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Entradas para la categoría ‘Salud’

Vaya lío con esto del Ego

Jueves, marzo 8th, 2012

Estaba yo estos días con eso que llaman Ego, que por lo visto lo tenemos todos; pero si te soy sincero yo no lo encuentro y la verdad que si está en alguna parte, pues que a mí que me registren porque yo no noto que se me suba el Ego ese porque midiendo 1,80 para qué quiero más sino me voy a dedicar al baloncesto… pero bueno.

Lo que sé es que me decía: ¿ Y cómo es posible que no tenga más Ego con todas esas hermosas frases que me dicen en el blog como «genio», «crack», «mago de las letras» «la caña de España»… ? Pues nada. Así que estaba buscando cómo autoestimarme, autoendiosarme, autoidolatrarme o autoencumbrarme, que no es fácil.

Y en esas estaba, incluso dándome yo mismo palmadas en el hombro con una mano diciéndome «eres un fenómeno», «tú vales mogollón, Guisande»… y tampoco; es más, no solo no notaba nada internamente sino más bien externamente y me parecía a esos musulmanes que se autoflagelan con una especie de latiguillo de cuerdas y ya tenía un dolor en el costillar…

Ya estaba yo ya que no, que esto del Ego como que no iba mucho conmigo, cuando cansado y aburrido de decirme frases maravillosas decidí cenar, que la verdad no sé si ya por hastío o por hambre y entonces ocurrió el milagro.

Sí, ocurrió. ¿Que qué pasó? Pues que me dispuse a hacer unos huevos fritos, calenté el aceite hasta que casi echaba humo, puse el huevo en vertical sobre el borde de la sartén, golpeé suavemente la cáscara, de repente salió la clara y la yema y entonces, entonces sucedió, ¡¡¡¡ sucedióóóóó !!!.

Allí, en la soledad de la cocina, al contacto de la yema y la clara con el aceite hirviendo escuché un más que sonoro «plas, plas, plas, plas, plas, plas» interminable. ¡¡¡ Síííííi, un aplauso, una ovacióóóóónnn… !!!

Y yo, ante aquello, os lo juro que fue el deliro, el éxtasis; me incliné ante la cocina, frente a la sartén, haciendo una parsimoniosa reverencia y no pude menos que dar las gracias por tamaño reconocimiento a mi labor profesional porque sabía perfectamente que aquellos interminables aplausos y ovaciones era por lo bien que escribo, porque soy el número 1, el no va más, porque… perdonad que os deje, es que tengo la sartén al fuego.

Dejarlo todo y cambiar de vida

Miércoles, febrero 22nd, 2012

Con esto de la Reforma Laboral, está el personal… y no es de extrañar porque empleo no se va a crear sino a repartir, que es distinto; es decir, que si somos mil los que trabajamos y ganamos pongamos 1.000 euros, pues ahora trabajarán 2.000 a 500 euros cada uno, más o menos, y claro, así creo yo empleo todo el que quieras, total los que se mueren nunca protestan…

Pues como digo, el personal ante esta situación está tan harto que me dice una amiga. «Mira, es que da ganas de dejarlo todo e irse a vivir a África». Tal cual lo dijo, sencillo sencillo, lo que es sencillo, no lo veo; porque yo me veo llegando con, pongamos Marta, a un arrabal de Senegal, donde se habla el gurungurú y lo primero hay que hacer es una choza.

Y como nosotros somos así, pues te olvidaste del cuchillo y ya te veo a los cinco minutos de llegar dando la vara pidiendo prestado un cuchillo, aunque sea de piedra, y dale que te dale al árbol para cortar ramas y más ramas. Unas 400, porque Marta, por lo visto, aunque se vive en taparrabos quiere un vestidor y un cajoncito para las joyas: ya sabes, cuatro conchitas, un huesecillo de albaricoque y poco más, pero… como quiere un vestidor… Y luego, después de cortar no sé cuantos arbolitos delgados, pues te toca unas 700 palmeras para el tejado y todo eso en un día… vamos que empiezas a pensar que quien te diera poder montar muebles de Ikea, pero como quisiste cambiar…

Y ya cuando tienes construido lo mínimo para pasar la primera noche…  pues Marta que te dice que hay varias goteras, entonces coges de libro que llevas sobre Cómo Vivir en la Sabana Africana…  y joé, tío, te das cuenta por el dibujito de la página 12.434 has puesto palmera de hoja simple y no de doble hoja y estas encharcado hasta el cuello… y con un frío…

Pero entonces piensas que nada, que haces un fuego y… ¡¡¡¡¡¡ calorcito !!!!. Sí hombre, calorcito es lo que crees tú porque aunque llevas mechero (no te vas a poner ya el primer día con palitos a ver si sale alguna chispa) pues que no enciende. Y vuelta a coger el libro y…  ostras, que te has confundido de madera, que la que arde es la Yanacokta, pero es que se parece tanto a la Tinajokcota… y se lo enseñas a Marta y lo único que recibes es un bofetón y piensas que no llevas ni 24 horas y que cómo se parece la chabola a cualquier piso de Madrid o Barcelona, en lo que es la intimidad, claro.

Y como has ido así, tan desesperado para cambiar de vida, solo con lo puesto, pues tienes acribillado el cuerpo de picaduras de insectos y piensas que a ver si pasas la noche y al día siguiente le puedes preguntar al jefe de la tribu si hay algo. Y en efecto, al día siguiente el gran jefe te dice que sí, que hay algo, la planta de nabilurus, que son unas hojas… Y con el nabilurus, a refregarte horas y horas, a diestro y siniestro, pero como tu cuerpo está hecho ya a hamburguesas te sale una reacción y una erupción cutánea que hasta medio poblado huye al verte y tú, que no sabes nada de gurungurú, tratas de explicarle que no se vayan, que no pasa nada, te acercas a ellos y te dan una somanta de palos…

Total, que a la semana de comenzar una nueva vida, de cambiar Sevilla, Fuengirola, La Coruña o Pamplona por un poblado del sureste africano; un día, de noche, mirando fijamente a Marta le dices lo que llevas pensando desde el segundo día que llegaste al poblado: «O te emparientas con el jefe gurungurú y nos vamos a vivir su chabola o volvemos ya al aeropuerto de Barajas para que nos pongan en cuarentena». Y me da que terminas en Barajas al grito de «¡¡¡¡ CC OO, trabajo sí, paro no !!!!». Cambiar de vida… ni pa eso servimos ya.

LA LIBRERÍA ESPACIO LECTOR NOVEL FERROL Y RODRIPICO
La Librería Espacio Lector Nobel, de ferrol, sita en la C/ Galiano, nº 15, ha hecho un espectacular montaje con los cuentos de Rodribico, y qué menos que darle las gracias a su propietario Fernando Ramos Armesto y a su hermana Conchi

Esto del frío me trae unos recuerdos…

Sábado, febrero 4th, 2012

(Cosas que pasan cuando dejas la ciudad y te vas a vivir al campo sin tener ni idea)

Ahora que hace tanto frío, con esta ola siberiana que nos invade, me viene a la memoria el primer invierno que vivimos en la aldea. Lo mejor de cómo pasamos aquél invierno fue precisamente eso, que lo pasamos, porque hubo momentos que a punto estuve de hacer un estudio de logística, evacuar la casa y ya me veía yo a toda la family con los colchones en la chepa y otros útiles de urgencia buscando cualquier lugar, y cuando digo cualquier es cualquier, porque menos en casa… lo que fuera.

Y te lo juro que hubo días que si alguien que no conociera mi aldea, entrara en mi casa y me viera como estaba, con gorrito de lana en la cabeza, plumífero con la cremallera hasta el cuello, botas y doble calcetín… lo normal es que preguntara dónde estaba el telesilla. Y hasta estoy seguro que si lo hiciera, pues yo respondería tan tranquilo que a unos metros; estaba tan mentalizado que no estaba en una casa, sino más bien en un refugio de alta montaña…

Oye, y que si llega uno de Extranjería… pues igual, porque todos acurrucados frente al fuego, encogidos como caracoles y sin decir palabra, más que una familia made in Spain parecíamos una de rumanos a punto de ser deportados o en busca de asilo; vamos, nos ponen al lado una maleta de aquellas de tela de los años sesenta, medio destartalada, atada con cuerdas y con los caretos que teníamos… lo bordamos.

Que si hubo días peores y mejores… pues es difícil saber cuál fue el mejor, que entre -3 y -5, como que no se nota mucho el asunto de la precongelación; pero lo que más recuerdo es cuando aburrido de no saber qué hacer me puse a escuchar música. Y así estaba dando vueltas por la casa cuando la sioux me dijo: «¿Y cómo te llega el cable tan lejos para oír música?», ¿el cable, qué cable?. Y entonces le expliqué que de cable nada y que de música menos, que tenía tanto frío en las orejas que con las esponjitas de los cascos tenía un calorcillo…

Y en efecto, no me los quité durante casi todo el día; de un lado a otro del refugio con ellos enfundados, dando gracias a Dios porque Nokia había inventado este sistema de audición; y que conste que ya había vendido la moto hacía años, que sino… me pongo el macrocasco en la testa y solo abriría la visera de plástico para comer a través de una pajita, vamos que si lo hacía.

Y así pasamos aquél invierno, increíblemente sin síntomas de congelación apreciables, aunque si te soy sincero, a veces, con estos recuerdos, miro a los niños y cuento 1,2,3,4 y 5 porque en cada mano hay cinco dedos ¿no?

LA XUNTA, PETARDO GUISANDE Y LAS CONFERENCIAS

Bueno, una buena noticia. La Xunta de Galicia me ha incluido en el programa de Letras Vivas para pronunciar conferencias sobre guiones de Teatro, Radio y Televisión, además de un coloquio en el que los estudiantes pueden preguntar sobre cómo se escriben los cuentos, Medios de Comunicación, blogs, Redes Sociales, pipas, caramelos…. o que queiras, todo ello a un precio módico (250 euros) que da para tabaco.

No entiendo a mis hijas, ¿pero qué dices?

Martes, enero 31st, 2012

O me estoy quedando sordo o ellas hablan muy deprisa… o a ver si va a ser que me estoy quedando lelo, que no me extrañaría, que casi 30 años de periodismo pueden afectar al cerebro, pero mucho, porque eso inglés no es, ¡¡¡ qué va a ser inglés lo que hablan si nunca dice «Hello»… !!! No sé, yo lo que sé es que a mis hijas no las entiendo, no las comprendo, y aunque se llaman Alejandra (15 años) y Victoria (11), para mí son «¿Qué?». Sí, «¿qué?» porque me paso todo el día diciendo «¿qué, qué , qué?» y como respuesta suelo recibir un «bo… » o un «uummmm… », que no significa nada pero que lo dice todo.

De verdad te juro que muchas veces, cuado hablan yo digo sí, pero digo sí ya por inercia, de forma inconsciente, espontánea, sin saber realmente porqué lo digo y, claro, después me llevo la sorpresa de… : «¡¡¡ Papá, dijiste que sí, dijiste que sí !!!» y yo interiormente me desespero porque no sé ni cuándo ni dónde dije sí, que por lo que me dicen respondo cada sí… tela, que es como si no tuviera juicio o que tienen un padre que es un pasao, un inconsciente, que de esto último algo hay.

Yo a estos niños de ahora no los entiendo y además piensan de tal forma que creen que lo sabemos todo, como si fuéramos Google pero con pies: «¿Te acuerdas de Lorena?», pregunta Victoria, así de repente, y yo digo «sí» medio acongojado, con la mirada extraviada, con el pulso acelerado, y como en internet pienso: «Voy a tener suerte»; pero claro, como son muy listos y se las saben todas, te cuestionan: «¿Y quién es?» y en esos instantes te entra un frío en el cuerpo… que si fuera el de la Guardia Civil ná, pero como es el mío…

Yo he descubierto, después de oír entre 700 y 854.000 veces «papá es que no me haces caso, es que no te enteras, es que… », que la respuesta a este tipo de preguntas te la puedes jugar al 50% diciendo: «Sí, esa niña que es rubia», porque es rubia o morena, no hay otra (bueno, está la pelirroja pero esa no cuenta); pero si quieres tener más posibilidades te lanzas a la «solución metro» diciendo, pero con confianza, eso siempre, con confianza, pase lo que pase: «¡Ah!, esa que es como tú de alta» y si es… alivio y si no…. siempre puedes negociar lo de la altura.

Yo a mis hijas, como tú a las tuyas, las quiero, las adoro; sin ellas no podría vivir pero con ellas… ¡¡¡ tampocoooo !!!, me ponen en cada aprieto… Yo he llegado a un punto que ya no me atrevo a preguntar nada, ni si esa serie de la tele es tal o cual, si esa canción es de este o aquél grupo o si… todo me parece tan igual, excepto el «bo… » o el «uuummmm..», que me dicen ellas, que no significa nada pero que lo dice todo, bo…

Mi ilusión es… ¿y la tuya?

Jueves, noviembre 24th, 2011

Atiende hombre, ¿sabes en lo que estaba pensando?, pues que no hay como vivir de ilusiones, de fantasías, de utopías, porque como vivas la realidad… vamos, vives la realidad y te veo como los indignados. Y claro, indignado en Málaga… pues bien, tiempo soleado, 24 grados, manga corta, morenito… pero en Galicia… en Santiago de Compostela… en la plaza del Obradoiro… empapado en agua y tiritando… pues no.

Lo dicho, no hay como vivir de ilusiones. ¿Y cuál es tu ilusión? ¿qué te gustaría hacer?, ¿un viaje a Egipto, ir a Marte, volver de Marte?. Pues yo tengo una, solo una, y la verdad que es muy barata. Como he plantado una huerta de unos 100 metros cuadrados lo que me encantaría sería tener en medio de ella una silla de árbitro de tenis (ya sabes, de esas tan altas) y desde allí, desde esa altura, con una manguera regarla mientras en la bandejita de la silla pongo una cervecita, unos pinchos, mi tabaco, la cerillas y por mí que arda Europa.

Esa sería una ilusión, cumplir una meta, mi existencia; allí arriba, sin preocuparme de nada y viendo cómo crecen las coles, las fresas, los melones… Que veo un tomate que está que se va a pasar, manguerazo que te crió; un pimiento, igual; que un niño está sucio, embarrado de jugar en el campo… coge jabón chaval que te riego y quedas como nuevo.

Yo consigo una silla así (por cierto que si alguien tiene una que lo diga que voy a por ella) y soy el tipo más feliz del mundo mundial. Y hasta ya puestos, incluso distribuiría la huerta en cuadrantes, como el juego de los barcos, y haría una estrategia de ataque. Que A-4 está un poco seco… chorrillo de agua, que H-6 está demasiado empapado… hombre sé que no es muy normal, pero colillas encendidas que lanzo a la zona y a ver si se seca o, a lo mejor, con un poco de suerte, hasta me nace una pequeña plantación de tabaco.

Y así, con mi silla de árbitro podría pasar un mes, dos o tres, siete años… y además con una tranquilidad infinita, ya que si alguien me interrumpe, yo en mi papel diría: «Silencio por favor, saque al resto». Y tal cual, textual, «al resto», a los que molestan, los saco fuera, que si los saco… Sino hay como vivir de ilusiones, si lo sabré yo; vamos, con decirte que si quieres puedes llamarme Federer…

PREMIO PARA EL BLOGUERO JAVIER SANZ, Y UNA REVISTA EN TENERIFE

Javier Sanz, un crack, con su blog historiasdelahistoria, ha obtenido el primer premio en el certemen certamen convocado por Bitácoras.com, que está considerado como el más importante en legua hispana. La verdad que Javier no sé si se alegrará, supongo que sñí, pero ha obtenido ya tan importantes galardones…. una envida, pero una envida sana. ¡¡¡ Enhorabuena Gran Javier !!!. Por otra parte, El Centro Gallego de Santa Cruz de Tenerife ya ha puesto en la calle su número 4 de la Revista O Noso, que acerca a los gallegos a su tierra

Y como el niño quiere hacer deporte….

Viernes, noviembre 18th, 2011

Esto de que los niños hagan deporte es maravilloso. Vas con ellos a un pabellón de deportes y ves a los padres con una pasión, con un entusiasmo, una intesidad… uno leyendo el periódico, el otro haciendo el crucigrama, otro con una novela, otro jugando con el móvil y uno, siempre hay uno, a gritos animando al equipo del imberbe, que hasta te da ganas de decirle: «¡¡¡ Pero hombre, por favor, no grite tanto que hay gente durmiendo… !!!»; vamos, un placer, abrigado hasta las orejas y echando vaho.

Y claro, como los partidos suelen ser por la mañana, allí en el pabellón ves a la gente que se sienta y que a los cinco minutos, ni uno más ni uno menos, se levanta porque se le queda helado el culo al contacto con el hormigón; y entonces, el que tiene periódico lo pone bajo sus posaderas y a ti (como eres periodista) te da un dolor… porque te da ganas de acercarte a él sigilosamente y susurrarle al oído: «Perdone, ¿podría quitar de su analgamen la página 24, que allí estoy yo, que he firmado un artículo y me está más que estrujando?».

Yo por suerte los llevo al pabellón de deportes; pero hay otros que como al niño le encanta el fútbol grande o el rugby… pues al aire libre, tiritando de frío, con el paraguas en una mano y de vez en cuando metiéndose en el coche para poner la calefacción y que le circule la sangre, que La Coruña, aunque no es Burgos, cuando pega pega, y sobre todo por el viento, que son auténticas bofetadas.

Y en esto del deporte la verdad que es una pena que nuestros hijos se dediquen por estas disciplinas mayoritarias como el baloncesto, el fútbol sala o el voleibol. A mí me encantaría estar en cama, que sobre las nueve o diez se me acercara uno de los retoños y me dijera en voz bajita, pero muy bajita: «Papá, que me voy a Vigo y vuelvo en tres horas, que estoy entrenando para la maratón». Y según los oyes, para no descentrarlo, claro, responderle: «Muy bien hijo, muy bien, y no fuerces, que sin cuatro no importa. Ah, y no te olvides del tabaco». Pues no, baloncesto y con el culo tieso, anda que…

¿Si te sientes inútil?, ven a mi aldea

Domingo, noviembre 13th, 2011

Yo te lo juro que para curarse de complejos no hay como mi aldea, y no porque allí estemos taladrados, que no lo estamos, que lo que estamos es aturdidos, que es distinto, sino porque allí entre mis 11 vecinos… aquello es otra cosa. ¿Te sientes como que no vales para nada, que eres un no eres, un desecho de la vida, como te diría yo… un gusanillo, una miñoca…?, ¡¡¡ pues nada hombre !!!, ven a mi aldea, que sales como nuevo, te lo digo yo.

Por ejemplo, tú tienes unas gafas Ray Ban o, vamos a ponerlo más fácil, unos calzoncillos con florecitas; pues tú en mi aldea eres pionero; sí, pionero, que es decir que eres el primero que ha llegado con ellos, que parece una tontería, pero no. Porque tú ya puedes presumir de haber enseñado a mis vecinos, al Ser Humano, con lo trascendente que es eso, lo que son unas Ray Ban o cuando los cuelgas del tendal los calzoncillos con florecillas y eso te enorgullece, te hace sentir alguien importante y es como una terapia de choque para quien se siente mal.

Yo cuando instalé Internet y me di cuenta que era eso, el primero, el único en el mundo que había puesto tan avanzada tecnología en mi aldea, ese día fue especial, muy especial. Miraba al infinito como buscando un algo, observaba las casas de mis vecinos, las puertas, las manillas, las flores, la hojarasca… pensaba en la existencia del ser humano, en lo divino, en el más allá y en el más acá y me decía en un silencio total:: «Dios, gracias Señor, gracias, soy el primero, soy pionero» y fue tal la felicidad que incluso creo que no oí a Maruja cuando al verme me dijo: «¡¡¡¡¡¡ Jisandeeeeee !!!!!», aun que sí cuando añadió «¡¡¡¡¡ queres facer casooooo oh»; pero no importaba, estaba tan ensimismado….

Pero a lo que iba, porque ser pionero es de alguna manera ser protagonista, pasar a formar parte de la Historia, aunque sea de una aldea, pero de la Historia, y cuando pasen los años y más años y alguien un día diga, por ejemplo: «¿Recordáis quién fue le primero que trajo un bolígrafo Bic de cuatro colores?», yo sé que todos dirán a una y con un grito no exento de emoción y éxtasis: «¡¡¡ Guisande !!!», y eso… eso emociona.

Y a ti te puede pasar lo mismo. Que te apellidas Fernández… pues nada, cuando pasen los años y alguien pregunte: ¿Quién trajo por primera vez a la aldea unas katiuskas con elefantitos rojos?, todos dirán: «¡¡¡ Fernández !!!, ¡¡¡ Fernández !!!». Y esto lo mismo vale para un Fandiño que para un Álvarez, para un Guitérrez que para un Loureiro o un García.

De verdad, si compromiso, si te encuentras mal, no lo dudes, ven a mi aldea y seguro que eres pionero, que te encontrarás mejor, seguro que… «¡¡¡¡¡ Jisandeeeeeeeeeeeeee, pero cómo se che ocurre pitar as patacas oh !!!!!!!». ¡¡¡ Señor, qué éxtasis !!!, otra vez pionero y sin darme cuenta, sino es por Maruja…

Lo que está de Dios…

Miércoles, noviembre 9th, 2011

(Aconsejo leer en los comentarios las frases que decían nuestros abuelos, son demasiado el asunto, si podéis colaborar… mejor. Gracias)

Mi abuela siempre decía que «lo que está de Dios, está de Dios», y así vivió hasta casi los noventa años, con lo cual la receta debía ser buena y sobre todo porque mi abuelo, que no lo decía, se fue antes; o sea, que estaba de adiós, más bien. Y tú espera a que lea esto mi madre y ya te cuento yo adonde voy.

Pero la vida de mi abuela era así. Que un niño se caía y se hería… pues ella decía: «Si está de Dios, está de Dios» y tan pancha se quedaba, sentada en su sillón, y lo mismo podía caerse el chaval en el pasillo que por una ventana, que lo que estaba de Dios… estaba de Dios. Y es que para ella lo mismo era un accidente de un autobús con 4.334 muertos, que clavarte una astilla en una mano, el asunto estaba de Dios y de Dios estaba o, en versión gallega, «neniño, cala oh e non lle des máis voltas».

Y dicho todo esto no sé qué pensaría mi abuela de lo que está ocurriendo estos días en mi aldea, Mortoares, en la que vivimos 11 personas; pero que en un mes Suso se haya casi amputado un dedo con una sierra, que ayer a Maruja la operaran de cataratas, que Manolo se lastimara al cortar un chorizo, que la sioux (mi mujer) tenga que ir al neurólogo por un dolor en las cervicales y que un hijo de ella, Christopher Cameron, esté con gripe… para mi no es «lo que está de Dios, está de Dios», es que Dios está aquí y nada de eso que está en todas partes… o, vale, si está en todas partes el 99% en mi aldea, es que no hay otra.

Es que piénsalo bien; de 11 habitantes, casi la mitad está fuera de combate… y eso es mucho porque al cambio es como si sales de tu casa y la mitad de la población en la que vives está lisiada. Miras para un lado, un tuerto; miras para otro, un cojo; más allá… un tío con muletas; el de más acá, la cabeza vendada; que miras y no ves, pues eres tú que estas ciego, vamos, una fiesta.

Y claro, como lo que está ocurriendo parece una plaga de desgracias que no tiene fin… pues los que sobrevivimos ya nos miramos como diciendo «a que vas a ser tú el siguiente, a que lo vas a ser que tienes una cara de gotero que… » y así, los que quedamos, terminaremos teniendo estrabismo de tanto vernos de reojo y es que la verdad que ves a alguno que no sé como te diría, pero para mí… que está de Dios.

El misterio de los electrodomésticos

Jueves, octubre 20th, 2011

Para mí esto de los electrodomésticos es un misterio. Yo no sé los tuyos, pero cuando te quedas un tiempo solo en casa y los conectas… a mi me dan pavor, por lo menos los míos.

Aunque no te lo creas, tengo un friegaplatos que si los escuchas bien, pero bien bien y le coges el ritmillo, suena a procesión de Semana Santa, en plan «chan… dá, tatachan… dá»; y porque no soy andaluz, pero la primera vez que lo oí a punto estuve de cantar una saeta. Es que me salía del alma, pero me contuve, y eso que el aparato tarda casi una hora en limpiar todo, que te da tiempo más que de sobra para practicar… pero eso, lo dicho, me contuve, y creo que hice bien pues aún mantengo mi puesto de trabajo, empleo, que se dice.

Hombre, exactamente exactamente el paso que era…. pues así en frío, pero el del Silencio fijo que no, porque aquello era un ruido, un bullicio, un estruendo, que cerraba los ojos y si me dicen que estaba apostado frente a la Giralda… que no, que de costalero no iba, que no me dolía la espalda… bo, no seas terco hombre, me lo vas a decir a mí…

Yo pensaba que esto del friegaplatos era una impresión mía, una sugestión, como te diría… una paranoia; pero no, porque la lavadora, por ejemplo, cuando suena en el silencio de la casa parece un avión que va a despegar y más que meter ropa como que te da ganas de llenarla de maletas, pero…

Aunque yo no digo nada en casa, a estos ruidos estoy acostumbrado, y mientras la sioux pregunta si terminó el friegaplatos con su monocorde y espiritual «chan… dá, tatachan… dá», yo digo que falta poco, aunque la verdad que lo que tendría que decirle sería: «ná, un rosario y ya está»; pero como ella de niña veraneaba con su abuela en una reserva y se siente muy india debería decirle: «Cuando pase el espíritu de esa nube y el humo del cigarrillo desaparezca, el aparato blanco se apagará».

Como te decía, yo no digo nada, me callo, pero todavía al que no le encuentro el punto es a la secadora, no se lo encuentro; le doy al botón de on por la noche y por mucho que lo intento, na, na de ná, me quedo dormi… ¿dormido?. Ahora que lo pienso, a ver si va a ser que lo que toca es una nana…

Dios, nooooo, un herido en la aldea

Martes, octubre 4th, 2011

Este año las vacaciones me las he tomado muy tranquilas, pero muchísimo, tanto que no hice nada; pero absolutamente nada, y mira que paradojas tiene la vida que justo por no hacer nada te percatas de todo, como de que no eres necesario para nada… con lo cual me da cierto sosiego pensar que el mundo no depende de mí, que un día creí…

Y así me hallaba, en una paz infinita, en la placidez total, cuando ésta se vio alterada por unos gritos de Maruja, mi vecina. Vamos a ver que esto hay que explicarlo. Los gritos de Maruja son especiales. Tú vas a kazajistan y los oyes; sí, no es que los recuerdes… no, los oyes como si estuviera a tu lado. Y lo mismo los oyes en Kazajistan que en el trayecto en el avión de ida y vuelta por mucho que el aparato esté presurizado y vuele a 10.000 o 120.000 metros, los oyes.

Y así, con los gritos de Maruja, bajé de casa, abrí la puerta y me encontré a su hijo Suso como la estatua de la Libertad, con el brazo en alto, la mano cubierta por un trapo y chorreando sangre… una alegría, vamos. «¡¡¡¡ Que se cortou coa sierra, que se cortou coa sierra !!!», gritaba Maruja mientras en Kazajistán se ponían en alerta roja por temor a una invasión. Y fue oír eso de «se cortou coa sierra» y ya me imaginé que Suso se había llevado toda la mano por delante, porque hay que ver como son los aparatos estos, que tienen unos dientes…. como Ana Belén.

Entonces, inmediatamente lo metí en el coche para ir al hospital, la sioux (mi mujer, traductora y enfermera) le ayudó a hacer un torniquete, mentalmente me puse el casco de Fernando Alonso y te lo juro que no sé en cuanto está el récord Oza de los Ríos-La Coruña (unos 20 kilómetros) pero que lo batí… bueno que si lo batí.

Dos horas de operación, otros tantos días de reposo, unas curas… y para casa con su dedo implantado. Y yo pensaba que había ya pasado todo cuando en la aldea empezaron las conversaciones de los vecinos: «¿Y te acuerdas de Lucho, el hijo de Pastora? pues metió un brazo en una trituradora, se quedo sin él y tuvo que arrancar el mismo la camisa que sino va padentro… », decía uno. «Y Toño, el del supermercado, que se llevó tres dedos con el cuchillo… », explicaba otro. «Y Fidalgo… que perdió un ojo… »

Yo no he estado en Afganistán, te lo juro, pero por lo que decían mis vecinos, aquello más que una conversación parecían un parte de guerra: «¡¡¡ Fidalgo Piñeiro !!!, sin brazos», «¡¡¡ Arturo Ameneiro !!!, sin ojos», «¡¡¡ Pastor Rodríguez !!!, sin pies», «¡¡¡ Lucho Rueiro !!!, muerto».

Yo escuchaba y no decía nada, que el mayor daño que me hice en mi vida creo que fue con una espinita de una sardinilla que se me quedó clavada por no sé dónde en la garganta y me costaba tragar, que lo llego a decir y además de parecer tonto igual me rebanan al través.

Bueno, pues al final de tanta conversación repetida y repetida día tras días, entre lonchas de jamón, queso y vino, llegué a tres conclusiones: 1- Que para conductor de una ambulancia estoy más que preparado, preparadísimo. 2- Que en mi aldea no hace falta tiritas, o te amputan o no te amputan. Y 3- Que en cuanto oiga el ruido de una sierra me meto en cama, me tapo con las mantas hasta las orejas y con los pies cierro las ventanas y las contras como pueda, no vaya a ser que salte la cadena, me trocee y que un día cuenten: «¿Y te acordas do periodista, que con unha serra… ». Ni hablar.

UNA EMPRESA DE TRADUCCIONES QUE VA A MÁS

No hay como que a los amigos del blog le vayan bien las cosas, como le sucede a Luis Rodríguez, gestor de la empresa de traducciones Okodia , asentada en Barcelona, que ha lanzado un nuevo servicio especializado solamente en traducciones de medicina, llamado Okomeds. Vamos que el trabajo y la calidad siempre tienen su recompensa y seguro que habrá algún descuento para quienes leen el blog. ¡¡¡ Enhorabuena Luis !!!