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Entradas para la categoría ‘Comunicación’

Para navegar por Internet es esencial…

Jueves, Marzo 18th, 2010

Para aprender cómo funciona Internet, pero de forma perfecta es fundamental una cosa, pero fundamental; vamos que sin eso no puede ser: que el ordenador no sea tuyo. Como sea tuyo la fastidiaste, seguro, pero fijo, y te quedarás frustrado en medio de un mundo fascinante; pero si el aparatejo de marras es del Ayuntamiento o la Diputación y lo utilizas en una biblioteca o vas a un Ciber, por ejemplo… bueno, aprendes que alucinas y te adentras en el mismísimo futuro, en la cuarta dimensión, en los agujeros negros del saber con una valentía, con una alegría y una ignorancia internáutica …

«Está seguro que quiere… la web puede contener… ». Tú lees eso en la pantalla de un ordenata de cualquier institución y hasta te entra la risa. «¿Qué si estoy seguro?, bo», y te repites: «¿Pero que si yo estoy seguro Mr. Google, yo, Alberto Peláez?», anda, segurísimo, te creces, pinchas con el ratón y ¡¡ hala !!, hacia el más allá informático, hacia otra dimensión del conocimiento y a descubrir cosas increíbles. Sí, increíbles; lo mismo puedes llegar a una página que hablan de la posibilidad de viajar un día dentro de microorganismo por las entrañas de la tierra o una de Japón en la que se abren y abren a su vez páginas y más páginas como si estuvieran repartiendo cartas de póquer, y no es que navegues, es que vuelas.

Pero claro, esto si el ordenador no es tuyo, que hasta si te pones puedes escribir con los pies y poner los acentos con el codo; porque como sea tuyo, eso de navegar…. nada, y volar… ni un aleteo, chaval, ni uno. Y fíjate lo que son las cosas, cómo cambia todo, porque si es tuyo y te dice lo mismo: «Está seguro que quiere… la web puede contener… », ya casi te da un sobresalto; lo de contener lo que contienes es la respiración y al ratón lo acaricias porque no vaya a ser que el animalejo adquiera vida propia y acceda él solito al sito y lo escaralle todo. Y hasta tal punto te afecta el pasmo coronario que si hay alguien a tu lado le preguntas nervioso cómo diablos puedes salir del lío en el que te metiste y hasta mentalmente ves entrando al técnico en casa llevando la CPU o PCU, o como le llamen el cacharro ese, y a lo mejor termina destrozándotelo y te cobra un pastón por algo que nunca sabrás que hizo, ni él , claro.

Sinceramente; esto de la informática, de la Red y de los ordenadores, que yo lo mezclo todo como si fuera un pisto, realmente es un placer, un entretenimiento; bueno, la repera. Y si será la repera que yo pincho y pincho y repincho y hasta he descubierto que Internet tiene vida propia; de verdad, como si fuera algo humano, un ser terrenal, un ser vivo, con sensibilidad, con sentimientos, con alma y hasta con creencias religiosas, o por lo menos eso percibo en mi ordenador porque a veces me dice: «La página expiró», y de verdad que cuando leo eso de «expiró»… es que me da unas ganas de hacer un entierro; no sé, de rezar o poner una flor en la pantalla…

Los Óscar, el cine… perjudicial para la salud

Lunes, Marzo 8th, 2010

Si ya lo dice el título de este artículo, el cine es perjudicial para la salud, pero muy perjudicial, aunque como todo tiene algunas cosas buenas, pero en general… malo, malo, y los Óscar… prefiero ni hablar, que por ahí empieza todo.

El cine, para los que nunca hayan ido, es como una habitación, pero muy muy grande, unos 200 metros cuadrados, rodeada sin luz por todas las partes menos por una llamada pantalla o isla. Y en la pantalla hay imágenes de personas que se mueven, que hablan y que te pueden hacer reír, llorar o dar miedo.. bueno, incluso dormir.

El cine es eso, como una sala de sensaciones. Ponen una película de risa (que por cierto a mí nunca me hacen gracias), y la gente ríe y hay colas para ir a reír, pero las hay incluso para ir a llorar, que también es ganas de gastar porque mira que no hay entierros preciosos para amargarte pero… cosas del ser humano, que está como una peonza. Y si esto es el audiovisual un día seguro habrá el olfatolateral, en el que entras y huele que te huele; el gustolateral, con chupa que te chupa o el tactolateral, toca que te toca.

Claro, y visto así, esa habitación de emociones… pues mal mal no está; ríes… feliz; lloras… te desahogas; pasas miedo o terror… pues ya sabemos quienes están tan pasados que se gastan 7 euros para sufrir… pero lo peor del cine, lo que a mí me da realmente miedo es cuando veo salir a la gente; pero no miedo, no, mucho miedo, pero mucho.

No sé tu, pero yo he visto salir a gente del cine y sale como zombis, callada, caminando despacio, sin rumbo, como alelada, y en la acera de la calle… joé en la acera… en la acera de la calle yo he visto de todo: fumadores que están por meterse nicotina en vena, que aspiran un cigarrillo tras otro; tipos que van caminando como anestesiados, a la izquierda o a la derecha, se paran y dicen: «pero el coche no lo tengo aquí» o susurran: «Pero si no vine en coche» y hasta hay quien recupera la consciencia y exclama: «¿¡¡¡ Qué coche !!!?, pero si no tengo coche».

Como cabras, pero es más; en varias ocasiones he visto a grupos de gente que van caminando, de repente se paran y uno comenta en voz baja: «¿Y ahora qué hacemos, adónde vamos?», y de verdad que no es la primera vez que me separo porque con esos caretos no sé si van a tomar algo, a sus casas o a matar a alguien.

Auténtico pánico me dan estos que salen del cine. Mis amigos dicen que exagero, yo también, pero cuando paso cerca de uno, si puedo miro los horarios y si veo que es la hora del final de la sesión y que van a salir cambio de acera o me escapo. Porque, además, ¿tú sabes cuanta gente que sale del cine medio inconsciente muere atropellada porque no se entera ni por donde ni adonde va? Cientos, miles… ¿que no hay estadísticas?, claro que las hay, vamos que si las hay, si hay estadísticas de todo… no va a haber ahora de esto, pero no lo dicen porque para acabar con el paro nada mejor que ir al cine, que entran 200 y (yo lo sé) muere atropellados 50. ¿Que no?. Ya verás, ya verás como si esto sigue así ponen el cine gratis y cada mes los Óscar; lo que pasa que el Gobierno no lo dice, hace que no se entera, pero bueno que si se entera, pero esa es otra película. Sí, tú vete al cine, vete al cine. ¿Avatar? Sí, Avatar, Avatar, a matarte.

¿Pero la Eurovisión no era una óptica?

Viernes, Febrero 19th, 2010

A mí la verdad, lo de la Eurovisión no me importa mucho, más bien nada, la tenía tan olvidaba que hasta pensaba que ni existía y que ahora Eurovisión era una multinacional de oftalmología que se de dedicaba al estudio de la vista, que con tanta vista que tenían terminaron vendiendo gafas, que es más negocio, creo, no sé pero como que lo veo venir. Pues no, por lo visto la Eurovisión es el concurso ese en el que se canta y que lo más entretenido son las votaciones. El «guayominí, guan point….la espain, catre points». Y el letrerito del país que sube y baja, que vuelve a bajar y vuelve a subir que no veas porque de repente Bielorrusia te da la máxima puntuación y todo dios se mira en casa como diciendo: primero, dónde está Bielorrusia y, segundo, pero qué pasa con Bielorrusia.

Y es que somos así. Un país nos da la máxima puntuación y como no nos suene mucho ya empezamos con los mosqueos en vez de estar agradecidos. Y Portugal, que siempre nos vota porque son vecinos y si este año, por ejemplo, no lo hace, ya agarras un cabreo y hasta miras el mapa para ver si Portugal se ha separado físicamente de España, se ha hundido, o la arrastró un tsunami mientras te da el toque tipical hispanis de… «esos portugueses…».

Joé, para un año que no te vota después de miles de ediciones que sí lo hizo… vaya rebote. En cambio Noruega (que ya me dirás tú lo mucho que sabes de Noruega) te da un punto porque no sabe qué hacer con él para no mosquear a nadie en plan: «¡¡¡ Hala !!!, este voto para Spain, que está allá, en el quinto bemol… ». Pues resulta, que para un condenado día que te da un punto… a tí te da otro otro punto, pero raro que no veas, y entonces hasta estás por comprarte unos esquís, mirar viajes a Oslo, ponerte un gorrito de lana, guantes, bufanda…. vamos, que te llega a dar el patético voto Italia, y si hace falta te haces de la Cosa Nostra, que somos así de venados y arrebatados

Y claro, como ahora en Europa somos más, pues más mosqueos; pero es normal porque hace poco más de 60 años aún estábamos todos a tortas, pegándonos unas puñaladas traperas que flipas, como para que ahora no, venga… como para que ahora vayamos todos de coleguillas y pelillos a la mar, que joé con los pelillos a la mar, que en la Segunda Guerra Mundial hubo más muertos por metro cuadrado que 40 ataques de Pearl Harbor.

Y ya ves, un simple programa de la tele, y de la noche para la mañana te haces un estratega de la geopolítica internacional… Sentado en un sofá en el que no te entra el culo, con una cerveza en una mano y en la otra un bocata de chori, mientras gritas… «¡¡¡ no quedan spaguetis de la mañana !!!!», tú a ordenar el mundo. Y empiezas: «Ya verás como ahora Francia vota a Reino Unido y a nosotros nada, como siempre, y no le da a Alemania por lo del nacismo». Y toma geostrategia, Francia no de la nada a Reino Unido, a Alemania la máxima puntuación y a nosotros la segunda.

Y tras un mordisco al bocata de Revilla en tanto la cocina ya huele a espaguetis, nueva andanada. «Rusia no le da a Croacia, pero sí a Turquía por lo del petróleo, y a Polonía, que siempre tuvieron muy buenas relaciones». Y es alucinante, lo del «petróleo de Turquía»… lo dices por no quedarte callado ¿no?, porque claro, tú todos los días te vas a negociar la subida del oro negro a los Emiratos Arabes… Y lo de «las buenas relaciones de Rusia con Polonía», porqué, porque se te ocurrió, porque son las 11 de la noche, que es cuando te da la mala, ¿o es que ahora eres un súbdito polaco fugado que vive en Estepona…? ¡¡¡ Anda !!!!, justo todo lo contrario. Rusia le da los máximos puntos a Croacia, ni uno a Polonia y nada a Turquía pero… de qué hablas de Linchesten que no participa. ¿Estás seguro que lo que fumas es tabaco, que no le han echado nada a los espaguetis…? ¡¡¡ Dios !!!!, y lo peor, lo peor, los niños alrededor oyéndote, que por lo visto eres el cabeza de familia…

Nada, y termina el concurso y tú tan tranquilo para la piltra diciendo: «Pero cómo iba a ganar España con esa tontería… »; y si gana… «es que el tema tenía una calidad…, bua», joé pero es que también en un día ya sabes hasta de valores musicales… Te lo juro, yo creo que es mejor prohibir la Eurovisión, pero ya, antes de que nos volvamos locos.

GANO DANI…ahora ALFREDO PARDO Y LOS PREMIOS AUDIOVISUALES
Los colegas de Dani entraron a saco en el blog y me pideron que les diera cancha y les ayudara. No los conocía de nada pero me cayeron simpáticos y, aunque solo sea por simpatía y…. GANO DANI. ENHORABUENA.

Por otra parte, nuestro amigo Alfredo Pardo Hermida con su cortometraje O LABERINTO ARIO, sabrá esta semana si ha sido seleccionado entre los 24 cortos que disputan cuatro plazas para la final de los Premios Maestro Mateo de la Academia Galega do Audiovisual, que se fallará en el mes de abril. Suerte a ambos y un orgullo que sean amigos del blog.

Así escribo un artículo, incluso el 100

Martes, Febrero 9th, 2010

Pues contestaré a varias peticiones que recibí por correo interno; pero en menudo lío me metí neniño, explicar ahora (que acabo de hacer el artículo número 100) cómo los escribo, que si me apuras casi tampoco yo sé exactamente cómo tanta tontería puede salir de debajo de esta sesera, pero trataré de explicarlo a ver si soy capaz y si tu puedes sacar algo en limpio, que además me acabo de duchar. Porque a la hora de escribir, no digo que tengas que estar inspirado, que tampoco esto es tan complicado; pero sí animado porque escribir algo con tintes humorísticos, por ejemplo tras un velatorio… pues como que no, salvo que seas tonto, que mira por dónde yo creo que podría hacerlo, que tengo calidad de parvo sobrante y más de más.

Pero vamos a lo que vamos, que sino no comenzamos. La cuestión es, ¿por dónde empiezo a explicar ahora todo este follón de cómo escribo un artículo, y lo que es peor, lo expondré bien para que se entienda?. No, seguro que no; pero tengo una idea, justo eso, empecemos por la idea. ¿Y cómo surge la idea, cuál es el proceso porque el que a la mente viene algo y te dices… «pues sí, voy a escribir sobre eso»?

Pues esto de verdad que es un misterio; no me digas cómo, de repente se me ocurre escribir de algo que por lo general son cosas de la vida, sencillas, cotidianas; pero reconozco (y esto no es ningún mérito, sino más bien una tara) que siempre vi la vida con una perspectiva distinta, sobre todo observando y fijándome en cosas un poco absurdas; aunque no siempre, claro, que entonces estaría en un psiquiátrico, que todo se andará.

¿Y cuándo surge esa idea?, pues sinceramente en los momentos menos pensados; algo que miras, algo que dice la gente, que lees, un comentario… aunque a veces, es cierto, tienes como una sensación de que se te va a ocurrir algo, no sabes qué pero lo notas. Y claro, cuando tienes una idea la apuntas (si tienes bolígrafo y ganas) y al llegar a casa la meto en una caja y si es en el periódico, en otra. Y claro, pero clarísimo vamos, que un día vas a la caja, coges una nota y te dices: «¿Pero qué pone aquí?. Y empiezas… patata o paleta… o pelota; carreta, no, careta.. caricia…; morir o moler… no, morder… sí morder ¿pero morder qué?». Y al final resuelves el enigma y sabes perfectamente lo que escribiste: «El niño juega con una pelota / un coche casi lo atropella pero lo acaricia / un perro muerde un neumático». Perfecto, ¿pero qué diablos tiene que ver la pelota, con el coche, con la caricia y el neumático?. Y me rio yo de los crucigramas y los jeroglíficos, por que le vas dando vueltas pensando lo que quiere decir, a ver si te acuerdas del día, de algo, y a veces; pues eso a veces sí y otras, patada a la condenada nota y a ver si la próxima lo pones más clarito paspán.

Pero curiosamente, cuando descifras lo escrito, o te acuerdas, o surge una idea, esa es la primera parte del artículo y el siguiente pensamiento es el final. ¿Y cómo sigo después, sabiendo cómo empieza y cómo termina, porque por el medio, como los bocadillos, hay que meter algo? Pues esto es un entretenimiento porque realmente lo difícil es la idea (el principio y el final), ya que el resto va surgiendo y vas haciendo un esquema mental con tres o cuatro ideillas menores. Y este esquema lo suelo hacer en tres sitios, cuando me acuesto, cuando es fin de semana y duermo la siesta y cuando me baño; o sea, que lo mío es la plena horizontalidad, vamos que de pie solamente para que baje la idea por la cabeza y me tumbe, que si no… nada. Y una vez con el artículo más o menos en la mollera, allá voy al ordenador y con la página en blanco empiezan las manías. Primero, un cigarrillo; después poner un título en arial y en negrita del cuerpo 16; centrarlo, luego escribir las dos primeras líneas a 1,5 de espacio y despacio.

Y entonces empiezo y pasa algo que te lo juro que ni yo mismo lo entiendo. Comienzo con la idea y como si alguien estuviera dentro de mí, de repente se me ocurre una bobada, pero es como si no fuera mía, sino como si me la dijera otra persona y hasta me rio yo solo. Y en serio que no es la primera vez que se me llenan los ojos de lágrimas de reírme por una solemne estupidez. Entonces, tras el disparate (no te suicides), sigo con el esquema, con esa ideas sueltas y así hasta que pongo el final, que casi siempre es lo que pensé al principio. Pero lógicamente no siempre sucede así, porque hay días que te pones a escribir y… nada, pero nada de nada, ni esquemas ni historias, y entonces lo mejor es retirarse y no volver a intentarlo porque cuando el día está de no… está de no. Pues como cuando llueve, llueve y llueve, joé, que llueve o no lo ves.

Pero los artículos, aparte de las paranoias propias de cada uno, tienen una técnica o, al menos, unas normas que deben seguirse. Han de ser «redondos», «cerrados», en el sentido de que el principio y el final han de tener una relación (quizás es por eso por lo que siempre se me ocurre el principio y el final, de tantos que he escrito) y luego han de ser, al menos en mi opinión, más bien cortos porque un desierto de letras no hay quien lo lea ya que por lo general no se tiene tiempo y ver tanta letra, como te echa para atrás. Vamos ya te echa para atrás escribirlo… como para leerlo. Dios, qué noble soy.

Otra cuestión es el ritmo, que el artículo tenga una sonoridad en sus párrafos, que para los que en alguna ocasión hemos escrito poesía nos sale de una forma bastante natural, y quizás lo más difícil técnicamente es enlazar esas ideas, esos párrafos, lo cual se va haciendo con la práctica, pero diría que esto es lo más complicado ya que a veces esas ideillas es difícil relacionarlas y conjuntarlas sin que se note que esa unión está forzada.

Luego hay otro problema, digamos mental. Escribes una frase con un doble sentido, lo que llamamos un guiño al lector, un toque de ironía, y te preguntas: «¿Y la gente lo entenderá o lo escribo de una forma más evidente?» Y esto, pues depende de cada uno; personalmente prefiero que no sea muy evidente, a riesgo de que haya lectores que no lo capten, pero me gusta más la insinuación que lo obvio: o sea, más el bañador que el bikini, por poner un ejemplo y por llevarme un par de broncas de alguien que me llamará machista, que estamos que ya no se puede decir.

Y por último hay otra cuestión más. Cuando terminas de escribir el artículo lo repasas. Y entonces puedes hacer dos cosas: o lo dejas más o menos como está, o lo vas cambiando. Si lo dejas tal cual, con mínimas correcciones, es más natural, como si hablaras, más de tú a tú, mientras que si te pones a hacer muchos cambios o a buscar y rebuscar otras palabras… entonces el artículo pierde frescura y se parece más un tratado o a una entretenida nota del BOE. Yo prefiero no hacer muchas virguerías, como el bistec, vuelta y vuelta y tira palante, que tampoco eres un genio de las Letras so papón y no vas a marcar un hito en el mundo de la Literatura Hispana.

Bueno; pues después de todo este proceso en el que inviertes unos 30 minutos, desde que te pones ante el ordenador hasta que te dices «ya está y que sea lo que dios quiera», solamente queda publicarlo y esperar a que alguien no te diga: «Pues chaval, tanta historia para tamaña chorrada… ». Y lo peor es que dices: «Pues sí, sí». Dios, qué noble era. Y no os mareo más porque estaréis hartos de tanta explicación, pero así es como escribo los artículos, de los que espero que saquéis algo en limpio porque si no… pues nada, que me vuelvo a duchar y empiezo de nuevo. Si hombre.

¿DOS PREGUNTAS?

-¿Cuál es el artículo que recuerdas que más te gustó?
-¿Qué crees que es más fácil a hacer reír o llorar?

No le des más vueltas, es un milagro

Miércoles, Febrero 3rd, 2010

Todos hemos vivido e ese milagro. ¿Y cuál es?. Vamos a ver. Estás trabajando con o sin ordenador, apuntando con el único lápiz que tienes en casa unas anotaciones en un papel, en un momento dado te levantas para ir, por ejemplo, a la cocina, y cuando regresas, te lías nuevamente con el trabajo, vas a hacer un apunte y…. ¡¡¡ milagro !!!: ¿Dónde está el lápiz que lo tenías entre los dedos hace tan solo unos segundos?. Perdón por la expresión, pero acépteseme como licencia literaria que es la primera frase mal sonante que escribo en casi cien artículos, pero es que cuando esto ocurre no hay otra: ¿Pero dónde cojones está el puto lápiz?, ¿pero si lo tenía aquí hace nada, aquí mismo, aquííííííi….? Y entonces comienza una historia alucinante y desesperante.

Como si en vez de buscar un lápiz estuvieras tratando de desentrañar el móvil de un crimen no solamente te levantas de la silla, sino que empiezas con un soliloquio interminable en cámara lenta en fase autoconvencimiento: «Fui a la cocina, cogí un vaso, después abrí el grifo, luego…» y mientras lo vas diciendo en voz baja o para tí mismo vas caminando hacia la cocina como si no quisieras dejar ninguna huella, ni un rastro, silenciosamente, despacito, mirando a un sitio y a otro, escudriñando cada centímetro de la casa, cada milímetro, buscando el condenado lápiz.

¿Y realmente miras? Joé que si miras, excepto en la disquetera del ordenador, porque sabes que ahí no entra el lapicero… yo en estos casos he mirado hasta en la nevera y en el congelador con una comedura de coco total, diciéndome: «Pero si no cogí nada de la nevera», pues aunque sabes perfectamente no has cogido nada de la nevera la abres igual porque hasta crees que sin darte cuenta, a lo mejor, como un zombi, la pudiste abrir, que hasta ese punto de confianza tienes en ti, que lo mismo crees que has abierto el frigo como la lavadora, la secadora o el friegaplatos.

Y mientras buscas y no encuentras, como los sabuesos detectives te dices: «He pasado algo por alto», y nuevamente empiezas a hacer el mismo, pero el mismísimo recorrido, desde la silla hasta la cocina, examinándolo todo palmo a palmo y a lo tonto llevas ya más de media hora rebuscando mientras tu mente te dice: «¿Pues deja el lápiz y coge un bolígrafo, que tienes de sobra?».

Ay!, este es el gran misterio que encierra este milagro. No me expliques, pero no sé qué fuerza interna hay que te vuelves terco terco y no me digas porqué, tiene que ser ese lápiz. No te vale un bolígrafo, no; ni un rotulador, tampoco, ni si me apuras otro lápiz, noooooo; ni aunque te trajeran la fábrica entera, tiene que ser justo ese, ese lapicito y no otro hombre, que así estas de tozudiño.

¿Pero si es igual un boli? Sí, parece igual a efectos laborales, de efectividad; pero a efectos mentales, psiquiátricos, que realmente es lo tuyo, pues no; porque si no es ese lapicillo… pues no vale, que así te has puesto de mulo y llevas más de una hora sin pegar clavo, que en el fondo es lo que quieres.

Y cuando sucede esta situación solo caben dos soluciones: la más excepcional, la que llevas a cabo cuando este prodigio ya casi no lo es porque forma parte de tu vida y dices: «Milagro, se perdió el lápiz», y entonces coges lo primero que escriba; o, la más habitual, cuando llevas ya casi tres horas con la mente ocupada en el lapicillo ese, alguien que acaba de entrar en casa y te encuentra tirado en el sofá, comenta en plan sorpresa: «Anda, mira que gracia, el lápiz se sostiene en el borde de la pantalla del ordenador». Y entonces te levantas como un rayo, que total no sé para qué, supongo que por curiosidad, porque currar, lo que se dice currar no ibas a currar más, que si lo hicieras eso sí que sería otro milagro.

Mayday, mayday… incomunicados

Domingo, Enero 10th, 2010

(Cosas que pasan al cambiar de un día para otro de la ciudad al campo sin tener ni idea)

Ni los más viejos del lugar; o sea todos, recuerdan cosa igual, y yo espero no recordarlo más porque estoy como esos dibujos animados, que se cuartean y hasta estoy por mirarme y requetemirarme en el espejo con el pegamento en la mano y echármelo a litros en cuanto vea alguna fisura, que no me extrañaría que hiciera un brusco movimiento y se me cayera un brazo o una oreja, que a veces me las toco para ver si aún las tengo. Vamos que no estamos justo hoy para hacer un cocido, no vaya a ser que la orella esa que está entre los garbanzos y las patatas vaya a ser la tuya y termines en el programa ese de Impacto Total.

Pero no hay como vivir experiencias extremas. Con esto del frío he descubierto que no hay nada mejor que oír música con unos buenos cascos, pero no por la música o pasar el tiempo, sino por eso, por los cascos, por calentar las orejas con esas almohadillas que hasta ese punto hemos llegado y me da lo mismo escuchar la 5ª sinfonía de Beethoven que la vigésimo cuarta, el tecno más desquiciado o incluso no oír nada, pero los cascos, los cascos como hay dios que no hay quien me los quite.

Y mira que a mí la música en general… pues bueno, bien; pero llevo dos días que me lo sé todo, pero todo todo, y controlo más que ese reconocido pincha coruñés que es Nikopol: un crak, que lo mismo mezcla un pasodoble (pena que no sea de güisqui) con el funk y queda que no veas. Pero es que además, entre tema y tema suena el teléfono o llamas y preguntas: ¿Sabes si va a bajar alguien a la tienda? Y esto es una tensión… ¿Vendrá hoy el panadero?, ¿y el del pescado?, ¿y el del butano? ¿Y el de la furgoneta esa que trae de todo que es como El Corte Inglés pero sin sablear?.

Y como toda sociedad que se precie, aunque solo somos 11, hay rumores de que… «Creo que Maruja va a hacer pan en el horno», «que dice Gelito que si tomamos un aguardiente», «que Manolo llama para ver si vas a su casa que aún le queda vino de la zona de Ourense», «que Virtudes va a hacer una empanada». Y aquí hay más movimientos que en el metro de Madrid, que me rio yo de la tranquilidad del campo. Y tu te preguntas ¿pero qué bemoles pasa hoy en la aldea que todo el mundo quiere hacer cosas, pero qué ocurre que recibo más llamadas que un día en La Voz de Galicia, pero es que seremos una secta que nos vamos a suicidar hoy ya todos en grupo como si fuera hoy el día D, de Dios mío que nos vamos?

Pues no, el asunto es otro; el asunto es que no se trabaja, vamos que no se trabajará manualmente, porque lo que es de cabeza, aquí no se para de discurrir. Y de verdad que me veo tomando lingotazos con el vino tinto de Manolo, devorando la empanada de Virtudes, el pan de Maruja y echando fuego con el aguardiente de Gelito. Lo que sea, o como se dice en Galicia, «o que sexa», pero eso sí, a mí los cascos… a mí los cascos, te lo juro que no hay quien me los quite, te lo juro.

AMIGOS DEL BLOG

Nuestro amigo Alfredo Pardo Hermida con su cortometraje O LABERINTO ARIO, ha sido seleccionado para los Premios Maestro Mateo, de la Academia Galega do Audiovisual, que se fallará en el mes de abril. Dentro de unas semanas habrá una selección entre los 24 cortos, con lo que serán solamente cuatro los que opten al galardón.

Menos mal que se fue el 009

Viernes, Enero 1st, 2010

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¡¡¡¡ HOLA VEiNTE DIEZ !!!!

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«No es por sintetizar, es que no sé más»

Miércoles, Diciembre 16th, 2009

La ponencia, ¿que cómo fue? Pues minutos antes de que subiera al estrado ante unas cien personas estaba bastante nervioso, taquicárdico diría yo. De verdad que no sé como sube el colesterol; pero cómo el estómago llega hasta el pelo te hace un flequillo o la raya al medio, te saluda y te dice «Hola duodeno» y vuelve a su lugar, sí, lo viví.

¿Sabes esas tomas televisivas de la entrega de los Oscar en las que se ven a los candidatos con sus respectivas mujeres que le aprietan la mano y están en tensión?; pues yo peor porque el tío ese, que además es actor, va al escenario, le dan una estatuilla, dice no sé que del grupo, de sus compañeros, un saludo a su madre Rosanne Donowan, que vive en Chicago Distrit 1.525 y se va; pero yo tenía que hablar, sí hablar, y lo peor es que pensaba que eran 20 minutos y al llegar me entero que eran ¡¡¡¡ 30 !!!!.

Por eso, cuando iba por el 17, que más que una ponencia parecía una contrarreloj, tenía tres opciones: Hablar del futuro de la Red y cómo saben los mejillones en salsa verde, fugarme o sentenciar; y así fue, dicho y hecho; tras contarles unas anécdotas (sobre jueces y magistrados) les espeté: «No es por sintetizar, es que no sé mas», lo que provocó alguna carcajada para luego seguir con un turno de preguntas.

¿Y de que hablé? Pues como me había presentado diciendo que no sabía muy bien qué hacía sobre la tarima, y que lo normal era que ellos estuvieran aquí porque dominaban el tema y que yo fuera el público, para aprender…. sin el más mínimo rubor les dije que de la Blogosfera… «ni Ikea y tanto es así –continué- que en el programa que tenéis en las manos dice que entre los asistente se sorteará un notebook, y al leerlo lo primero que pensé fue “cómo se pasan en Lugo que sortean book de cerveza”, aunque después me enteré -dije- que se trataba de un ordenador».

Y claro, cuando uno empieza así una ponencia, con la nulidad por bandera, el absurdo por mástil, y la estupidez por patria, puede pasar de todo; que conectes con el público o que la organización te desconecte el micro y te diga: «Pero hombre, que usted sepa poco, vale; pero decirlo….», pero como el personal se lo tomó a bien, seguí hablando (la parte seria viene en este enlace http://www.lavozdegalicia.es/lugo/2009/12/12/0003_8165857.htm). ¿Que si lo hice bien? Para la sioux, very wonderful (maravilloso), pero claro hay que entenderla porque es mi mujer; para Gelito mi vecino (si estuviera) cajo en ros o bordaches que nin diola; y en mi opinión, digamos que salí airoso del trance porque la verdad, esto de hablar en público es la reoca y más cuando encadenas bobada tras bobada hasta el infinito total.

Pero como toda conferencia tiene una liturgia, en mi caso la viví intensamente. El presentador habla de las cualidades del siguiente ponente (o sea yo) y cuando va a pronunciar tu nombre te dices: «Por Dios, a ver si se equivoca, dice otro, sale otro tío y me dan unos minutos más de vida»; pero como no se confunde, porque el presentador es muy listo, pero que mucho y nunca falla, entonces anuncia tu nombre. Y te lo juro que lo hace con una solemnidad que hasta crees que te están bautizando de nuevo porque lo oyes como con eco, del más allá ¡¡¡¡¡ Mamanuueeelll Guiguiiissaannddeeee !!!!!. Y estando flipao te da ganas de decir acongojado refugiado en tu asiento: «Sísísí, soyyoyoyo, quequepapapasa».

Y como un corderillo vas despacito, casi contando los pasos (yo dí cuatro) hasta el micro. Y en tanto das los pasitos…. en medio de un silencio que no se mueve ni una mosca, todos te miran, sacas un papelillo temblando y ves como la hoja con cinco ideas escritas se balancea…. Pero no es el viento, no, son tus pulsaciones, que van a 170, y si dices «a» hasta parece que todo el edificio va retumbar.

Entonces, ya frente a los micros y los fotógrafos haciéndote instantáneas miras al público, ellos te miran, tú los miras otra vez, te vuelven a mirar y….¡¡¡¡¡ noooooooo hay que hablar !!!!!!! Y entonces empiezas y ahí, chaval, la suerte está echada: fracasas o triunfas. Y cuando acabas, como que notas una tranquilidad física, espiritual, mental…. como si en vez de ir Lugo hubieras ido al Tibet, y una ganas inmensas de ir a un sillón y echarte una siesta hasta agosto mientras piensas: «Very wonderful… airoso… cajo en ros…. que nin diola… otra de estas y me matan, lo sé fijo».

AGRADECIMIENTOS: Debo dar las gracias a la organización, a la concejala de Asuntos Generales del Ayuntamiento de Lugo, Luisa Zarzuela, que me invitó, así como a todos los ponentes por su compañerismo y ánimo: Raúl Ordóñez, Javier Pedreira, Rodolfo Abella, Conrado Xalaberder y José Cora. A Miguel Cabana, delegado de La Voz de Galicia en Lugo por el despliegue informativo. Y siempre a Nacho de La fuente,de La Huella digital, compañero y amigo que siempre me ha ayudado a dar a conocer este blog. Gracias, de verdad.

El misterioso juego de «Facebook»

Viernes, Octubre 9th, 2009

Facebook dicen que es una herramienta; era boa, para mí herramienta, lo que se dice herramienta es el sacho, que quien me sigue en este blog bien lo sabe porque cambié de la ciudad al campo hace poco más de 8 meses sin tener ni idea y así me va, aprendiendo a tanta velocidad que mis neuronas están que se salen y creo que incluso alguna ha echado raíces en algún sitio porque como que me falta algo.

Pero a lo que iba, en Facebook he descubierto un juego semiapasionante en el que influye mucho la psicología y la intuición. El entretenimiento consiste en ir a donde pone «Todos mis amigos», pinchas y sale una ristra de caras de arriba a bajo como si vivieran en un edificio, que es gente que conoces o que tendrías que conocer; pero que no, que tú eres así, que invitas a todo el mundo a ser tu amigo…. pero a una caña… ni de broma.

Y entonces empieza el juego, que puede ser en plan solitario, entre dos o si te lo propones puedes invitar a toda Australia a la vez. Cada uno elige una de las caras o fotos que aparecen en la pantalla y si esa cara o foto tiene más amigos que la otra… ganas. ¿Una tontería? Naturalmente, solo faltaría, no vas pensar que aquí ibas a aprender algo; pero al menos con este pasatiempo no te cansas porque, por ejemplo, las cartas son ¡¡¡¡ 40 !!!!, sí, ¡¡¡¡¡ 40 !!!! y cuatro palos (menos que los que da la vida, pero ya son bastantes), y yo no sé tú, pero para mí son demasiadas, que con veinte…

Pero el juego de marras no es tanta tontería porque el asunto tiene su intríngulis ya que en la foto no solo ves la cara, puedes observar muchas más cosas. ¿Cuáles?, pues la edad, la pose, si sonríe, dónde está hecha la foto (si en interiores o exteriores) el tipo de peinado, si es un primer plano o está alejado, que puestos a hacer un estudio nada científico podría demostrar que es timido/a y entonces… menos amigos.

Son un montón de pistas que te inducen a pensar que uno tiene más conocidos que otros y comprobarás con sorpresa que no precisamente quien es más atractivo/a tiene más amigos. Y claro, como todo juego que se precie, al asunto puedes darle una mayor intensidad y emoción si en vez de elegir dos personas desconocidas lo haces entre dos amigos, porque siempre hay uno… como que te cae un poco mejor y pones a prueba lo que sospechabas. ¿Y qué sospechabas?, sí, justo eso que piensas, que cuando lo conociste ya te pareció medio parvo, y en efecto; es parvo, pero parvo parvo.

Pero repito que esto es simplemente un juego, solo un juego, hombre. Que no toda la gente se enchufa en Facebook para tener conocidos, que solamente es un entretenimiento, que no hay que darle tanta importancia, que es para pasar el rato, que…. lo digo porque te conozco; que sé que eres un poco bruto y no vaya a ser que hora salgas a la calle y en cuanto veas uno que estaba en Facebook le sueltes: «Anda, que a ti no te aprecia ni dios», que tú eres así de bárbaro, que te conozco.

Cuando de afamado periodista… nada

Viernes, Septiembre 25th, 2009

Cuando uno empieza a trabajar en un periódico y publica su primer artículo o un reportaje cree que, más o menos, lo escrito tiene tanta importancia como El Quijote. Bueno, tanta no, pero más o menos. Bueno, la verdad, ninguna.

El caso es que esa ilusión de «afamado periodista» se desvanece cuando, por ejemplo, un día vas paseando por una calle y en una tienda que está en reformas ves tu artículo pegado en la cristalera del escaparate que está tapado con periódicos. Entonces comienzas a asumir que de insigne literato nada y que más bien (y ahí sí que aciertas), eres un plumillas colgado como muchos que hay en el globo terráqueo.

Para eso más o menos estás preparado, aunque sufras un cierto impacto emocional; pero para lo que no estás es para, como le sucedió a mi amigo Federico Cocho; que le envuelvan en una tienda una coliflor en una página de periódico con su firma. Para esto, que es difícil, no lo estás, pero mentiría; pues para esto incluso estás, hombre, pero para lo que no (y te puedo asegurar que no), es para lo que le sucedió a quien esto escribe, que antes se llamaba Manuel Guisande y ahora es manuel.guisande@lavoz.es.

Iba tranquilamente paseando por la calle Juan Canalejo de A Coruña cuando a la altura de la calle Sol repentinamente mi vientre tocó arrebato para ir de forma perentoria al cuarto de baño. Cuan estratega militar oteé el horizonte y en cuanto vi una tasca (años ochenta) allí me metí.

Nada más entrar pedí un café y con paso firme fui directo a los lavabos. Puse los pies en el artilugio de pedales, que así eran de modernas las tascas y, tras finalizar la faena, busqué el rollo de papel higiénico. No hizo falta. Frente a mí había varias hojas de periódico colgadas de una alcayata. Tiré de ella y lo primero que leí fue: «La Coruña. Redacción. Por Manuel Guisande». Y como «afamado periodista» pensé: «Más vale malo conocido que bueno por conocer». Y entonces, aquél escrito que había emanado de mi intelecto, cosas de la vida, quiso hacer un soez intento de regreso; que yo sepa no lo consiguió.

PD.- Y NO ME DIGAS QUE NO, QUE SEGURO QUE ALGO TE SUCEDIÓ ¿CUÉNTANOS?

ojd