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Esas comidas familiares

Escrito por Manuel Guisande
19 de julio de 2011 a las 16:13h

Cuando llega el verano siempre hay uno que organiza una comida familiar. Te llaman a casa y te dicen: «Oye, que Juan quiere que nos reunamos y… ». Y tú dices que sí, que vale, y tal cual respondes te preguntas: «¿Y quién es ese Juan… ?». Y entonces descubre que hay una palabra que se llama «concuñado», que suena así como a que sin quererlo te llevas el marrón de todos por la cara. Es que además le va… Ejemplo: «¿Quién tuvo la culpa?», y ahora viene la palabreja con aire de desprecio «pues el concuñado ese, quién va a ser… el concuñado», vamos más claro… concuñado

Y cuando vas a la comida, hay cosas que no fallan; el primito o sobrinito de cuatro años que no para de liarla, la jovencita con su móvil hablando con el novio en una esquina, su padre criticando el escote de la criatura y la abuela que repite por enésima vez desde 1566 que no va a volver a vernos juntos. Y entonces, con una desgana, pero una desgana tal que hasta parece que quieres que se muera pero ya, todos a una: «¡¡¡ Nooooo !!!!».

Y tú piensas, «¿la última vez que nos va a ver… ?. Si esta tía vive que no veas; que en verano va a un balneario, en invierno al sur porque el clima del norte para los huesos, y de vez en cuando juega a la ruleta en un casino de no sé donde. ¿Morir esta… ?».

Y claro, tú te callas por respeto, que a los mayores siempre hay que tenérselo, digan lo que digan, pero realmente de lo que estás convencido es de que quien no la va a volver a ella y al resto a lo mejor vas a ser justo tú, porque entre el estrés del trabajo, unos hijos en la preadolescencia y la hipoteca…

¡¡¡ Anda con la abuela !!!, porque será el tiempo quien lo haga, pero que un día jugando a la ruleta salte la bolita esa blanca por el aire y que ella al mirarla con esas gafas de la segunda guerra mundial se la trague y se atragante… es que que es pensarlo y te da una ganas de invitarla al Casino de La Toja…

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16 respuestas a “Esas comidas familiares”

  1. rafael romero dice:

    Hola Manolo:

    No sé si tuviste tiempo de ver las cartas que le dediqué a cada uno de los miembros de mi familia, pero éste artículo me hizo recordar una de ellas. Tendría yo unos 11 ó 12 años, cuando mi abuela materna ( de unos 75 años ) se vino a vivir con nosotros. Primero eran los cumpleaños, en cada uno de ellos ( ya fuera el suyo propio o de cualquiera de nosotros ) se sentaba en la mesa y repetía una y otra vez con voz temblorosa ” a ver si el año que viene……. “, igualmente en las navidades ” a ver si el año que viene……”, un año, otro año, y así fueron pasando los años, entre tanto, fue falleciendo primero mi tío, otro tío, otro tío más, mi padre, mi hermano, mi tía ( hija suya ), pero ella seguía repitiendo una y otra vez ” a ver si el año que viene…….”. Y como no todo puede ser eterno, apunto de cumplir sus 103 años mi abuela nos dejó. Eso sí, toma buena nota, ya que antes de dejarnos nos dejó el secreto para disfrutar de muchos años, nada de dietas, nada de dejar de fumar, nada de atiborrarse de medicamentos, que va…….. el truco radica en sentarse a la mesa en cualquier evento familiar y repetir, ” a ver si el año que viene volvemos a estar aquí, aunque yo ya soy mayor y no creo que lo vea “.

    UN ABRAZO

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    Manuel Guisande Reply:

    Hola Rafel: Pues sí, hay gente que acaba con todos, pero absolutamente con todos con eso de que “seguro que…” Se las saben todas. Un abrazo

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  2. Miguel Buján dice:

    Conocí a un tipo que aseguraba haber comido carne humana durante la guerra de los Balcanes, en medio de los asedios a la ciudad de Pristina. Tal vez no mintiese o quizás se trataba de una alucinación en toda regla. Fuera lo que fuese, mantenerle la mirada resultaba poco menos que imposible mientras relataba sus contiendas. Observarlo incluso cuando callaba, en fin, ensordecía. Leer a Marvin Harris no creo que sirva de mucho ante semejantes oratorias. No leerlo, tampoco.

    No hace mucho, e incluso hoy en día, ciertas tribus tenían la costumbre de abandonar a sus ancianos cuando se convertían en un lastre más que en un hábito de concretarles un respeto ganado a fuerza de vivir más que los más jóvenes. En apenas unas décadas conseguiremos aumentar los años de vida, no cabe duda, y quizás a finales de este siglo vivir más de 120 años no resulte en absoluto impredecible. Viviremos más y envejeceremos muy lentamente. Cumplir una centuria y tener el aspecto que ahora tendría una persona con la mitad de los años irá parejo. La ancianidad resultará tan solo un recuerdo de otros tiempos. Quizás la medicina y la robótica nos concedan un paralelismo con la biología de los peces, que no se oxidan y por lo tanto no envejecen y se mueren de muerte natural cuando agotan sus fuerzas repentinamente. Me escama la idea de que cualquiera pueda costearse y disfrutar semejante avance médico, eso sí. Al final el mundo seguirá siendo un duermevelas a caballo entre carísimas posibilidades y la cadencia natural de todo ambage. Ni Manuel ni Rafa ni incluso el que suscribe alcanzaremos a descubrir en qué darán de sí el paso de esos cientos de mil años…y aconsejo no empeñarse en dejar de darle cuerda a los relojes, a ver si así y de algún modo conseguimos ponerle freno a lo, por lo de pronto, inevitable.

    Aunque poco tenga que ver lo que acomodo con aquello que Rafael y Guisande nos estampan lo mismo da. Como la vejez aquella de la que ellos hablan, mis futurismos también resuenan a distancia. Y no hay mejor lejanía que la que nos conceden, ad infinitm, los memorandum.

    “Hasta hoy lo mejor contra la muerte es tratar de mantenerse vivo el mayor tiempo posible, siempre que no se haga un esfuerzo tan fuerte o prolongado qe dé al traste con la idea original.”

    Lucha contra la muerte. Lo demás es silencio.
    Augusto Monterroso

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    Manuel Guisande Reply:

    Hola Miguel: si ya luchar con la vida tiene lo suyo, pues contra la muerte… mucha guerra creo yo. Un abrazo

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    Miguel Buján Reply:

    Qué sé yo, Guisande, qué sé yo…eso de morirse es una joda, basicamente, y basicamente todo ser vivo consciente de serlo es lógico que de un modo otro no escatime en fuerzas al intentar obviar lo inevitable. ¿Te has fijado que cuando hablas de luchar si te refieres a la vida lo haces con un “con” (un “de la mano”) y si te refieres a la muerte lo haces usando un “contra” (un enfrentarse)? La doña muerte arremete siempre y en todo momento a nuestros ojos, aunque, estoy convencido, de ser un ser consciente, ella nos atraviesa siempre sin ni si quiera enterarse.

    No es un acto moribundo, ni mucho menos, pero alcancé a leer “El blog de Mrs. Robinson” de Antía Díaz Leal tras alcanzarlo por casualidad (jugueteando desde tu blog entre los blogs de tus compañeros de frontispicio). Me agradó leer algunos de sus post, pero sobretodo me agradó descubrir que “El hombre tranquilo” (y los demás filmes de Ford) conforman, como en mi caso, para la tal Leal, más que un placer por las imágenes, una matríz de hierbamadre.

    Creo que dedicaré parte de mis desganas a pasearme por los blogs de tus compañeros de trabajo, a ver si buscando más de lo mismo termino por encontrarme, frente a frente, con, quizás, otras lealtades.

    Es tarde y tengo sueño. Mejor será que me deje de agitar el aire y vaya a echarme al lado izquierdo de la turca antes de que alcance esa fase de su sueño donde debe de soñar con ser caballo y comienza a patear ese pedacito solo mío de la cama como si fuese un llano donde la muy mula sueña entonces que cabalga. Resulta un quitasueño el mirarla mientras duerme o hace que duerme, a la turca, aunque no duerma en absoluto mientras tanto

    Buenas noches Manu.

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    Manuel Guisande Reply:

    Hola Miguel: Ya me gustaría a mí cabalgar por la “sábana” pero estos días tengo tanto curre… un abrazo que me deslomo con tanto kmonográfico y organización periodística, que mi colega se rompí una muñeca la muñeca y todo sobre mi espalda, que mno es ancha, por cierto. Un abrazo 🙂

  3. Gabier dice:

    …Y que hay de la sabiduría de la abuela? Quien hace los mejores callos, o quien sube mejor el dobladillo de los pantalones? Y lo denquedarse con los niños mientras vas al botellon? Lo que las echamos menos los que no las tenemos. Ojalá durasen
    150 años

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    Manuel Guisande Reply:

    Hola Gabier: Un poco egoísta tú con las abuelass ¿no?, dobladillos, callos…. Ya pueden curra mis hijas, que yo pienso estar con mis nietos cuando quiera, que para eso llegas a esa edad para descanasr y disfrutar. Pues mi abuela decía, “mi cabeciña tiene que descansar”, y en un min uto hacía la maleta y se iba unos días un balneario, dejaba a mi abuelo en casa, llamaba a sus hijas y se montaba un plan estartégico de “¡¡¡¡ ay que cuidar a papá !!!!” Y a vivir, y mi abuelo igual,que prefería estar con sus hijas que aguantando a un petardo en el balneario. No si lo de locos viene de herencia, que te voy a contar que tu no sepas de cuando estudiábamos en Santiago. Un abrazo fuerte a la familia

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  4. Pipo Rodriguez dice:

    Buenas !! si es que las reuniones familiares son lo “mejor” del verano..¿o no?…nooo!!…en fin…como decimos aquí “mala herba nunca morre”…no sé que les daban de comer a las mujeres de antes, pero son casi casi eternas !!! Saludos Manuel 🙂

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    Manuel Guisande Reply:

    Hola Pipo. Eternas… incombustibles te llevan por delante fijo. Además no notas que a todas las mujeres les queda bien el negro… por algo será 🙂 . Un fuerte abrazo.

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  5. titaju dice:

    Mi madre es de las que repiten ahora eso de “no voy a volver a ver nunca…” La última que tuvo fue hace once años, embarazada yo de mi hija mayor.-
    “Será la ultima vez que vuelva a Coruña”… La última, dice la tía, que se pasa el año con la maleta en la mano…

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    Manuel Guisande Reply:

    Hola Titajú,: Si estos que dicen que nunca vuelven hasta dan la impresión que nunca se van…. a que va a ser que no se van. Ya empiezo a dudarlo. Un beso

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  6. puri dice:

    Ya que tanto me acabas de llorar, y al fin y al cabo esto es como una gran familia, me asomo otra vez por aquí y te digo: “Hola Guisandiño”.

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    Manuel Guisande Reply:

    Hola Puri: Por tí lloraría toda la vida. Eso, como una familia, a palos ¿no? 🙂

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  7. armando ojea dice:

    Mi abuelo repetía esa misma cantinela cada navidad, hasta que falleció…en la noche de un 24 de Diciembre. Mi abuela nunca lo decía. Sólo una vez, me dijo que hablaba conmigo por ultima vez…y fue cierto.

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    Manuel Guisande Reply:

    Hola Armando: Tú que eres muy cachondo, no sé si reirme o apenarme. Ya me explicarás que hago, porque estoy esperando respuesta para llorrar o reír. Un abrazo

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