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Mi ilusión es… ¿y la tuya?

Jueves, noviembre 24th, 2011

Atiende hombre, ¿sabes en lo que estaba pensando?, pues que no hay como vivir de ilusiones, de fantasías, de utopías, porque como vivas la realidad… vamos, vives la realidad y te veo como los indignados. Y claro, indignado en Málaga… pues bien, tiempo soleado, 24 grados, manga corta, morenito… pero en Galicia… en Santiago de Compostela… en la plaza del Obradoiro… empapado en agua y tiritando… pues no.

Lo dicho, no hay como vivir de ilusiones. ¿Y cuál es tu ilusión? ¿qué te gustaría hacer?, ¿un viaje a Egipto, ir a Marte, volver de Marte?. Pues yo tengo una, solo una, y la verdad que es muy barata. Como he plantado una huerta de unos 100 metros cuadrados lo que me encantaría sería tener en medio de ella una silla de árbitro de tenis (ya sabes, de esas tan altas) y desde allí, desde esa altura, con una manguera regarla mientras en la bandejita de la silla pongo una cervecita, unos pinchos, mi tabaco, la cerillas y por mí que arda Europa.

Esa sería una ilusión, cumplir una meta, mi existencia; allí arriba, sin preocuparme de nada y viendo cómo crecen las coles, las fresas, los melones… Que veo un tomate que está que se va a pasar, manguerazo que te crió; un pimiento, igual; que un niño está sucio, embarrado de jugar en el campo… coge jabón chaval que te riego y quedas como nuevo.

Yo consigo una silla así (por cierto que si alguien tiene una que lo diga que voy a por ella) y soy el tipo más feliz del mundo mundial. Y hasta ya puestos, incluso distribuiría la huerta en cuadrantes, como el juego de los barcos, y haría una estrategia de ataque. Que A-4 está un poco seco… chorrillo de agua, que H-6 está demasiado empapado… hombre sé que no es muy normal, pero colillas encendidas que lanzo a la zona y a ver si se seca o, a lo mejor, con un poco de suerte, hasta me nace una pequeña plantación de tabaco.

Y así, con mi silla de árbitro podría pasar un mes, dos o tres, siete años… y además con una tranquilidad infinita, ya que si alguien me interrumpe, yo en mi papel diría: «Silencio por favor, saque al resto». Y tal cual, textual, «al resto», a los que molestan, los saco fuera, que si los saco… Sino hay como vivir de ilusiones, si lo sabré yo; vamos, con decirte que si quieres puedes llamarme Federer…

PREMIO PARA EL BLOGUERO JAVIER SANZ, Y UNA REVISTA EN TENERIFE

Javier Sanz, un crack, con su blog historiasdelahistoria, ha obtenido el primer premio en el certemen certamen convocado por Bitácoras.com, que está considerado como el más importante en legua hispana. La verdad que Javier no sé si se alegrará, supongo que sñí, pero ha obtenido ya tan importantes galardones…. una envida, pero una envida sana. ¡¡¡ Enhorabuena Gran Javier !!!. Por otra parte, El Centro Gallego de Santa Cruz de Tenerife ya ha puesto en la calle su número 4 de la Revista O Noso, que acerca a los gallegos a su tierra

El instinto criminal surge en las playas

Viernes, agosto 19th, 2011

Yo estoy seguro que el instinto criminal nace en las playas, pero seguro. Nada de eso de tener armas en casa, como los americanos, y que como las tienes… pues un día se te da por tirar a un bote, luego a un muñeco y así a lo bobo, pues ya puestos, te cargas media ciudad para que al final termines diciendo al sheriff: «No… si era para probar si funcionaba esta R7 de mira telescópica». Anda, para ver si funcionaba, para ver si funcionaba… a ti lo que no te funciona es el cerebro John.

Pero eso en Estados Unidos; aquí el instinto asesino es otra cosa hombre, más de andar por casa, más de arrebato, de un momento, de un instante, de un pronto que le llaman. Aquí estas en la playa tan tranquilo durmiendo la siesta y entonces por ejemplo sueñas con una tormenta de arena que te invade y como si recibieras un golpe.

¡¡¡ Qué tormenta de arena ni historias papón !!!. Javito, ese que le faltan cinco dientes acaba de saltar por encima de ti, te ha llenado de arenilla y su colega te ha pegado un raquetazo…. Y es darte cuenta y por dentro te pones, joé como te pones. Yo sé que no lo dices, y aunque por tu mente pasa ahogarlo o que haga apnea de por vida, te controlas, e incluso cuando viene el padre del imberbe y te pide disculpas pues hasta eres comprensible.

Y tú, que eres un santo, entonces dices que no pasa nada, que los niños son así, que no tiene importancia, que la chavalería, que tú cuando eras niño… , pelillos a la mar; si eso, pelillos a la mar, que sin son los del chaval y con ellos va él… mejor que mejor ¿no?. Sí hombre sí.

Qué prefieres, ¿bañarte o ducharte?

Domingo, febrero 13th, 2011

La vida mira que es rara, rarísima, la verdad. Estaba yo con esta manía de si os gusta o no que raje de los políticos, está todo el personal con el problema de Egipto, que si la revuelta en el mundo árabe, que va a haber un nuevo paranoma internacional, que si la geoestrategia y la geopolítica… y ¡¡¡hala!!!, va el Guisande este y lo que más le preocupa es si es mejor ducharse o bañarse.

¿Pero tú crees que es nomal que con lo que está cayendo a mí lo que más me preocupe es esto? ¿terminará el periódico en el que trabajo recibiendo una subvención de Asuntos Sociales por tener a un tipo como yo? ¿quizás algún día haya en la declaración de la renta una casilla que desgrave por conocer a Guisande?

A lo que vamos. Pues para mí no hay duda, aunque no sea todos los días; un día sí y otro no o dos no y tres sí, o tres sino es dos o cuatro, joé que lío, yo… bañarme. Es que para mí bañarme es como meterme en cama otra vez, un placer, pero con unas mantas o edredones ergonómicos, perfectamente adaptados a tu cuerpo, y allí tirado… ¿que tienes un poco de frío y quieres más calor?, pues dale al grifo chaval.

Esto del bañarse tiene su cosa. Por ejemplo, el tema ese de la espuma, de las pompas, no es lo mío; ¡¡¡ qué va a ser !!!, pero sin embargo un auténtico juego de patitos ya es otra cosa. Allí tumbado y con una cañita tratando de pescar al cua-cua rosa, azul o verde… tiene su aquél mientras te das cuenta que no pasa nada, que todo sigue igual en la vida; y oye, que pescar un patito de esos no es tan fácil… prueba, prueba ya verás, que atrapar la arandelita esa de marras se las trae.

Yo una ducha no la entiendo, de verdad. Las veces que me he duchado cayendo el agua por esa cebolla… no sé, será porque soy gallego pero para mí es como si lloviera y siempre me da ganas de coger un paraguas. Yo creo que me gusta bañarme porque en Galicia no puedes hacerlo porque hace un frío que pela, y además porque el baño no es nada peligroso, siempre haces pie…

Esto de bañarse, lo reconozco, tiene su punto de vagancia y comodidad, porque zapateado en la bañera te puedes fumar un cigarrillo, tomarte una copichuela, unos pinchitos, pensar… incluso quedar limpio; en cambio una ducha, la ducha no es un placer, más bien es un desinfectante, solo falta que el agua de la cebolla haga fliss-fliss ¿verdad?. Es, no sé como «un échame agua»; pero bañarse tiene como un toque de distinción, una liturgia, un ceremonial… no sé, otra cosa.

Yo no me meto con los que prefieren ducharse, que como digo, que cada uno haga y disfrute como quiera; pero a mí realmente no me va. He estudiado mucho el tema, pero no es cuestión aquí de extenderse sobre esta dicotomía: ¿bañarser-ducharse?, vamos como si te quieres pasar el verano en la plaza Tahrir esa, a mí… ahora si quieres un día quedamos y te lo explico, pero te lo explico todo; detalle por detalle, paso por paso, punto por punto, bueno… te cuento todo lo que sé y te pego un baño…

PD.- Pensamiento: Anda Guisande,vuelve pacama a ver si se te cura esa gripe, que a ti la fiebre te afecta…

EXPOSICIÓN DE FRAN TORRECILLA
El amigo del blog (ya sabéis que esta sección está abierta a todos), el pintor Fran Torrecilla expone hasta el día 28, en el Club del Mar, en A Coruña, parte de su obra, retratos y paisajes. La muestra (acrílicos) puede verse todos los días de 9.30 a 23 horas.

Cómo que vamos al congrio…

Viernes, noviembre 19th, 2010

(cosas que pasan cuando de la ciudad te vas a virvir una aldea sin tener ni idea)

A mi lo de la pesca como que me queda lejos; pues de cuando tenía 14 o 15 años, más/menos, o raíz cuadrada de 225, que también da 15. Entonces sí, allá iba yo con mi caña de pescar y a pasar el tiempo en cualquier muelle de los muchos pueblos que viví en Galicia. Y eso, iba a pescar. Ahora por lo visto no; ahora la gente no va a pescar, va como a cazar, a tiro fijo.

Así, hace unos días alguien en la aldea me dijo: «¿¡¡¡ Qué, Guisande, ¿vienes?, vamos al congrio !!!?». Yo alguna vez había ido al congrio, lo reconozco, a la trucha, a la robaliza e incluso al pulpo, pero en el súper porque después de que una vez me perdí 16 horas en el mar en Venezuela… lo que es el agua me da miedo hasta la que sale del grifo, pero esa es otra historia.

Pues lo dicho, fue oír eso de ¿vamos al congrio? y pensé: «¡¡¡ Los cocongrios !!!, ¿cómo es eso de ir al congrio?, ¿es que el congrio nos está esperando?, ¿es que lo han llamado hace unos días para decirle que íbamos a ir? ¿Y dónde hemos quedado con el congrio?. Y es más, hasta pensé, que es justo lo peor que me puede ocurrir, pensar: «¿Es que acaso el congrio lleva un móvil, lo llamas y le dice “oye, que vamos” o es que al llegar le envías un sms diciendo “ya estamos”».

Pues no me digas cómo me liaron y fuimos al congrio. Y fuimos muy de mañana, tan de mañana que lo que pasó hasta las doce… incapaz de recordarlo; pero de las doce en adelante me lo sé todo; pero todo. Y cuando digo todo es todo, y de lo que no me olvido fue de que no pescamos ningún congrio, que mis acompañantes tiraron y tiraron sedal y sedal y que el congrio no picaba.

Cambiaban de cebo, mantenían el equilibrio en la barca y… otra vez a lanzar el sedal. Y en esas estaba cuando abrieron una caja con no sé cuantos anzuelos y era tan bonita la caja y estaba todo tan ordenadito que la verdad me daba no sé que tocarla; es que la caja, con los anzuelos y otras cosas de colores era preciosa, parecía un cuadro, una pintura… Yo de esto no dije nada, no fuera ser que me tomaran por raro, pero me acordé de cómo mi abuela tenía la caja de los hilos todos ordenaditos, el azul aquí, con sus matices allá; el rojo; el violeta; el blanco; el negro…

«No pica, no pica osti…» decía uno que para mí que estaba mosqueado, mientras el otro aseveraba con otro taco; bueno otro no, varios cajonenrós típicos de la zona y por el medio oí algo de la Virgen, no sé que de Santa María o algo así, me parece porque hasta miré si estaba en un iglesia y no, estaba en el barco, por eso me acuerdo.

Mientras ellos pescaban, supongo que pescar era lo que estaban haciendo, yo estuve callado, agarrado a la caña, mirándolos de reojo y sin decir nada, no fuera ser que se rebotaran más y al verme se les ocurriera, ya en plan desesperados, utilizarme como cebo. Y así pasaron las horas, yo sin decir ni mú; pero sé lo que pasó; sé lo que pasó pero chitón ¿eh?. Lo que pasó fue que con tanto «vamos al congrio, vamos al congrio» como si hubieran quedado con él; y con tanto «tiene que estar por estar zona», como si lo estuvieran esperando, y con tanta seguridad de que «aquí seguro que está», lo que tengo claro es que el congrio no sé si tendrá móvil, pero que estaba fuera de cobertura no me lo quita nadie.

LEONARDO MARíN, UN COCINERO ESPECIAL

No soy muy aficionado a la cocina, pero sí a quienes la entiende de una forma especial, como Leonardo Marín, un amigo del blog. Aquí está su enlace http://leonardodiariodeuncocinero.blogspot.com/

Dios, no, una jornada playera

Miércoles, agosto 25th, 2010

Yo soy sociable, de verdad, os lo juro que lo soy; pero a mí esto de ir en manada a una playa, qué te voy a contar, y por lo que averigüé ir así, a mogollón cuando estás casado es algo inherente al cargo, que sino… era boa

El caso es que por esas cosas que tiene el verano, aunque más mi mujer la sioux, allá nos fuimos a una playa con otras familias, que más que bañistas parecíamos expedicionarios sin rumbo y desesperados. Y tú ya sabes lo que es la exasperación, sobre todo la infantil: un niño que grita, el otro que llora, otro que tiene sed, aquél que se empeña en comer y ese que quiere ir al cuarto de baño. Es lo que llaman relaciones sociales, aunque por un momento se te pase por la cabeza gasearlos a todos y entregarte a la Guardia Civil, que peor no te van a tratar.

Pues así, como una banda nos fuimos a eso que le llaman playa. Aunque era en La Coruña para mí que aparcamos el coche en Jaén; y nada más salir del vehículo, como si fuera un perchero, me empaquetaron una sombrilla, una cesta, unas aletas y un flotador redondo que puse en la cabeza como si fuera una corona. Y así iba yo en el kilómetro 3, porque no hay quien me quite de la cabeza que aparcamos en Jaén, cuando el flota ese redondo como un donuts se escurrió y me quedó a la altura del cuello, como una soga, pero de colores.

Y así, anda que te anda con el aro ese que no me dejaba ver escuché que alguien hablaba de la educación de los niños (tema apasionante, por supuesto) y no sé qué de que la Policía buscaba a alguien que había desaparecido. Y entonces, fíjate lo que es la vida, fue esto de oír lo de desaparecer, largarse, perderse, desvanecerse o disiparse (que tanto me va a mí) cuando mi mente, como si evaporara de la realidad, se percató de que el plástico ese del flota tiene un olor…

Y es verdad, el plastiquillo ese tiene un olor raro, como a una mezcla de productos químicos; parece que es un olor a nuevo, pero no lo es. El olor a nuevo es otra cosa, te agrada y deseas que nunca se pierda. Al plástico no le ocurre eso: el plástico huele a algo extraño y como era tan fuerte, y yo tan imbécil, se me ocurrió chuparlo y… no te lo aconsejo, el condenado plástico pica… buah.

Al principio es como si te hiciera cosquillas; pero no, te das cuenta que no son cosquillas porque a los pocos segundos ese hormigueo va en aumento y es como si te quemara la lengua, la boca. Un sabor… bueno tú lo sabes que seguro que te pasó. Mal asunto este del plástico.

Pues en estas estaba cuando pensé: «Guisandiño, no me descerebres; Guisandiño no me descerebres, no-me-des-ce-re-bres». Y en efecto, cuando dejé de descerebrar y bajé a la realidad y ya estaba en la playa. Me quité todos los bártulos y cuando ya me había vuelto a transformar en ser humano y encontré mis brazos, pude ver mis piernas y sentir mi cuello… lo del mar fue visto y no visto, y no porque el mar sea pequeño, que es una bestialidad, que no sé para qué la gente quiere tanta agua, pero el caso es que inmediatamente uno de los niños que venía con nosotros ni que me viera cara de inflador, se acercó y me dijo con esa vocecilla que te lo esperas todo: «Me hinchas el balón».

Claro, yo estuve por preguntarle si no tenía padre o si lo habían operado de pulmón; pero qué culpa tiene la criatura. Así que fue coger el balón y acordarme del flota, de toda la industria plástica, de las multinacionales del escay de… y allí me ves, con mi bañador del 76, porque en Galicia los bañadores duran la tira, para lo que te bañas… soplando y resoplando, doliéndome la boca, la faringe, la laringe, los pulmones, el diafragma, las cuerdas vocales, las consonantes…

Y así acabo el día; bueno acabar acabar acabar, lo que se dice acabar no porque con lo que viví para mí que tengo secuelas cerebrales, pero de lo que si estoy seguro es que Jaén está lejísimos, pero lejísimos lejísimos.
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Joé con los viajes de placer

Viernes, julio 9th, 2010

¿Los viajes son un placer?, pues… como que no lo tengo muy claro y sobre todo cuando lo inicias. Yo no sé tú, pero no hay viaje que haga que no empiece con los nervios desatados, enloquecidos y mosqueado con mi mujer la sioux, con los niños, con quien inventó el veraneo, el aceite de oliva, la sandía, con…. arranco el coche, pongo la primera, segunda, tercera y a toda pastilla hasta que pasan 20 o 30 kilómetros y me calmo. Y no hablo de un viaje a la Luna o a Júpiter, no, que va, sino de una simple excursioncilla por ejemplo a Castilla a pasar unos días a un pueblo de Don Quijote de la Mancha y nada más.

No sé, debe ser algo intrínseco con el ser humano o será el temperamento latino, ni idea. Lo que sí sé es que lo planificas todo el día anterior para salir a las 10 de la mañana…. pues imposible, siempre pasa algo; que si no aparecen unos zapatos, que si el niño quiere agua, que si falta un bolso, que si el bañador, que si las toallas… yo que sé, algo siempre pasa. Y aunque todo esté perfectamente organizado, milimetrado, calculado, e incluso todo metido en el coche y estés ya dispuesto para salir pasa lo que tiene que pasar.

¿Y qué es lo que pasa que tiene que pasar?. Pues que empiezas con las paranoias de si habré apagado el butano, que si la luz, que si el agua…. pero lo peor no es que entres en casa y lo revises todo, no, eso sería la felicidad; sino que como tontiño que eres, en cuanto sales de casa te preguntas. «¿Pero seguro que habré apagado el butano?».

Y lo peor de todo es que sabes perfectamente que sí, que lo has apagado porque recuerdas incluso el movimiento que hiciste con la mano para desconectar el tapón de la bombona, pero nada, aunque te pusieran un vídeo, vuelves a entrar y otra vez a la condenada cocina y, en efecto, claro que lo apagaste y cuando vas a salir, a repasar de nuevo la luz, el agua y por momentos piensas «¿pero qué pasa, me voy de viaje o estoy haciendo una inspección de la casa, pero soy periodista o un empleado de Instalaciones Martínez, especialistas en luz, butano y agua y todo al alcance de su mano?».

Y cuando has hecho como cinco comprobaciones cierras las puertas, pero tío ¡¡¡ como la cierras, que la vas tirar !!!; ¡¡¡ pero so bestia, cuántas vueltas quieres darle a la llave, que son dos, como siempre, o es que hoy van a ser 600 !!!!. Y al final el toque delicado, ese que cualquiera que te vea exclamaría, «¡¡¡ será animal !!!», un empujonazo por si abre que a punto estás de destrozarla.

Yo te lo juro que hay viajes que estoy por veranear en el descansillo de casa, montar allí una tienda de campaña y cuando me dé el punto de descerebre entrar e inspeccionar todo de nuevo, la luz, el agua, el butano…

Pero es que esta demencia en los viajes es como una persecución porque cuando ya llevas 50 kilómetros recorridos, tu mujer dice: «¿Habré apagado la plancha?». «¿Qué plancha?», preguntas acongojado, y te responde, «pues cual va a ser, la de planchar». Y comentas, «pero si no planchaste nada», y te contesta «¿estás seguro que no planché nada?».

Y tú, que has apagado el butano como veinte veces, cuarenta la luz y unas 3.000 el agua, dices con toda naturalidad, «claro que no estabas planchado anda, no te preocupes».

Y mientras lo dices, te lo juro que por momentos te imaginas un incendio del copón, todos tu vecinos con quemaduras de segundo grado, vendados hasta los pies y diciendo: «La culpa es del periodista ese, el Guisande que… » Y para entonces entras en una curiosas metamorfosis, estás convencido de que todo quedó perfecto, controlado, y si ibas hacia un pueblo de la Mancha, más feliz que una perdiz aceleras el coche y como si las quemaduras son de quinto o sexto grado exclamas: «¡¡¡ De vacaciones familia, ancha es Castilla !!!».

Los niños y el misterio de las piscinas

Martes, julio 6th, 2010

Yo hay algo que no entiendo, pero que no entiendo de verdad. Vas con tus hijos a la playa y al cuarto de hora de estar en el agua oyes: «¡¡¡¡ Papá, papá, ven ven !!!!». Y claro, tú que a lo mejor vives en Málaga, en Fuengirola o en Alicante, pues nada, te acercas al agua, te metes poco a poco, juegas con ellos, chapuceas un rato y ya está.

Pero por eso, porque vives en Málaga, Fuengirola o Alicante porque aquí en Galicia es muy diferente… aquí en Galicia lo más normal es que toques el agua y rebotes pensando que has pisado un cable de la luz, un enchufe, un ladrón… yo que sé porque el agua aquí parece que está electrificada, es más yo creo que lo está y que es cristalina porque desde hace más de mil siglos la proporción de bañistas/personas en la playa es uno por cada mil millones. Con decirte que hasta estoy convencido que los que ves más o menos habituales en los arenales son funcionarios fijos discontinuos contratados por los ayuntamientos para cuando la tele saca las imágenes con el consabido «y en las playas gallegas…» y así animar a los veraneantes…

Pero a lo que iba, si en vez de ir a la playa con los críos vas a una piscina, entonces el asunto es bien diferente. Estas bestiecillas se meten en el agua y, no me digas qué ocurre, pero como mucho te reclaman una vez y se pueden pasar tres o seis horas en el agua y tan felices sin preguntar por ti ni una sola vez. Y porque cierran la piscina, que si hacen una maratón de 24 horas, seguirían y seguirían en el agua sin marearte, y yo esto no lo entiendo y no lo entiendo, no lo entiendo. Ni meigas ni Santa Compaña ni historias, no lo entiendo y no lo entiendo.

Hay quien dice, afirma, argumenta, que en la, playa, con la inmensidad del mar, con las olas, que si la gente, que ellos tienen como miedo; pero no porque tú estás a 15 metros, pero medidos, más que medidos, y tienes que bañarte con ellos porque no hay quien los quite de ese «¡¡¡¡ papá ven !!!!», que es preciosa la frase, no lo niego, pero en Galicia con este agua….

Fíjate si me tiene intrigado este asunto, este cambio de comportamiento de los niños que hasta he llegado a pesar si el cloro de las piscinas les puede afectar algo, si los anestesia y los deja más tranquilos y como consecuencia ellos a tí también… no hay forma; bueno… forma, cloro…. ¡¡¡¡ No por Dios, les estarán poniendo cloroformo !!!!.

Menos mal que es el deshielo

Viernes, diciembre 18th, 2009

No entiendo por qué hay tanta preocupación con el medio ambiente, la verdad que no lo entiendo porque gracias a Dios, dentro del caos estamos de suerte, pero de una suerte infinita. Yo no sé tú, pero a mí, desde que hace unos años los científicos han hablado del deshielo me ha entrado una tranquilidad, una paz interior y un sosiego que no te lo puedes imaginar.

No creas que lo digo porque si sube el mar tropecientos metros a mí no me pilla porque vivo a unos 30 kilómetros de la costa y en todo caso tendría una casa en primera línea de playa, no. A mí me ha entrado una gran tranquilidad porque no hay nada peor que la violencia y además ¿qué es el deshielo, hombre, un poquito de agua más, cuando ya tres cuartas parte el globo es H20? Bobadas.

Con el cambio climático, que es un descontrol, podrían pasar miles de cosas; por ejemplo, un frío inmenso que te quedaras sin boca de tanto casteñatear los dientes, una noche que durara 4 meses, escaso oxígeno o, lo que sería peor, que en vez de que subiera el mar que bajara, pero que bajara no un metro con treinta centímetros y dos decímetros y un milímetro (que estos tipos lo miden todo)…. no, sino veinte o cuarenta metros.

Pero gracias a Dios, de entre todos los cataclismos posibles nos toca el deshielo y mientras suba el mar con el agua de los polos o con botellas de Lanjarón… nada, pero si bajara, ¡¡¡ ay neniño… !!! aquí hay tiros, te lo digo yo que conozco al personal, que cuando no se está preparado para determinadas sorpresas… Porque ¿qué creesque pasaría si descendiera el mar, yo que sé, pongamos 25 metros? Pues qué iba a pasar… pues que iban a aparecer todos los desaparecidos de las últimas décadas. Nada de eso de «Toñito se fue y no volvió»; no, a Toñito lo metieron en un coche y ahí lo tienes, junto a esa roca con percebes y aún con el cigarrillo en la boca.

Y así, como él aparecería Josito chupando el último camarón que tomó en su vida; Leliño agarrado a la Play Station y a Pascual y Aurora, que se creyó que se habían fugado a México tras un romance oculto; sí, hombre, fugado, y ese cuchillo en el intercostal junto al billete de avión…; vamos que en todo habitáculo de 70 por 1,80 centímetros te encontrarías un Toñito o un Josito de la vida. Unos agarrados a una copa de güisqui, otros dándose un beso, algunos….

Por eso no entiendo lo que pasa porque a mí el deshielo me da tranquilidad, nos evitamos mosqueos en los pueblos costeros, investigaciones criminales, miradas con recelos e incluso, en situaciones extremas, algún tiro que otro entre familias y vecinos. Y, sí, la verdad, para qué negarlo, si va a ocurrir lo que dicen que va a ocurrir y no hay remedio y sube el mar…. pues qué quieres que te diga, estar en primera línea de playa tampoco está tan mal ¿no?. Bendito deshielo.

AMIGOS DEL BLOG

Nuestro colega Alfredo Pardo Hermida ha sido seleccionado por el Ateneo ferrolano por su cortometraje O LABERINTO ARIO, que se proyecta el 21 (lunes) a partir de las 19 horas en el citado centro cultural.

¿Que la Naturaleza es sabia?, venga ya

Miércoles, noviembre 25th, 2009

Eso de que la Naturaleza es sabia…. será para ti, pero creo que a todos nos ha hecho una gran faena. Te miras al espejo, de frente, de lado y hasta si quieres con otro detrás para tener una perspectiva distinta ¿y qué ves? Pues te ves a ti ¿Y cómo te ves? Pues ahí está el problema. Seguro que hay alguna parte de tu cuerpo que no te gusta. Es posible que tengas una nariz un poco prominente, unos labios demasiados gruesos o finos o unas orejas un poco grandes; es decir, eres un cúmulo de pequeñas perfectas imperfecciones.

Y aquí está el asunto. Si la Naturaleza fuera sabia, o al menos quisiera hacerte un favor, en vez de unas orejas un poco grandes que tratas de disimular con un peinado que ni que lo estudiaran en Oxford, pues tendrías unas que midieran tres o cuatro metros. Sí, tres o cuatros metros; y lo que en principio sería una desgracia familiar porque al ponerte en la incubadora habría que colocar otras dos al lado para las orejas, con el tiempo verías que no.

Es cierto que pasarías algunos meses practicando el pliegue y despliegue de orejas y que en el colegio se reirían un poco de ti, pero eso… bagatelas. En cuanto tuvieras un poco de maña doblándolas y desdoblándolas y te pusieras un buen gorro calado para disimular… chaval, tienes la vida solucionada, pero más que solucionada.

Así, como quien no quiere la cosa, irías de plató en plató de televisión, te harían entrevistas y en un momento dado, en el escenario, ante un público expectante, sacas de sombrero y ¡¡¡ chass !!! lanzas las orejas al suelo y a los tres o cuatro minutos, después de una intensos aplausos, pasas por taquilla y a cobrar. Pues justo en vez de cobrar, y porque la Naturaleza no es tan sabia, tienes que pagar a un especialista en estética para que te las recorte y casi a tijera para que te salga más barato.

Y lo mismo digo de las orejas que, por ejemplo, las pestañas, que no me dirías que no te contratarían si las tuvieras de dos metros, te pones boca abajo y, como una escoba, con movimientos acompasados de los párpados limpias todo el plató…. un chollo. Pues no, eres la perfección de las imperfecciones y sin un euro, y después dicen que la Naturaleza es sabia…. venga ya.