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Entradas para la categoría ‘profesiones’

Charla a unos escolares simpáticos, cariñosos y alegres

Lunes, abril 16th, 2012

Quién dijo que no hay niños maravillosos, pues yo los encontré; los estudiantes del Colegio Virxe do Monte (Cospeito-Lugo), donde el viernes pasado pronuncié una charla sobre cómo se hace un cuento infantil. Y tan contentos quedaron que no solamente me pidieron si podía quedarme y ser su profesor (vamos yo me apunto y doy aprobado general, pero como uno diga una mala contestación… van a estudiar como si estuvieran haciendo Notarías) sino que incluso me regalaron una pancarta, un cuento de Rodripico inventado por ellos y varios dibujos.

Y es que no solamente cuando sabes algo te apetece transmitirlo a otros, que es casi como una obligación porque si puedes ayudarles en su futuro pues mejor; sino que cuando esos otros ponen ojos como platos atendiendo a lo que hablas y les preguntas, responden e inventas con ellos y disfrutan… no se puede pedir más.

Y la verdad que muy bien lo tuvieron que pasar porque hubo un momento en que era el recreo, y el recreo… tío es el recreo, que no nos engañemos; así que cuando les dijes que iba a acabar porque venía eso, el recreo, dijeron que no, que siguiera contándoles cosas de cuentos. Incluso me inventé uno sobre la marcha para explicarles que un cuento debe contener aventura y una intriga para tener ganas de leerlo y cuando les relaté que Rodripico encontraba un papel en el suelo del nido, con unas marcas, o unas letras y que si eso si sería una clave secreta que había que descifrar para encontrar una gruta en una montaña y llegar por un estrecho pasadizo a un tesoro o si … estaban en tal tensión esperando a saber lo que era que por un momento pensé: «En la próxima charla me traigo un equipo médico, no les vaya a dar estos rapaciños un payá».

Y comprobé que lo pasaban bien cuando les hice un dibujo en el encerado para que vieran lo importante que es la expresión de los ojos y la boca. Y en esta última, en la boca, dibujé al muñeco protestando y entonces decidí hacer una prueba real y menos teoría y encerado: «¿Cómo grita un muñeco? Vamos a gritar todos. A la una a las dos y a las tres ¡¡¡¡ yaaaa!!!». Y fue tal grito el de los 30 niños que aún me retumban en los oídos, y auténtico también fue cuando al muñeco lo puse sonriendo y les dije que hicieran igual. Y si veis los caretos que ponían…. mucho, pero mucho mucho.

Y EL VIERNES… ¡¡¡ MAGIA !!!!!

¿Fue un éxito la charla? parece ser que sí; pero como les dije que hicieran comentarios a este artículo y que escribieran lo que quisieran… pues leeré lo que realmente opinan. Y ya puestos, pues le di una charla a los de 9 a 12 años sobre medios de comunicación.

Y ya más puestos, el próximo viernes, pues otra a los mayores sobre guiones de Radio, Teatro y Televisión y como ya solo quedan los peques de todos, y por no dejarlos sin nada ya que preguntaron «¿quién es el señor que escribe los cuentos?» y eso me llegó al alma… pues les haré dibujos y algún truco de magia (tendré que practicar que hace tiempo que no ensayo) y les regalaré caramelos, que seguro que les gusta, bastante más que la charla, seguro.

Total, que entre liada y liada, los algo más de 200 alumnos del Colegio Virxe do Monte tendrán su dosis de Guisande, que no sé si tendrá efectos colaterales en forma de desquicie, pero esperemos que no para que el Ayuntamiento no me considere persona non grata. Y si los escolares fueron geniales, no menos los profes, que me colmaron de atenciones, aunque pronto descubrieron que yo, la verdad, no necesito nada, solamente lo que me dieron: Cariño

PD._ Adviértase en la foto la profesionalidad de mago con las mangas remangadas en plan: «Nada por aquí, nada por allá».

Para morro, el de algunos artistas

Lunes, marzo 12th, 2012

Yo pensaba que esto del arte pues que era sencillo; que una persona tenía unas cualidades, pongamos para pintar… y eso, cogía de pinceles y paleta, mezclaba colores y… pues un cuadro, qué iba hacer… un huevo frito… pues no, un cuadro. Más claro… cuadro.

Y lo mismo un escultor, un músico o un escritor, que este último coge las 28 letrillas esas que están esparramadas por el teclado, las mira, les sopla, dan vueltas por su imaginación y allí en el aire, donde todo es posible, hasta los más increíbles sueños, hace múltiplos de dos en dos, un par de piruetas y ¾ de volteretas y luego ellas, las preciosas letras, como las gotas de agua a cámara lenta se posan juntas suavemente sobre el fino papel y… ¡¡¡ flassss !!!, una frase y a esa… otro malabarismo aéreo y ¡¡¡ flassss !!!, otra; y a esa otra… pues otra. Y así… pues una novela, una obra de teatro, un poema… yo que sé, algo que al leerlo te haga pensar, reír, llorar, soñar… lo que sea.

Pues parece ser que no; por lo que a veces oigo resulta que hay gente que lo de pintar un cuadro o hacer una escultura, crear un poema o escribir una novela dice que es un trabajo… pero un trabajo… que se pasa horas y horas cavilando, haciendo pruebas y más pruebas y que casi como mínimo necesita ir al Benelux para inspirarse… y cuando dicen esto, te lo juro que pienso lo bien que haría este tío alicatando mi cuarto de baño o lijando los muebles del comedor en vez de perder el tiempo, que además, por lo general estos tipos hace una obra de «arte» y las otras no son más que copias, como si en vez de tener un medio para crear, como un pincel o una espátula, tuvieran un fusil de repetición.

A mí me da que estos que dicen estas cosas (si es cierto que para ellos es un trabajo) es que entonces de artistas no tienen nada, más bien son unos torpes de mucho carallo, como decimos en Galicia, y que nunca lo que hagan llegará a ser nada en especial porque el arte tiene que ser o debe ser un entretenimiento, un juego, pero un trabajo…

Claro que si realmente es una diversión y hacen creer al resto del personal que lo suyo es de una trascendencia infinita, fruto de un análisis y de un estudio sobrenatural y que hasta es preciso en cerrarse en un monasterio o ir al Benelux para tener inspiración… entonces que son unos pedantes que no hay por donde cogerlos; bueno sí, pero no te dejan y, además, bien pensado, por mucho que vayas al Benelux, como no tengas lux… apaga y vámonos.

MARCOARTE RENUEVA INSTALACIONES
El colega y amigo del blog, Jorge Calvo de la Iglesia, dueño de Marcoarte, calle Juan Canalejo 2 (A Coruña) ha renovado las instalaciones haciendo más atractivo el local. Así que habrá que hacerle una visita y, como todos los colegas, a los que leen el blog Al Fondo a la derecha le hará un descuento si van a enmarcar un cuadro.

Vaya lío con esto del Ego

Jueves, marzo 8th, 2012

Estaba yo estos días con eso que llaman Ego, que por lo visto lo tenemos todos; pero si te soy sincero yo no lo encuentro y la verdad que si está en alguna parte, pues que a mí que me registren porque yo no noto que se me suba el Ego ese porque midiendo 1,80 para qué quiero más sino me voy a dedicar al baloncesto… pero bueno.

Lo que sé es que me decía: ¿ Y cómo es posible que no tenga más Ego con todas esas hermosas frases que me dicen en el blog como «genio», «crack», «mago de las letras» «la caña de España»… ? Pues nada. Así que estaba buscando cómo autoestimarme, autoendiosarme, autoidolatrarme o autoencumbrarme, que no es fácil.

Y en esas estaba, incluso dándome yo mismo palmadas en el hombro con una mano diciéndome «eres un fenómeno», «tú vales mogollón, Guisande»… y tampoco; es más, no solo no notaba nada internamente sino más bien externamente y me parecía a esos musulmanes que se autoflagelan con una especie de latiguillo de cuerdas y ya tenía un dolor en el costillar…

Ya estaba yo ya que no, que esto del Ego como que no iba mucho conmigo, cuando cansado y aburrido de decirme frases maravillosas decidí cenar, que la verdad no sé si ya por hastío o por hambre y entonces ocurrió el milagro.

Sí, ocurrió. ¿Que qué pasó? Pues que me dispuse a hacer unos huevos fritos, calenté el aceite hasta que casi echaba humo, puse el huevo en vertical sobre el borde de la sartén, golpeé suavemente la cáscara, de repente salió la clara y la yema y entonces, entonces sucedió, ¡¡¡¡ sucedióóóóó !!!.

Allí, en la soledad de la cocina, al contacto de la yema y la clara con el aceite hirviendo escuché un más que sonoro «plas, plas, plas, plas, plas, plas» interminable. ¡¡¡ Síííííi, un aplauso, una ovacióóóóónnn… !!!

Y yo, ante aquello, os lo juro que fue el deliro, el éxtasis; me incliné ante la cocina, frente a la sartén, haciendo una parsimoniosa reverencia y no pude menos que dar las gracias por tamaño reconocimiento a mi labor profesional porque sabía perfectamente que aquellos interminables aplausos y ovaciones era por lo bien que escribo, porque soy el número 1, el no va más, porque… perdonad que os deje, es que tengo la sartén al fuego.

Todos que sí, y yo sin entender nada

Viernes, febrero 24th, 2012

He dejado pasar unas semanas para ver si con el tiempo notaba algo dentro de mí, lo que fuera, incluso un dolor de estómago o de muelas, que más da y… bo, nada. Y mira que yo creía que era sensible, que tenía como un don especial hacia el arte… pues ni don ni sensibilidad ni bobadas, una desgracia. Y todo porque vi un cuadro de Tapies y como si viera el corcho de una botella: ni siento ni padezco, no me transmite ni me provoca nada y como a todo el mundo por lo visto sí, y a mí no, pues como que te sientes raro, pero muy raro. Una pena.

Bueno,  si soy sincero, al ver el cuadro me acordé de cuando estudiaba Derecho, en Santiago, en una buhardilla y tenía una pared  que la cal se caía a trozos y con un manchón como amarillento y verdoso…. pero no creo que Tapies hiciera un cuadro para retrotraerme a lugares como el hueco en el que habitaba.

Además, aquél medio desván en el que vivía era curioso porque tenía una gotera y para que no cayera el agua había puesto un vaso y un cordón que caía justo en el medio, así la gota se deslizaba por el hilillo y no oía el pesado y monótono ruido que no me dejaba dormir, pero no creo yo que Tapies intentara que recordara… no, imposible, que va, no puede ser…

Pues allí estaba yo, frente a un cuadro, sin sentir nada, como anestesiado, y entonces pensé que como dicen que es un pintor universal, pues que a lo mejor las instrucciones de cómo colgar la obra venía en inglés y que los que la instalaron pues no sabían idiomas y lo pusieron así, a lo que caiga, a lo bruto, a granel, que yo me conozco bien como es este mi país,  que ante un problema pues… «¡¡¡ Ponlo así, Pepe, que el que sepa ya lo hará !!!!, vamos a estar aquí toda la tarde… », «¡¡¡ Pepeeeeeeee !!!, ¡¡¡ vente yaaaaaa, lechesssss; y deja eso hombre, que tenemos que ir a barnizar !!!».

Pero no creo que fuera por lo de las instrucciones en inglés porque bien pensado por algún lado del cuadro tendría que tener alcayatas o algo para anclar con la pared. Yo, de todos modos, como soy tan así, y por si se habían confundido, ladeé el cuello a la izquierda y… nada, luego a la derecha.. nada, incluso mentalmente traté de verlo al revés… tampoco; bueno, miento, pensé que por qué aquello no sería redondo, para evitar forzar tanto las cervicales.

Pues así estaba y me entró… un así como  que creía que era pero que no; y callado y en silencio me llevaba la mano a la barbilla, miraba, remiraba, pensaba y repensaba…  todo era inútil. De verdad que tenía un malestar, una sensación de frío, de autopsia, y ya cuando me iba a ir vi unos recortes de varios periódicos en una mesita en los que decía que Tapies era un genio y en otro lo mismo: un genio; pero claro, como yo no lo traté, pues no sé realmente cómo era su carácter. Total,  llevo un día Tapies… fatal, no entiendo nada.

 

PD.– ver cosa, de Tapies

Pero Urdangarin, hombre, ¿no tenías otra cosa que hacer?

Miércoles, enero 11th, 2012

Urdangarin, para ser más exactos Urdangarin Liebaert, lo único que tiene de complejo es el apellido porque después… mira que hay que ser simple, pero simple simple. Si es cierto todo lo que se dice, si son ciertas todas las barrabasadas de las que hablan… pues chaval, si cuando dejaste el balonmano en vez de colgar las botas colgaras los guantes o las manos (el cerebro también vale), mejor te iría porque fue dejarte con ellas libres y joé tío, mucho, pero mucho mucho lo tuyo.

Cuando media España está preocupada en perder el trabajo, la otra en conseguirlo, y la mafia política viviendo de todos nosotros, este tío, que lo único que tenía que hacer era pasear y vivir… pues nada, que se mete en unos tinglados económicos, en unos desfases financieros, en unos descontroles monetarios de los que la Infanta no sabía nada, y yo me lo creo y me tomo un anisete, venga ya Cris…

Pero es que además, lo que no entiendo de este chaval es para qué quiere el dinero. Tu y yo sí, primero para llegar a final de mes, luego, si sobra algo, pues para darte una pequeña alegría y si se produce el milagro de que aún quedaran unas perrillas… pues otros dos o tres regalos para el cuerpo, total para lo que estamos aquí… ¡¡¡ pues a vivir !!!.

Pero el Iñaki este, el Urdangarin Liebaert, ¿para qué quiere el dinero?. Que deseas un porche… pues siendo el yerno del Rey, porque si no lo fueras te veía de recogepelotas toda la vida, con una llamada a cualquiera te ponen delante de casa 20 o 30 vehículos y hasta eliges el color. Que quieres un barco… otra llamada y hasta la Royal Navy o la Quinta Flota de los Estados Unidos atraca en Barcelona sola solita para ti. Que quieres pasar un mes, uno o dos años en un castillo, pues llamada que te crió.

Pues eso es lo que tenía que hacer este privilegiado: pasear, vivir, seguir «trabajando» en Telefónica y hasta si fuera listo… pues se daba una vuelta por los Emiratos Árabes, por la Patagonia o por Antioquía y aunque no hiciera nada luego ya se encargarían otros de vender que era un gran embajador de España.

Mira que lo tuyo era un chollo de vida, el sueño de cualquier humano; pues no neniño no, en vez de vivir como no lo hace ningún español, hala, a complicarte la vida mientras eso, mientras media España teme perder el trabajo y la otra está desesperada por conseguir uno.

De verdad que lo más complejo de ti es lo de Urdangarin Liebaert, porque el resto, eres simple pero simple y supongo que ahora en Telefónica para contactar contigo será, pues como tú, sencillo, algo así como: «Si quiere hablar con Urdangarin, diga Ur-dan-garin». Vas, dices el nombre, y la voz clara de huevo seguro que te responde: «No le hemos entendido». Entonces dices «Menudo marrón» y… «Correcto». «Para contactar con Urdangarin en Belice, pulse 1; si lo que desea es en Londres, pulse 2; en la embajada en Washington, pulse 3; en el Palacio de Marivent, pulse 4; si es para los juzgados de Palma, pulse 5. Para otra información el teléfono de Alcalá Meco es el 91 21… ».

No sé si fueron los Reyes pero…

Lunes, enero 9th, 2012

Yo creo en los Reyes Magos; así que la noche del 5 al 6 la pasé… con unos nervios… pero con unos nervios que a punto estuve de tomarme un guiso de choupas en salsa de valium 525 a ver si así… Fíjate si creo que estaba segurísimo (y así fue) que me iban a traer unos zapatos, una corbata y una colonia que, por cierto, este último regalo es la primera vez que me lo hacen desde que vivo en la aldea y capté la indirecta: «Guisande… hueles a vaca»; pero yo hice como si nada, como si oliera a cabra, le di un beso a la sioux, le di al flis-flis del frasco y ¡¡¡ hala !!!, está la aldea que por el aroma parece el Edén allá por donde paso.

El caso que estaba desempaquetando los regalos cuando vi en el suelo un mechero; lo cogí, encendí un cigarrillo y observé que tenía un botoncito. Ya ves en qué cosas me paro; había una gran cantidad de paquetes, muchos, pues en medio de todo el papelamen de colores voy y me fijo en el encendedor y, en concreto, en un botincito pequeño pequeñito, más riquiño el botonciño… lo apreté y se encendió una luz azul.

Pues fue explicar que estaba muy bien para cuando de noche no se ve la cerradura y quieres abrir la puerta de casa, para enfocar algo en la mesilla de noche (de día en casa la quitamos, que somos muy respetuoso con la gramática) y que también servía para ir al alpendre a por leña y… nunca tal cosa dijera oye, porque ahora, desde que tengo el aparatejo este ya he ido cuatro veces.

Enfoco, ando unos 30 metros apartándome de los árboles, de la mesa que tenemos en el jardín, de alguna silla y… es un poco como ir por la jungla de cristal, con temor a tropezar con algo, aunque la realidad sea que más que a la jungla cristalina voy a la caseta maderil y más desanimado… tirando de una carretilla con una desgana o más bien con unas ganas de darle una patada… bo

Y la vida es, pero que rarísima porque en esos 20 o 30 metros que hay de casa al alpendre, yo no sé como explicártelo, con esa especie de minilinterna me entra un punto en el que me siento acomodador de una sala de proyecciones. Sé que es una sensación rara, extraña, pero me da ganas de decir: «Por aquí le parece bien, más cerca de la pantalla, más atrás… », lo único malo es la película, que casi, por no decir siempre, es la misma: «Carga madera paspán». Y pensar que todo fue por un botoncito de ná… De verdad que no sé si el mechero fue un regalo de Reyes, pero que ya estoy pensando en pasarme a Papa Noél, vamos que si lo pienso, que tengo un dolor de espalda…

No sé, algo pasa entre el ratón y el gato

Martes, enero 3rd, 2012

(Cosas que pasan al dejar la ciudad e ir a vivir al campo. Bueno, y por se una nulidad, claro)

Yo comprendo que un ratón, con estos días de lluvia made in Arca de Noé y de Paz y Amor porque sí, pues entre en una casa en la que hay tantas viandas navideñas como polvorones, turrones, mazapanes… yo qué sé. Y lo entiendo porque yo, sin ser ratón haría lo mismo; es más, de hecho lo hago todos los días, todos los días entro en casa aunque no sea Navidad.

Lo que no alcanzo a entender es que, ya que entras en propiedad ajena, es que no tengas cuidado y así, a las cuatro de la mañana te pongas a roer una madera y luego, como si fuera tu domicilio, pues a dar vueltas por la casa y que termines pasando por encima de unas bandejas de metal y hagas un ruido que no veas. Que una cosa es ser ratón y otra bobo porque, por ejemplo, el Ratón Pérez en eso es un modelo: entra, se va, y aquí paz y después gloria.

Pues hace unos días entró un roedor y montó tal sindios que entonces hice lo que tenía que hacer. Cogí a Pak, el gato (que vive fuera de casa) le hice un contrato basura, lo di de alta en la Seguridad Social, lo sindiqué, lo metí en casa frente adonde yo creía que estaba el ratón, y tal cual le dije: «Pack, a currar».

Desde que Pak está currando, la verdad que no he oído nada, pero absolutamente nada al ratón, ni de noche ni de día, ni a media tarde ni a tarde entera; pero a mí lo que me extraña es que Pack no me presente el cadáver del bicho o una pequeña prueba del que el animalejo está fiambre, como hacen todos sus congéneres gatunos.

Para mí que se han confabulado; que el ratón vive en casa, que Pack le ha dicho que de hacer ruido nada de nada porque Pack sabe perfectamente que si después de tres días no lo ha cazado y la alimaña sigue haciendo de las suyas lo despido; es decir y con perdón (pero es que me tiene desesperado), que se va a la puta calle, que ahora vienen las nevadas, y busco una solución más drástica: un león, por ejemplo.

Y entonces, sabiendo esto ¿por qué Pack no presenta al difunto ratón? Pues por la misma razón, porque sabe que en cuanto termine su trabajo lo doy de baja, el finiquito, y como el tipo no es tonto pues así están los dos: el ratón en casa, sin hacer ruido, calladito, y el gato haciendo que curra, frente al fuego y a verlas vir mientras a mí me desespera porque no me gustan animales en casa, que para eso estoy yo. Pero a decir verdad, la culpa es mía y solo mía, lo reconozco, porque todo comenzó al principio; no cuando le hice el contrato basura, no; sino cuando lo sindiqué, cuando lo afilié, porque yo es que al Pavk este lo veo pero tan tan tranquilo que para mí que es un liberado.

LA PERIODISTA GABRIELA RUIZ, PREMIADA

La joven periodista y colega del blog, Gabriela Ruiz, obtuvo con su relato bla, ble, bli, blo, blue, la mencion especial del jurado del Concurso Cuentos Para la Igualdad, que organizó el Ayuntamiento de Dos hermanas (Sevilla). El cuento, con ilustraciones de Patricia Carcelén, narra la historia de una niña que nace de color azul y que cuando llega a la edad de 7 años es consciente de que es diferente e intenta por alocadosy fantasiosos medios ser normal. Enhorabuena Gabriela.

Los futbolistas, unos cínicos

Domingo, octubre 16th, 2011

Después de esos tipejos que son lo políticos y esos pseudoanalistas que ahora dicen que la crisis del ladrillo «se veía venir» (si hombre, pa ladrillo sí que estás tú hecho), los más cínicos son los futbolistas.

Yo comprendo que todo el día utilizando los pies… pues que te olvidas de la cabeza, del cerebro, y si aún encima cuando la usas es para darle un castañazo a un balón de cuero que pesa 400 gramos, casi medio kilo, que va a unos 30 kilómetros a la hora… pues supongo que la materia gris origina una especie de tsunami interior difícil de controlar y que eso… pues afecta y sino afecta, pues peor, que a ver qué tienes ahí dentro en la mollera para que no notes ese golpetazo con el esférico, que a mi ya solo ajustar un sombrero hasta me duele la sien.

Y es que lo de los futbolistas es mucho. Que a un delantero, pongamos por caso Alvarito Touriño, lo entrevisten y le digan que van a fichar para su puesto a un crack megacrack, que mientras él mete 15 goles por temporada el fenómeno hace 300 y que diga: «Que venga, que será bien recibido y ayudará al equipo… », no lo entiendo.

O a Alvaritiño le falta un hervor o remata demasiado de cabeza, porque a mí me dicen en el periódico que a mi sección va a venir un tipo que lo que yo hago en dos días él lo hace en 5,34 segundos, que además hasta le da tiempo a limpiar las ventanas del diario, engrasar la rotativa y pregunta para qué valen los días festivos… y lo primero que hago es pensar en tres posibilidades. 1- Lo enveneno. 2- lo enveneno y 3-, lo enveneno; bueno, hay una más 4- me enveneno y acabo ya con todo, pero el mega ese va primero como me llamo Fernández.

Es que tú imagínate que eres cirujano cardiovascular y que fichan para el hospital a un tío que dice no es necesario cinco salas de operaciones, que con una llega y que bien colocaditos los pacientes interviene a cinco o seis a la vez en plan simultáneas de ajedrez; que no necesita enfermeras para que le pasen el instrumental, que él es muy ordenadito y que los anestesistas tampoco los precisa, que tiene un método de hipnosis aprendido en Burundi que es genial y que…

Yo, la verdad, ante la eventualidad de tener un megahiperpatacrack así y que alguien diga «que venga»… no lo entiendo, de verdad que no lo entiendo por mucho que lo intento, no lo entiendo; claro que si dice: «que venga, que venga… », ¡¡ ah !!, entonces, eso… eso ya es otra cosa ¿no?

UNA GRAN PERIODISTA Y NUEVAMENTE GRACIAS
Siempre es satisfactorio que los colegas triunfen, como el caso de Beatriz Alvariño, que ha sido fichada por la firma de ropa Do Rego & Novoa, seguro que no se arrepentirán. Por otra parte, no puedo menos que agradecer a otra librería, en este caso Maside, de La Coruña, que da a conocer los cuentos de Rodribico, poniendo en sus escaparates los cuentos

¿Quién pone las banderas en la playa?

Miércoles, agosto 31st, 2011

(Con este artículo pongo fin a la serie «Verano»)

A mí la verdad me encantaría ser el tío ese que en las playas pone las banderas para informar a los bañistas de si uno puede o no echarse al agua. Tiene que ser un placer eso de ir adonde están los trapillos de colores y pensar: «La verdad que hoy estoy animado, sí que lo estoy, y me encantaría que viniera mogollón de gente para charlar». Y entonces, pones la bandera verde y ¡¡ hala !!, miles de personas en el arenal y tú dando palique a unos y a otros.

Pero que estás así como un poco harto porque es fin de semana y no van a dejar sito para tu toalla y vas a tener que aguantar a gente con sus aparatos de música, niños que te tiran arena, madres que gritan, imberbes que se pelean… con dos bemoles, bandera roja y aquí no entra nadie, van a entrar… si hombre…

Que viene alguien y te dice que le extraña que esté la bandera roja cuando ve una calma chicha en el mar… pues, ya puestos, te creces y le dices que sí, que no es por el baño, sino que han visto unos tiburones. Bueno; eso si el que te pregunta es gallego, que de mar todos sabemos algo, que si es del interior y de mar , pero de , pues entonces ahí ya es lo que te apetezca, que el agua del mar está afectado por la enfermedad de la cría del mejillón, que hay una corriente interna peligrosa o si te apetece que el año pasado estando así el mar se ahogaron 10, 17 o 14.077 personas, que va a saber él si es de Salamanca y ha venido a pasar tres día… bo.

Ah!, eso sí, digas lo que digas, no te olvides de la frase clave: «El mar es muy traicionero, muy traicionero». Y es cierto, el mar es traicionero pero el tío de las banderas es… tela.

GRACIAS
Gracias a las librerías Cascanueces (La Coruña), Pedreira (Santiago) y Trazos (La Coruña) por dar a conocer al público los libros de cuentos de Rodribico

Eso de estar de rodríguez, como yo

Viernes, agosto 26th, 2011

Estos días estoy de rodríguez, que para mi mujer, como es de Estados Unidos, de la tribu sioux, será estar de Mackein o más bien de Gerónimo, supongo, que en esto no me meto, no vaya a ser que se líen las cosas y me corte la cabellera, que se empieza por un no sé qué que no te entendí y lo terminas entiendo todo, pero de esa manera, ya sabes.

El caso es que cuando te quedas de rodríguez descubres muchas cosas; como, por ejemplo, que la casa, pues oye, es bastante grande y que en el salón… si lo aprovechas un poco, como en la gimnasia, en la modalidad de suelo, si te empatas, das unas volteretas por el aire y en medio del vacío saludas con una mano o con las dos y caes con un picado carpado… impresionante.

Además, cuando estás de rodríguez confirmas lo que hace mucho tiempo venía sospechando, que dándole al interruptor que hay en la pared se apaga la luz esa que los niños por lo visto no saben cómo hacer. ¿Y cómo sé que es así? Pues porque fui adonde está la clavija y, para asegurarme, le di para un lado, la encendí, le di para el otro, se apagó y, cuando ya iba por la comprobación 4.789… no me quedó duda, en efecto, se puede apagar, no falla.

Sin embargo, a mí lo que más me sorprende en esto de quedarse de rodríguez es cuando te llama tu mujer por teléfono para decirte que en la nevera ha dejado comida. Si te soy sincero, fue oír eso cuando, la verdad, estuve a punto de darle las gracias por haberla dejado en el frigo y no en un platillo en el suelo junto a otro con agua, y entonces dudé de si estoy de rodríguez o de Lucas. ¿Que quién es Lucas?, mi perro.