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Y con las modelos USA… llegó el caos

Domingo, enero 30th, 2011

(Crónica de urgencia de un acotecimiento.Tres modelos estadounidenses en una aldea. Agencia. Guisande Press)

Si no termina media aldea y el pueblo en cualquier gran premio de tenis, Roland Garros o Forest Hills como aficionados de excepción… el lunes estarán en el ambulatorio porque desde que el mundo es mundo nunca vi a tanta gente girar el cuello de izquierda a derecha y de derecha a izquierda según se movieran Jane ( la sobrina de la sioux, la morena de pelo ondulado) y su amigas, Eirin y Molly, las tres modelos estadounidenses que arribaron/derribaron a la aldea.

Fue llegar y lo primero que hicimos fue ir al bar Pedreira para celebrarlo con unas botellas de champán; y aunque jugaban el Deportivo contra el Sevilla y los vecinos miraba atentos el partido…. fue entrar ellas y estoy seguro que ninguno sabe cómo quedó el resultado y si me apuras hasta es el lugar del mundo en el que se han perdido más quinielas por metro cuadrado.

Y como aquí hablamos con todos, incluso a veces solo; pues nada, todos interesados en saber quiénes eran, a qué venían o, más bien, qué pasaba, porque sí; realmente era eso, ¡¡¡ qué diablos pasaba !!!. Y tras tomarnos varios cavas (que aquello como que no acababa) fuimos a casa a reponer fuerzas, pero las justas.

Y en casa, con la lareira puesta (que estuve por explicarles que atrasados sí, pero que tenemos también calefacción, además de fuego) pues ya sabes; la sioux diciendo lo mucho que valgo, enseñándole los premios enmarcados, y yo, pues con cara de gallego, que te voy a decir. Esa cara de… de papón ¿sabes?, casi pidiendo perdón por haber ganado algunas cosillas.

Pero yo a la sioux la entiendo (que en el otro lado del Atlántico rajan igual que aquí, no te creas, en inglés, pero igual) y aunque ella es muy sencilla me puso por las nubes para cuando volvieran a territorio comanche explicaran al resto de la tribu sioux quien es ese tal Guisande: el único español que sin ir a América conquistó una americana. Vamos, que nadie lo entiende; bueno, no lo entiendo ni yo…

Y como ya todo estaba planificado, a medianoche llegó Javito en su coche (que estaba tan limpio que hasta pensaba que era de otra marca), y allá se fue con ellas a las discotecas de Sada, Betanzos, y supongo que a las de La Coruña mientras… oah, mientras… oah, oah… me me me dormiiaaaa

ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. «¡¡¡ Qué, que pasa, qué que pasa !!!» ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. «¡¡¡ Qué, que pasa, qué que pasa !!!» ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. vZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss.. ZZZzzzsss..

Y al día siguiente, tras pasar la noche con algún sobresalto, pues no estaba seguro de lo que había vivido… si el día anterior fue el caos, por la mañana de hoy, domingo, el recaos; porque a mediodía allá nos fuimos a eso tan típico spanish que es «ir de vinos». Y fuimos al bar de Juanito, a la Regueira, al Crecho, al Cruce, al París… vamos que no quedó bar y tasca que no pisáramos y persona a la que no las presentáramos, y hasta hubo quien se quiso hacer unas fotos con las chicas mientras ellas también ponían una cara al conocer en profundidad lo que es este país… que hay que reconocerlo, que un poquiño salvajes también somos, pero como Jane tiene sangre sioux… ja ja já, ¡¡ miel sobre hojuelas!!!

Y luego, a comer en familia; pero más que en familia en el fondo comimos con todo el restaurante, que a más de uno estuve a punto de cortarle con el cuchillo los ojos y a otros trincharle la mano. Y después, visita escultural, digo cultural por la zona. Y aquí termino esta crónica de urgencia porque creo que no dejan conducir escribiendo.

¡¡¡ Tenemos que vender una yegua !!!

Miércoles, enero 26th, 2011

(Cosas que pasan cuando vives en una aldea tras abandonar la ciudad y no tiene ni idea)

Os lo juro que sigo sin entender esas macroproducciones de Holywood en las que se gastan un dineral en exteriores. Yo porque no soy director de cine, que lo único que hice fue un cortometraje que se llama Garabolis que sino… para películas, para películas películas mi aldea, que más que un lugar parece un plató: 11 habitantes que son once artistas; y como escenario cinco casas, pero todo mezclado y revuelto… cada día un guionazo, pero un guionazo que no veas. Aquí sales… y escuchas una trama alucinante; no sales… y la escuchas igual porque aquí se habla a gritos y cuando digo a gritos es agritos, no en voz alta… no, vamos que aquí problemas habrá otros pero de sonido…. ni uno. Aquí, quieras o no, sino te haces director de cine, algo relacionado con el séptimo arte, o con el arte en general, se te pega.

Y se te pega de muchas formas, como hace unos días, cuando salí de casa y me dirigí a la de Maruja, la dueña de la Rubia, la yegua que estuvo enferma y que ahora quieren/queremos (porque esto parece una comuna que todo se hace en grupo) venderla, a ver si encontramos entre todos a un incauto, pica y se lleva a la cuadrúpeda.

Timar timar no es, pero que nos estamos acercando a que nos lleven al cuartelillo… eso ya es otra cosa. Mientras tanto, para buscar al ingenuo, para tantear el terreno, de vez en cuando al ir a un bar sueltas como quien no quiere la cosa. «Pues Maruja vende una yegua… ». Y entonces te caen palos por todos los lados. «Sí, home, unha yejua; si ahora utilízanse tractores…»; «pero tí que eres periodista qué carallo sabrás de yejuas… », «¡¡¡ para facer riejos hay que baixar o lombo y darlle co sacho, rapaz. Nin yejuas nin ost… !!!», «Anda dalle a ordenador en cala ¡¡ho !!», apostilla otro, a la vez que te das cuenta que como tratante de ganado… como no te comas lo que vendes…

Tal que el pardillo no aparece, la Rubia sale poco del establo y me temo que un día se va a morir y esto va a ser más que un disgusto porque parece que vivimos contrarreloj para colocar al trotón. Y es que claro, la Rubia no es como un coche, que tiene un kilometraje, que lo puedes ver y según la chapa, el ruido del motor… la Rubia, la verdad que lleva un tute que no veas; pero cada vez que preguntas a Maruja tiene menos años. No me digas cómo pero cada mes que pasa, la bestia esta rejuvenece y yo le digo a Maruja que no exagere, que no baje más la edad que a este paso por potrillo no cuela ni de coña.

Y así llevamos cuatro meses, buscando un comprador, y yo, en el periódico, entre la agencia Efe, Reuters, Colpisa, Europa Press, DPA y France Press y la Rubia, llevo una temporada de tensión porque claro, esto es como todo (bueno, miento, como todo no, estoy hay que vivirlo para creerlo); se oyen rumores de que alguien puede estar interesado en la Rubia, que a lo mejor la llevamos a Curtis o a Betanzos a la feria para venderla, que si es mejor que vengan a verla, que es posible que se restablezca totalmente de esa neumonía y trabaje un año más…

Y claro, quieras o no vives, en una incertidumbre, en una inquietud porque es salir de casa y ni que la Rubia fuera un familiar directo, ya que es ver a Maruja y te sale sin pensar: ¿Cómo está la Rubia?. Y según lo dices piensas: «Joé Guisande, que preguntas más por la Rubia que por tu madre». Y es que además la Rubia, la Rubia está como siempre, rubia, pero es que yo, al menos yo con este tema estoy negro. Oye, ¿tú no querrás una yegua verdad?.

La nieve, el frío, el «cajoenrós» y…

Viernes, diciembre 3rd, 2010

Últimamente la palabra que más oía era crisis. Llegaba al periódico y los compañeros de la Sección de Economía, que están justo enfrente de mí, se pasaban todo el día hablando y escribiendo de la crisis, del Ibex 35, de las fluctuaciones de la Bolsa, de la prima de riesgo y que si las cajas gallegas llegan o no a unos acuerdos, que a mí, que vivo con lo justo para llegar a final de mes, como si se suicidan, paquete (por lo de caja) voy a engañar.

Pues oye, una cosa tan volátil, tan así que es un es no es como el tiempo… y todo cambia. Así, por la cara, te cae una nevada, te quedas incomunicado en la aldea y entonces ni Ibex, ni fluctuaciones, ni cajas, ni crisis… lo que más escuchas es algo tan terrenal y palpable como: «¡¡¡ Pecha a porta ho !!!».

Y además aprendes que ese «ho», no es «¡¡¡ oh !!!», de exclamación, es «ho» de «home» (en gallego; hombre en castellano) y vale lo mismo para decírselo a una mujer que a un hombre, a un niño que a una niña, a un anciano que a una anciana, a un tullido que a un político, con tal de que entienda… a quien sea.

Y es alucinante esto de las aldeas en esta época de frío y nevadas, porque vas a visitar a alguien, y ya antes de llamar, cuando estás a punto de abrir la puerta y aún no has entrado, oyes: «¡¡¡ Pecha a porta ho !!!», que te da un sobresalto…

Yo esto de «¡¡¡ pecha a porta ho !!!» me tiene sorprendido, pero mucho porque cuando estás en una casa de un vecino ves que es como una reacción automática, eso de acción-reacción. Un ruido… «¡¡¡ pecha a porta ho !!!», dos ruidos… «¡¡¡ pecha a porta ho !!!», tres ruidos… «cajoenrós, quen anda ahí ho». Y ese «ho» no tengo claro si es de «home» o de exclamación, pero que ese cajoenrós es la versión moderna del ancestral «qué carallo pasa.. », lo tengo clarísimo.

Yo en la aldea vivo en un constante aprendizaje; pero hay algo que no, que por mucho que lo pienso no comprendo. Estás en una casa y cuando te vas a ir dices: «Bueno, me voy. Ya cierro yo la puerta», «ya la cierro yo», insistes y repites tres veces, pero insistiendo y repitiendo bien, e incluso diciéndolo hasta más alto para que no haya dudas.

Pues oye, es despedirte, dar cuatro pasos por el pasillo y ni que hubiera cámaras estratégicamente instaladas o sensores especiales de detección de movimientos o de calor, yo que sé. Vas así como así, en plan tranquilote, te acercas a la manilla y de repente: «¡¡¡ pecha a porta ho !!!» y es tal el susto, que no me digas cómo, pero del alma te sale un cajoenrós

Tela con nosotros, los gallegos

Lunes, octubre 18th, 2010

(Anécdota)

El gallego es un tipo, iba a decir singular, aunque realmente a ser sinceros más bien es complicado, tanto, que yo que soy también de esta hermosa tierra del mejillón, si me dicen que somos una especie… me lo creo. Y si me aseguran que somos el eslabón perdido o uno avanzado, pues también; pero a nosotros, no me digas porqué, nos pasa algo.

Lo que no entiendo de Galicia es como no ha surgido un campeón del mundo de ajedrez, y no lo entiendo porque para cuando tú dices una cosa, el gallego ya ha pensado unas 4.000. Tú, por ejemplo en Palencia o en Badajoz, pones un vaso encima de la mesa, y eso, lo pones. Aquí no. Aquí pones un vaso encima de la mesa y el primer pensamiento del gallego es porqué lo pusiste justo en ese lado y no en el otro, y porqué más a la izquierda que a la derecha o más adelante que atrás. No hay forma, para el gallego cualquier lugar vale menos justo donde lo colocaste porque piensa: «Por algo lo pone ahí», cuando la respuesta es «¿Qué por qué ahí?, porque es la mesa; la mesiña, hombre». ¿Sí?, pues no.

Pero no creas que el gallego lo hace porque piense mal de ti o, por lo que se suele decir, desconfíe (que es cierto que la desconfianza está muy arraigada en nosotros, que mira que nos ha dado tumbos la vida por ser sencillos, trabajadores y buenos), sino porque somos así y no lo podemos evitar. Y es que así como un vasco disfruta viendo cortar un tronco de un hachazo, o un catalán como sube el Ibex 35 hasta un 8.000 sin oxígeno, pues nosotros somos felices dándole vueltas y más vueltas a las cosas, a lo que sea, qué le vamos a hacer…

Pero como en todo, en esto de la desconfianza, mezcla también de pillería, hay casos excepcionales que sobrepasan los límites del conocimiento y del saber humano, como le sucedió al padre de mi amigo Manuel José Morán García, el veterinario Manuel Morán Morán.

Acababa el bueno de Manuel padre de terminar la bestial carrera cuando con poco más de 22 años comenzó a trabajar en un pueblo de la provincia de Pontevedra. Entre que aparentaba pocos años y que era leonés y, por tanto, con un acento un tanto extraño por estas latitudes, la presencia de Manuel creó una cierta desconfianza en la zona, especialmente por su juventud pues siendo casi barbilampiño dudaban de su saber.

Un día, un paisano lo llamó para que viera una vaca que estaba enferma. Así que Manuel, en una moto que utilizaba para sus desplazamientos, fue al sitio indicado con su maletín y toda su sapiencia. Nada más llegar a la aldea, el hombre lo llevó directamente al establo donde estaba la vaca y le dijo que la encontraba mal, que no sabía realmente qué le pasaba, que algo le ocurría que… vamos, como que no era vaca.

Por Manuel debió pasar entonces toda la literatura clínica que había en ese momento publicada en España y parte de Europa sobre el ganado vacuno, ya que tras ponerle un termómetro, mirarles los oídos, la boca, la lengua y otras partes del cuerpo, por mucho que miraba y remiraba a la marela, el bueno de Manuel no hallaba nada raro, ningún síntoma especial.

Extrañado, Manuel, con aire pensativo le dijo al paisano para hallar una pista, un indicio, algo: «Pues yo, la verdad, a este animal no le encuentro nada, y usted dice que cuando come… ». Entonces el paisano, ya más tranquilo, bastante más, mirando a otra parte del establo le contestó: «Es que la que está enferma es esa otra».

HOY Y MAÑANA, ÚLTIMO DÍA DE VOTACIÓN

Hoy y mañana es el último día de votación del concurso Bitácoras.com. Y estamos en el puesto 26. A ver qué ocurre. Este es el enlace para votar, en el apartado de HUMOR, pero creo que hay que registrarse http://bitacoras.com/premios10

Ya tenemos TV de plasma en la aldea

Viernes, agosto 20th, 2010

(Cosas que pasan al cambiar de la ciudad a una aldea sin tener ni idea)

Pues sí, desde hace una tres semanas a la aldea llegó la primera televisión de plasma. Lo que es plasma, plasma, hasta entonces lo que se conocía por estos lares en los que vivimos 11 era eso de la cataplasma, vamos nada que ver, más bien sentir… otra cosa bien distinta.

Pues fue llegar el televisor de plasma a la casa de Virtudes y Dionisio y allá nos fuimos todos a verla. Y bueno, una nitidez… y además, no sé qué sistema tiene la condenada que puede conectar más canales que las nuestras, para mí es tan lista ella que nos los roba, pero bueno, yo no digo nada. Y además lo hace todo automáticamente mientras que en las nuestras sale lo que quiere y si un día no ves la TVE 1, pues qué le vas a hacer, TVE 2, y no hay forma de sintonizar, ni mando ni manda, manda carallo.

Y la TVG (la de Galicia) más que televisión autonómica es autónoma, se ve cuando quiere, como quiere y ¡¡ hala !!, si te apetece mírala y si no… Yo al principio esto lo veía raro, pero ya me he acostumbrado y si quieres una cadena determinada… a mover la antena, que mientras no te claves la varilla en el ojo… todo va bien.

Además, la de plasma no tiene granito en la pantalla, que en la aldea hay algunas que más que granito lo que tiene son aceitunas, y hasta hay momentos que no sabes bien si ves o interpretas; a lo mejor es por eso que a veces digo que he visto una película buenísima y por mucho que explico nadie sabe qué fue lo que vi, puede ser…

Yo la verdad no sé como explicar bien todo lo que pasa en este maravilloso lugar porque disfrutamos de cualquier cosa: cuando alguien hace una obra en casa, si se compra un friegaplatos, cuando cogemos castañas, cerezas, fresas o hablamos al lado del hórreo… y aquí hay su movida, no creas.

Por ejemplo, el año pasado inauguramos el cuarto de baño de la casa de Maruja. Ya tenía uno, pero lo que hizo fue una remodelación total, una reforma completa, integral, con plato amplio porque las bañeras son peligrosas a cierta edad, eso dice Maruja (aunque yo estoy harto de decirle a Maruja que está como de 15, pero ni caso), el agua sale con más fuerza que las cataratas del Niágara, una mampara hecha como con unos azulejos de cristal grueso y de colores que dan una claridad… Tal gozada es el cuarto de baño de Virtudes que (previa invitación) yo ya lo probé varias veces. Llego con la toalla al cuello como quien va a la playa de La Concha o La Lanzada, el gel, la ropa limpia y….. bueno, me rio yo del Villapadierna ese… bo

Y hace unos días las mujeres de varias aldeas nos dieron una lección (una más) de organización. Se juntaron unas 50 y se fueron de fiesta. Dijeron que se iban y que se iban, que estaban hartas de tanta huerta y que mejor la juerga que la juerta. Total, que alquilaron un autobús, embarcaron en él y se fueron a un restaurante donde comieron y bailaron hasta la noche unas con otras, eso dijeron, vete tú a saber, como para preguntar, tal y como llegaron.

A los hombres (cuatro) nos dejaron solos, ¿y qué hicimos nosotros? Pues después de mirarnos como diciendo, «qué le vas a hacer… », organizamos una churrascada acompañada de buen vino, de unos chupitos y para mí que hubo un momento que si no llegan a volver, pues aún estamos ahí. Es más, si me apuras creo que si no volvieran jamás nos apañábamos ya de por vida; pero regresaron y ahora estamos pensando (aunque nadie lo diga) a ver si se van otra vez de fiesta, que por nosotros… claro que tal como llegaron y tal como nos encontraron… no veo yo que vaya a ver pronto otra.

PD.-
La rubia, la yegua, está mucho mejor de la neumonía pero aún no puede salir del establo porque le sienta mal estos calores

La rubia tiene neumonía

Jueves, julio 15th, 2010

(Cosas que pasan al cambiar de una ciudad a una aldea, de vivir repleto de ordenadores e Internet, a otras… muy distintas)

La rubia tiene neumonía. La rubia no es mi mujer, que también es rubia y que como enfermedad me tiene mí, sino una yegua a la que si le pasa algo… Es que la rubia es la que hace abono para casi todos los 11 que vivimos en la aldea y a la que, cuando falla el tractor, se le engancha el arado para hacer los riejos y nos ponemos encima (como haciendo surf) para luego plantar todo tipo de cosas: pimientos, patatas, tomates, cebollas…

Gran preocupación esta de la rubia. Y es que en la aldea el tema de las hipotecas basura, la Bolsa, el Ibex 35 o 125 o la fusión de las cajas como que no preocupa mucho, pero que la rubia tenga neumonía… tío, eso son palabras mayores porque si falla el tractor y falla la rubia ¿tú sabes lo que es hacer un riejo a mano, con el sacho, cavando la tierra y encorvando la espalda?, tela, tela.

Hombre, no lo voy a negar, también nos tiene un poco inquietos que si este verano es seco pues entonces el manantial se puede quedar sin agua y habrá que hablar con el alcalde para decirle que conecte el lavadero público con el manantial para poder abastecernos; pero lo más antiguos del lugar, por ahora ven con optimismo la situación. Hablamos mucho de ello, sentados en un banco en el zaguan de cualquier casa, pero yo no los veo intranquilos en exceso, aunque por si las moscas yo ya he hecho un escrito al Ayuntamiento por si hay que enviarlo. Y lo envío, aunque ellos siempre dicen que hay que esperar pero mira por donde con ellos he descubierto que soy un echao palante.

También nos tiene preocupados el tema de las hortalizas. Maruja, por ejemplo, dice que no le salen las zanahorias que plantó; pero Maruja sabe que puede coger de las nuestras, que están creciendo que no veas, lo mismo que Virtudes, que hace unos días nos dio unos limones porque no sé quien fue a pescar y nos trajo unas truchas.

También Manolo anda un poco extrañado porque dice que los huevos de las gallinas este año como que no los ve grandes ni tan amarillos, pero estos son pequeños problemas sin importancia. Lo de la rubia es punto y aparte. Por eso, en cuanto notaron que la rubia tosía de una forma distinta a la habitual, continua, convulsiva, y que sudaba, una delegación (dos personas) llegó a mi casa preocupada por la situación para consultarme.

Claro, yo de yeguas sé lo justo, pues como tú, que es la hembra del caballo, que tiene cuatro patas, que si te acercas por detrás te puede dar una coz y para de contar sobre el cuadrúpedo animal pero…. uno tiene sus contactos y este asunto es bastante más importante que si me falla el ordenador, la cobertura del móvil, Internet, si se va la luz, si no puedo entrar en una página web, si se queda colgado facebook, o arde la agencia Efe, Reuters o Colpisa juntas… vas a comparar.
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Así que llamé a Huber Varela y a Nieves Bregua, que además de amigos son un matrimonio de excelentes veterinarios de Oza, y Huber vino, miró al animal y vamos, en un plis plas dijo: «Neumonía». Fue decir «neumonía» y sobre San Huber del Niño Jesús (porque es un santo) cayeron miles de preguntas. Yo no entendía nada, en mi línea; pero parece que el asunto no es muy muy grave, aunque bastante más que la Bolsa, las hipotecas basura y la fusión de las cajas. Yo oía, escuchaba, y entendía lo mínimo, pero comprendí que si le pasa algo a la rubia…. es que me veo con el sacho, y además… ¡¡¡ qué caramba !!! le tenemos cariño, la pobre, que es muy bonita, que nunca me di cuenta hasta que enfermó, ha hecho ya tantos riejos…. Anda, rubia, ponte buena. Yo, a mi manera, sin que lo sepan, te quiero.

PERLITAS.ES, UN SITIO DIVERTIDO

No sé exactamente cómo se llama eso, pero creo que es Portal de Bitácoras; pues como en la vida hay que ser agradecido, Jaume tiene uno que se llama Perlitas.es, que es entretenido y divertido, lo cual no suele ser habitual. Vean y pasen, sí, al fondo a la derecha

Llegaron las moscas

Miércoles, mayo 19th, 2010

(Cosas que pasan al cambiar de la ciudad al campo sin tener idea)

Llegaron las moscas y para mí que llegaron porque tenían que llegar como llegan las cerezas, los tomates o los pimientos porque aunque ahora empezamos el segundo año de nuestra vida en la aldea, lo normal es pensar que será como el primero. Es decir, que si el año pasado hubo castañas en octubre, pues en octubre habrá castaña; que si en junio o julio hubo ciruelas, pues en junio o julio volverá a haber ciruelas y que si… pues no, según la sioux y los niños no y no, y la llegada de las moscas es para ellos un misterio. Ni que fueran alienígenas, ya ves, que estos son así ¿algo raro?, pues de otro mundo y tan felices ellos. Dios, qué cruz.

Y claro yo callé porque para misterio misterio que una sioux y un hijo fracoamericano y otro francés llegaran un día a esta aldea de 11 habitantes y que me conocieran porque, mira tú por dónde, se confundieron de casa y entraron en la mía….. vamos, comparado con lo de las moscas… pero la vida es así y a mí ya nada me asombra y menos en Galicia que casi nunca hace sol

Pero a lo que vamos, para la sioux no que es que llegaran, sino que es una invasión y a mí esta palabra en boca de un norteamericano me da pavor, escalofríos, y como invasión que para ella es empezó con un matamoscas manual en plan Nadal, a diestro y siniestro con ellas que no veas, y al cabo de unas horas mejoró la técnica y ya veía yo que tenía un estilo más depurado, más a lo Federer, liftando, haciendo dejadas de moscas sobre el cristal, mucha más técnica, pero mucha más, aunque creo que a las moscas…. como que les dió un poco igual tanta destreza.

Yo le ayudé e hice lo que me decía la lógica, la que me queda, así que (en la parte de casa que me tocó arrasar) abrí las ventanas y se fueron; vamos me iba yo a matar en matar a otros… sí hombre. Conclusión: Ella me preguntó cómo había acabado tan pronto y yo le dije que en mi zona había pocas, vas a poner ahora triste a alguien por unos insecticillos… bo.

Total (entre nosotros) las mías se fueron y ella montó una escabechina que si la denuncian por crímenes de Guerra o contra la Humanidad no me extrañaría porque una cosa es quitarle la vida a dos, tres o cuatro mosquejos, y si me apuras a cinco, pero así, casi en manadas…. a familias enteras…. pues no, con lo fácil que es abrir una ventana, que además te queda la manilla a la altura de la mano… si para eso está y por eso se llama manilla, MA-NO, MA-NI-LLA, creo, no sé, ya qué más da a estas alturas de la masacre.

Con todo, quien más cerca estuvo de todo el asunto con las moscas fue Noé que dijo que «entraron por un agujero». Y la verdad que eso me tranquilizó bastante porque ya me imaginaba yo un golpe en la puerta de casa y alguien que la había abierto, un moscón que no veas y unas 4.000 colegas detrás diciendo:«Nada, que vimos la casa y… ».

Y Noé, Christopher, Alejandra o Victoria, que son muy hospitalarias, diciendo como si en vez de una casa fuera una plaza de toros: «Pues nada, pasen y ya saben; las ventanas de la izquierda son de sol y las de la derecha de sombra, así que cada una a su cristalito y… ». De verdad, mejor pensar que entraron por un agujero, que las invitaron o que realmente la llegada de estos dípteros es un misterio, todo antes que lo de la invasión, pobres, como quedaron ¡¡¡¡ qué bestialidad !!!!

La Nasa, la patata y, desgraciadamente, desgraciadamente… siempre yo

Lunes, marzo 29th, 2010

(Cosas que pasan al cambiar de un día para otro de la ciudad al campo sin tener ni idea)

Os lo juro que es más fácil llevar cualquier artefacto a la Luna o a Marte que plantar patatas, ni lo dudes. Es que si envías un aparato a cualquier planeta todo está milimétricamente calculado, estudiado, analizado, controlado; pero la patata… dios que descontrol

Tu por ejemplo eres el jefe de operaciones de un vuelo espacial ¿no?, pues no, no lo eres, qué vas a ser… Vale, lo eres, pues te llega un tipo con ojos rasgados que nació en China y que sabe de lentes de aumento que no veas y te dice: «Mire, aquí tiene la lente infraestelar que quería para la exploración marciana, con un zoom de 1.000 X 100.000.0000, un centímetro de diámetro y 1,10 miligramos de peso».

Claro esto te lo dice el paisa este después de haber estudiado durante 20.000 años lentes y más lentes y es el único en el mundo (claro, parvos no hay tantos) que decidió analizar la estructura molecular de los incrementos de visión en relación con los campos magnéticos y su aplicación en la estratosfera con polvo cósmico. ¿Quién estudia todo esto en el mundo, a ver quién lo estudia, listo más que listo?, pues, uno, solamente uno; ¿y quién es ese uno?, pues Chin Pintin Tin, el pavo ese de los ojos rasgados.

Pues bueno, va el jefe de operaciones y a lo mejor, porque ya se comió la hamburguesa, dice: «Vamos a pesarla», y allá van un tipo con bata y con unos guantes blancos y 30.000 tíos detrás en plan procesión Semana Santa con la lente en una cajita de cristal a un aparato que puede llamarse medidor subacuántico preatómico de estabilidad infinita.

Pesan la lentilla de las narices y… no da los 1,10 miligramos previstos sino 1,12. Entonces el tal Chin Pintin Tin dice al jefe de operaciones: «Ve esa zona oscura en el borde, es grasa humana; alguien por un descuido la tocó y la grasa humana en la Tierra, teniendo en cuenta las condiciones atmosféricas, la gravedad, la densidad de la sedimentación acuosa y la gravitación solar a hoy, 30 de marzo, siendo las 17.05 horas, supone que aumente el peso en… ».

Y te saca el tío 2.000 folios con dos bemoles, te asegura científicamente que la grasilla esa si se limpia queda la lente en 1,10 miligramos… Y dicho y hecho, se limpia con otro artilugio que nada tiene que ver con el Cristasol… y tío 1,10 miligramos, clavao, alucinante. Y lo mismo el que idea las antenas, el radar o las ruedas para que la maquinita de marras circule por suelo marciano o por Ferrol, qué más da.

¿Y por qué ocurre todo esto?, pues porque todo esta milimetrado, calculado, estudiado, medido y supermedio y porque la base o fundamento son los números, las matemáticas, una ciencia exacta, tanta como que yo no dejo de fumar así me maten. Pero en el asunto de la patata no hay matemáticas que valgan porque… ¿cuándo se planta? El 30 de marzo… antes de Jueves Santo, después de Jueves Santo, entre el Jueves y el Viernes Santo… cualquier día aunque no sea Santo… antes de la primera procesión del Silencio, después, cuando la luna es llena, cuando es cuarto menguante, medio creciente… ¿pero estamos hablando de la patata, de un parto provocado o de una reunión para jugar a la ouija…?

Entonces descubres que en esto del tubérculo, al no haber nada exacto… ni te cuento. Vas a un bar y te dicen: «¡¡ Qué !!, ¿plantaste ya?», y contestas que no, que según tu maestrillo-vecinillo lo harás la próxima semana. Y entonces el tío te mira y te dice: «bo, ya nada». Y te preguntas «nada qué», pero no es una «nada qué» normal, es un «nada qué» de los nervios, más o menos un «¡¡¡¡¡¡ Nada quééééé !!!!». Y te responde, «que ya no te salen las de cedo (temprano)». ¿Qué cedo, qué temprano?, si yo solo quiero patatas.

Y luego, el experto te dice que hay patatas que se plantan antes y que… «¿y los tomates?», te pregunta, y cuando comentas que más tarde, añade que «depende del tipo que quieras, porque algunos son de cedo» y te dices «¿cómo que el tipo que quiera… ¡¡¡ también los hay de cedo !!!?
pues la roja, la de siempre, la de toda la vida… esa de rodajas». Y descubre que hay como 4.000 variedades y ya cuando llegas a la cebolla te lo esperas, y no falla, «¿pero qué plantas, cebolla, cebollino, cebolleta?». «Joé, la que pica, la de siempre, la que cortas y lloras… ¿o es que aquí también hay de cedo?».

Y mientras el tipo se ríe, te lo juro que en ese momento te da ganas de retirarte de la agricultura, coger de lanzallamas y arrasar con toda la huerta o hacerte el harakiri y decirle al de bar: «Por favor, antes de que me suicide, me podría dar un bocadillo… ¿que de qué?, pues de lo que quiera, de patata, de cebolla o cebollino, pero cedo, digo pronto, que éste tío, este tío me mata».

EXPOSICIÓN DE JACINTO RUIZ
Mi compañero y periodista Jacinto Ruiz, expone del 31 de marzo hasta el 4 de abril, su primera muestra pictórica en Equiocio, en Ferrol. Este es uno de sus cuadros

No me lo creo, un año en una aldea

Miércoles, marzo 24th, 2010

(Alucinante, no murió nadie)

Como te lo cuento, antes de instalarme en la aldea, lo más verde que había visto en mi vida tal vez fue la película El último tango en París, la luz de los semáforos y en Estados Unidos y por un instante un par de dólares, que es el tiempo que te duran en cuanto los sacas del bolsillo… Bueno sí, miento, también la chaquetilla esa que ponen al que juega al golf y gana el no se qué de no sé dónde, y esos chavalines que van en moto con gafas oscuras y botas de cuero (no, chupa con clavos todavía no) y tienen esa manía de empapelarte con multas.

Yo, la verdad, cuando comencé esta aventura campestre no estaba muy seguro de mí, pero confiaba plenamente en la sioux (mi mujer) y pensaba que malo sería que de sus raíces y del paso de no sé cuantas generaciones por la reserva india no le quedara en las venas y en el cerebro algún conocimiento innato sobre cómo subsistir en medio de la Zoología y la Botánica.

Además, suponía, que si sus ancestros habían sobrevivido siglos y siglos en una tipi (tienda) malo sería que en una casita de piedra, con buen tejado, lareira y estufa de leña no resistiésemos un año o como mínimo hasta que llegara la ambulancia con los goteros para todos. Por si acaso, sin que ella lo supiera, yo (muy previsor) llevaba un mechero, (sí, ya sé, de Cadena Cien, cierto, pero mechero, joé) no fuera ser que tuviéramos que hacer fuego con palos y aún estuviéramos ahora dale que te dale y en vez de manos ya tuviéramos muñones.

Reconozco que contaba con ciertos aspectos positivos para iniciar esta vida pseudosalvaje, pues hasta los 11 años había vivido en pueblos; pero otros no lo eran tanto pues también había estado en San Sebastián, Vigo y A Coruña donde lo más verde que había visto era el césped de los jardines, que incluso bien pensado hasta fue contraproducente pues no se podían pisar, ya ves.

¿Que qué fue lo primero que hice al llegar a la aldea?. Nada, dios qué noble era. Bueno, nada no, analizar y estudiar profundamente la situación; pero por lo visto lo del análisis y el estudio no es importante por estos lares y bastante más lo es coger el sacho y a lo bestia pelearte a palos con la tierra. Pasados unos meses, cuando mis vecinos empezaron a plantar me animaron en esa milenaria tarea que hasta entonces solamente había visto en la tele y en algunos cromos. Así que pertrechado con los más simples aperos de labranza que un profesional de la hierba pueda imaginar, me puse en faena.

Un día, un día solamente bastó para que me desfogase para toda la vida, y mis vecinos, al percatarse de mi completa nulidad, como que les entró… no sé cómo te diría, que les llegué al corazón, aunque yo la verdad que tengo para mí que lo hicieron por los niños, para que no pasaran hambre, vamos me da que el asunto va por ahí… una especie de Cáritas rural, más o menos.

El caso es que al cabo de una semana ya tenía una pequeñita huerta y sí, amigos bloglectores, lo recordaré toda la vida. Lo primero que creció fue una lechuguita, y fue tal la emoción que llamé a toda la familia; cogimos la sin par planta, la adobamos con vinagre, aceite y sal y entre los seis que somos nos la comimos. Ni qué decir tiene que no dio mucho en cantidad, sí en alegría, y fue el despertar de un apetito voraz de las pequeñas bestiecillas, por lo que como por ahora aún no crecen bocadillos en la huerta, completamos a la solitaria lechuga con varios tacos de jamón y chorizo.

Y ahora, transcurrido un año sin necesidad de haber llamado a la ambulancia, aunque hubo momentos que no sabía si estaba en Galicia en el Everest por tanto temporal y borrasca…, vuelta a empezar. Ya a gritos me han dicho hace unos días que hay que plantar patatas, por lo que en estas dos semanas me voy a dedicar al tubérculo. Lo bueno de la patata (y os lo voy a decir en secreto) es que se planta con una facilidad pasmosa, e igualmente te quedas pasmado del curre que da cuando hay que recogerla, porque tío, hay que cavar y cavar que no veas, que solo quiero recoger y no fugarme pero…

Y es por eso por lo que estos días mis vecinos se preocupan porque creen que ando como ído; pero no, realmente lo que ando es pensativo mirando por la zona a ver si encuentro para el día de la recolección unos bueno bíceps, pero unos buenos porque yo con estas ancas tipo rana… pues no, claro que a lo mejor la sioux controla, al fin y al cabo la patata vino de allí y quizás ella… no sé, la verdad que me veo haciendo pesas, a pesar mío, claro

Me forro fijo; el negocio… mi aldea

Jueves, marzo 4th, 2010

Pues ahora resulta que sachar, cortar toxo o tirar de una vaca es Cultura; pues mira por donde, me han abierto los ojos y alguna dioptría. Si ya sabía yo que en mi aldea había un algo que no entendía muy bien qué pero que había algo. Y le daba y le daba vueltas y sabía que había, que había algo pero no caía y no caía… pues ahora lo tengo claro, pero clarísimo.

Y tan claro lo tengo que voy a dejarlo todo, pero cuando digo todo es todo, absolutamente todo, y me voy hacer empresario. ¿Y a qué me voy a dedicar? Pues a eso: a la Cultura. Voy a poner una alfombra roja de terciopelo por toda la aldea, en los laterales unos cordones de terciopelo rojos sujetos cada dos metros por unos postecitos con borlas doradas, en plan Xunta de Galicía, pero con un euro, separados unos de otros unos dos metros, y ¡¡¡ Hala !!!… a vivir

¿Y de qué voy a vivir?. Pues muy sencillo; hago excursiones, se bajan de los autobuses chavales de todas las ciudades del mundo mundial, a unos setenta metros de la entrada de la aldea, les pongo a cada uno unos cascos en las orejas según el idioma y a conocer el intramundo.

Y así, con los casquillos en las orejillas, los chicos oirán con voz clara de huevo made in Iberia: «Por favor, se ruega silencio, apaguen los móviles y no hagan fotos. Acaban de llegar a Trancarantelo, un lugar en el que…. A la izquierda pueden ver a Dionisio con el sacho quitando patatas. Observen, observen ahora cómo se acerca a las lechugas y con esas curtidas manos coge una por la parte inferior y la arranca de un golpe seco; no tirando, no, sino de un golpe seco. Miren nuevamente que va a sacar otra y ahora con otra técnica ancestral, rebanando el tallo con un cuchillo. ¿Han visto?. Este proceso se lleva haciendo desde tiempo inmemorial, cuando… ».

Y así, a los tres metros otra parada. «Percátense a la derecha. Esa mujer con el gorro de paja se llama Maruja; lleva con ese caballo más de veinte años y en unos instantes observarán cómo le da agua. Por favor, por favor, júntense un poco más para que puedan apreciar todos con el máximo detalle como el animal, que repito se llama caballo, inclina la cabeza formando con el cuello un arco perfecto y sorbe el agua del cubo. Vean que las crines… ». Y mientras miran, unos carteles portadas por guapas chicas que digan en varios idiomas «silencio», «silence», «schweigen», «خبأت قلبي في», «calla, carallo»

Tras unos minutos, cuando el cuadrúpedo se lo ha bebido todo, continúa la visita cultural: «Por favor, no se asusten, ese hombre que grita es Gelito. No se preocupen por lo que diga. Si escuchan por ejemplo ¡¡¡¡ cajoenros, qué marea de xenteeee !!!!, o ¡¡¡¡ arreostias, canto nenooo !!!!, no se alteren, son expresiones propias de los lugareños, que brotan espontáneamente y se retrotraen a una cultura milenaria que forma parte de….».

«Por favor sigan a las indicaciones de las simpáticas azafatas, que ahora vamos a ver unos animales llamadas vacas, de las que se obtiene un líquido conocido por leche». Y tras ir todos sin hacer ruido alguno por la alfombra roja…. «Estamos en la casa de la familia Caseto, un icono de la sociedad rural gallega. Ahora, Elena, cogerá las ubres del animal. Fíjense detenidamente en la posición del caldero y como la ubre la inclina de tal forma que haciendo unos movimientos acompasados sobre la mama en un ángulo de… ».

«¡¡¡ Ahhhhh !!!». «Silencio por favor, silencio por favor. Como decíamos, eso que acaban de ver es leche, y la leche es…. y la forma en que la familia Caseto la obtiene de la vaca se ha transmitido de generación en generación, siendo más de… ».

«Por favor sigan todos juntos sin separarse y se ruega el mayor silencio para no alterar las costumbres de estas personas y de la aldea, una sociedad que está catalogada en su conjunto como Patrimonio de la Humanidad. Esperamos que la visita haya sido de su agrado y que animen a otras personas a conocer este singular paraje. Aquí, a la derecha, se encuentra la casa del Periodista, como observarán las ventanas están cerradas ya que no se encuentra en casa, lo cual suele ser habitual, pero pueden dejar aquí en ese cestillo un euro, que es el precio de la visita. También pueden por un módico precio llevarse unos pins que representan los típicos aperos de la branza de las gentes de la zona: el sacho, la azada, la fouciña, la guadaña, el jalleto, el raño o el rastrillo».

¿Que si estoy seguro de hacerme empresario?, vamos, mañana, pero mañana mismo compro la alfombra, joé que si la compro… aunque no sea de terciopelo.