La Voz de Galicia lavozdegalicia.es - blogs | Inmobiliaria | Empleo | Mercadillo

Entradas etiquetadas como ‘accidente’

Dios, nooooo, un herido en la aldea

martes, octubre 4th, 2011

Este año las vacaciones me las he tomado muy tranquilas, pero muchísimo, tanto que no hice nada; pero absolutamente nada, y mira que paradojas tiene la vida que justo por no hacer nada te percatas de todo, como de que no eres necesario para nada… con lo cual me da cierto sosiego pensar que el mundo no depende de mí, que un día creí…

Y así me hallaba, en una paz infinita, en la placidez total, cuando ésta se vio alterada por unos gritos de Maruja, mi vecina. Vamos a ver que esto hay que explicarlo. Los gritos de Maruja son especiales. Tú vas a kazajistan y los oyes; sí, no es que los recuerdes… no, los oyes como si estuviera a tu lado. Y lo mismo los oyes en Kazajistan que en el trayecto en el avión de ida y vuelta por mucho que el aparato esté presurizado y vuele a 10.000 o 120.000 metros, los oyes.

Y así, con los gritos de Maruja, bajé de casa, abrí la puerta y me encontré a su hijo Suso como la estatua de la Libertad, con el brazo en alto, la mano cubierta por un trapo y chorreando sangre… una alegría, vamos. «¡¡¡¡ Que se cortou coa sierra, que se cortou coa sierra !!!», gritaba Maruja mientras en Kazajistán se ponían en alerta roja por temor a una invasión. Y fue oír eso de «se cortou coa sierra» y ya me imaginé que Suso se había llevado toda la mano por delante, porque hay que ver como son los aparatos estos, que tienen unos dientes…. como Ana Belén.

Entonces, inmediatamente lo metí en el coche para ir al hospital, la sioux (mi mujer, traductora y enfermera) le ayudó a hacer un torniquete, mentalmente me puse el casco de Fernando Alonso y te lo juro que no sé en cuanto está el récord Oza de los Ríos-La Coruña (unos 20 kilómetros) pero que lo batí… bueno que si lo batí.

Dos horas de operación, otros tantos días de reposo, unas curas… y para casa con su dedo implantado. Y yo pensaba que había ya pasado todo cuando en la aldea empezaron las conversaciones de los vecinos: «¿Y te acuerdas de Lucho, el hijo de Pastora? pues metió un brazo en una trituradora, se quedo sin él y tuvo que arrancar el mismo la camisa que sino va padentro… », decía uno. «Y Toño, el del supermercado, que se llevó tres dedos con el cuchillo… », explicaba otro. «Y Fidalgo… que perdió un ojo… »

Yo no he estado en Afganistán, te lo juro, pero por lo que decían mis vecinos, aquello más que una conversación parecían un parte de guerra: «¡¡¡ Fidalgo Piñeiro !!!, sin brazos», «¡¡¡ Arturo Ameneiro !!!, sin ojos», «¡¡¡ Pastor Rodríguez !!!, sin pies», «¡¡¡ Lucho Rueiro !!!, muerto».

Yo escuchaba y no decía nada, que el mayor daño que me hice en mi vida creo que fue con una espinita de una sardinilla que se me quedó clavada por no sé dónde en la garganta y me costaba tragar, que lo llego a decir y además de parecer tonto igual me rebanan al través.

Bueno, pues al final de tanta conversación repetida y repetida día tras días, entre lonchas de jamón, queso y vino, llegué a tres conclusiones: 1- Que para conductor de una ambulancia estoy más que preparado, preparadísimo. 2- Que en mi aldea no hace falta tiritas, o te amputan o no te amputan. Y 3- Que en cuanto oiga el ruido de una sierra me meto en cama, me tapo con las mantas hasta las orejas y con los pies cierro las ventanas y las contras como pueda, no vaya a ser que salte la cadena, me trocee y que un día cuenten: «¿Y te acordas do periodista, que con unha serra… ». Ni hablar.

UNA EMPRESA DE TRADUCCIONES QUE VA A MÁS

No hay como que a los amigos del blog le vayan bien las cosas, como le sucede a Luis Rodríguez, gestor de la empresa de traducciones Okodia , asentada en Barcelona, que ha lanzado un nuevo servicio especializado solamente en traducciones de medicina, llamado Okomeds. Vamos que el trabajo y la calidad siempre tienen su recompensa y seguro que habrá algún descuento para quienes leen el blog. ¡¡¡ Enhorabuena Luis !!!

Un accidente aéreo, quién lo pillara

martes, octubre 26th, 2010

Escribía hace unos días que un entierro une mucho a las personas aunque lleven años sin hablarse y que nada como un accidente aéreo para que esa unión sea hasta el final de los finales. Y en esas estabas, en el mundo de lo etéreo, de lo volátil, más en el aire que en la tierra cuando descubrí, además, que un accidente de aviación (pero de los buenos) de esos de los que del fuselaje te queda como mucho un trozo para hacer un llavero o un cuchillito para poner en un árbol «hay supervivientes» te hace descubrir a la verdadera persona que llevas dentro.

¿Tú te consideras un tipo un tanto inútil, más bien tirando, como te diría yo, a pardillo, a torpiño…? Qué va , hombre, qué va. Lo que te pasa es que no has tenido un accidente aéreo cacaomaravillao en las montañas rocosas, con 20 grados bajo y con 800 o 1.500 pasajeros.

Si yo te conozco, vamos que si te conozco. Tú tienes un siniestro así y eres el primero que te pones a organizarlo todo. ¿Qué no?. Que ya sé que lo tuyo es montar en casas muebles de Ikea y que lo haces cuando encuentras la salida de ese agobio de instalaciones, si la encuentras, que dicen que hay quien vive allí porque no la halla; sí, hombre, que ya sé que también que eres el encargado de poner los lápices y las referencias en los muebles y que muchas veces te equivocas porque tú de sueco, pues como todos, lo justo… Bueno, pues tú tienes un accidente aéreo y nada más chupar tierra ordenas los grupos por edades, hombres a un lado, mujeres y niños a otro; heridos leves aquí, graves allá; y los muertos para acá y tapados con mantas para no desmoralizar a la tropa.

Sí, joé, que ya sé que habrá momentos que hasta te digas para ti mismo. «¡¡¡ Ostias como somos los Manríquez !!!». Sí hombre sí, Manríquez, que sois mucho. Y así, sin darte cuenta, cuando no ha pasando ni cinco minutos del accidente localizas en lo que queda de cabina la emisora echa polvo, hallas las instrucciones y hasta la montas con los cables que hay, que te sobran como 50, y funciona aunque nadie te oiga porque no hay cobertura.

Y en segundos, pero en segundos, porque tu cerebro a va una leche del diablo, que es todo un torbellino sin parar, averiguas las profesiones de todos los pasajeros y sabes que aquél es soldador, que este otro estudió estructuras metálicas, y que el de más allá hizo un vuelo experimental y … macho, con dos bemoles te subes a un asiento, y a grito pelado planteas rehacer el avión, levantas la moral de todos y te aplauden y gritan ¡¡¡ Manríquez, Manríquez !!!!, en ruso, en alemán, en serbocroata, en gaélico, en…

Y con esos dos bemoles que solo los tienen los Manríquez, los Manríquez de toda la vida, como tú, lo rehaces; joé que si lo rehaces. Y mientras lo rehaces has racionado la bebida, la comida, los medicamentos y hasta se te ha ocurrido una fórmula que con los albaricoques y los zumos de naranja y otras frutas bien exprimidas, con la ayuda del pasajero 722, que es químico, has hecho una especie de combustible para el despegue.

Y, acojonante, lo consigues sin ir a Harvard ni a Oxford; en las putas montañas rocosas esas, allí solo y con guantes de los chinos. Joé Manríquez, eres lo máximo. Y tú que solo pensabas que lo único que sabías era montar muebles de Ikea… no jodas. Tú lo único que necesitas es eso, un accidente de avión, pero un buen accidente de la releche para conocerte. No lo olvides, que tú eres eso, un Manríquez joé, Man-ri-quez, flipante. ¿Ikea, ikea?… bo.

PD. Disculpad por los tacos, pero…. de verdad, no me digáis que no le iban al pelo

Y de profesión… rajar

lunes, noviembre 23rd, 2009

Qué pasa cuando por ejemplo se produce un accidente de tráfico de un autobús de pasajeros en el que hay heridos, cuando cae una grúa por un fallo mecánico en un barrio y también hay contusionados o cuando un barco de recreo casi se hunde… pues además de acudir al lugar las cadenas de televisión, los plumillas y las radios, siempre aparece un personaje que a mí me tiene intrigado, pero mucho, y que como quien no quiere la cosa, en un instante se arroga un cargo: Portavoz.

Y los hay de dos tipos, el accidental, el que estaba allí, y que cuando hablas con él solamente te dice a gritos: «La grúa estaba mal, la grúa estaba mal, la grúa estaba mal» y por mucho que le preguntas de ahí no se apea el plasta de tío, y el profesional. Este, aunque el suceso haya ocurrido hace tan solo media hora, se sabe lo que pesaba la grúa, la fuerza que tenía, cuanto podía cargar, la longitud de la pluma, la potencia del motor, la tensión de los cables y hasta hace cábalas de la causa del siniestro… un crack..

No me digas de dónde salen estos tipos de personajes, pero hay portavoces para todos los gustos: de defensores de los anuncios contra las buenas costumbres, de los amantes de las lentejas castellanas, de la liga antianuncios en televisión, de los protectores del oso pardo o del lince ibérico. Y sí, hombre, sí, que todos estamos de acuerdo en preservar al oso pardo ese y al lince ibérico, pero como que me da que quien es un lince eres tú y quien realmente te protege es más el felino que tu a él.

Y es que a veces uno piensa: ¿Y de qué vive este amante del lince o del oso pardo que se pasa el día de cadena en cadena de televisión y de radio en radio, lo mismo a las 10 de la mañana que a las 11 de la noche, o de conferencia en conferencia?. Pues de eso, vive de portavoz, como si fuera una profesión, y hasta no me extrañaría que hubiera una especie de mafia en este asunto.

Que ocurre cualquier cosa en Almería, como por ejemplo que han aparecido muertas diez medusas, hecho gravísimo donde los haya, pues la banda, (porque para mí que es una banda), decide: «Venga Luilli, a Almería, toma este tocho de libro del mundo marino y por el camino te chapas la vida de todos los animales gelatinosos que te encuentres y cuando llegues… a rajar eh, a rajar y a rajar en defensa de la medusa. ¡¡¡ Animo chaval !!!».

Y el chaval; o sea, Luilli, llega a Almería y por arte de magia parece en todos los medios de comunicación hablando de las medusas como si viviera con ellas todos los días, aunque realmente el tal Lulli tiene un piso en Albacete. Y como esto de la comunicación crea una especie empatía, pues desde Almería hasta A Coruña, parla que te parla de las medusas. Que ocurre un incendio en Guadalajara…. pues otro portavoz que se va para allá a defender el alcornoque o los rastrojos como planta autóctona, lo que sea; un animal herido en Taramundi… otro que embarca hacia el mundo del raje.

Quizás es que yo sea un poco egoísta, puede ser, pero a mí, la verdad, tanto altruismo me sorprende porque nadie duda, por ejemplo, que los guacamayos rojos, muy parecidos a los loros y que están cerca de exterminarse, tienen su gracia; pero de ahí a dedicar toda tu existencia o parte a saber cómo anida, cómo procrea, cómo cría o deja de criar, qué come o deja de comer, lo que mide y deja de medir o lo que pesa y deja de pesar la condenada ave….. me resulta raro, y como hay tanto avispado que no está en vías de extinción, pues como que entre tanto listillo y subvención me da que aquí hay mucho portavoz encerrado.