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Un viaje de la aldea a la ciudad, creo

Miércoles, febrero 2nd, 2011

(Cosas que pasan en la aldea tras dejar la ciudad)

El viaje fue desde la aldea a la ciudad; eso, de la aldea a la ciudad. Repito, de la aldea a la ciudad. ¿A ver? Sí, está bien escrito, «de la al-de-a a la ci-u-dad» y lo repito porque tardé en asimilarlo como semana, semana y media y hasta de vez en cuando pienso: «¿Realmente hice ese viaje?. Y si lo hice, ¿de verdad fue de la aldea a la ciudad?. ¿fue… fue en coche?, ¿existió?, ¿habré encontrado vida en otro planeta?, ¿soy normal, me llamo Guisande?».

El asunto fue que a Dionisio, uno de los once magníficos que viven en la aldea, lo operaron, y con su mujer se fue a la casa de una hija para recuperarse. Entonces entre todos nos repartimos las tareas de su huerta. Por ejemplo, Maruja es la encargada de darle de comer a las gallinas; Manolo se ha hecho amigo del perro, que para el caso que le hace… ; la sioux, mi mujer, del tema de las nabizas, grelos… de todo lo que es verde, vamos; y yo, del limonero, que parece que no pero es muy serio el asunto, que si llega Dionisio y encuentra el limonero como que no, que no están tan amarillos los limones… oye que un limón es un limón y una responsabilidad una responsabilidad.

Total, con la labor bien realizada decidimos ir a visitarlo, 30 minutos de viaje según la Guía Michelín y según los 100.000 conductores que cada día hacen siempre ese trayecto. Así que, la sioux, yo y Maruja subimos al coche y… bueno. no; primero, para darle una alegría a Dionisio lo que subimos al coche fueron dos docenas de huevos de sus gallinas, no sé cuantos kilos de sus patatas que me parecieron toneladas, y unos manojos de grelos que junto con los limones ni que hubiéramos metido en el maletero un trozo de El Caribe, como te lo cuento que aquello más que un viaje parecía que estábamos en la postguerra haciendo extraperlo o creando un conflicto internacional, por lo de El Caribe, claro.

Y a los cinco minutos de viaje, entre el gallego/castellano de Maruja, y el inglés/francés/castellano y alguna palabra en gallego de la sioux (que yo hasta creo que ella piensa que es inglés) escuché: «Pues hoy comimos lenguaje».

Uno ya está acostumbrado a todo, que como comenté en otros artículos la sioux dice «ternura» en vez de «ternera», pan de «broma» en vez de «brona» (un tipo de pan gallego); pero lo del «lenguaje», te lo juro que yo nunca lo había comido, masticarlo para escribir sí, pero comerlo.. hasta que en esa mezcla de idiomas, sin necesidad de traductor oficial, descubrimos que el «lenguaje» era «lenguado». Con lo que averigüé también varias cosas; que mi mujer con tanto idioma que sabe lo tiene chungo para decir todo correctamente en español y que el pescadero es un listillo de carallo porque de lenguado… , es más me parece que lo que tiene el pesca ese es una lengua y que vende lo que sea el tío.

Y así íbamos de viaje cuando Maruja contó que vio un reportaje de un niño que fue abandonado entre los lobos cuando tenía 9 años; que al principio el niño les daba comida para que no lo atacaran y que al final los lobos lo adoptaron y cazaban para él y que, según Maruja, «a los lobos se les veía tan felices… ». ¡¡¡¡ Pero cómo!!!, ¿¡¡¡ felices los lobos!!!!?, ¿pero tú has visto a alguna vez un lobo reír?, ¿no sería que el que estaba feliz era el niño que no se lo tragaron de un bocado ya el primer día?. Pues no, según Maruja, los que estaban felices eran los lobos, pero todos, vamos una fiesta diaria para la manada. Osea, que según Maruja, la loba decía a sus hijos casi cantando: «¡¡¡ Venir, venir, que viene el niño, que viene el niño !!!», más o menos ¿no?.

Ya de vuelta hablamos de nuestra aldea y de esa conversación tan alegre, tan española y tan hermosa, como es recordar a todos los que la patearon, cómo la patearon dónde y cómo. Y cuando se cambió de tema, casi fue mejor que no se hubiera cambiado y que siguiéramos en plan mortuorio porque la sioux habló de la Navidad y que a Christopher Cameron, su hijo de 12 años, francoamericano y que habla gallego, en una fiesta de Navidad «con el rifle le tocó una cámara de fotos».

A mí eso del rifle, viniendo de un estadounidense, si te soy sincero no me extrañaba mucho, más bien nada, pero en Navidad, una fiesta, un rifle… no me encajaba y a Maruja le desencajaba. Pero como no hay mal que cien años dure, entre todos lo comprendimos: A Christopher Cameron no le tocó con el rifle la cámara de fotos, sino que fue con una «rifa». No te lo pierdas, más de diez minutos para dar con lo de la rifa. Y te lo juro, que fue llegar a esa conclusión, aparcar en casa y si me dices ahora si de verdad hice ese viaje, pues claro claro, lo que se dice claro, aún no lo tengo.

Oye, tú, que acaba el 2010, ¿recapitulamos sobre nuestro blog?

Martes, diciembre 28th, 2010

Termina el 2010 y tu yo podemos recapitular ¿no?; venga, no seas petardo, recapitulemos, que he dicho recapitular, no recapacitar, que eso ya sabemos que no, que no es posible. Oye, perdona, pero tengo que invitar a otros; a los casi 2.980 que este año escribieron desde Estados Unidos; los 2.227 de México; los 1.187 argentinos; 698 colombianos; 337 franceses; 516 peruanos; 249 de Groenlandia (me parece increíble que allí haya ordenadores y si los hay, que funcionen y no se congelen) 235 ingleses; 415 venezolanos; 302 chilenos; 22 rusos, con los que me siento identificados, que se han leído todos los artículos porque deben de papar un frío que no salen de casa; 17 chinos, que supongo que serán estudiantes, y todos esos lectores que no recogen las estadísticas y amantes de este hermoso país llamado España, que están lejos, que desean volver aunque sea unos días para pisar su tierra, una tierra que sé que es su vida. Y con esos, con esos que están lejos y a la vez tan cerca; tú y yo, porque siempre escribo para ti, vamos a recapitular sobre este 2010, que será un artículo pero más extenso de lo normal, que es lo que ocurre cuando se habla más con el corazón que con la cabeza.

Petardo Guisande

¿Y qué ha pasado en este año? Pues no sé si os interesa la vida de petardo Guisande, que es el que os escribe unos dos artículos a la semana dándole al teclado, discurriendo las cosas más dispares y disparatadas, que seguro que algunas habrán estado bien, otras menos bien y otras… pues mal o muy mal, que seamos sinceros, que uno no siempre está inspirado y, aún estándolo…. pues que tiene sus limitaciones.

Pero recuerdo que cuando quería ser periodista (con 14 años, más o menos) me atraía todo lo que estuviera relacionado con esta profesión y, sobre todo, con los articulistas que ya siendo un poco mayor habitualmente leía, porque me preguntaba: «¿Quién es, cómo es ese tío que me gusta lo que escribe?». Y también pensaba. «¿Será mejor no conocerlo?, a ver si me llevo una decepción».

Como tú, con hipoteca

Pues yo soy como tú, normal, normalito, con mi hipoteca, como tú, y lo que hago, lo que escribo, trato de hacerlo con el mayor cariño y siempre lo mejor que puedo porque… Y además, entre nosotros, de verdad que esto no es tan complicado, que uno lleva ya tanto tiempo en este tinglado que ya nació así, pensando ideas para escribir; como el sastre que se fija inconscientemente cómo va vestida la gente por la calle cuando pasea por una ciudad nueva, o el albañil que sabe que ese azulejo está mal puesto. Nada especial.

Palabra, que esto no tiene más ciencia ni mérito, que a veces el artículo sale mejor y otras peor y que, sea como sea, bueno o malo, no va a cambiar el mundo, que mérito tienen otras cosas en la vida, pero mucho más; como ayudar al que tienes enfrente y tratar de ser buena persona… eso de verdad que ya es otra cosa, eso es lo importante. ¿Un articulo?, ¿un premio… ? bobadas, salir de casa y que te reciban con una sonrisa… ese es el premio, el premio de la vida, que te aprecien por cómo eres, nada más.

Una cuestión personal

Y en un año no creas que no pasan cosas, que por ejemplo, en el plan personal, algunos de mis hijos (y seguro que a ti te habrá pasado lo mismo o algún día te ocurrirá) han llegado a la adolescencia o preadolescencia, así, casi de sopetón, sin darte cuenta. Bueno sin darte cuenta… tampoco, que abrazas a tus hijas y te dicen: «Papá, no me toques» y piensas en los miles de pañales que les has cambiado, la de veces que con cariño les tocabas el culo, que era un placer y… pues ya no.

Y entonces utilizas unos trucos: «¿Te duele aquí?», y le rozas la espalda. «¿Y ese moratón?, y tocas su brazo. «¿Qué tienes aquí en la cara»?, y acaricias su mejilla recordando cuando era pequeña y juntabas con el mayor de los amores tu cara con la suya porque necesitabas y necesitas tocar la carne de tu carne, tu vida.

Pero así es esto, que los hijos crecen y, creciendo y creciendo me he visto hablándoles de preservativos, de la contraconcepción, de los cambios hormonales… bueno, me he visto y estudiado, que llevo unos meses concentrado en la Biología y Anatomía… menos operar porque no me dieron un bisturí… de todo. Y no operé porque no me ataviaron con una bata blanca y no me dieron un fonendoscopio, que me lo pongo y «rasssssss», les abro el cerebro y les meto las ideas a granel y problema acabado.

Pero esto es… pues lo que hay, que los hijos vuelan, que qué les vas a hacer; que te dicen que te tiñas el pelo, que estás mayor; que por qué no haces deporte (fíjate tú qué ideas tienen, deporte. Y… ¿no vas a tirarlos por la ventana?) pues a aguantar el chaparrón, que aquí en Galicia como que estás más acostumbrados.

Dos situaciones que me emocionaron

Pero ha habido algunas situaciones que me han llegado al alma, como el caso de una mujer que me ha dado las gracias porque estaba atravesando un mal momento en su vida y entraba todos los días en Internet para poder leer mi-tu-nuestro-blog para sonreír y olvidarse por unos minutos de la mala situación que estaba pasando. Y al final, por medio de facebook, pues hemos tenido charlas, muchas charlas, y no sé si le habré podido ayudar, pero… hago lo que puedo porque eso es lo importante en la vida, hacer algo por los demás, sea poco o mucho, pero hacer algo.

O el caso de otra mujer que por medio del blog encontró a sus familiares en Chile porque también curiosamente entraron en Al fondo a la derecha porque alguien le había comentado no sé qué de un tal Guisande. Pues la verdad que eso emociona, y te lo juro que yo soy como tú, muy sencillo, que nunca me imaginé que lo que pudiera hacer al final ayudara a alguien, que algo que escribiera pudiera unir familias o alegrar a una persona que lo estaba pasando mal.

Mi ego

La verdad que me quedo con esto, con los sentimientos de vosotros, con vuestro cariño, con vuestro aprecio, porque en el plano profesional mentiría si no digo que me ha hecho mucha ilusión publicar los 5 libros de cuentos de Rodribico, que eran los que les contaba a mis hijas cuando eran pequeñas; hacer el guión del cortometraje Garabolis, que hemos presentado a varios certámenes; quedar de 22 en el premio Bitácoras.com; colaborar con el plantel de guionistas de Voz TV o alguna conferencia que me llamaron, que la verdad no sé muy bien para qué, que hubo una, sobre la Blogosfera y redes sociales, que rozando el infarto estuve. Pero eso, os lo puedo asegurar, que si tengo algo de ego ya se ha cumplido hace muchos, muchos años, la verdad no creas que a estas alturas me importa mucho.

Menudo lío

Pero también te digo una cosa, que esto del blog que empecé así a lo tonto, y que al final llevo ya casi 180 artículos, me ha creado mucha responsabilidad (vamos ya era hora, que nací así, como inconsciente, tanto que soy ojino. Mi madre dice que no, ya sabes lo buenas que son las madres, pero yo, que tengo un ojo…) porque a veces, cuando escribo algo, y sé por las estadísticas que lo pueden leer unas 1.000 personas, te lo juro que noto un sudor frío de si estaré o no a la altura de las circunstancias en el próximo artículo.

Sí, tu ríete, que aún vas a ser más petardo que yo (difícil, pero posible) pero he pasado momentos este año, cuando las estadísticas se disparaban, que andaba como medio flipado, alelado, y mi amigo Nacho de la Fuente, un crack que tiene el blog La Huella digital me decía: «Eso es normal, eso es normal». «Joé será normal para ti, pero yo estoy que no sé si ese ruido es que llueve o son las gotas del gotero».

Es que este Nacho, que está acostumbrados al éxito y a premios, para el tío este… como que todo es normal, pero yo… pues neniño, que quieres que te diga, a mi esto por momentos me sobrepasa y mientras en ocasiones me supera y en otras pues me aclimato…. pues en ese intervalo temporal pienso que viene el 2011, que si no sucede nada seguiré con vosotros y que os deseo lo mejor y que aquí, Alfondo a la derecha estará siempre vuestro amigo Guisande.

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