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Una situación increíble

sábado, noviembre 5th, 2011

En la vida hay situaciones que cuando menos las esperas te pasan a ti; sí, a ti (pero despierta hombre, que ya son más de las diez) y la verdad que le das gracias a Dios porque, digamos, de alguna forma, has sido tú el elegido. Y eso de ser el elegido es mucho, que ya solo en China hay 1.300 millones de personas y que te toque a ti, justo a ti, en esta esquinita llamada Galicia, que como quien dice vivimos cuatro amigos… vamos, esto es milagroso, por eso aquí vive Santiago, el apóstol, supongo.

Y claro, cuando te pasa una cosa genial tienes dos opciones en la vida: patentarla o darla a conocer. Y como patentarla pues como que no, porque siempre hay algún listillo que hace una variantes de la idea y se apropia de ella y tú a verlas vir, pues mejor darla a conocer que, en confianza, entre nosotros, total… incluso con la patente no vas a llegar a final de mes…

¿Y qué fue lo que me pasó que hora te puede pasar a ti ?. Pues que me levanté de cama de una forma tan placentera, pero tan placentera, que hoy mismo lo vuelvo a hacer. ¡¡¡ Que no hombre, que no, que no es nada erótico !!!, que desde que han puesto cerca de tu casa ese sex shop estás pero que muy mal.

El asunto es que estaba durmiendo cuando de repente noté en la espalda, como una especie de caricias, como un hormigueo, un cosquilleo, una sensación tan maravillosa que incluso pensé que si muriera así no me importaría, pero como tenía que ir a trabajar… pues decidí no morirme, y no tenía muy claro si estaba soñando o despierto. Y así, tal cual estaba, en ese momento en que abres los ojos y no sabes si estás o no estás, pero crees que sí, pero que no, vuelvo a sentir esa sensación en la espalda.

Suavemente, con cierta preocupación, también es cierto, deslicé mi mano (sí, joé, la mía; ¡¡¡ que el sex shop no está en tú calle, plasta !!!) suavemente hacia la espalda, hacia el lugar donde se estaba produciendo es microterremoto cuasierótico y sensual. ¿Y qué creéis que encuentro?, ¿qué crees que era lo que me estaba produciendo esa delicia?, el móvil funcionando en tono vibrador. Sí, el mó-vil. Mi pequeño móvil Samsung, en plan geisha masajeándome.

Y te lo juro que fue verlo y lo primero que pensé fue levantarme de cama e ir directo a Moviestar, Movidescansar o Movidormir y preguntar si venden alguno tamaño de 1,80 x 1,50, tipo cama, porque hoy, hoy lo pruebo, vamos que si lo pruebo, y mañana te lo cuento; bueno, te lo cuento si me despierto, claro.

«Papá, ¿puede quedarse a dormir?»

viernes, mayo 6th, 2011

(situaciones inherente al cargo de cabeza de familia)

Te lo juro que llegué a pensar que había niños abandonados, que mi casa era una ONG o un centro misionero, yo el Padre Guisande (con sobrina, claro) y que me ocultaban una cruda realidad porque saben de sobra que si ando triste no estoy para escribir cosas de humor. Y todo esto lo cavilaba porque una semana sí y otra también mis hijos me dicen: «¿Pueden Juan y Luisa quedarse a dormir?».

Y era decirles que sí, y oye; o yo soy muy despistado o estos tíos muy listos, porque para mí que no pasaban ni cinco minutos y ya habían tomado la casa con sus bolsas de deportes, repartido las literas y organizado el día… no, si yo sé que el mundo va muy deprisa pero tanto…

Yo no digo nada; pero me he visto hablando por teléfono con más padres y madres… que al final es que me lío y llamo a uno y me dice que no, que su hija no está en mi casa, que está en la suya, que esa Luisa de la que le hablo es otra Luisa, también compañera de clase de mi hija, y a este paso me da que mis hijos se van a quedar sin amigos y que nunca más volverán de finde porque… ¿te imaginas que alguien te llama para decirte que si puedes dejar a tu hijo en su casa y contestarle que tu hijo no está en su casa, que está contigo tranquilamente viendo la tele, y que por cierto el Dépor gana 1-0?, ¿qué clase de persona, de padre, de ser humano, de cabeza (si la tiene) de familia es la que no sabe ni a quién tiene en casa?, ¿dejarías a tu hijo pasar una noche con esa gente a la que, además, solo conoces por teléfono?.

Yo en principio no; pero claro, si le explico al padre que esto más que una casa los fines de semana parece el metro, que entra y sale uno y luego otro… y que ya no sabes bien quien es el que viene de visita o el que se queda a dormir… porque claro, no vas a llevar un registro y que cuando llegue uno le digas: «Bienvenido joven, ¿se llama usted?. ¿de visita o a dormir, acompañado o solo, cama individual o doble?. ¡¡ Ah, bien !! tome, habitación 3, al fondo a la derecha. Por cierto, no se olvide, que el desayuno lo servimos a las 10».

Distintos
Es que además, los niños de ahora son distintos. Tú antes preguntabas a tu padre o a tu madre si te dejaban ir dormir a la casa de un amigo porque éste previamente se lo había dicho a su padre y éste te llamaba y lo normal era que lo dejaras. Ahora te dicen que si Juanito si se puede quedar a dormir pero el angelito no se lo ha dicho a sus padres, con lo cual te ves llamando a familias y más familias como si tu tuvieras un interés bárbaro en que el chaval se quedara.

Y entonces, cuando no te confundes de crío, pues le dices al padre lo clásico: que lo deje, que es bueno que los niños se conozcan, que se interrelacionen, que además en el campo están aire libre, que hace buen tiempo, que no hay ningún peligro, que son muy amigos… Vamos, acabas de conocer a un chicuelo que se llama Juanito y solo te falta decirle al padre que le tienes un cariño loco y que es el hijo que siempre añoraste tener. Le pones una ternura al asunto sin comerlo ni beberlo… cuando la realidad es que hay días que te sobran todos…

Si a mí, la verdad, en el fondo, que se queden a dormir no me importa; lo que no entiendo es que se queden a dormir y no duerman y en cuanto te despistas te encuentres a uno con un pie en la boca de otro o con la mano como si se la quisiera meter en la oreja o arrancarle los ojos e incluso alguno tirado en un sofá con la cabeza colgando. Y te ves acarreando niños de aquí para allá que aquello, porque nos conocen, te lo juro que nos conocen, pero que visto desde fuera… vamos, yo observo desde fuera a un tío portando niños al hombro de aquí para allá como si fueran fardos y entro a saco con fuego cruzado y con la sioux lanzando flechas y con el cuchillo entre los dientes a cortar cabelleras, vamos que si entro… que no me conozco yo si le hacen algo a un niño… incluso a mí…

La gripe

miércoles, abril 29th, 2009

No sé usted, pero la mayoría de mis amigos son unos tipos simpáticos y creo que tenemos una cosa en común: una cierta sobredosis de estupidez. Alfonso Andrade, compañero de tareas periodísticas, un día cogió un bolígrafo, lo lanzó por el aire como si fuera un avión de papel y me preguntó. «¿Sabes qué deporte es este?» y sin tiempo a que reaccionara me contestó «Aerobic». Ya antes, pero desde que vi el Bic volando, sabía que a Andrade y a mí nos unía algo más que una buena amistad: el absurdo, pero el absurdo más absoluto.

Así, un día, hablando de la gripe, de ese fenómeno natural y excepcional que casi todos los años te lleva a la cama, me comentó: «¿No crees que la gripe es una enfermedad muy democrática?». Y entonces no sólo me explicó que afectaba por igual a ricos que a pobres, a huérfanos que a familias numerosas, a empleados y parados, sino que, como bien común universal, debería ser considerada Patrimonio de la Humanidad. También convinimos que debería figurar en el Estatuto de los Trabajadores como unas vacaciones más durante el año, como la Semana Santa, las Navidades o el Carnaval.

Pero como Alfonso Andrade y yo tenemos siempre una cierta tendencia a analizar en profundidad las cosas llegamos a la conclusión de que es algo más que una enfermedad; es una necesidad porque tiene un aspecto de todos conocidos y que es la recaída. Y ahí está la clave del éxito de esta enfermedad que nadie osa erradicar, la recaída, porque es tan difícil saber si estás bien, que cuando crees que estás curado, entonces surge esa frase implacable que te llena de gozo. «¿Y si recaigo, y si…». Y es que hay tantos hermosos y preciosos «y sis..» y, sobre todo, estás tan feliz en cama con tu portátil, tus pelis, tu paquete de tabaco y tu mp3, que te dices: «No, hoy no voy al trabajo, ni hablar. No vaya a ser que recaiga y… ». Y no vas, y no vas y no vas y no hay tío en el mundo que te levante, te llenas de razón y, eso, ya lo dijo Andrade: la gripe, un bien común, Patrimonio de la Humanidad.