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Norteamérica no es Spain

Lunes, febrero 27th, 2012

Tiene razón mi hija Alejandra, inspiradora de este artículo, cuando dice que los norteamericanos no son como los españoles, aunque matiza, y hace bien en hacerlo, «que eso solo es en la pelis».

Por ejemplo: En Estados Unidos secuestran al presidente y a media cúpula del Gobierno a cambio de que suelten a un preso bajo amenaza de cargárselos a todos uno cada hora, e inmediatamente se crea un Gabinete de Crisis y se comienza a negociar con su tira y afloja; bueno más de tira que de afloja, que estos son así, pero bueno.

En España ocurre lo mismo y antes de negociar con el terrorista sobre la liberación hay que convencer al tipo armado que se necesitan tres o cuatro días para formar el Gabinete porque no hay quien encuentre a los integrantes: Que uno ha dejado el móvil a su esposa e hijos y comunica desde hace tres semanas, que otro no se sabe dónde está que dijo que iba a hacer un informe y no está en su despacho desde hace un mes ni se le espera y que uno más que… y lo único que se le puede decir al terrorista es que no se ponga nervioso, que todo menos nervioso, qie no se le vaya a disparar el arma, «que en cuanto formemos el Gabinete hablamos, pero usted esté tranquilo, ¡¡¡¡ por Dios, tranquilooooo !!!!».

Y es que en Estados Unidos sucede un caso así y se juntan tres o cuatro o veinticuatro, sueltan como quien no quiere la cosa que hay que seguir la Quinta o la Novena enmienda y todos lo tienen claro: «Si el presidente está secuestrado, entonces la toma de decisiones corresponde a… ». Aquí… bueno; aquí sucede eso y ya está medio Ministerio del Interior poniendo en Google: «¿Qué hay que hacer si el presidente está secuestrado?».

Y claro, como somos así de arrebatados, de bestias, en definitiva, pues todo dios a entrar en Google y la página web que se cae o que enlaza con una porno y entonces… llamada al secuestrador para explicarle lo sucedido; que vamos, o el secuestrador es español y lo entiende porque sino… le haces tú eso a cualquier otro tipo del mundo mundial y vete comprando ya unos 15 féretros porque llevas un retaso… tela, que a fiambre por hora…

Y es que Estados Unidos ante una situación así, un portavoz de la Casa Blanca se reúne con la Prensa, da un escueto comunicado, y casi con lágrimas en los ojos pide al pueblo americano que rece, mientras al fondo ondea la bandera de las barras y estrellas y todos en silencio.

Aquí… vamos aquí no hay quien diga nada (el secuestrador obviamente ya va por los 24 tíos) al final sale uno con un papelillo, se confunde y como se le ocurra decir no sé qué de rezar se forma un cirio de organizaciones, asociaciones y fundaciones declarando que el país es aconfesional, todo el mundo se olvida del secuestro, del presidente de la madre del presidente y de los miembros de Gobierno y familia mientras el terrorista se pone a leer la Historia Universal, buscando por la letra E, de España, para averiguar quiénes diablos formamos este país, a la vez que ya informa que mejor que entren yahoo, a ver si así… que a este paso se queda sin rehenes.

Y ya puede el tío encontrar 800.000 enciclopedias en 144,5 idiomas, un millón de artículos y sesudos estudios para saber sobre algo de nosotros, que saber, lo que se dice saber… va a saber como somos, ¡¡¡ y una enmienda !!!.

PD.- Gracias a mi hija Alejandra que con su sentido del humor me dio las claves para escribir este artículo. Un beso, papá (lol)

Una situación increíble

Sábado, noviembre 5th, 2011

En la vida hay situaciones que cuando menos las esperas te pasan a ti; sí, a ti (pero despierta hombre, que ya son más de las diez) y la verdad que le das gracias a Dios porque, digamos, de alguna forma, has sido tú el elegido. Y eso de ser el elegido es mucho, que ya solo en China hay 1.300 millones de personas y que te toque a ti, justo a ti, en esta esquinita llamada Galicia, que como quien dice vivimos cuatro amigos… vamos, esto es milagroso, por eso aquí vive Santiago, el apóstol, supongo.

Y claro, cuando te pasa una cosa genial tienes dos opciones en la vida: patentarla o darla a conocer. Y como patentarla pues como que no, porque siempre hay algún listillo que hace una variantes de la idea y se apropia de ella y tú a verlas vir, pues mejor darla a conocer que, en confianza, entre nosotros, total… incluso con la patente no vas a llegar a final de mes…

¿Y qué fue lo que me pasó que hora te puede pasar a ti ?. Pues que me levanté de cama de una forma tan placentera, pero tan placentera, que hoy mismo lo vuelvo a hacer. ¡¡¡ Que no hombre, que no, que no es nada erótico !!!, que desde que han puesto cerca de tu casa ese sex shop estás pero que muy mal.

El asunto es que estaba durmiendo cuando de repente noté en la espalda, como una especie de caricias, como un hormigueo, un cosquilleo, una sensación tan maravillosa que incluso pensé que si muriera así no me importaría, pero como tenía que ir a trabajar… pues decidí no morirme, y no tenía muy claro si estaba soñando o despierto. Y así, tal cual estaba, en ese momento en que abres los ojos y no sabes si estás o no estás, pero crees que sí, pero que no, vuelvo a sentir esa sensación en la espalda.

Suavemente, con cierta preocupación, también es cierto, deslicé mi mano (sí, joé, la mía; ¡¡¡ que el sex shop no está en tú calle, plasta !!!) suavemente hacia la espalda, hacia el lugar donde se estaba produciendo es microterremoto cuasierótico y sensual. ¿Y qué creéis que encuentro?, ¿qué crees que era lo que me estaba produciendo esa delicia?, el móvil funcionando en tono vibrador. Sí, el mó-vil. Mi pequeño móvil Samsung, en plan geisha masajeándome.

Y te lo juro que fue verlo y lo primero que pensé fue levantarme de cama e ir directo a Moviestar, Movidescansar o Movidormir y preguntar si venden alguno tamaño de 1,80 x 1,50, tipo cama, porque hoy, hoy lo pruebo, vamos que si lo pruebo, y mañana te lo cuento; bueno, te lo cuento si me despierto, claro.

Eso de perder el tiempo… una historia

Lunes, octubre 31st, 2011

Eso de perder el tiempo es muy peligroso; pero mucho más de lo que te imaginas, y mira que tú eres descerebrado, pero cuando te pones a pasmar… todo es posible y más.

Hace unos días estaba esperando a alguien y no me digas cómo me puse a mirar el escaparate de un supermercado y me quedé alelado viendo un bote de ColaCao… Mira que hay que estar aburrido para quedarse mirando y remirando el bote de Colacao, pues aquí lo tienes, ese soy yo, ya ves.

Pues me pasé como 10 minutos viéndolo, y no te creas… llegué a la conclusión (esto sí que es triste, lo reconozco) que los botes de ColaCao no son cualquier cosa… no. Supongo que eso es lo que tiene el hacer tiempo mientras esperas a alguien, que tu mente vuela y no sabes dónde puede acabar y cuando lo hace… a saber; pues la mía terminó allí, viendo a las dos negritas con sus lazos en la cabeza y supongo que lo que tenían entre las manos sería cacao y hasta notaba un calor…

No me digas cómo pero yo estaba en África, rodeado de vegetación, de palmeritas, de cacao por todas partes y me encontré con otros que les había pasado lo mismo, que se les había ido el cerebelo y habían acabado allí. Había gente de Suiza, de Alemania, de Portugal, de Finlandia, Israel… un ambientazo… una interrelación cultural… un «que yo me quedo aquí y no vuelvo… ».

De verdad que estaba feliz. Nos juntamos varios, cogimos unas canoas y navegamos por un río inmenso; vimos leones, tigres, panteras, elefantes… buah, tela tela la aventura hasta que llegamos al lago Lacoste, donde había mogollón de cocodrilos con la boca abierta…

La verdad que hubo un momento en el que pasamos miedo; es cierto, como cuando entramos en un poblado y los nativos nos amenazaron con unas lanzas; pero no sé que dijo el tipo de Israel que estaba con nosotros, que nada, unos minutos de tensión y luego… una fiesta saltando todos por encima de una inmensa hoguera, bebiendo un mejunje rojo, comiendo carne de unos bichos más raros. ¿Pero qué tiene que ver Rubalcaba y Rajoy con esto de África y los bichos?, joé, estás politizado pero que mucho.

Total que estaba tan feliz cuando oigo: «¡¡¡¡Guisande !!!!!»; y ostrás, empecé a notar un frío que no veas, ¡¡¡ qué África ni historias !!!, ¡¡¡ estaba en Lugo !!!; sí, en Lugo, cerca de la estación del tren, a casi -2 grados centígrados y nada de guapas negritas…. ¡¡¡ que va !!!, unas tías enfundadas en unos abrigos que no se les veía ni la nariz y menos mal que reaccioné y que me pilla con esta edad, que es en otra y no sabría si estaba viendo ColaCao o estaba colocao, que todo sería posible.

ALBA NOVOA, UNA ACTRIZ CON FUTURO
La actriz y amiga del blog, Alba Novoa Fajardo actuó recientemente en el café-teatro La Tertulia, en Granada, donde mostró su gran capacidad artística y dotes de improvisación interactuando con el público. Alba Novoa, que actuó junto con Alejandro la Peña es una de las actrices con más proyección en el panorama teatral de Andalucía. Enhorabuena

El misterio de los electrodomésticos

Jueves, octubre 20th, 2011

Para mí esto de los electrodomésticos es un misterio. Yo no sé los tuyos, pero cuando te quedas un tiempo solo en casa y los conectas… a mi me dan pavor, por lo menos los míos.

Aunque no te lo creas, tengo un friegaplatos que si los escuchas bien, pero bien bien y le coges el ritmillo, suena a procesión de Semana Santa, en plan «chan… dá, tatachan… dá»; y porque no soy andaluz, pero la primera vez que lo oí a punto estuve de cantar una saeta. Es que me salía del alma, pero me contuve, y eso que el aparato tarda casi una hora en limpiar todo, que te da tiempo más que de sobra para practicar… pero eso, lo dicho, me contuve, y creo que hice bien pues aún mantengo mi puesto de trabajo, empleo, que se dice.

Hombre, exactamente exactamente el paso que era…. pues así en frío, pero el del Silencio fijo que no, porque aquello era un ruido, un bullicio, un estruendo, que cerraba los ojos y si me dicen que estaba apostado frente a la Giralda… que no, que de costalero no iba, que no me dolía la espalda… bo, no seas terco hombre, me lo vas a decir a mí…

Yo pensaba que esto del friegaplatos era una impresión mía, una sugestión, como te diría… una paranoia; pero no, porque la lavadora, por ejemplo, cuando suena en el silencio de la casa parece un avión que va a despegar y más que meter ropa como que te da ganas de llenarla de maletas, pero…

Aunque yo no digo nada en casa, a estos ruidos estoy acostumbrado, y mientras la sioux pregunta si terminó el friegaplatos con su monocorde y espiritual «chan… dá, tatachan… dá», yo digo que falta poco, aunque la verdad que lo que tendría que decirle sería: «ná, un rosario y ya está»; pero como ella de niña veraneaba con su abuela en una reserva y se siente muy india debería decirle: «Cuando pase el espíritu de esa nube y el humo del cigarrillo desaparezca, el aparato blanco se apagará».

Como te decía, yo no digo nada, me callo, pero todavía al que no le encuentro el punto es a la secadora, no se lo encuentro; le doy al botón de on por la noche y por mucho que lo intento, na, na de ná, me quedo dormi… ¿dormido?. Ahora que lo pienso, a ver si va a ser que lo que toca es una nana…

Así hace negocio Ryanair

Lunes, febrero 7th, 2011

¿A ti te extraña que haya tipos forrados, pero forrados forrados que le salgan los euros por las orejas?, ¿te extraña que uno de estos tipos tenga cinco mansiones, un yate, avión privado, limusina, escoltas, tarjetas visas y revisas y se recorran el mundo con la misma facilidad con la que tú vas a por el pan? A mí no.

A mí lo que me extraña de estos tipejos, e incluyo a muchos banqueros (bueno, ya el negocio es triste; te presto, te asfixio por prestarte y te quito la casa si no lo devuelves… más penoso que esa profesión si encuentras otra dímela), es que salgan de casa, que den conferencias sobre la economía de mercado y no sobre la explotación y que hasta aparezcan en crónicas de sociedad, como dando ejemplo, cuando tendrían que salir más bien en páginas de sucesos en plan «detenido por… » o algo similar.

A mí desde la experiencia vivida hace unos días, no me extraña esta última moda de multimillonarios, de estos estraperlistas del siglo XXI que quieren donar parte de sus ganancias para asuntos «filantrópicos», que me parece que más que una donación es el resultado (obviamente no en todos los casos, que generalizar no se puede) del remordimiento de conciencia de lo que han hecho durante media vida de pirateo: aprovecharse de los demás.

Y todo esto viene a cuento a que hace dos días vino de Madrid a Santiago en Ryanair una pareja amiga a la que le dijeron por teléfono que el precio del billete era de 54 euros y que si lo compraban en el aeropuerto entonces subía a 94. Cuando fueron a la terminal a adquirirlo el asunto se disparó a más de 500 con la típica respuesta de «o lo quiere o lo deja». Y (yo lo vi) les extendieron una factura hecha a mano, sin especificar nada de nada, ni el precio detallado por el billete, ni si llevaban maletas ni nada… una factura que ni se sabía por qué era.

Y ya en el aeropuerto de Santiago de Compostela acompañé a la pareja a hacer una reclamación. Y entonces aquello fue el sinsentido. Las chicas que estaban en las oficinas (bajo un letrero de 2 metros que ponía RYANAIR), aseguraron que ellas no eran de Ryanair, que son de una empresa que se encarga de Ryanair, pero que realmente no son de Ryanair y que no pueden llamar a Ryanair para aclarar cómo se había disparado el precio.

Que sí (lo de siempre), que podíamos exponer una queja y que se pondrían en contacto porque ellas no pueden comprobar en el ordenador sobre los conceptos de esa factura hecha a mano. Y entonces dijeron algo sorprendente: Que el precio del billete que te dan por teléfono nada tiene que ver con lo que te puede costar en el aeropuerto (¿entonces para qué te lo dan?), que éste varía en función de los viajeros; es decir, que sin un vuelo completo, cuesta para Ryanair mil euros y a los 20 primeros pasajeros les cobran 300, al resto de los que vaya, como si solo son dos, pues los 700 euros restantes.

¿Y a ti te extraña que estos tipos estén forrados?; a mí lo que me extraña que salgan a la calle, que presuman y que salgan como ejemplo social, como triunfadores con una sonrisa que a mí me daría vergüenza. ¿Y te extrañas de las revueltas que se están produciendo?, joé, que somos tranquilos, será porque aún nos queda Cáritas para en último extremo poder comer que sino, con esta gentuza…

PD._ Por cierto el número de fax para enviar la queja y que figura en la hoja de reclamaciones (el 00 353 18 12 16 76), está siempre desconectado, de esta forma estos listillo pueden decir, obviamente, que es de las compañías con menos reclamaciones.

Un accidente aéreo, quién lo pillara

Martes, octubre 26th, 2010

Escribía hace unos días que un entierro une mucho a las personas aunque lleven años sin hablarse y que nada como un accidente aéreo para que esa unión sea hasta el final de los finales. Y en esas estabas, en el mundo de lo etéreo, de lo volátil, más en el aire que en la tierra cuando descubrí, además, que un accidente de aviación (pero de los buenos) de esos de los que del fuselaje te queda como mucho un trozo para hacer un llavero o un cuchillito para poner en un árbol «hay supervivientes» te hace descubrir a la verdadera persona que llevas dentro.

¿Tú te consideras un tipo un tanto inútil, más bien tirando, como te diría yo, a pardillo, a torpiño…? Qué va , hombre, qué va. Lo que te pasa es que no has tenido un accidente aéreo cacaomaravillao en las montañas rocosas, con 20 grados bajo y con 800 o 1.500 pasajeros.

Si yo te conozco, vamos que si te conozco. Tú tienes un siniestro así y eres el primero que te pones a organizarlo todo. ¿Qué no?. Que ya sé que lo tuyo es montar en casas muebles de Ikea y que lo haces cuando encuentras la salida de ese agobio de instalaciones, si la encuentras, que dicen que hay quien vive allí porque no la halla; sí, hombre, que ya sé que también que eres el encargado de poner los lápices y las referencias en los muebles y que muchas veces te equivocas porque tú de sueco, pues como todos, lo justo… Bueno, pues tú tienes un accidente aéreo y nada más chupar tierra ordenas los grupos por edades, hombres a un lado, mujeres y niños a otro; heridos leves aquí, graves allá; y los muertos para acá y tapados con mantas para no desmoralizar a la tropa.

Sí, joé, que ya sé que habrá momentos que hasta te digas para ti mismo. «¡¡¡ Ostias como somos los Manríquez !!!». Sí hombre sí, Manríquez, que sois mucho. Y así, sin darte cuenta, cuando no ha pasando ni cinco minutos del accidente localizas en lo que queda de cabina la emisora echa polvo, hallas las instrucciones y hasta la montas con los cables que hay, que te sobran como 50, y funciona aunque nadie te oiga porque no hay cobertura.

Y en segundos, pero en segundos, porque tu cerebro a va una leche del diablo, que es todo un torbellino sin parar, averiguas las profesiones de todos los pasajeros y sabes que aquél es soldador, que este otro estudió estructuras metálicas, y que el de más allá hizo un vuelo experimental y … macho, con dos bemoles te subes a un asiento, y a grito pelado planteas rehacer el avión, levantas la moral de todos y te aplauden y gritan ¡¡¡ Manríquez, Manríquez !!!!, en ruso, en alemán, en serbocroata, en gaélico, en…

Y con esos dos bemoles que solo los tienen los Manríquez, los Manríquez de toda la vida, como tú, lo rehaces; joé que si lo rehaces. Y mientras lo rehaces has racionado la bebida, la comida, los medicamentos y hasta se te ha ocurrido una fórmula que con los albaricoques y los zumos de naranja y otras frutas bien exprimidas, con la ayuda del pasajero 722, que es químico, has hecho una especie de combustible para el despegue.

Y, acojonante, lo consigues sin ir a Harvard ni a Oxford; en las putas montañas rocosas esas, allí solo y con guantes de los chinos. Joé Manríquez, eres lo máximo. Y tú que solo pensabas que lo único que sabías era montar muebles de Ikea… no jodas. Tú lo único que necesitas es eso, un accidente de avión, pero un buen accidente de la releche para conocerte. No lo olvides, que tú eres eso, un Manríquez joé, Man-ri-quez, flipante. ¿Ikea, ikea?… bo.

PD. Disculpad por los tacos, pero…. de verdad, no me digáis que no le iban al pelo

Un entierro une mucho, pero…

Jueves, octubre 21st, 2010

En España no hay como un entierro para acabar y dar por zanjada una enemistad. Un entierro, pero un entierro de los buenos, no de esos que fallece un tal Eliseo o Paquito, que lo conocías de refilón y te fumas un cigarro al final de la muchedumbre, no, de esos no; sino algo más cercano, más próximo, mucho más, pero mucho, excepto que seas tú el cenizas, claro.

Yo he visto en los entierros tantos abrazos entre personas que no se hablaban en años que, entre la tensión de esos instantes de apretujones junto con la congoja de cuando al fiambre lo meten pa dentro, te lo juro que aquello más que un cementerio parecía una central hidroeléctrica a punto de estallar porque eran tantos los chispazos emocionales que se producían en décimas de segundos en medio del que se va para el más allá y el que retomaba la amistad con el de más acá…

Pues pensaba eso, que no hay como un entierro para hacer las paces y que ya pueden estar 30, 40 o 50 años dos personas sin dirigirse la palabra que como coincidan frente a un nicho… es mirarse y… bueno; unos apretujones, unos abrazos, unas palmadas en los hombros, unos besos, unas lágrimas, un cariño… Increíble lo que hace la muerte por los vivos.

Pues como digo, eso creía yo, vamos, que estaba segurísimo; pues no. Un entierro, la verdad une, pero no tanto; lo que realmente une, funde y hasta diría que fusiona de por vida es un accidente de aviación, eso sí que une chaval, eso es otra cosa.

Y es que hasta lo ves en la tele. Coges una avioneta en el estado de Montana, por ejemplo, vais siete, incluido el amante de tu esposa, porque tiene que ir que si no tu esposa no va y tú tampoco, y no es plan no pasar unos días en Acapulco, total te va a engañar igual, pues por lo menos tomar el sol… Pues eso, y al pasar por el Gran Cañón del Colorado (perdona que haga un inciso y que me excuse mi mujer la sioux, ¿pero se puede ser tan inútil que al famoso Cañón no pueden ponerle un color?. El Cañón Marrón, El Cañón Ocre, El Cañón Teja… pero colorado… ¿¡¡¡ pero qué color, hombre !!!?. ¿Pero es que alguien puede imaginar en Galicia los montes «colorados» en vez de los verdes montes, o el «colorado» mar, en vez del azulado mar… ¿o es que allí en vez del azul marino tienen el colorado marino… ?, joé, menos mal que estos tíos están a 8.000 kilómetros).

Bueno que me pierdo. Pues vas en la avioneta y al pasar cerca del Gran Cañón ese, el aparato pierde altitud, o los árboles han crecido que no veas, que todo puede ser, los ocupantes se miran, gritan y ¡¡hala!! a pegarte de morros contra varios millones de árboles. Entonces pasan unos segundos, los ocupantes balbucean unas palabras, luego hablan y, ¡¡¡alucinante!!!. A la hora o dos horas del desastre, al amante de tu mujer (que es el que está más grave) le estás tomando el pulso ¡¡¡y te alegras porque está vivo!!!, lo coges suavemente por la nuca limpiándole la sangre de la cara, le das un poquito de agua para que beba y hasta lo arropas para que no pase frío, que soy yo y con lo que queda de la radio le pongo un botón en cada ojo y así lo encuentran, pero bueno…

Y mientras el operativo de rescate no os localiza, no solo lo cuidas durante dos semanas dándole de comer sopita y animándole para que no pierda la esperanza (que uno ya hasta piensa si al final lo que quieres es empaquetarle a tu mujer de una vez), sino que le calientas los pies, le das tu manta y hasta entras en total confianza con él, te sinceras, se sincera y lloráis; sí, lloráis juntos, que soy yo y le echo sal en las heridas y sé quien iba a llorar, pero llorar llorar.

Y al final llegan los rescatadores y ¡¡¡hala!!!, al hospital todo dios a curarse y después de varias semanas, ya dados de alta… ¡¡¡Fiesta, fiesta!!!, en tu casa, claro. El amante siguiendo a tu esposa, tu esposa siguiendo al amante, el amante que no la encuentra, la que no lo encuentra que lo quiere encontrar hasta que se encuentran y se encuentran donde se encuentran los que se quieren encontrar haciéndose el encontradizo, donde se encontraron siempre y se encontraron a gusto mientas tú no la encontrabas pese a que miraste tras las contras por si la encontrabas: Pues en una habitación, en otra y en aquélla de más allá y en tanto ellos a ello, tú, tras lo vivido, no se te ocurre otra que decir «amigos para siempre» y él; bueno él, como siempre, y más que nunca, haciéndose el avión. Joé, contras, lo que une un accidente.

Los controladores, un descontrol

Lunes, julio 26th, 2010

A mi esto de los controladores me tiene preocupado, no mucho, pero digamos que bastante, porque dice el Gobierno que están haciendo una huelga encubierta. ¿pero encubierta de que, desde cuándo los aviones tienen cubierta? A mí esto me hace recapacitar en qué he viajado yo en los últimos años, si en barco, si en un vuelo rasante sobre el mar o incluso sino he viajado y lo he soñado…. ¿cubierta los aviones, cubierta los aviones… pero tú has visto un avión con cubierta? Entre tú yo, este Gobierno se droga, no se si le dan al tintorro o a cosas más duras, pero les afecta.

Pero si esto me tiene preocupado, más que los que estén de baja sea por estrés, por depresión, ansiedad, por… vamos, algo cerebral, mental. Yo comprendo que un controlador vaya a un médico y que le diga: «Mire doctor, me encuentro mal y de mí a diario depende la vida de unas 70.000 personas». Y que el facultativo al oír esto diga sobresaltado: «¡¡¡ No joda !!!, 70.000 personas, como Ceuta, como Melilla entera?«, y que responda: «Bueno no sé si 70.000 o 500, ¿ve como estoy mal, que no controlo?».

Y entonces el experto del Ibuprofeno diga: «¿Y qué quiere, una baja, una alta, una media, una mediana, un paso de peatones dos carriles o una encubierta…?», para luego extenderle un parte y decirle: «Ande, ande y ponga usted la fecha de alta, pero de alta en agosto ¡¡eh!!, que me voy de vacaciones, que tontito sí, pero lo justo»

Y claro lo peor no es la baja, porque si estás de baja, pues está de eso, de baja, en casa, y ya se arreglarán para poner a otro en tu lugar; lo que realmente me preocupa es cuando les dan el alta. ¿Cómo vas a confiar en un tipo que se pasa cuatro meses de baja y luego, ¡¡hala !!, de un día para otro se pone en plan «IBE 0571, autorizado a aterrizar por la pista 3.422», cuando más de 70.000 tíos, y lo que es más importante, más de 70.000 maletas para los herederos pueden depender de él?». Estamos locos o qué.

Ni hablar. Antes de darles el alta tienen, o deberían hacer por lo menos un cursillo de adaptación, de aclimatación, de rodaje. Y mira que estuve pensando cómo se podía solucionar esto hasta que me di cuenta. ¿El cursillo? En mi aldea. Como te lo digo, mi aldea es el lugar perfecto, el idóneo para un adiestramiento o readiestramiento de estas características.

Mira, invito a mi casa a la hora de la siesta a los controladores que estén de baja y que se pongan a controlar las moscas que revoltean y que no te dejan dormir porque se te posan en la cara, en la cabeza… o sea, en todo lo que no vale, vamos.

No, si ya sé que no podrán decir «IBE 0571, autorizado a aterrizar por la pista 3.422 en aproximación al friegaplatos Fagor o a la nevera Westinghouse, según el vuelo del díptero sea nacional o internacional», pero al menos, con el zumbido se van acostumbrando.

Sí, pesao, que ya sé que el sonido que produce una mosca no es igual al de un reactor supersónico, claro que no; pero tampoco ellos lo saben porque no están curados del todo. Joé, harto que estoy de tener que explicar todo ¡¡ caramba ¡!!. Bueno, vale, tranquilo, no te arrebates, que hora viene el recreo. Dios, banda la que entra en el blog, supongo que igual que el que lo escribe ¿no?. Menudo descontrol.

Yo quiero un volcán

Lunes, mayo 17th, 2010

Descarao, yo quiero que me pille un volcán como ese de Islandia, el sgshsdhdgsahg (vamos, me voy a parar yo ahora a poner el nombre tal cual es; sí hombre, total, para lo que vas a entender… ); pues eso, quiero que me atrape un volcán pero mucho más grande, diez o catorce veces más… no, veinte o treinta, mejor, no vaya a ser que se apague. Y así, antes que comience a entrar en ignición compro un billete barateiro por 200 euros para, por ejemplo, Alemania, y mi vida resuelta, pero totalmente resuelta porque cuando esté en el país teutón y quiera regresar a casa…. ¡¡¡ la ceniza !!!, tío, el chollo del siglo XXI.

Como el avión no puede salir para España, pues te buscan un hotelazo y a conocer ciudades alemanas por la cara. «¿Señor Guisande?», y contesto con un «sí» en plan resignado. «Pues nada, que le llamo de Viajes Trantran y que tampoco este mes podemos embarcarlo para España, pero dentro de 45 días, el 3 de agosto, hay una conexión hacia Italia y a lo mejor desde Milán… ».

Y respondes medio atragantándote con un cerveza en la mano y en la otra una supersalchicha: «Pues nada, que ese día estoy en el aeropuerto». Y en efecto, tras mes y medio en Alemania llegas a Milán y ahí, pues otras tres semanas porque la meganube del copón ha superado todas las previsiones científicas y tiene ya una altura de 250 kilómetros, que a ti hasta no te parece mucho, y que , que no puedes salir, y nuevamente un hotelazo que alucinas y conocer la urbe de la goma.

Y al cabo de no sé cuantos retrasos, otra llamada en plan «Señor Guisande» en la que te dicen que pasando por Yakarta, en Indonesia, y bajando por Namibia, en África, a lo mejor es posible con suerte llegar a España, que la nube parece que se desplaza… vamos, a ti como si se queda a vivir contigo ya hasta haces budú para que ni se mueva.

Total, que al cabo de quince años, sí quince años (que así es la vida, sales de casa y no sabes qué puede pasar) no es que hayas conocido medio mundo, los mejores hoteles, la gastronomía más variada, otras culturas y miles de personas… no, es que al cabo de quince años sabes hasta seis idiomas y unos cuantos dialectos, sobre dieciséis más o menos. El ruso, por dos años que te quedaste varado en Moscú; el tarangalalú por otros tres que viviste en una ciudad de Zambia con la tribu Gurungu; y el árabe por una simple escala técnica en Arabia Saudí que duró la friolera de ocho años, buah lo que alucinaste con el Corán y cuando se te dio por hacer diseños del burka…. buaaahh

Y mira por donde, un día, sin saber cómo, un meteorólogo descubre que en medio de la macronube se ha creado un hueco, algo así como un vacío, una especie de burbuja atmosférica por efecto del vete tú a saber qué… Y entonces, entonces a toda leche por allí se lanzan a lo loco 17.854 aviones del mundo mundial, a carreras, adelantándose unos a otros, derrapando y saludándose la gente por las ventanillas casi rozando ala con ala, y así, a lo bestia, con ellos en la garganta llegas a La Coruña.

Y llegas, y bueno, un mar de sensaciones. Tus hijos, que los dejaste aquél 3 de abril del 2010 en la puerta del colegio público con pantalón corto, en primaria, tienen ahora 20 años, uno se ha casado, ¡¡¡¡ eres abuelo !!!! y, qué hermoso, le han puesto tu nombre, tu mismísimo nombre: Ambrosio, que no se lleva pero te recordaban, y es que la familia… Eso sí, tu mujer con otro, pero la familia… lo que se dice la familia….

Y cuando estás que no cabes en ti de gozo te entregan una carta en la que la empresa en la que trabajabas te dio la jubilación anticipada y tienes más de 300.000 euretes en el banco entre mensualidades, finiquito, premios de no sé qué, ayudas de no sé cuál, idemnizaciones…. Joé, y te pones a echar cuentas , tosiendo aún un poco por lo de las cenizas, y te dices: «Pero si salí hace quince años, quince años, con un billetito de avión que me costó 200 eurillos y 500 en el bolsillo para conocer Alemania y vuelvo…. y hasta tengo suelto para un cafecillo… ».

Pues lo que es la vida, aunque desees un volcán va a ser que no, que no vas a tener la suerte de dar con él, sino que harás un viaje en avión desde La Coruña a Alemania y a la altura de Barcelona la aeronave que aterriza y un cristo que no veas porque si el billete lo cogiste por Internet, que en ese caso no hay excepciones que cubra la póliza, que lo dice la letra pequeña; que te busques el hotel para pasar la noche; que la compañía solamente te da un bocata de chorizo, que si lo quieres con queso tienes que pagar un suplemento; y que… y a tu casa.

Sí, a tu casa, en un condenado autobús de la empresa Barallobre SL al que justo hoy se le acaba de estropear la calefacción, 17 horas sin dormir, echo polvo, doliéndote todo el costillar y lo máximo que has aprendido es que el conductor del autocar se llama Genaro, que es de Luarca, que tiene dos hijos (Lucio y Gervasio) y que has parado en 300.000 o 400.000 mesones que se llaman La Ruta, El Stop, La Glorieta, El Cruce, La Rotonda, El Volante, El Camionero… De verdad, yo quiero un volcán, pero un volcán ya.

EL DIARIO DIGITAL DE LA VOZ CUMPLE 10 AÑOS

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Porque no me dedico al tráfico de órganos, que sino…

Lunes, diciembre 21st, 2009

Siempre que Christopher (10 años) y Noe (9) van a Francia a ver a su padre, siempre, o casi siempre, ocurre algo con los papeles o los apellidos. Entre que mi mujer Veneatra es india nativa americana; uno de sus hijos, Christopher, es franco-americano; el otro, Noe, francés, y yo gallego… que la verdad, y estoy contigo, también podría haber conocido a una de Vilagarcía, por ejemplo; bueno, pues eso, algo siempre ocurre.

Así que hace unos días, el pasado sábado, pasó lo que tenía que pasar. ¿Y qué pasó?, pues los niños siempre han viajado en avión con sus documentos nacionales de identidad; pero ahora, por lo visto, aunque diría más bien por lo vivido, tienen que sacar el pasaporte. Así que al embarcarlos para París no les dejaban porque no lo tenían, pero una chica de Iberia dijo que en la oficina del Cuerpo Nacional de Policía nos extenderían una autorización y problema resuelto.

¿Y qué puede ocurrir en una oficina del Cuerpo Nacional de Policía? Pues el 99,9% de las veces tratan de resolverte el problema, pero puedes dar con uno, que es 1 entre 1.000.000 que sea un poco inútil; pues nosotros dimos no con el 1 entre 1.000.000 sino con el 1 entre 100000000000000000000000000000 (y ponle tú los ceros que quieras que yo me canso). ¿Cuál era el problema del agente que nos atendió a las 13 horas del sábado, que era el que estaba de guardia?. Vamos a ver, la Psiquiatría aún no está tan adelantada, pero a todo se llegará ya que después de que Veneatra mostrara su pasaporte y los DNI de los niños, haciendo hincapié en que tenían los mismos apellidos, la pregunta del agente lo superó todo cuando en plan chuletilla exclamó: «¿Y cómo sé yo que usted es su madre?».

Hombre, yo estuve por invitarle a pasar las navidades a casa para comprobarlo, desangrarlos allí mismo y hacer una prueba de ADN, pero que como el avión salía dentro de media hora, pues que con los documentos que tenía en su poder… Entonces comenzó un episodio surrealista. Para afianzar más que Veneatra era su madre le mostramos las tarjetas sanitarias de los tres, en las que viene el apellido, Paynther, que en Galicia hay miles, como todo el mundo sabe. Pues ni así: «Porque yo no sé si es su madre». Y en tanto el agente decía que no había suficientes pruebas, Noé, con 9 años, decía: «¡¡¡ claro que es mi madre !!!». Y Christopher, con 10, trataba de explicarle: «Se lo juro que es mi madre, que vamos a ver mi padre».

Entonces Veneatra mentó lo peor que podía mentar a este percebe: «Es que no sabíamos que se necesitaba pasaporte». Y ahí el listillo soltó su parrafada: «Según el artículo 1 el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento». Y mientras lo recitaba yo pensaba el artículo 1 de qué, de la Conferencia Episcopal, de Frutería Lillo, Transportes Gelmirez… porque del Código Civil no, que es el 6.1, pero este pensamiento fue fugaz, fugacísimo, casi imperceptible por la Nasa, porque lo que realmente pensaba era: «Pero Dios, quién es este túzaro y quién es el túzaro que ha puesto a este túzaro para atender al público».

Y así, de túzaro en túzaro en la salita/oficina ya llevábamos media hora, los niños manchados de chocolate, Veneatra regañándoles (que para ser traficantes éramos correctos de carallo), Noe preguntado que «¿por qué dice ese señor que no eres mi madre?», Christopher asegurando que «vamos a perder el avión» (animando, claro) y el agente haciendo llamadas porque le dije que quería hablar con un superior, pero con un superior un poquito más que él, no mucho, porque el superior superior; o sea, Dios, ni a este tío sería capaz de arreglarlo.

Y en tanto no contestaba el superior, pues unas preguntas muy normales: «¿Tienen ahí el Libro de Familia?», y te daba ganas decir: «Naturalmente, cómo no lo vamos a tener, si es con lo primero que salimos de casa y también tenemos la partida de nacimiento y al médico que atendió al parto…». Y en medio de este lío que yo flipaba, Veneatra le dice al elemento que nos tocó en suerte: «¿Y dónde podemos saber las nuevas normas?». Y el agente, muy en su papel, responde: «En el Boletín Oficial del Estado, en el BOE». Y te lo juro que yo ya esperaba de todo, pero no que mi mujer dijera tan feliz: «Pues podemos suscribirnos». ¿Suscribirnos al BOE, pero hay algún imbécil en España que se suscriba al BOE, pero qué creerá que es el BOE, una revista del corazón, un compendio de National Geographic… el BOE?.

De verdad que todo me superaba, porque claro, no estábamos en el macroaeropuerto de Pekín, con dos niños chinitos, careto aplastado, vista extraviada y sin saber ni mu de español. Ni en Etiopía, con dos negritos de pelo rizado y ojos oscuros como el carbón hablando solamente entre ellos el huluhulumagalú… no, estábamos en el aeropuerto de Alvedro, en A Coruña (Galicia, España) con dos niños de 9 y 10 años; rubios como su madre, con ojos azules como su madre, altos como su madre y hablando francés como su madre. Que vamos, podía servirle de pista… pues no porque mientras hacía llamadas y más llamadas comentaba: «Es que hoy en día, con los menores…», en tanto yo pensaba «pues para lo que te sirvió a ti crecer… », a la vez que le decía: «Pero agente, si llevamos casi 45 minutos, tiene los documentos, coinciden los apellidos del DNI, de las tarjetas sanitarias… ¿Cómo no van a ser su hijos? y mi DNI dice donde vivo y si es necesario me hago respon….»

Y cuando contactó con el superior la explicación fue tan increíble que me dije: «No es que los niños no se vayan a Francia, es que de aquí no salimos nadie. Ellos directos a una familia de acogida y mi mujer y yo al trullo e incomunicados», porque el agente, en vez de explicar más o menos lo que sucedía, dijo, como si en vez de personas estuviera vendiendo aceite a granel: «Hay aquí una norteamericana, un español, un niño franco-americano y otro francés que no tienen pasaporte y los niños van solos a París».

Y mientras explicaba esto cavilaba, pero pensará este tío que me dedico al tráfico de niños…. a la vez que me decía, pena que no me dedicara al de órganos, que iba al coche y del maletero sacaba un cerebro normal, de tipo medio/bajo, y se lo trasplantaba a este inútil. Si, los niños salieron para París, gracias a que el avión traía retraso, yo estuve alucinado y riendo después un rato largo ¿y el agente?. Dios, ni me lo mentes.

AMIGOS DEL BLOG

Nuestro amigo y colega de mi-tu-nuestro blog Alfonso Hermida, presentador de la TVG, actuará este domingo, (27 de diciembre) en el IX Certame de Teatro Enxebre de O Grove (Galicia, España) con la compañía de teatro Axóuxere (Oleiros) en la que representará la obra A gata sobre o tellado de zinc quente , de Tennesse Wiliams