acción-reacción. Un ruido… «¡¡¡ pecha a porta ho !!!», dos ruidos… «¡¡¡ pecha a porta ho !!!», tres ruidos… «cajoenrós, quen anda ahí ho». Y ese «ho» no tengo claro si es de «home» o de exclamación, pero que ese cajoenrós es la versión moderna del ancestral «qué carallo pasa.. », lo tengo clarísimo.

Yo en la aldea vivo en un constante aprendizaje; pero hay algo que no, que por mucho que lo pienso no comprendo. Estás en una casa y cuando te vas a ir dices: «Bueno, me voy. Ya cierro yo la puerta», «ya la cierro yo», insistes y repites tres veces, pero insistiendo y repitiendo bien, e incluso diciéndolo hasta más alto para que no haya dudas.

Pues oye, es despedirte, dar cuatro pasos por el pasillo y ni que hubiera cámaras estratégicamente instaladas o sensores especiales de detección de movimientos o de calor, yo que sé. Vas así como así, en plan tranquilote, te acercas a la manilla y de repente: «¡¡¡ pecha a porta ho !!!» y es tal el susto, que no me digas cómo, pero del alma te sale un cajoenrós

Joé con los viajes de placer

Viernes, julio 9th, 2010

¿Los viajes son un placer?, pues… como que no lo tengo muy claro y sobre todo cuando lo inicias. Yo no sé tú, pero no hay viaje que haga que no empiece con los nervios desatados, enloquecidos y mosqueado con mi mujer la sioux, con los niños, con quien inventó el veraneo, el aceite de oliva, la sandía, con…. arranco el coche, pongo la primera, segunda, tercera y a toda pastilla hasta que pasan 20 o 30 kilómetros y me calmo. Y no hablo de un viaje a la Luna o a Júpiter, no, que va, sino de una simple excursioncilla por ejemplo a Castilla a pasar unos días a un pueblo de Don Quijote de la Mancha y nada más.

No sé, debe ser algo intrínseco con el ser humano o será el temperamento latino, ni idea. Lo que sí sé es que lo planificas todo el día anterior para salir a las 10 de la mañana…. pues imposible, siempre pasa algo; que si no aparecen unos zapatos, que si el niño quiere agua, que si falta un bolso, que si el bañador, que si las toallas… yo que sé, algo siempre pasa. Y aunque todo esté perfectamente organizado, milimetrado, calculado, e incluso todo metido en el coche y estés ya dispuesto para salir pasa lo que tiene que pasar.

¿Y qué es lo que pasa que tiene que pasar?. Pues que empiezas con las paranoias de si habré apagado el butano, que si la luz, que si el agua…. pero lo peor no es que entres en casa y lo revises todo, no, eso sería la felicidad; sino que como tontiño que eres, en cuanto sales de casa te preguntas. «¿Pero seguro que habré apagado el butano?».

Y lo peor de todo es que sabes perfectamente que sí, que lo has apagado porque recuerdas incluso el movimiento que hiciste con la mano para desconectar el tapón de la bombona, pero nada, aunque te pusieran un vídeo, vuelves a entrar y otra vez a la condenada cocina y, en efecto, claro que lo apagaste y cuando vas a salir, a repasar de nuevo la luz, el agua y por momentos piensas «¿pero qué pasa, me voy de viaje o estoy haciendo una inspección de la casa, pero soy periodista o un empleado de Instalaciones Martínez, especialistas en luz, butano y agua y todo al alcance de su mano?».

Y cuando has hecho como cinco comprobaciones cierras las puertas, pero tío ¡¡¡ como la cierras, que la vas tirar !!!; ¡¡¡ pero so bestia, cuántas vueltas quieres darle a la llave, que son dos, como siempre, o es que hoy van a ser 600 !!!!. Y al final el toque delicado, ese que cualquiera que te vea exclamaría, «¡¡¡ será animal !!!», un empujonazo por si abre que a punto estás de destrozarla.

Yo te lo juro que hay viajes que estoy por veranear en el descansillo de casa, montar allí una tienda de campaña y cuando me dé el punto de descerebre entrar e inspeccionar todo de nuevo, la luz, el agua, el butano…

Pero es que esta demencia en los viajes es como una persecución porque cuando ya llevas 50 kilómetros recorridos, tu mujer dice: «¿Habré apagado la plancha?». «¿Qué plancha?», preguntas acongojado, y te responde, «pues cual va a ser, la de planchar». Y comentas, «pero si no planchaste nada», y te contesta «¿estás seguro que no planché nada?».

Y tú, que has apagado el butano como veinte veces, cuarenta la luz y unas 3.000 el agua, dices con toda naturalidad, «claro que no estabas planchado anda, no te preocupes».

Y mientras lo dices, te lo juro que por momentos te imaginas un incendio del copón, todos tu vecinos con quemaduras de segundo grado, vendados hasta los pies y diciendo: «La culpa es del periodista ese, el Guisande que… » Y para entonces entras en una curiosas metamorfosis, estás convencido de que todo quedó perfecto, controlado, y si ibas hacia un pueblo de la Mancha, más feliz que una perdiz aceleras el coche y como si las quemaduras son de quinto o sexto grado exclamas: «¡¡¡ De vacaciones familia, ancha es Castilla !!!».

¡¡¡ Esto es América !!!

Lunes, junio 7th, 2010

guisi

Hace unos meses publiqué unos artículos de un viaje (bueno de un viaje… seamos sinceros, del viaje, el único que hice, no vayamos ahora de farol, a Estados Unidos, concretamente a Texas) y no tenía pensado por ahora escribir de este megapaís pero por esas cosas de la vida acabo de recibir esta foto que pedí a mi gran amigo e ingeniero de Dragados Juan Miguel Pérez Rodríguez para saber en qué estaba ahora liado, allí en Miami, que es donde vive este crack.

¿Y qué pasa ahora en Miami?. Pues mira que desgracia, que la autopista que conecta de Este a Oeste la ciudad de Fort Lauderdale con las que rodean Miami (en la foto) los viales se han quedado pequeños, vaya por Dios; se han quedado pequeños, muy pequeños hombre y no vaya a ser que miles de Mackeins lleguen tarde al trabajo.

¿Y qué pinta mi amigo Juanmi en todo este cirio? Pues como ingeniero que es va a meter por bemoles, por arriba, por abajo, de canto o como sea tres autopistas más con un total de 8 o 10 carriles, vamos como la glorieta que tienes tú ahí al lado de casa, a la que llegas en coche y sacas tique para ver cuando te toca pasar.

Yo veo estas fotos y la verdad que me supera pero me animo diciendo que no hay como España; que no hay personas tan amables y alegres como los españoles; que donde mejor se come es en España, que donde uno más se divierte es en España; que donde mejor se vive es en…. y, sí, con nuestras glorietitas tipo tortilla/patata en plan décima potencia mundial y…. Oye Juanmi, ¿no podrás mangar un par de carriles para aquí?, tampoco es tanto, hombre, un par; o sea dos, nada más, si además no se van a enterar… bo

Mayday, mayday… incomunicados

Domingo, enero 10th, 2010

(Cosas que pasan al cambiar de un día para otro de la ciudad al campo sin tener ni idea)

Ni los más viejos del lugar; o sea todos, recuerdan cosa igual, y yo espero no recordarlo más porque estoy como esos dibujos animados, que se cuartean y hasta estoy por mirarme y requetemirarme en el espejo con el pegamento en la mano y echármelo a litros en cuanto vea alguna fisura, que no me extrañaría que hiciera un brusco movimiento y se me cayera un brazo o una oreja, que a veces me las toco para ver si aún las tengo. Vamos que no estamos justo hoy para hacer un cocido, no vaya a ser que la orella esa que está entre los garbanzos y las patatas vaya a ser la tuya y termines en el programa ese de Impacto Total.

Pero no hay como vivir experiencias extremas. Con esto del frío he descubierto que no hay nada mejor que oír música con unos buenos cascos, pero no por la música o pasar el tiempo, sino por eso, por los cascos, por calentar las orejas con esas almohadillas que hasta ese punto hemos llegado y me da lo mismo escuchar la 5ª sinfonía de Beethoven que la vigésimo cuarta, el tecno más desquiciado o incluso no oír nada, pero los cascos, los cascos como hay dios que no hay quien me los quite.

Y mira que a mí la música en general… pues bueno, bien; pero llevo dos días que me lo sé todo, pero todo todo, y controlo más que ese reconocido pincha coruñés que es Nikopol: un crak, que lo mismo mezcla un pasodoble (pena que no sea de güisqui) con el funk y queda que no veas. Pero es que además, entre tema y tema suena el teléfono o llamas y preguntas: ¿Sabes si va a bajar alguien a la tienda? Y esto es una tensión… ¿Vendrá hoy el panadero?, ¿y el del pescado?, ¿y el del butano? ¿Y el de la furgoneta esa que trae de todo que es como El Corte Inglés pero sin sablear?.

Y como toda sociedad que se precie, aunque solo somos 11, hay rumores de que… «Creo que Maruja va a hacer pan en el horno», «que dice Gelito que si tomamos un aguardiente», «que Manolo llama para ver si vas a su casa que aún le queda vino de la zona de Ourense», «que Virtudes va a hacer una empanada». Y aquí hay más movimientos que en el metro de Madrid, que me rio yo de la tranquilidad del campo. Y tu te preguntas ¿pero qué bemoles pasa hoy en la aldea que todo el mundo quiere hacer cosas, pero qué ocurre que recibo más llamadas que un día en La Voz de Galicia, pero es que seremos una secta que nos vamos a suicidar hoy ya todos en grupo como si fuera hoy el día D, de Dios mío que nos vamos?

Pues no, el asunto es otro; el asunto es que no se trabaja, vamos que no se trabajará manualmente, porque lo que es de cabeza, aquí no se para de discurrir. Y de verdad que me veo tomando lingotazos con el vino tinto de Manolo, devorando la empanada de Virtudes, el pan de Maruja y echando fuego con el aguardiente de Gelito. Lo que sea, o como se dice en Galicia, «o que sexa», pero eso sí, a mí los cascos… a mí los cascos, te lo juro que no hay quien me los quite, te lo juro.

AMIGOS DEL BLOG

Nuestro amigo Alfredo Pardo Hermida con su cortometraje O LABERINTO ARIO, ha sido seleccionado para los Premios Maestro Mateo, de la Academia Galega do Audiovisual, que se fallará en el mes de abril. Dentro de unas semanas habrá una selección entre los 24 cortos, con lo que serán solamente cuatro los que opten al galardón.