La Voz de Galicia lavozdegalicia.es - blogs | Inmobiliaria | Empleo | Mercadillo

Entradas para la categoría ‘Padre’

Ay!, esas chicas

Martes, noviembre 16th, 2010

(Esas cosas que pasan cuando eres padre)

Desde hace unas semanas, yo diría que casi un mes, en casa oigo: «Jó, papá, que ya te lo dije», «¿estás sordo?», «solo quiero oír músicaaaaa» y «noooooo, no me pasa nadaaaaa». Yo no entendía muy bien qué le pasaba a mi hija Alejandra, y como a ella a otra amiga suya que se llama también Alejandra y otra que es Candela, las dos muy agradables, simpáticas y educadas, todo hay que decirlo. Pero eso, como todo hay que decirlo, no confundamos ¡eh!, son amigas de mi hija y si hacen alguna movi… yo como si fuera un padre actuando por delegación, les riño y tan pancho; que los padres de verdad, Checho Cousillas y Alejandro Caramés lo saben y me han dado poderes plenipotenciales, como yo a ellos, que sino nos ayudamos entre nosotros, los pater…

Total, que no comprendía qué le ocurría a Alejandra y pensé: «¿A ver si no le pasa nada, pero nada de nada, que está fenomenal y a quien le está pasando algo es a mí, que la edad empieza a pasar factura, sobre todo por lo de ¿”estás sordo”?».

Y así estaba, un poco descentrado, a punto de mirar el librillo de Sanitas para buscar un especialista, cuando a la cabeza me vino la palabra adolescencia o preadolescencia; no sé, pero la palabra es lo de menos; la palabra rebotó en mi cerebro de un lado a otro, de arriba a bajo, en paralelo, en diagonal, hizo no sé cuantas piruetas, cabriolas, y me entró un escalofrío…. se me autoelectrocutó el cuerpo, la vista se me nubló, los brazos se me quedaron inmóviles, las piernas me dolían, no sé si sudaba, si me ahogaba o me asfixiaba, si me subía la tensión o me bajaba, y el corazón se paró, te lo juro que se paró, no sé si 10 o 15 minutos, pero se paró, y… ¡¡¡ warningggggg, warninggggg, adolescencia !!!. ¡¡¡ warningggggg, warninggggg, adolescencia, adolescencia !!!.

Como estaba en la calle a punto estuve de abrazarme llorando a un peatón; pero no (Dios, que valía tengo). Al percatarme de la situación, en décimas de segundo hice un retroceso mental a mi adolescencia para conocer los síntomas, y de verdad que hasta las pestañas se me pusieron de punta pensando en lo que me viene encima y entonces busqué y rebusqué mentalmente palabras con el fin de hallar una solución inmediata. Y la encontré, encontré la palabra.

Las mejores fueron Tranquilizante, Calmante, Sedante, Ansiolítico, Analgésico, Anestésico y también estaba Amnesia; pero al final me quedé con «Paciencia»; no porque sea una palabra natural y ecológica (sin nada de química y aditivos), sino porque como mi padre era palentino, y como «Palencia» y «Paciencia» se parecen tanto y voy a necesitar ayuda por parte de él desde el más allá porque detrás de Alejandra, con 14, al rebufo viene Victoria con 10…

Así que, ya en casa, al primer «jó, papá, que ya te lo dije», me respondí: «Paciencia»; en el segundo «jó, papá que ya te lo dije»; pensé: «Paciencia»; y en el tercer «jó, papá.. », no sé por qué imaginé una descarga eléctrica personalizada, fíjate qué cosas, un lápsus, supongo, porque volví con un «Paciencia», pero si te soy sincero era un «Paciencia» distinto, como con menos «Paciencia», tú ya me entiendes.

La verdad que en el decimocuarto «jó, papá que ya te lo dije», estuve a punto de ir a la farmacia y que me diera cualquier cosa que terminara en «ante»; pero como de «jó papá… », cambió al «noooooo, no me pasa nadaaa» y la frase tenía otro tono… pues mira, fue como un cambio de ritmo, como otro disco, otra musiquilla, otro punto. Así que entre «jo, papá que ya te lo dije… », «noooooo, no me pasa nadaaa», y «solo quiero oír músicaaaaa», vamos tirando y cada día mi hija me da más alegrías porque hace poco me dijo: «Prefiero estar callada» y «me gusta el silencio», con lo cual el repertorio musical se va ampliando.

Yo sé que esto de la adolescencia es una edad difícil, muy difícil, que hay que hablarles aunque recibas unos 700 o 6.000 «jó, papá que ya te lo dije»; pero todo tiene solución, y además, en confianza y entre nosotros y para nosotros, los analgésicos están…, pero que tirados de precio, ti-ra-dos.

PD.- Este artículo se lo dedico a mis hijas Alejandra y Victoria, que las adoro, y con mucho cariño a Alejandra Fernández y a Candela Cousillas, que además hace unos días estuvo de cumple. Y espero que al leer esto no digáis: «¡¡¡ Vaya sobrada !!!».

¿Y quién no hizo una gamberrada?

Domingo, julio 19th, 2009

¿Quién no ha hecho una gamberrada o, lo que nuestras madres dicen en su argot siempre benevolente, una trastada; o es que vas a ser tú ahora un santo? Pues no, hombre no, que tú también has hecho de las tuyas. Yo realmente más que gamberradas lo que hacía eran estupideces. Por ejemplo, cuando estudiaba Derecho en Santiago, una de las aficiones era subir por la noche a la catedral con algunos amigos, como Gumersindo Villar García-Moreno o Javier García Elespe, llevar instrumentos musicales, unos bocadillos, dar un pequeño concierto y echar más humo que el botafumeiro, sí de ese, claro.

También en Santiago, lo que hacíamos (y reconozco que no era muy loable), cuando estábamos sin un can era «donar» sangre para luego invertir en copas las 300 pesetas que nos daban. Y más que envida nos daba un tío al que conocíamos que tenía un tipo de sangre raro y le daban 600, pero como si le dieran 10.000 porque era aburrido……. Total, que sobre las tres de la madrugada te encontrabas sin un duro, sin sangre y supongo que más delgado y tirando a pálido. Quizás por eso de los remordimientos, ahora soy donante, pero donante de todo y en vida, para compensar, que hasta ese punto llega mi arrepentimiento.

Pero tal vez la mayor gamberrada que hice, fue ya con cierta edad a un alcalde de un minúsculo pueblecito que no atendía a las peticiones de unos vecinos que se habían quedado sin agua para sus casas, ni para el campo ni para los animales, por lo que todos los días tenían que ir a una fuente con todo tipo de envases, cuando además tenían una edad más que avanzada. Y así durante tres meses.

Como ni los escritos y las denuncias de la situación en el Ayuntamiento surtían efecto, decidí actuar, y como dice mi mujer la sioux: «¡¡¡¡ No, por favor, no pienses !!!!». Pero pensé. Así que aprovechando la fiestas patronales, el alcalde, que ya tenía unos 60 años, y pongamos que se llamaba Luis Tortueso Remolque y que tuviera un supermercado, cuando el ambiente estaba más caldeado, (verdad, qué cosas tiene el cerebro o por lo menos el mío), entregué un papelito al cantante del grupo que en ese momento tocaba en la plaza del pueblo.

Micro en mano, el pobre muchacho creyendo que hacía un acto humanitario hizo un silencio entre el público y leyó: «los padres del niño Luis Tortuoso Remolque, más conocido por Luisito el del supermercado, se ha perdido. Si alguien lo encuentra, sus padres lo están esperando a la derecha del escenario». Unos se miraban entre sí desconcertados, otros se preguntaban cómo era posible que se perdiera el alcalde con 60 años, hacían comentarios en bajo, y los más, se reían; yo… ni te cuento.

Y cuando ya la fiesta sobrepasaba las tres de la mañana, oigo en medio de otro silencio sepulcral: «Por cierto, que los padres del niño Luis Tortuoso Remolque, Luisito el del supermercado, podrían tener la delicadeza de decir si ha aparecido o no». Yo no sé si el grupo ya había cobrado del Ayuntamiento o si dejo de cobrar o si lo volvieron a contratar. Agua no hubo, eso también es cierto, pero risas…. durante semanas y bastantes.

Pero a veces no es la gamberrada, sino la idea. Un día mi padre, con el que me llevaba muy bien y al que me unía, además de lazos consanguíneos, el absurdo más absoluto, me dijo algo más o menos como lo que sigue. «Yo no entiendo esas gamberradas de romper una papelera o tirar piedras a una farola. Te imaginas el placer que tiene que ser estar en el Lugo, acercarte de noche despacito a la muralla, y no digo destrozar nada, pero darle una pequeñito puntapié y pensar que le estás dando una patada a todo el Imperio Romano……». Joé, cada vez que lo pienso…. Dios, qué placer.

Pd. Anímate y cuéntanos la tuya de forma tranquila, como sedado, piensa que este blog es un medicamento, en caso de………………….

Mi madre, tú, yo, el blog y la miñoca

Jueves, junio 18th, 2009

Yo pensaba que era periodista, pero desde que tengo este blog he descubierto gracias a mi madre que no sé muy bien si realmente lo que soy es pescador o mago. Y es que desde que un día llegué a su casa con un portátil y le expliqué cómo funcionaba el blog, con sus estadísticas y otros datos, de vez en cuando me llama por teléfono y, en vez de decir, cuántas «visitas» o «entradas» he tenido, su frase es: «Y hoy, ¿cuántos picaron?». ¿Picaron?, sí, picaron, y la verdad es que desde entonces, cuando escribo, sino creo que soy David Copperfield, me siento miñoca y usted, pues usted, que según mi madre es el que pica, será una sardina, un pancho o un lorcho, que quiera que le haga, lo digo como lo siento.

Yo comprendo que a mi madre, Teresa o María Teresiña, como a otras muchas teresiñas del mundo, esto de la Blogosfera les queda muy pero que muy lejos.Y cómo no les va a quedar muy pero que muy lejos a unas personas que nacieron en una época en la que casi no había automóviles y en unos años vieron como el hombre caminaba por la luna y de un día para otro les cambiaron hasta el padrenuestro….

Para todas esas teresiñas esto de Internet es alucinante y también para mí, la verdad, que un día no muy lejano fui a preguntar por una PCU a una tienda de informática y al tipo que estaba detrás del mostrador (y creo que desde entonces aún sigue allí sin pestañear) le dije PVC, y tan feliz me quedé, pero esta es otra historia.

Como digo, para mucha gente el cambio ha sido estratosférico. Antes, cuando hablabas por teléfono con alguien que, por ejemplo, había ido a una fiesta, le preguntabas: «¿Y estuvo menganito?», si había estado te decían: «Sí vino y lo pasamos muy bien con él. Es simpatiquísimo». Ahora ya no hace falta que te contesten; ahora, vía multimedia, te mandan una foto del susodicho en la fiesta o un vídeo donde descamisado, con una copa en una mano y un gorro de cartón en la cabeza te dice a grito pelado. «¡¡¡Sííí, estoy aquí y os quiero mucho, guajuuuuuuu!!!». Lamentable.

Pero hay más, antes, las mujeres, cuando salían de compras y regresaban a casa, luego hablaban con sus amigas por teléfono y las explicaciones eran flipantes: «Pues vi una falda plisada, y una camisa de lino, con tirantes cruzados por detrás, haciendo un dobladillo en forma de espiga, pero al bies….» Y así la conversación podía durar horas, días y semanas y lo más increíble, se entendían o creían entenderse. Ahora no, ahora ni plisadas ni bies ni dobladillo ni el famoso escote «palabra de honor», te pueden enviar de la prenda que viste unas tres o cuatro fotos al móvil y… casi como el de la tele: «Así la hemos visto y así se la hemos enviado».

Y si nos alejamos en el tiempo, a los años cuarenta o cincuenta, el asunto ya sobrepasa lo imaginable. Entonces, cuando alguien quería ponerse en comunicación telefónica desde Madrid con una persona de, pongamos Huesca o Guadalajara (por cierto, ¿Guadalajara existe, alguien conoce a una persona de esta ciudad?), pues a la casa del oscense o del guadalajareño llegaba el cartero con una notificación en la que se indicaba que al día siguiente, a tal hora y no a otra, iba a recibir una llamada en Correos; y el personal esa noche ya no dormía pensando en qué le iban a decir desde la capital de España. Ahora… ahora ya puedes estar paseando por la playa, visitando un museo o estar en el cuarto de baño que hasta allí llegan las llamadas, no te dejan vivir, muchas veces molestan, cansan, incordian e interrumpen una conversa……. perdón, suena el móvil, seguro que será mi madre, le diré, querida sardina, pancho o lorcho, que hoy «picaron» bastante, pero bastante, en el blog de la miñoca. ¿No?, sí.