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La sinusitis, la aldea y el mosquero

viernes, septiembre 4th, 2009

Definitivamente no sé por qué la gente para vivir experiencias se va a Cancún a Egipto o a los altos del Golán. Coge el coche, vivas en Vigo, A Coruña, Lugo o Mérida, adéntrate unos 50 kilómetros al interior de tu provincia, encuentra un pequeño pueblo (en Galicia aldea) y empieza a vivir situaciones paranormales.

Por ejemplo, yo pensaba que las enfermedades eran igual en todo los sitios; vamos, que lo que padecí durante estos últimos días (sinusitis) se sufre lo mismo en una aldea que en una ciudad. Pues no; cuando vivía en A Coruña y estaba enfermo me quedaba en cama, tapadito y no me preocupaba de nada más; pero con la sinusitis he descubierto que en el campo esto de las dolencias es otra historia.

La sinusitis, y para resumir, porque es una porquería, es que tienes una infección nasal, mucho moco, bien; pues como los moquillos no son perfumme Fransins, Paris, y en el campo hay moscas que están al loro de todo lo que huele mal, porque es su hábitat, ellas quieren eso, los mocos. ¿Pues tu crees que me iba a imaginar yo alguna vez que iba a estar postrado en cama, con dolor de cabeza, y que en una mano iba a tener el termómetro y en la otra un mosquero para dar a diestro y siniestro en una guerra sin cuartel a estos atacantes porque en una casa de campo, y más en esta época, siempre hay moscardones?

Y suerte que en un momento de lucidez llegué a la conclusión de que lo único que querían, cuando revoleteaban entorno a mi nariz, era mi mocamen, porque sino… si veo que me asaltan y no sé porqué es, lo más normal sería pensar que no es que me encuentre mal y que tenga sinusitis, sino que me estoy muriendo, pudriendo por dentro y por fuera y que las moscas, como los buitres, vienen a llevarse lo que quede de mí empezando por la napia.

De verdad que hubo días que me sentí como esa inocente gacelilla que está agonizando en la sabana y los buitres vuelan alrededor de ella esperando el momento para lanzarse en picado y devorarla. Es que además, ni que fueran funcionarias y se turnaran porque ves tres o cuatro, te las cargas y aparecen otras tantas y así todo el día, y yo con el mosquero resistiendo como un héroe todos los ataques.

Claro, en esta batalla desigual me he cargado más de un vaso, tirado el teléfono, rayado un poco la pantalla del portátil, y me he dado con el mosquero algún que otro golpe en los brazos y en las manos cuando se posaba uno de estos simpáticos insectos. Pero claro, con el tiempo aprendí varias argucias. Cogía una sábana, me tapaba entero y dejaba un huequecillo para respirar (así no me encontraban) y otra estratagema que funcionó, y no sé si pasársela a los de la OTAN, fue cerrar todas las ventanas porque en la oscuridad, no sé qué hacen, porque lógicamente no las veo, pero sé que se paran o lo más obvio es que estudien, no sé, pero me dejaban tranquilo.

Yo estaba acostumbrado, cuando había algún insecto en casa, a utilizar de esos spray que le das a un botón y el liquidillo sale por donde quiere; y no solo lo echaba por la habitación, sino que me acercaba al bicho y le daba una hipersupersobredosis y hasta los seguía por toda la sala, que cuando me entra la vena asesina me conozco; pero como mi mujer, que además de traductora es enfermera, dice que todos esos productos son contaminantes… No me lo creo para nada, bo. Es más, como ella es sioux y sus descendientes son de las tribus Choctaw y Cheyenne y vivían en una reserva, de lo que estoy seguro es que tiene un trauma de tantos años relacionada con la bichería. Yo no digo nada, me mosquea, sí; pero, ¿dále con el mosquero?, anda, dále, dále tu, tío listo.

PD.- Gracias a todos los que me habéis escrito durante los días que estuve enfermo y me mostrasteis vuestro cariño. Nunca me preocupé si era Gripe A, ya sabía que era un robo de las farmacéuticas

Estoy enfermo, ¿tendré la gripe A?

sábado, agosto 29th, 2009

Cuando escribo estas líneas me encuentro con un trancazo tremendo, en cama, y no sé si es la gripe A, B o C; pero me traen el desayuno a la cama, estoy con una mantita abrigadito, veo películas en el portátil, de vez en cuando leo la prensa y, como el Rey, despacho con mis vecinos que vienen a visitarme. ¿Preocupado? En absoluto, ficho in tempore por esta situación en la que dicen que el pescado es muy bueno y ya me están saliendo escamas, branquias o agallas. ¿Que me pican los ojos?, duermo; ¿que no me pican?, sana lectura, filmes, y en los tiempos muertos (que espero que no sea este) viendo cómo todo el mundo se desquicia con la pandemia.

A mi aldea, la verdad, no creo que llegue la gripe A. Primero porque no tenemos pistas asfaltadas, segundo porque nadie sabe lo que es, y tercero porque ya cada uno, con una media de 60 años, tiene su propia enfermedad y la gripe A (lo sé, aunque no nos lo dicen) busca otros clientes. ¿Y quiénes pueden ser? Pues sean los que sean resolvemos un gran problema: el paro. Que estira la pata uno que no tiene trabajo, pues muerto el perro se acabó la rabia; que lo hace quien está todo el día en el tajo…. hay otros 800.000 que están esperando. Y es que como ni hay guerras…. pues bienvenida una pandemia; vamos, que hay gobernantes chaval que han nacido lo que se dice de pie.

La palabreja en sí, pandemia, no es bonita; más bien fea, no va con los tiempos, pero ha causado una sensación que nunca había visto. En los bares de Oza (que al cambio aquí en la aldea es como ir a NuevaYork), se habla de la gripe A y de otras enfermedades contagiosas con una naturalidad que da gusto oír. No me digas cómo, pero hay un conocimiento exhaustivo sobre cómo nace, crece se desarrolla y muere un virus, y yo, ya ves, tanta Universidad y conocer mundo y sin saber cómo se planta una patata. Te puedo asegurar, y sino que tenga la gripe A, que en los más de diez años que conozco esta zona nunca había visto tanto científico por metro cuadrado y tanto experto en sintomatología, farmacología y prevención; pero por lo que leo en los periódicos (gracias, es que mi mujer que me lo acaba de traer) esto lo mismo ocurre aquí en Oza que en Sevilla, en San Guadix de la Junquera que en Martorell.

No sé tú, pero cuando me hablan del H1N1 no sé si es desconocimiento o insensatez pero digo: «H1N1… agua». Y tan feliz o infeliz me quedo, que nunca se sabe; porque hay quien duda entre vacunarse o no, quien asevera que es una monumental mentira para que se forren unos cuantos, quien dice que hay que hacer testamento y quien ya… como que ves tú que ante una tos te mira con recelo. No es por hacer un eslogan, que no es mi especialidad, pero visto lo visto una pandemia al año no hace daño. Y perdona que el artículo sea tan corto, pero es que tengo que despachar con mis vecinos, tomarme un ligero sopicaldo y si tal… pues duermo. ¿Miedo?, en absoluto. ¿N1H1?, agua. Bueno, si veis que no renuevo el blog… quizás hundido.

«Lo que tienes es un simple virus»

miércoles, julio 29th, 2009

Los médicos de ahora no son como los de antes, o no saben de Medicina, saben poco, lo justo, o demasiado porque cuando voy a uno debe creer que estoy que la espicho y no me dice lo que tengo. Será para que no me quede tieso en su consulta. No sé, pero hace unos años, no tantos, ibas a un centro médico y el que te atendía te miraba, te hacía unas simples pruebas y te decía que tenías una gripe, un simple catarro o que había que hacer unos análisis porque podría ser un problema de riñón, de hígado, de pulmón, de corazón, del hueso palomo…. pero algo te explicaba de tu dolencia o malestar general y, de alguna manera, de la consulta salías algo más tranquilo.

Ahora no; ahora, y sobre todo en «verano», salvo que vayas con una pierna o las orejas ensangrentadas en las manos y la tapa de los sesos en una bolsa de deportes, lo que tienes es «un simple virus», y los facultativos además suelen añadir esa frasecilla de: «Es que esta temporada hay mucha gente con él», como si más que un virus fuera un tipo que viene a pasar las vacaciones a A Coruña. Y tú, que de lelo tiene lo justo y de luces también, porque vas a 125, le preguntas: «Sí; virus sí, pero tendrá un nombre y lo que me duele tendrá otro ¿no?». Pues no, ni nombre del microbio ni de tu dolencia; lo que tienes es «un simple virus» y de ahí no hay quien los apee.

Pero lo que no entiendo, si no te van a decir nada, es por qué ese afán de preguntarte si fumas, si tienes insomnio, si tienes la tensión alta, si tomas algo para dormir, si eres alérgico a … Pero de verdad les interesa todo eso cuando todo confluye en la condenada máxima de «un simple virus». Pues para llegar ahí a mí no me importaría que me preguntaran qué coche tienes, cuánto pagas de hipoteca, si tienes o dejas de tener asistenta y que si vives alquilado o en una vivienda propia o de protección oficial, qué más me da porque, el asunto es: ¿Pero usted realmente sabe lo que tengo o está de prácticas porque es verano y el titular está de vacaciones?.

Y al final sabes que lo que tienes no es grave; pero no porque te lo haya dicho el médico (bueno, hombre, lo quitas del «simple virus» y a lo mejor tiene que hacer otra vez el MIR), sino por una simple deducción ya que si por la consulta han ido otros como tú y varias veces, como dice el galeno, entonces es que…. si han ido en varias ocasiones (te dices todo contento y con cara de misterio) es que obviamente estaban vivos, con lo cual, además de pasar de paciente a detective, piensas que malo será que vayas a ser ahora el único petardo que acabe en el otro mundo por «un simple virus».

Pero cuando se te aclara ya todo de una forma diáfana el entramado sanitario es cuando abres el medicamento que te ha recetado y lees ese prospecto que despliegas y despliegas y despliegas y sigues desplegando hasta el infinito total.

Lo que te ha dado el inquilino de la bata blanca para el «simple virus» (Ibuprofeno, no faltaría más,  que es como un nomemarees) lo mismo vale para las varices que para las narices, para los ojuelos que para los orzuelos, para las tibias que para el dolor de costillas. Y empiezas a sospechar que de «los genéricos» no se trata tanto de una marca de esas ONGs que son los laboratorios farmacéuticos, sino de que como no se tiene ni idea o poca te dan uno que vale para todo y para todos. Sí, también para el «simple virus» que, como el médico titular, también está de vacaciones. Y es que ya lo dijo el doctor: «esta temporada hay mucha gente que está con él».

PD. ¿Y cuál fue tu aventura médica?