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Archivo para marzo, 2011

Qué lío con las moscas

Jueves, marzo 31st, 2011

Esto de la Zoología es complicado. Hay cosas que no pero otras… tú ves por ejemplo un león que corre por la sabana tras una gacela, le da un zarpazo, la tira al suelo, se lanza al cuello y… ¿qué pasa, qué hace?, se la come; normal, y se la come pues por eso, porque es un león, porque está en la sabana y no en el zoológico de Barcelona, porque ha visto una gacela y porque tiene hambre y no es un grillo, que si lo fuera no podría. Normal

Ves un mono que trepa por los árboles, se mosquea con otro que quiere ser el jefe y una vez que de tres mordiscos le queda clarito que no ha llegado el momento sucesorio ¿qué ocurre?, pues que todo queda solucionado y aquí paz y después gloria y hasta la próxima liada primate. Normal también

Y así más o menos funciona la naturaleza, la fauna, casi todos los animales, porque cuando hacen una cosa es por o para algo, para un fin determinado, concreto, preciso, específico… y no hay dudas. Pues sí las hay, claro que las hay, porque la mosca…. ¿qué diablos hace la mosca cuando mueve frenéticamente esas patitas delanteras, a ver qué hace?.

Yo cuando veo una mosca, así, con sus patitas dale que te dale a la cabeza pienso si es que se la está limpiando, si se está peinando el flequillo o le pica la mollera y se la está rascando; pero no lo tengo claro porque ¿no es casualidad que siempre le pique la cabeza, pero la cabeza entera, y nunca un lado o la espalda? Y de peinarse ¿es que todas llevan flequillo, no hay ninguna mosca que se ponga raya al medio?

Suponiendo que no le pique la cabeza, ni que se peine, ni que se frote las patitas porque tenga frío o esté haciendo musculatura… ¿qué le pasa a la mosca, qué hace, a qué se debe esa actitud, casi diría que irresponsable e irracional si no hay un motivo?

El león pega el zarpazo para eso, para cargarse a la gacela, el mono monta un cirio para decir que él es el que manda y la serpiente se enrolla como los políticos para aplastarte, para matarte, pero la mosca… ¿cómo es posible que haga una cosa y que pueda ser para cuatro, cinco o veinte distintas?. No es normal, no es normal y lo sorprendente es que la veamos casi todos los días y no sepamos qué es lo que hace y sí, por ejemplo, el imbécil ese del caballito de mar, que ya me dirás tú cuantos caballitos de mar has visto en tu vida… ninguno.

Yo creo personalmente que el tema es complicado, y mucho debe de serlo desde el momento en que los científicos patrios prefieren estudiar cómo vive el hurón o la escolopendra en Singapur y no la mosca, que te facilita la tarea porque lo mismo la tienes en Tuy, Algeciras que en Ribadavia o Cornellá. Y esta actitud de la comunidad científica podría indicar dejadez, desinterés, desidia… pero no, más bien incapacidad y temor a lo desconocido porque el tema se las trae, ya que de limpiarte la cabeza, a que te pique la cachola, peinarte o frotar las patas simplemente porque hace frío hay un abanico de posibilidades que cualquier conclusión…. puede ser mosqueante, ¿no?

El baloncesto y… Camilo el crack

Martes, marzo 29th, 2011

Es increíble esto del cerebro. Hace unas semanas escribí sobre la preadolescencia y la adolescencia, después sobre ir a la pesca del congrio (que ya medirás tú qué tiene que ver) y hace unos minutos, como si le hubiera faltado al tipo ese, al cerebro, va y me dice: «¿Y no vas a escribir nada de baloncesto, del equipo de tu hija?»

Y desaire tal me hizo el cerebro que le contesté: «Bueno, pues vale, hablaré de, de, de… de Camilo». ¿Y quién es Camilo? Pues Camilo Davila es el entrenador del equipo de baloncesto del Colegio Calasancias, en el que ocho chicas de 14 años practican tres horas a la semana para luego jugar el sábado o el domingo, y los padres detrás de ellas en una caravana de coches como si fuéramos a la feria.

¿Y cómo es Camilo?, Camilo es, es… como te diría yo, Camilo es un crack. Si el partido es a media tarde, su primera táctica, sus primeras palabras a las jugadoras son para recuperar el desgaste físico: «¿De qué queréis los bocadillos?». Y ya sabiendo cada una su posición estomacal, entonces Camilo, tras el calentamiento hace un corro con las jugadoras y gritan todos juntos ¡¡¡¡ Calasancias !!!! Y allá van, a la pista.

Yo la verdad, nunca practiqué baloncesto; eso de coger la pelota, levantar los brazos y tirar a canasta…. pues no, si alguna vez he levantado los brazos, y solo uno, fue para pedir un café en la barra de un bar cuando éste está a rebosar de gente y como máximo esfuerzo hasta lo más alto de una alacena para abrir la portezuela y al tacto buscar el avecrem, el perejil o un bote de algo que pide mi mujer y terminar con un dolor… y todo por no subirme a una silla.

Pues eso es lo más cerca que he estado yo del baloncesto porque lo de base me suena a fundamento, a esencia, a clave; lo de pívot a un apellido ruso (Alexandre Pívot) y lo de alero… vamos, lo de alero a ventana, no hay otra.

Yo no sé si Camilo ha jugado al baloncesto, pero con las chicas ensaya jugadas y más jugadas en los entrenamientos, y en el partido, según vea la situación, cuando hay un tiempo muerto, saca de pizarra y aquello (que yo lo he visto desde la primera grada) parece que va invadir un país. «Tú, Sara, coges el balón, te cruzas, paras y bloqueas; tú Lucía pasas bajo el aro; tú Iria, quieta y tú Marian tiras de 3, ¡¡¡de 3 !!!. Y si perdéis el balón ¡¡¡ hacer que lo coja la 4 y falta, que es la que tiene peor tiro !!!, ¡¡¡ la 4, la 4 !!!».

Yo te juro que oigo a Camilo y soy la 4, y además de prometer que si cojo el rebote no tiro y si tiro no la encesto, pido que se pare el juego que voy a charlar un rato con Camilo para saber si además de baloncesto no habrá algo personal contra mí porque esa confabulación de todas a una… Así: «¡¡¡a la 4, a la 4… !!!».

Y Camilo, que vive intensamente el partido, pero muy intensamente, desde la banda marca las jugadas «¡¡¡ la 1, la 1 !!!>, «¡¡¡ la 5, la 5 !!!». Y cuando alguien pierde un balón dándoselo al contrario, así como así, Camilo grita de desesperación. Yo sé que grita por lo que he visto, pero de lo que estoy seguro es que a Camilo más que gritar lo que le encantaría sería parar el juego y decirle al árbitro: «Perdone, ¿podría esperar media hora, que viene ahora un equipo de oftalmólogos del Hospital General a ver si me explica como mi jugadora se ha podido confundir y darle el balón al contrario, que ella va vestida de azul y aquella de blanco?.

Y cuando alguien, por esas cosas que tiene este deporte coge un balón pero no lo coge bien, le resbala por la mano y cae en un pie rebota y vuelve a la mano y como si fuera agua o gelatina se le escurre y así como 10 segundos incapaz de atraparlo, que uno no sabe ya bien que es lo que tiene la jugadora en las manos hasta que ese algo lo pierde, Camilo, si por él fuera pararía nuevamente el partido y acercándose al colegiado le diría: «Perdone que le moleste otra vez, es que es por no gritar ¿sabe?; pero podría esperar unas 5 horas a que lleguen los del circo Ruso y a ver si contratan a mi jugadora para malabarista que la vamos a cambiar por otra, pero de básquet?.

Camilo, de verdad, es un tipo entrañable, las jugadoras lo admiran jueguen o no ese día, se sienten unidas a él, identificadas con lo que les enseña. Nosotros, los padres, lo admiramos también porque es educado y cariñoso con las chicas; ahora eso sí, una cosa no quita la otra Camilo, cuando el partido es a media tarde y llegamos todos derrapando con el coche como si fuéramos a la feria, si nos dieras también un bocadillo…

PD.- Este artículo está dedicado a Camilo Davila Brun, el entrenador del equipo de baloncesto del colegio Calasancias de La Coruña, por lo buena persona que es y el aprecio y el cariño con el que trata a nuestra hijas. Gracias Camilo

De izquierda a derecha, empezando por arriba: Mariela Carnero Bernal (segunda entrenador), Kasse Absa, Sara Gómez López, Eugenia Filgueira Chenlo, Camilo Davila Brun (entrenador), Leticia Barreiro Míguez, Sylla Fatou, Carolina Vega Fiaño, José Nimo Costa (delegado del equipo). Abajo, de izquierda a derecha: Paula Gil Montero, Jessica Nimo Ribao, Iria Seijas Pérez, Alejandra González Carreira, Mónica Ares Noya, María García Barcia y Lucía Brandariz González

Mis vecinos acabarían con Gadafi

Viernes, marzo 25th, 2011

(Cosas que pasan cuando de la ciudad te vas a vivir a una aldea)

Yo no sé muy bien que pasa con la guerra en Libia, ya sabes esa Feria del Armamento y el Accesorio en la que se practica la devastación para ver cómo funciona lo que se diseñó sobre el papel, que alguna vez habrá que probar los misiles para luego construir otros más perfectos y venderlos, que así funciona el negocio; pero lo que sí sé es que Gadafi va a ser el cuarto finde que no lo disfruta y por muy tirano que se sea cuatro findes sin salir…

Lo que no sé, porque en esto de la guerra no estoy muy puesto, es si Gadafi, si por ejemplo coge una baja médica si hay que parar la guerra hasta que se recupere, que por lo que me comentaron en esto de las batallas hay que seguir unas normas para matarse, que no puede ser de cualquier manera, que no vale así un tiro en la nuca, que no, que tiene que ser en otra parte del cuerpo y a una distancia mínima, creo que ahora está en 6,75 como el baloncesto cuando lanzas un triple.

No sé, yo hay muchas cosas que no sé; pero lo que sí sé es que si la guerra la dirigieran mis vecinos esto ya estaba resuelto. Está la OTAN, que si Estados Unidos y que no sé quien más a ver quien manda, que aún no lo tienen claro… y hay aquí, a dos kilómetros de mi casa, en Oza dos Ríos, unos tipo que se las saben todas y que te solucionan lo de Libia en un plis plas. ¿Qué no?

Tú entras en el bar Pedreira, en el de Nely, en el París o en el Pacheco y verás. Por lo de pronto ya tienen un léxico belicista. Están jugando al tute y cada dos por tres hay un «me cajo en… » y puede ser en lo que sea: «cajo en diola», «cajo en la sota de oros», «cajo en la santísi… » o «cajo en el Citroen Picasso». En el qué da lo mismo, tú pon delante un «cajo», que esa es la clave.

Y luego, tienen una memoria… saben de estrategia porque a ver, juegan tres partidas al tute y de repente, con un «cajo» por delante, naturalmente, uno dice: «¡¡¡¡ Pero si ves que voy de bastos por qué cambias de palo !!!!», «¡¡¡¡ pero no ves que si arrastro es porque sé que tienes el as, él el 3 y así este no puede cantar las cuarenta, cajo en… !!!!».

Esto, esto es geostrategia pura y si a mis vecinos en vez de cartas le das las ciudades de Libia te lo bordan y en tres minutos acaban con el conflicto bélico ese porque… «¡¡¡ pero atiende oh, atiende carallo !!!, sales de tomajós y los lanzas en Trípoli, para luego seguir de tomajós a Bengasi y vuelves a Trípoli !!!». Para añadir: «¡¡¡ cajo na collona !!! pero no ves que si sales de tomajós a Bengasi y luego vas Mistrata… ¿cómo vuelves a Trípoli?… viene este que salió de carro de combate y con la infantería te coge, ¡¡¡¡ te coge joé, te coge !!!!».

¿Y dicen que cada día la guerra cuesta unos 30 millones de euros? Son ganas de gastar porque llevas para allí a Chicho, a Raúl, a Tito, y a Paco y te resuelven el lío ese del Gadafi en un par de horas ¿qué no?; bueno, lo que yo te diga, cajo en…

El blog de Anita Noire se estudia en los colegios

Siempre es agradable que los compañeros triunfen, como es el caso de la colega Anita Noire, cuya bitácora El blog de Anita Noire se estudia en varios colegios de Valencia como ejemplo para que los jóvenes aprendan a escribir. Enhorabuena Anita

Oye, pasó el Carnaval ¿verdad?

Jueves, marzo 24th, 2011

Esto del Carnaval no es muy normal; bueno un poco sí pero mucho mucho no pero ya pasó ¿verdad?. Dicen que es una fiesta, una tradición, una celebración, una costumbre… a mí si te soy sincero esto me parece un poco raro y si ahora escribo el artículo, pasados ya tantos días, es, lo confieso, porque tenía miedo, pero mucho, y no estaba yo ni con pulso ni mentalmente para darle al teclado que hasta hubo momentos que llegué a pensar si era un teclado o era alguien que estaba tumbado bajo la pantalla del ordenador disfrazado de eso, de teclado.

Pues un día de esos, que llaman Carnaval, dejé la aldea, me arriesgué a ir a La Coruña y me encontré a un amigo con una careta de león cuando unos días antes estaba en el hospital operando vete a saber tú a quién de una hernia discal, según me contó mientras tomaba una cerveza y se limpiaba la espuma de la salvaje melena que le caía en el vaso en tanto su mujer (supongo que la leona)… bueno no me extiendo más, que aún no se me ha pasado el susto del todo.

Yo al principio no sabía que era él, mi amigo, porque el último león que había visto fue en TVE hace años en un documental, y en carne y hueso en el zoo de Barcelona, pero así tan cerca… porque mi amigo, que me cogió de un brazo y me dijo «¿a qué no sabes quién soy?», si fuera un Elefante sí, pero parecía un león pero un león de verdad. Es más, para mí que tiene más futuro como león que como cirujano, aunque no sé si como carnívoro hay más puestos de trabajo en la Seguridad Social, que a mí me da que sí.

Pues cuando ya había asimilado que mi amigo era el Rey Hospital me encuentro a otro que llevaba unas pulseras como los de Hawai, un collar de flores, un sombrero de paja de colores y de una mano un niño/demonio y de la otra una niña/ratón. Me saludó, me paró y habló, pero no le entendí bien, aunque no sé si era porque hablaba en hawaiano o porque yo estaba descentrado ya que la última vez que lo había visto fue ante un juez defendiendo a un tipo que había robado algo.

Yo no digo nada, que a mí no me gusta molestar; pero yo esto del Carnaval lo veo extraño, pero muy extraño, y me da algo, no sé, no sé bien cómo explicarlo; porque en el fondo hay como quien interiormente quiere que siempre sea Carnaval. Pero es que yo no me imagino que te opere un león, que te defienda un hawaiano, que una pantera arregle un tejado, ver entrar en el colegio un niño/demonio, una niña/ratón o que vayas a coger un avión y te facture las maletas unas iguanas o que el piloto sea un conejo y el copiloto un avestruz. Mira… cosas pasan Mio Cid, fue escribir esto, desahogarme y ya me encuentro mejor, mucho mejor, me siento libre, libre como un pájaro ¡¡ oh !! ¿he dicho pájaro, he dicho pájaro? Ostrás, me estará afectando el Carnaval.

¿A 110 km/h?, ahora lo entiendo

Domingo, marzo 20th, 2011

¡¡¡ Claro… !!!, ahora lo entiendo. Yo pensaba que esto de conducir a 110 km/h era una faena, una simple faena y que ahí quedaba la cosa y se acabó; pero no, tras conducir hace unos días algo más de 120 kilómetros a esa velocidad gubernamental por la gracia de Dios comprobé que el asunto es muy grave, de una gravedad extrema, que puede cambiar radicalmente la sociedad y especialmente la familia. Ya ves, un simple cambio, así como sin pensarlo y te cargas la institución más importante desde que el hombre salió de la cueva de Altamira: la family, casi y la Confederación Episcopal ni se entera, como siempre están charla que te charla… de eso, de conferencia…

Y es que antes, cuando cogías el coche e ibas por una autovía o una autopista, te ponías a 120 o 130, que para esos las hicieron (creo) y toda la familia asumía que «no entretengáis a papá que está conduciendo» porque tú, yo (papá) estábamos casi haciendo una tarea de alto riesgo como si pilotaras un trasbordador.

Y así ibas, más o menos entretenido, prestando atención a la carretera, que si una desviación, que si una incorporación desde el carril lento, que si adelantas a Mudanzas Gutiérrez SL versus «long vehicle», que si reduzco para que me roben en el peaje… Vamos, lo normal, todo más o menos atentos al tráfico y así hasta el punto destino. Conclusión: viaje hecho y la familia unida.

Pues nada, todo esto se ha venido al tacho, al garete. Antes no hablas mucho porque tenías que estar pendiente, pero a 110… joé es que los viajes son un aburrimiento y entonces qué haces… pues hablar o te hablan y claro hablar o te hablan sí; ¡¡¡¡ pero de La Coruña a Madrid hablar 6 horas, 360 minutos, y otros 360 de vuelta… !!!!

Y ahí…. ahí chaval se va todo a tomar viento porque va a haber unos mosqueos matrimoniales que no veas y seguro que a la altura de Tordesillas (a mitad de camino entre La Coruña y Madrid) tras tres o cuatro discusiones ya habrá algún abogado espabilado que en la gasolinera te ofrezca firmar los primeros trámites de la separación, se suba al coche y para cuando llegues a Madrid estás ya divorciado y vuelves solo en el vehículo, si es tuyo; o en tren o autocares Hermanos Núñez si el «cort vehicle» es de ella.

Claro que todo esto tiene una parte positiva. ¿quieres ligar, por ejemplo y porque estás soltero? Pues si vives en el norte o en el sur invitas a una chica a la capital de España y sabes perfectamente si te quiere o no porque o llegas a Madrid o en la primera área de descanso se te tira por la ventanilla o se corta las venas, que una cosas es «me caes bien» y otra «¿seis horas contigo?, ¡¡¡¡ noooooo !!!!».

¿Qué quieres saber si tu matrimonio funciona, si es sólido, estable… ?; pues hazte 600 kilómetros de ida y otros tantos de vueltas a 110, habla que te habla y lo compruebas. Que lo superas, pues ya sabes: la familia unida jamás será vencida, que… ahora entiendo lo de ahorrar, no es por ir a 110 sino porque, ¿no notas que cada día te gusta menos viajar?. A mí, casi sí.

SI NO LO ENTIENDES, MI AMIGO LUIS TE LO TRADUCE

Este blog… que os voy a contar. Está bierto a todos los amigos y siempre es grato como alguien como Luis Rodríguez, que vive en Barcelona y además de tener un montón de contactos en todo el mundo es el responsable de Okodia Grupo Traductor, http://www.okodia.com/. Así que si no entendéis algo, incluso el artículo, o si queréis hacer una traducción en uno o varios idiomas, u otro servicio lingüístico ya sabéis a donde dirigiros, seguró que él, al ser colegas del blog siempre tendrá un detalle.

Aquél día fue maravilloso

Miércoles, marzo 16th, 2011
Aquél día fue maravilloso,
el mar estaba verde
y el campo,
de repente,
cambió a color azul.

Aquél día las farolas
se escaparon de los tornillos,
bailaron por la calle
abrazadas unas con las otras
y hasta las hojas
de los árboles,
al verlas,
se pusieron a aplaudir.

Aquél día fue maravilloso,
las ventanas de los edificios
eran como ojos,
las puertas… las bocas,
y todas conversaban y reían.

Aquel día hubo una ligera lluvia
de finas gotas que,
misteriosamente,
se transforman en chispitas de colores.

Las había verdes
rojas,
amarillas,
azules…
los peces volaban por el aire
los pájaros se bañaron en el mar
y luego juntos cantaron en la playa.

Aquél día fue maravilloso,
los coches saltaban de alegría,
las señales de tráfico
saludaban a los conductores,
se acercaban a ellos
y le daban las buenas noches.

Aquél día fue maravilloso,
increíblemente maravilloso,
las luces se encendían y apagaban,
como si me guiñaran los ojos,
entonces, entonces comprendí
porque aquél día era tan y tan especial
único,
habías llegado a tú.

PD: A mis hijas Alejandra y Victoria, que mi inspiraron a Rodribico y aunque no existiera el pajarillo están ellas, lo que más quiero en la vida

Cosas sobre mí, por si interesan

Lunes, marzo 14th, 2011

Estaba yo estos días pensando, con lo del premio de la Asociación Galega de Editores a la colección de cuentos Rodribico, que mira que tengo suerte con todo lo que me ha pasado desde el 2009; pero también me decía: ¿A alguien le interesará algo de mi vida, a alguien puede importarle lo que he hecho o dejado de hacer?. Y como las margaritas… comencé: ¿Lo escribo, no lo escribo, lo escribo, no lo escribo?. Pues lo escribo. Y aquí estoy, dispuesto a dar la vara.

Decía eso, que mira que tengo suerte desde el 2009. Es cierto que antes de ese año ya había ganado algunos premios, pocos la verdad, que tampoco te creas tú que yo… pero desde mediados de ese año, joé, es que es cosa que toco cosa que gano. Que a veces hasta me miro y pienso que como nací en Santiago de Compostela, donde el Apóstol, en una ciudad tan tan espiritual, tan tan mística, tan cercana a Dios, no vaya a ser ahora que sea yo la reencarnación de San… que a lo mejor lo soy, no sé, aunque yo me miro a los pies y no veo un cepillo donde depositar las monedas pero…

Y así, pensando pensando sobre esto que me acontece desde el 2009 recuerdo que cuando empecé a escribir tenía unos 15 años y que desde entonces, esto de darle a la letra siempre fue mi pasión hasta el punto, que por eso de que mi familia no quería que fuera periodista (porque hace unos 30 años era casi como ser torero, una cosa rara) como no me dejaban escribir en casa lo hacía en un coche. Lo aparcaba frente a la estación de autobuses de La Coruña hacía la crónica, le daba unas monedas al conductor del autocar de pasajeros, y palante, alá vai el artículo para un periódico de Compostela, donde alguien esperaba a que llegara el ómnibus.

Lo de trabajar en un coche, tenía su aquél. Si era verano no había problema; sacaba de Olivetti, la ponía sobre el capó del Renault 8 y escribía a golpetazo de tecla mientras la gente que pasaba cerca de mí me miraba como diciendo «está faltal».

El problema era en invierno. Entonces echaba los asientos para adelante, y allí atrás escribía en la improvisada oficina retorciéndome la espalda y doliéndome hasta el hueso palomo. Una cruz; pero ya notaba yo entonces que tenía un algo de suerte, un «te va a salir bien», un «no te preocupes», porque tras casi un año escribiendo así, a lo contorsionista, unos amigos me invitaron a formar parte de la Asociación Ecologista Arco Iris.

Si te soy sincero, a mí lo del ecologismo, lo de las florecillas… poco, más bien nada, que hasta entonces la hoja que más conocía era la de laurel para echar en las lentejas; pero… la asociación tenía una ventaja: ¡¡¡ Tenía un local !!!, ¡¡¡ un local !!!.

Bueno, lo de tener es un decir, habíamos ocupado un piso y esa era la sede. Pero nosotros éramos unos ocupas buenos, unos caballeros del delito, de los que limpiábamos el piso, lo poníamos en condiciones y si alguien nos decía que teníamos que abandonarlo… pues nos íbamos.

Y así hacíamos; si había un aviso de evacuación nos trasladábamos a otro y cada uno llevaba lo suyo: mis compañeros y amigos su ideología ecologista y yo la Olivetti. Y mientras ellos protestaban contra no sé que del abedul… yo a escribir historias, artículos, teatro, poesía… y un día, con esto de los poemas me dije: «Mira que es triste el rollo este del desamor, de la esperanza, de la muerte, de la soledad… ». Y tal cual lo pensaba le di una patada intelectual a todo lo que rimara y me embarqué en el mundo del humor. ¿Qué si hice bien? Pues no sé, a lo mejor sí, a lo mejor no, como la margarita.

And the winner is… ¡¡¡¡ Rodribico !!!!

Domingo, marzo 13th, 2011

¡¡¡ Increíble !!!, ¡¡¡ increíble !!!, fue increíble, ganó Rodribico. Sí, el pajarillo que estaba seguro que tenía que ser así, de esa forma y no de otra manera, con esa carilla, delgaducho y larguirucho, cariñoso e inocente, aventurero y con ganas de aprender cosas de la vida ganó el premio al cuento (5 libros) mejor ilustrado de Galicia, que todos los años convoca la Asociación Galega de Editores.

De los casi 300 libros que anualmente se publican en la comunidad autónoma para el público infantil, al final quedaron cuatro y… alucinante, ganó nuestro (tuyo también) Rodribico, de Baía Edicións, cuya directora Belén López Vázquez confió plenamente en nosotros y a la que ya le hemos dicho que hay que traducirlos al castellano y lo va a hacer.

Y el héroe, el no va más del dibujo en Galicia y 3/4 de España, el ilustrador de ilustradores, el crack de los crack, el genio de los genios es… Xosé Tomás, que supo ver, interpretar el libro y plasmar las escenas a la perfección. Y aquí os dejo algunos dibujos de Rodribico. Gracias a vosotros, siempre.

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Doscientos artículos, 200

Lunes, marzo 7th, 2011
Doscientos artículos; doscientas ideas que revoloteaban por el espacio y que el viento me dijo que eran para ti. // Doscientos, doscientas ilusiones que encontré entre la gente, en la calle, de día y de noche, y que solo pensé en entregártelas para  hacerte sonreír // Doscientos, doscientos trozos de corazón, de mi vida y alma que puse en cada frase, en cada palabra, y que surcaron el mundo para con el mayor de los cariños llegaran a ti. // Doscientos, doscientos días ante el papel blanco para jugar con las letras y con las letras construir palabras y con las palabras imágenes y con las imágenes… también, también para ti. // Sí, doscientos, doscientos artículos, doscientos días, doscientas ideas, doscientas imágenes, doscientas ilusiones, doscientas partes de mi vida y alma… para ti, siempre para ti.

A 110 gasto más, pero mucho más

Jueves, marzo 3rd, 2011

 Sí, a 110 km/h gasto más, pero mucho más, lo he comprobado. Antes, a 120 o 130… ni me enteraba; pero a 110, mira por donde, es un derroche, un despilfarro, pero de otro tipo de energía, de la que emana de la sesera, del intelecto, que es bastante más cara porque un cerebro en reposo da mucho de sí y, en muchos casos, depende de lo que pienses  y según de quién… un peligro.

Cualquier dictador que se precie lo último que desea es que el personal piense. Esa es la máxima, salvo que ya pierdas los papeles y te dé lo mismo, que me parece que a muchos les está ocurriendo esto, y entonces adoptes una norma sin percatarte de que con ella la gente va a reflexionar, a recapacitar,  a razonar… que los hay que ni para dictadores valen aunque dirijan un país a decretazos. Qué le vas hacer, tiene que haber de todo; pero ya es mala suerte porque todo en la vida, todo lo que ves es al 50%, a la mitad. Puedes ser hombre o mujer, alto o bajo, gordo o flaco, listo a tonto…  pues justo nos va a tocar la manada de parvos.

En fin, yo antes dudaba de si quienes nos gobiernan y los que se oponen (los vividores, resumiendo) eran inútiles porque lo que me ocurría es que cuando iba a 120 o 130 y estaba a punto de llegar a una conclusión sobre ellos… pues ya estaba en el trabajo, metido en la vorágine del periódico, de los teletipos, de las agencias, de las llamadas de teléfono, de la máquina del café, y la verdad… de esto del acontecer diario como que no tenía mucho tiempo para analizarlo; bueno, cinco, diez, tal vez veinte minutos… ná.

Pero ahora, desde que estoy practicando a ir a 110 mientras voy al curre, tengo tiempo para todo; que solo me falta leer el periódico mientras conduzco, hacer el crucigrama, buscar los 8 errores, ir al maletero y ordenarlo mientras el coche va solo o sacar las piernas por la ventanilla para que cojan color y…  lo peor, pensar, cavilar, discurrir, meditar.

Y mira que pienso, cavilo, discurro y medito/meditamos porque mientras vas a 110, ves las lineas discontinuas blancas de la carretera y piensas, «una línea, un voto menos» (en mi caso, nulo) y mira que no hay líneas… Además, como tienes tiempo, pones  el manos libres y bueno… hablas con unos con otros, rajas de estos jetas del Parlamento y claro, razonando, meditando y cavilando ves todo de otra forma, de otra manera, empiezas a encontrar sentido a muchas situaciones, te involucras más y se te ocurre cada cosa… si eso del cerebro en reposo ya te decía yo que bueno bueno no es, pero como habrá que ir a 110…

Pues yo no sé tú, pero desde que dijeron que va a salir la normativa noto que hay una movida de cabreo generalizado, un hartazgo, un hastío, un desencanto, una desilusión, un cansancio…  un sentimiento de que en las próxima elecciones se va a votar en nulo a lo bestia para decirle a estos tipos que «así, no», «que se acabó la fiesta, las visas, los coches privados, las… ». Vamos, yo soy ellos y cambio ya la normativa y permito circular a 150 km/h para eso, para que la gente deje de razonar, de cavilar, de meditar de… pero por fortuna yo soy distinto, no soy ellos; yo soy como tú, normal, de a pie, de la calle, de trabajar, de sacrificarme y de pensar que este país puede estar mejor, pero mucho mejor…  sin todos esos, claro.