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Hazaña: Consigue escribir un artículo sin oxígeno

Miércoles, octubre 26th, 2011

Sí, he sido yo; sí, yo, yo, Manuel Guisande (por cierto, nada de letras de oro que las mango) quien lo ha conseguido: escribir un artículo sin oxígeno. Pero voy a explicarte esta hazaña, esta gesta, esta epopeya, esta proeza, que estoy seguro que marcará un antes y después en mi vida y en el mundo de las letras hispanas. Aunque en España todos conocemos a Edurne Pasaban, como este blog se lee en muchos países explicaré que Edurne es la primera alpinista en ascender los 14 ochomiles (montañas de más de 8.000 metros) que hay en el planeta Tierra.

Y dirás, con razón, ¿y qué le importará ahora al Guisande este el alpinismo, que lo máximo que sube son las escaleras de su casa, que es de planta baja, y cuando va al periódico a veces hasta coge el ascensor para llegar a la Redacción, que está en un primero? Pues nada, absolutamente nada; lo que me importa es que ahora el mérito del alpinismo está en hacer cumbre sin oxígeno; eso, sin oxígeno. Y en estas estaba pensando, en eso de sin oxígeno, cuando me dije: «Y si paso a la historia del periodismo mundial por ser el primer plumillas que escribe un artículo sin oxígeno y sin sherpas… ».

Y fue pensarlo y como que ya me quedaba sin aire, una angustia… pero me sobrepuse, me animé, y así, como Edurne, formé una expedición integrada solamente por mí y empecé a prepararme. Primero pensé en lo que iba a escribir sin oxígeno y luego, crono en mano, a hacer entrenos (inspiraciónnnnn… expiración, inspiraciónnn… expiración…) un tute le di al cuerpo, tela.

Y ya, después de muchas pruebas de resistencia, de ejercicio con los dedos sobre el teclado, fijándome bien en lo que escribía… en fin, haciendo un período de aclimatación y adaptación, me dispuse a coronar la cima del Windows 2000 por la cara, por la mía. El único humano que lo ha conseguido. Y más o menos fue así, me concentré y me dije «allá voy», y para que no quede dudas, la heroicidad la escribí con letra de color rojo, como el sudor y la sangre que me ha costado esta aventura.

«Sé que es un momento trascendental, voy a hacer historia en el periodismo mundial al ser el primero en escribir un artículo sin oxígeno. Miro el crono, pasan los segundos y empiezo a notar los efectos de la falta de aire sobre el cerebro; sí, sobre el cerebro, pero tengo que seguir, tengo que seguir, tengo que conseguirlo. Sé que el mundo de la letras está pendiente de mí, de esta proeza, no puedo desfallecer. La cima, ¿dónde estará la cima?, no la veo, no la veo. El oxígeno, el oxígeno, me estoy quedando sin él; pero aquello, aquello es.. síííí ¡¡¡ la cima !!!, la veo, la veo, ya la veo. Síííííí, está ahí, ahí, tengo que llegar, voy a llegar. Venga, venga Guisande, un paso más, un paso más. ¡¡¡¡ Ya, ya !!!!! ¡¡¡¡ CUMBRE !!!!!!»..

Uffff, uffff, ufffff,uffff, uffff,ufffff, ,uffff, ufffff, uffff,ufffff, uffff,uffff,ufffff,uffff,ufffff,uffff ,uffff,ufffff ,uffff,ufffff,uffff,uffff,ufffff ja, ja ,ja ,ja, ja ,ja ,ja, ¡¡¡ lo conseguí, lo conseguí!!!

¿Que qué sensaciones tengo, qué sensaciones tengo?, ufff, uffff, bueno, bueno, bueno….. el pai, el pai, el paisaje desde el Win Win Windows 2000 es, es es pre precioso, uuuf, uff, uuff precioso, una mara mara maravilla; veo las nubes, el cie el cielo azul inten intenso y allá, allá, allá, uffff ufff allá abajo, abajo, el infinito y pienso en lo po en lo poco, uff ufff que so que so que somos y… «¡¡¡¡ Guisandeeeeeee por dios, quieres acabar el reportaje ya de una veeeeezzzzz !!!». Joé, ni haciendo historia te respetan.

Cosas sobre mí, por si interesan

Lunes, marzo 14th, 2011

Estaba yo estos días pensando, con lo del premio de la Asociación Galega de Editores a la colección de cuentos Rodribico, que mira que tengo suerte con todo lo que me ha pasado desde el 2009; pero también me decía: ¿A alguien le interesará algo de mi vida, a alguien puede importarle lo que he hecho o dejado de hacer?. Y como las margaritas… comencé: ¿Lo escribo, no lo escribo, lo escribo, no lo escribo?. Pues lo escribo. Y aquí estoy, dispuesto a dar la vara.

Decía eso, que mira que tengo suerte desde el 2009. Es cierto que antes de ese año ya había ganado algunos premios, pocos la verdad, que tampoco te creas tú que yo… pero desde mediados de ese año, joé, es que es cosa que toco cosa que gano. Que a veces hasta me miro y pienso que como nací en Santiago de Compostela, donde el Apóstol, en una ciudad tan tan espiritual, tan tan mística, tan cercana a Dios, no vaya a ser ahora que sea yo la reencarnación de San… que a lo mejor lo soy, no sé, aunque yo me miro a los pies y no veo un cepillo donde depositar las monedas pero…

Y así, pensando pensando sobre esto que me acontece desde el 2009 recuerdo que cuando empecé a escribir tenía unos 15 años y que desde entonces, esto de darle a la letra siempre fue mi pasión hasta el punto, que por eso de que mi familia no quería que fuera periodista (porque hace unos 30 años era casi como ser torero, una cosa rara) como no me dejaban escribir en casa lo hacía en un coche. Lo aparcaba frente a la estación de autobuses de La Coruña hacía la crónica, le daba unas monedas al conductor del autocar de pasajeros, y palante, alá vai el artículo para un periódico de Compostela, donde alguien esperaba a que llegara el ómnibus.

Lo de trabajar en un coche, tenía su aquél. Si era verano no había problema; sacaba de Olivetti, la ponía sobre el capó del Renault 8 y escribía a golpetazo de tecla mientras la gente que pasaba cerca de mí me miraba como diciendo «está faltal».

El problema era en invierno. Entonces echaba los asientos para adelante, y allí atrás escribía en la improvisada oficina retorciéndome la espalda y doliéndome hasta el hueso palomo. Una cruz; pero ya notaba yo entonces que tenía un algo de suerte, un «te va a salir bien», un «no te preocupes», porque tras casi un año escribiendo así, a lo contorsionista, unos amigos me invitaron a formar parte de la Asociación Ecologista Arco Iris.

Si te soy sincero, a mí lo del ecologismo, lo de las florecillas… poco, más bien nada, que hasta entonces la hoja que más conocía era la de laurel para echar en las lentejas; pero… la asociación tenía una ventaja: ¡¡¡ Tenía un local !!!, ¡¡¡ un local !!!.

Bueno, lo de tener es un decir, habíamos ocupado un piso y esa era la sede. Pero nosotros éramos unos ocupas buenos, unos caballeros del delito, de los que limpiábamos el piso, lo poníamos en condiciones y si alguien nos decía que teníamos que abandonarlo… pues nos íbamos.

Y así hacíamos; si había un aviso de evacuación nos trasladábamos a otro y cada uno llevaba lo suyo: mis compañeros y amigos su ideología ecologista y yo la Olivetti. Y mientras ellos protestaban contra no sé que del abedul… yo a escribir historias, artículos, teatro, poesía… y un día, con esto de los poemas me dije: «Mira que es triste el rollo este del desamor, de la esperanza, de la muerte, de la soledad… ». Y tal cual lo pensaba le di una patada intelectual a todo lo que rimara y me embarqué en el mundo del humor. ¿Qué si hice bien? Pues no sé, a lo mejor sí, a lo mejor no, como la margarita.

Me tenéis más loco…

Jueves, febrero 10th, 2011

Es verdad; me tenéis loco, descerebrado, demente, defrese y no sé por donde tirar, excepto por la ventana… Y es que todo esto del blog comenzó de casualidad (¡¡¡ cómo no !!!, si lo mío todo es casualidad porque ni mi madre me esperaba, pero bueno, tampoco yo a ella). Pues eso, estaba haciendo un libro de anécdotas cuando mi buen amigo y colega Francesc Pumarola, jefe de Área de Internet de La Voz de Galicia (Gugleando por la red) me animó a escribirlas en la Red, que yo a esas alturas, de la red, la eléctrica y la telefónica y poco más, que te voy a contar…

Total, que me puse a escribir las anécdotas y un día en una de ellas alguien leyó que estaba casado con una india de la tribu sioux a la que conocí en Galicia en una aldea de 11 habitantes porque vino de vacaciones y se confundió de casa, y entonces me animó a que contara como sucedió.

Y empecé con el incidente y… a tomar viento las anécdotas porque vosotros, tú, preferías (según las estadísticas) que te contara cosas de lo que pasa al cambiar de una ciudad al campo, de cómo empecé a plantar patatas, de cómo me interrelacioné perfectamente con la vaca marela y pinta, como me hice amigo de las lechugas, de los pimientos, de las cabras de… pues de eso, de cómo veo la vida, ganas de enfermar que tienes; pero bueno, tómate un genérico y a ver qué pasa… total…

Y así estaba yo tan feliz cuando de repente, desde hace poco más de un mes, se me ocurre rajar contra los políticos, contra los banqueros, contra los empresarios jetas, contra los millonarios, contra Ryanair…. ¿Y qué pasa? Pues ocurre que por las estadísticas internas que tengo cuando rajo de alguien os encanta; que es poner ZP, Marianillo, la Aguirrucha, la Pajinis o cualquier petardo de estos y aunque no os veo la cara como que noto que se os pone una sonrisa de oreja a oreja y os da la vuelta… y yo te pregunto sin ánimo de lucro: ¿No hay ya miles de blogs en los que el personal raja, pero no estás harto de mosquearte con solo oír los nombres de esos tarambanas?.

Y la duda es: ¿Escribo de mi aldea, de lo que me sugiere un pino, una cabra, una piedra, el sombrero de Maruja, la boina de Enrique o preferís que ponga a caldo a estos tipejos? Y como la cebolla, repito: ¿No hay ya miles de blogs en los que la gente teoriza (bueno yo no, son unos mamones) sobre estos merluzos, no es mejor seguir con las cosas intranscendentes y olvidarnos de estos tíos porque, y esto para mí es lo más importante, no te llevas una cierta decepción cuando esperas un artículo humorístico y te encuentras ese marrón de hablar de políticos?

Y qué hago… voy a un psiquiatra y se lo explico, vuelvo al psiquiatra para que me lo explique otra vez, me quedo a vivir con el psiquiatra, me hago psiquiatra, en vez de un genérico me tomo un específico y a ver si acierto

Y es que al final llego a la conclusión que este mi-tu-nuestro blog es como una familia, como una familia normal. ¿Qué cómo es una familia, una familia normal?, pues cómo va a ser una familia normal… menuda pregunta. Un cirio, a cristos, a líos, que yo he tardado más de 25 años en tener una foto de todos juntos, que basta que quieras reunirte para que uno no pueda, que el otro no quiere porque está mosqueado y sigue mosqueado porque no se acuerda que se desmosqueó y ya no sabe ni él ni nadie por qué se mosqueó… que hasta uno termina creyendo en la resurrección para ver si alguien se acuerda… Pues eso, eso es una familia normal. Tan normal que nos queremos; eso sí, nos queremos, que la sangre es la sangre y une (aunque no seamos donantes), pero nos queremos como todas las familias, de una forma tan rara… tan española… Tan… como nosotros en mi-tu-nuestro blog… que uno quiere una cosa y otro otra…

Y así estoy, en un sinvivir con vosotros, con esta familia internáutica y blogosférica, que no sé por donde tirar porque claro, cuando pregunto la respuesta suele ser «de todo un poco»; ¡¡¡ sí hombre!!!, como si esto fuera un ultramarino, la tienda de la señora Antonia limpiándose las manos en el mandilón antes de apoyarse en la barra y ponerse a sumar a mano la cuenta en un papel con miles de otras sumas. Centraros hombre centraros y si no podéis, joé centrarme a mí que estoy… Dios, otra cosa no, pero noble… qué noble soy.

Mi hija me ordena escribir

Domingo, enero 9th, 2011

(Cosas que pasan cuando eres padre y aún encima crees que lo haces bien, así nos va)

Yo entiendo que mi director, Xosé Luis Vilela, que el director adjunto Luís Ventoso, y los subdirectores César Casal, Fernando Hidalgo, Francisco Ríos, Carlos Agulló o Alfredo Vara me digan: «Guisande, ¿por qué no escribes un reportaje sobre la posible existencia del guacamayo en Galicia?».

Lo entiendo, como también ellos comprenderían que les insinuara que, tras haber escrito en mi vida como un centenar y medio de Quijotes… «hombre, si quieres escribo sobre el guacamayo, pero con la gente joven que hay aquí y con el lío de coordinar los Monográficos no habrá algún otro pájaro que lo pueda hacer… ». Y casi estoy seguro que dirían algo así como que vale, a la vez que pensaría que sí, que para pájaro el Guisande, y acertarían. Dios, que noble soy.

Como digo, si me ocurriera eso, si tuviera que escribir sobre el guacamayo se escribe (no me conozco yo, que si me pongo… bueno si me pongo… ) y te aseguro que si tuviera que hacerlo no sería causa de zozobra ni de desasosiego ni de desazón; pero lo que sí me ha sorprendido es que en casa, que hay cientos de papeles por todos lados, con notas indescifrables sobre ideas para artículos, me haya encontrado uno que dice: «Papá, escribe de aviones y pájaros». Vamos, eso de «por favor», una insinuación o sugerir, como haría mi director… ná de ná, «escribe», y por la letra deduje que era mi hija Victoria, de 10 años, la que de forma cuasiimperativa me daba las pertinentes instrucciones, a la vez que pensaba que si no lo hacía, capaz era la niña de amordazarme y atarme al teclado, que viene la juveinfancia que no veas.

Y como Victoria, que lleva una temporada así como contra mí, en plan rebelde, rompiéndome el corazón, lo ordena… qué te voy a decir. Y así estaba, meditando en sus instrucciones, en pájaros y aviones, en seres vivos voladores y metálicos que surcan los cielos, cuando me dije: «¿Y si me hago el avión y como pájaro que soy escribo sobre Victoria?».

Y entonces recordé alguna situación como cuando un día Vito, que así la llamamos, le preguntó no sé qué a su hermana Alejandra. Esta, Alejandra, que las hermanas siempre se han llevado a estas edades como se llevan, le contestó algo así como: «¡¡¡¡ Ya te dije que cuando me levanto, que cuando me levanto no tengo humor !!!!», a lo que Victoria, rápida como un rayo le respondió: «¡¡¡¡ No es que tengas mal humor, que son las siete de la tarde, las siete, y lo que tienes es mal carácter !!!!».

Y ya sabes como son los niños, que te cuentan y hablan de sus amigos y amigas con una familiaridad como si tú estuvieras todos los días con ellos en el cole, en el mismo pupitre. Así que un día, Victoria me empezó a hablar de sus compis, Marga, Paula, Julia, Lorena… y por eso de seguir la conversación dije muy en mi papel de buen padre. «¡Ah!, sí, Julia, la niña rubia esa…». «No papá, Julia es morena… », respondió con un tono… ese tono que tú y yo sabemos, que te voy a contar ahora que tú no sepas.

Yo seguía la conversación, más bien escuchaba, hasta que volvió a hablar de sus amigas, que si Lorena, que si otra vez la Julia (obviamente memoricé que era morena, pero morenísima, pero mucho mucho más de lo que te imaginas de morena) y mirándome me dijo: «¿Te acuerdas de Rebe?». La miré, tragué saliva, el corazón se me puso en un puño, sabía que me la jugaba y me la jugué. Así que con toda naturalidad comenté: «Claro Vito, la del parque».

Tras responder con un «no papá… la del cole… », con ese mismo tono que te dije antes pero yo creo que más pronunciado, desde su poco más de 1,40 metros miró hacia arriba, yo hacia abajo, se quedó pensativa y con sus ojos fijos en los míos dijo: «Papá, ¿desde cuándo no entiendes nada?». Glup.

Y TU HIJO, SOBRINO O PRIMO ¿QUÉ HIZO?

Un año con vosotros en la Red

Jueves, abril 8th, 2010

Sí, un año, 365 días o, lo que es lo mismo, 128 más 237, que también da 365… no, si por escribir una línea pongo cada bobada… ¿Y qué ha pasado en este año, cómo nació el blog, cómo va mi-tu-nuestro lío este?

Pues todo surgió como surgen todas las cosas, de casualidad, empezando por mí que, al ser el segundo de tres hermanos, el del medio, en casa no me esperaban, ni yo a ellos, todo hay que decirlo. Ya sabes, lo de ojino y todo eso; pero mis padres fueron buenos, pero que muy buenos porque como he contado en otras ocasiones nací a final de mes, hicieron un gran esfuerzo para alimentarme hasta que cobraron y aquí estoy yo. Sí, es cierto, delgado, pero estoy, ¡¡¡ cómo no voy a querer a mi familia !!!. Y digo todo esto porque si no estuviera aquí no habría blog, pero como que me da que me remontado demasiado ¿verdad?

Bueno, el caso es que estaba escribiendo un libro de anécdotas cuando me dijeron en el periódico si quería publicarlas en un blog. Así que al principio, como soy muy previsor, me dije «pero cuando acabe las anécdotas, allá se va al tacho el blog porque no voy a ir por la calle a gritos diciendo: «¡¡¡¡ por favor, por favor !!! cuénteme una anécdota que mañana tengo que publicar una, ¡¡¡ que tengo que publicar una!!!, ¡¡¡¡ por favor, por favor !!!!» e insistiendo al que me diga que no… «que sí hombre, que sí, que a usted le habrá pasado algo gracioso en la vida aunque tenga esa cara de torpedo, que a todos nos ha pasado algo, anda cuente cuente… ¡¡¡¡ cuente !!!!», o ya en plan desesperado decirle, «venga, dígame cómo perdió ese brazo, que seguro que le saco algo de chispa».

Así que decidí añadir a lo de «Anécdotas» una especie de subtítulo «y otras cosas de la vida», que son cosas que me han pasado o que veo desde una óptica que está a medio camino entre la curiosidad y la psiquiatría. Y mira por dónde, por las estadísticas resulta que parece que tienen más éxito «y otras cosas de la vida», que las anécdotas, aunque un día voy a publicar alguna, que hace tiempo que no lo hago.

¿Y cómo va el blog, que todo es gracias a vosotros, que en ocasiones es el tercero más leído de La Voz?. Pues en un año han pinchado más de medio millón de veces para leer los artículos y han entrado aproximadamente 70.000 personas.

¿Y desde dónde me leen y leen tus comentarios, que es esa es otra, porque este es un blog es como un abrigo reversible, leen lo tuyo y lo mío? Pues nos leen en toda España, en centro y suramérica, Estados Unidos (especialmente Texas y Florida y California), casi todo los países europeos y luego hay algunas naciones exóticas como China, zonas como Groenlandia (supongo que en algún iglú) y hay diez rusos que deben papar un frío porque no salen de casa y se lo leen todo, pero absolutamente todo. Gracias (спасибо, que así se dice en ruso)

Conclusión: Un año, 365 días o, lo que es lo mismo, 128 más 237, joé lo que se hace por escribir otra línea más. ¿Y qué pienso?, pues que impresiona esto de Internet, de la Red y de la Blogosfera porque yo pensaba que como mucho te leerían en Galicia unas 10 o 20 personas, mi madre, algún despistado en las casas colgantes de Cuenca y para de contar; pues no, y claro es tanto el flash que te da al darte cuenta de cómo va todo esto, que lo mismo te leen en Jamaica que en Australia… pues te afecta, te afecta al cerebro, tanto que a mí me ha dejado así como un poco descentrado. Gracias, a vosotros, siempre.

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Así escribo un artículo, incluso el 100

Martes, febrero 9th, 2010

Pues contestaré a varias peticiones que recibí por correo interno; pero en menudo lío me metí neniño, explicar ahora (que acabo de hacer el artículo número 100) cómo los escribo, que si me apuras casi tampoco yo sé exactamente cómo tanta tontería puede salir de debajo de esta sesera, pero trataré de explicarlo a ver si soy capaz y si tu puedes sacar algo en limpio, que además me acabo de duchar. Porque a la hora de escribir, no digo que tengas que estar inspirado, que tampoco esto es tan complicado; pero sí animado porque escribir algo con tintes humorísticos, por ejemplo tras un velatorio… pues como que no, salvo que seas tonto, que mira por dónde yo creo que podría hacerlo, que tengo calidad de parvo sobrante y más de más.

Pero vamos a lo que vamos, que sino no comenzamos. La cuestión es, ¿por dónde empiezo a explicar ahora todo este follón de cómo escribo un artículo, y lo que es peor, lo expondré bien para que se entienda?. No, seguro que no; pero tengo una idea, justo eso, empecemos por la idea. ¿Y cómo surge la idea, cuál es el proceso porque el que a la mente viene algo y te dices… «pues sí, voy a escribir sobre eso»?

Pues esto de verdad que es un misterio; no me digas cómo, de repente se me ocurre escribir de algo que por lo general son cosas de la vida, sencillas, cotidianas; pero reconozco (y esto no es ningún mérito, sino más bien una tara) que siempre vi la vida con una perspectiva distinta, sobre todo observando y fijándome en cosas un poco absurdas; aunque no siempre, claro, que entonces estaría en un psiquiátrico, que todo se andará.

¿Y cuándo surge esa idea?, pues sinceramente en los momentos menos pensados; algo que miras, algo que dice la gente, que lees, un comentario… aunque a veces, es cierto, tienes como una sensación de que se te va a ocurrir algo, no sabes qué pero lo notas. Y claro, cuando tienes una idea la apuntas (si tienes bolígrafo y ganas) y al llegar a casa la meto en una caja y si es en el periódico, en otra. Y claro, pero clarísimo vamos, que un día vas a la caja, coges una nota y te dices: «¿Pero qué pone aquí?. Y empiezas… patata o paleta… o pelota; carreta, no, careta.. caricia…; morir o moler… no, morder… sí morder ¿pero morder qué?». Y al final resuelves el enigma y sabes perfectamente lo que escribiste: «El niño juega con una pelota / un coche casi lo atropella pero lo acaricia / un perro muerde un neumático». Perfecto, ¿pero qué diablos tiene que ver la pelota, con el coche, con la caricia y el neumático?. Y me rio yo de los crucigramas y los jeroglíficos, por que le vas dando vueltas pensando lo que quiere decir, a ver si te acuerdas del día, de algo, y a veces; pues eso a veces sí y otras, patada a la condenada nota y a ver si la próxima lo pones más clarito paspán.

Pero curiosamente, cuando descifras lo escrito, o te acuerdas, o surge una idea, esa es la primera parte del artículo y el siguiente pensamiento es el final. ¿Y cómo sigo después, sabiendo cómo empieza y cómo termina, porque por el medio, como los bocadillos, hay que meter algo? Pues esto es un entretenimiento porque realmente lo difícil es la idea (el principio y el final), ya que el resto va surgiendo y vas haciendo un esquema mental con tres o cuatro ideillas menores. Y este esquema lo suelo hacer en tres sitios, cuando me acuesto, cuando es fin de semana y duermo la siesta y cuando me baño; o sea, que lo mío es la plena horizontalidad, vamos que de pie solamente para que baje la idea por la cabeza y me tumbe, que si no… nada. Y una vez con el artículo más o menos en la mollera, allá voy al ordenador y con la página en blanco empiezan las manías. Primero, un cigarrillo; después poner un título en arial y en negrita del cuerpo 16; centrarlo, luego escribir las dos primeras líneas a 1,5 de espacio y despacio.

Y entonces empiezo y pasa algo que te lo juro que ni yo mismo lo entiendo. Comienzo con la idea y como si alguien estuviera dentro de mí, de repente se me ocurre una bobada, pero es como si no fuera mía, sino como si me la dijera otra persona y hasta me rio yo solo. Y en serio que no es la primera vez que se me llenan los ojos de lágrimas de reírme por una solemne estupidez. Entonces, tras el disparate (no te suicides), sigo con el esquema, con esa ideas sueltas y así hasta que pongo el final, que casi siempre es lo que pensé al principio. Pero lógicamente no siempre sucede así, porque hay días que te pones a escribir y… nada, pero nada de nada, ni esquemas ni historias, y entonces lo mejor es retirarse y no volver a intentarlo porque cuando el día está de no… está de no. Pues como cuando llueve, llueve y llueve, joé, que llueve o no lo ves.

Pero los artículos, aparte de las paranoias propias de cada uno, tienen una técnica o, al menos, unas normas que deben seguirse. Han de ser «redondos», «cerrados», en el sentido de que el principio y el final han de tener una relación (quizás es por eso por lo que siempre se me ocurre el principio y el final, de tantos que he escrito) y luego han de ser, al menos en mi opinión, más bien cortos porque un desierto de letras no hay quien lo lea ya que por lo general no se tiene tiempo y ver tanta letra, como te echa para atrás. Vamos ya te echa para atrás escribirlo… como para leerlo. Dios, qué noble soy.

Otra cuestión es el ritmo, que el artículo tenga una sonoridad en sus párrafos, que para los que en alguna ocasión hemos escrito poesía nos sale de una forma bastante natural, y quizás lo más difícil técnicamente es enlazar esas ideas, esos párrafos, lo cual se va haciendo con la práctica, pero diría que esto es lo más complicado ya que a veces esas ideillas es difícil relacionarlas y conjuntarlas sin que se note que esa unión está forzada.

Luego hay otro problema, digamos mental. Escribes una frase con un doble sentido, lo que llamamos un guiño al lector, un toque de ironía, y te preguntas: «¿Y la gente lo entenderá o lo escribo de una forma más evidente?» Y esto, pues depende de cada uno; personalmente prefiero que no sea muy evidente, a riesgo de que haya lectores que no lo capten, pero me gusta más la insinuación que lo obvio: o sea, más el bañador que el bikini, por poner un ejemplo y por llevarme un par de broncas de alguien que me llamará machista, que estamos que ya no se puede decir.

Y por último hay otra cuestión más. Cuando terminas de escribir el artículo lo repasas. Y entonces puedes hacer dos cosas: o lo dejas más o menos como está, o lo vas cambiando. Si lo dejas tal cual, con mínimas correcciones, es más natural, como si hablaras, más de tú a tú, mientras que si te pones a hacer muchos cambios o a buscar y rebuscar otras palabras… entonces el artículo pierde frescura y se parece más un tratado o a una entretenida nota del BOE. Yo prefiero no hacer muchas virguerías, como el bistec, vuelta y vuelta y tira palante, que tampoco eres un genio de las Letras so papón y no vas a marcar un hito en el mundo de la Literatura Hispana.

Bueno; pues después de todo este proceso en el que inviertes unos 30 minutos, desde que te pones ante el ordenador hasta que te dices «ya está y que sea lo que dios quiera», solamente queda publicarlo y esperar a que alguien no te diga: «Pues chaval, tanta historia para tamaña chorrada… ». Y lo peor es que dices: «Pues sí, sí». Dios, qué noble era. Y no os mareo más porque estaréis hartos de tanta explicación, pero así es como escribo los artículos, de los que espero que saquéis algo en limpio porque si no… pues nada, que me vuelvo a duchar y empiezo de nuevo. Si hombre.

¿DOS PREGUNTAS?

-¿Cuál es el artículo que recuerdas que más te gustó?
-¿Qué crees que es más fácil a hacer reír o llorar?

Cuando de afamado periodista… nada

Viernes, septiembre 25th, 2009

Cuando uno empieza a trabajar en un periódico y publica su primer artículo o un reportaje cree que, más o menos, lo escrito tiene tanta importancia como El Quijote. Bueno, tanta no, pero más o menos. Bueno, la verdad, ninguna.

El caso es que esa ilusión de «afamado periodista» se desvanece cuando, por ejemplo, un día vas paseando por una calle y en una tienda que está en reformas ves tu artículo pegado en la cristalera del escaparate que está tapado con periódicos. Entonces comienzas a asumir que de insigne literato nada y que más bien (y ahí sí que aciertas), eres un plumillas colgado como muchos que hay en el globo terráqueo.

Para eso más o menos estás preparado, aunque sufras un cierto impacto emocional; pero para lo que no estás es para, como le sucedió a mi amigo Federico Cocho; que le envuelvan en una tienda una coliflor en una página de periódico con su firma. Para esto, que es difícil, no lo estás, pero mentiría; pues para esto incluso estás, hombre, pero para lo que no (y te puedo asegurar que no), es para lo que le sucedió a quien esto escribe, que antes se llamaba Manuel Guisande y ahora es manuel.guisande@lavoz.es.

Iba tranquilamente paseando por la calle Juan Canalejo de A Coruña cuando a la altura de la calle Sol repentinamente mi vientre tocó arrebato para ir de forma perentoria al cuarto de baño. Cuan estratega militar oteé el horizonte y en cuanto vi una tasca (años ochenta) allí me metí.

Nada más entrar pedí un café y con paso firme fui directo a los lavabos. Puse los pies en el artilugio de pedales, que así eran de modernas las tascas y, tras finalizar la faena, busqué el rollo de papel higiénico. No hizo falta. Frente a mí había varias hojas de periódico colgadas de una alcayata. Tiré de ella y lo primero que leí fue: «La Coruña. Redacción. Por Manuel Guisande». Y como «afamado periodista» pensé: «Más vale malo conocido que bueno por conocer». Y entonces, aquél escrito que había emanado de mi intelecto, cosas de la vida, quiso hacer un soez intento de regreso; que yo sepa no lo consiguió.

PD.- Y NO ME DIGAS QUE NO, QUE SEGURO QUE ALGO TE SUCEDIÓ ¿CUÉNTANOS?

La movida del blog

Sábado, mayo 9th, 2009

Buenos días, tardes, noches y madrugadas; y lo digo porque ahora me explicaré, que este blog, además de anécdotas, también lleva como subtítulo «y otras cosas de la vida». Y precisamente en esas «otras cosas de la vida» yo pensaba que esto del blog era como el periódico, el de papel, donde hace años publicaba una columna de artículos que se titulaba El canto del Cisne; es decir, que tú escribes y supones que el lector lee y ahí queda la cosa. Luego vas por la calle y alguien te dice: «¡¡ Oye !!, muy bueno el artículo de esta semana», aunque haga un mes, dos o tres que no tocas folio. Lo normal.

Pues resulta que no, que en esto del blog escribes y luego al instante tienes un mogollón de estadísticas que gracias a dos tíos que son unos crack, aunque oficialmente sus cargos no son crack, sino Gerente y Jefe de Area de Canal Voz, Manuel Moreno Berguer y Francesc Pumarola Campeny, respectivamente, puedes saber cuánta gente te leyó, a qué hora, qué sistema operativo utilizó (Windows 2000, Vista, etc), o de qué país vienen las entradas o visitas, entre otros muchos datos. Incluso hasta hace poco, el rey de los blogs de La Voz (cuyo nombre no digo porque es tirar piedras contra mi tejado), me enseñó un mapamundi con unos puntitos y cada uno significaba desde dónde habían accedido para leer lo que habías escrito. Y él tenía, además de muchos de Europa y Suramérica, a un tipo en Japón y otro en China, y por eso lo de buenos días, tardes y noches y madrugadas, que en el blog hay horarios para todos. En mi caso por ejemplo, tengo bloglectores de Colombia, de Estados Unidos, de Argentina, Francia, Gran Bretaña, Dinamarca…. y uno en Groenlandia, al que le mando saludos, obviamente calurosos.

Pero hay más; cuando escribes un artículo, tu foto aparece en un pequeño cuadradito en la página principal (al lado de Blogs de La Voz) y cuando lo hace otro te va desplazando y así hasta que poco a poco te echan; sí, te echan y confieso que más de una vez, cuando te acercas al precipicio de la desaparición y el olvido te dan unas ganas, pero ganas ganas de hacer una llave de judo o coger por el cuello al que tienes al lado y mandarlo a tomar viento, pero por lo visto no se puede.

Las estadísticas están muy bien, pero son un cuelgue (aunque supongo que es porque soy primerizo) y por eso cada cierto tiempo miras cuántos han entrado, a qué hora y desde dónde. Descubres, con esto de los números, cosas tan curiosas como que el personal suele acceder más los días de diario que el fin de semana, porque muchos se adentran en el mundo de Internet en su puesto de trabajo, y que las franjas horarias con mayor intensidad de tráfico son entre las doce de la noche y la una de la mañana, de 9 a 10 y de 13 a 14 horas. Y, por la tarde, ya que no se puede dormir la siesta, entre las 16 y las 17.30, tú ya me entiendes.

Luego, en este mundo tan complicado de la Red, están lo que llaman «enlaces», que de eso no sé nada ni quiero saber, porque para uno que tuve me divorcié; pero lo más importante son las visitas, que a mí mientras no vengan a casa, salvo que traigan la comida, las agradezco, además de los comentarios (que por cierto aprovecho para que hagan más porque van a pensar mis colegas de La Voz que soy un túzaro porque tengo muy pocos). Y así es, más o menos, con gran sorpresa para mí, cómo funciona un Blog, donde no se puede decir artículo, sino post (ya te vale). Por cierto, inevitablemente, como no tengo maldad, el rey de los blogs de La Voz es Nacho de la Fuente, otro crack.