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Archivo para febrero, 2011

Un país de traca

sábado, febrero 26th, 2011

De verdad que si no fuera porque hay cinco millones de parados, lo de este Gobierno es de lo más divertido. Un tipo que es el responsable de un mandato durante seis meses de la Unión Europea y durante el mandato, en vez de mandar, lo mandan a él y le exigen vía Alemania que arregle un país. Y… alucinante, como si en vez de un país esto fuera el kiosco de la señora Aurora, donde compro las chuches a mis hijas… ¡¡¡ hala !!! normas, leyes, decretos, reglamentos a granel y a lo que salga.

¿Y a alguien le extraña que ahora se les ocurra que conduzcamos a 110, y por qué no 4 bombillas por casa u ordenadores a pedales o volar en planeadores? Y es que con esta norma de los 110 km/h, a sí a bote pronto, lo primero que piensas es: ¿pero el Gobierno no recaudaba mucho por la gasolina?, entonces si ahorramos gasofa recaudarán menos y si recaudan menos invertirán menos ¿no?.

Y esto es buenísimo, esto es la genialidad de todas las genialidades, a la señales les van a poner ¡¡¡ pegatinas !!!, sí, ¡¡¡ pegatinas !!!; como las calcomanías que compro yo a mi hija pero a lo bestia de grandes y redondas. Y ya me veo yo las señales ardiendo por toda España, a esos nuevos inspectores de Hacienda que ahora van uniformados y en moto discutiendo con los conductores de que ahora hay que ir a 110 y no a 120, que 120 era antes y que «esa señal que usted ve la quemaron ayer y… ».

Te lo juro que no me extrañaría nada, pero nada de nada, que un día nos encontráramos todos; los de Albacete, Gijón, La Coruña, Barcelona,Tomelloso, Guadalajara y Algeciras; o sea tu y yo, viéndonos de perfil, como lo egipcios, y como ellos, en la plaza de España, en la Gran Vía o en la Puerta del Sol pidiendo que se larguen pero que se larguen ya (Gobierno y oposición), a poder ser a 150, que no los va a parar nadie, y que vengan uno tipos preparados, sin estar ebrios de poder y que se preocupen realmente de este país que se llama España.

Un recuerdo imborrable, las mudanzas

jueves, febrero 24th, 2011

Después de vivir en unos ocho sitios, en pueblos y ciudades, de mudanzas me lo sé todo; pero absolutamente todo. Yo sabía, por ejemplo, que una reunión de mis padres con otras personas en la cocina, sino eran Navidades era que cambiábamos de casa y muchas veces me preguntaba si con tanto ajetreo realmente cambiábamos de casa o nos fugábamos. Y hasta creo que si ya de pequeño me gustaba la fotografía es porque inconscientemente me imaginaba a toda mi familia ya retratada en la Benemérita, de frente y de lado… eso sí, mi madre María Teresiña de tacones finos, aunque fuera al cadalso.

Lo que nunca entendí fue por qué mi padre no ponía ya un caldero colgado detrás en el coche y al lado un perrillo como los que llevan los zíngaros en los carromatos y de paso (pues como algún desplazamiento fue de San Sebastián a La Coruña, casi 800 kilómetros) por qué no lo aprovechábamos para ir vendiendo por los pueblos pues mantas, cerámica, cristalerías, mantelerías, albornoces, pijamas, bañadores, sujetadores, soltadores… yo que sé, lo que sobraba de casa y sacarle algún rendimiento al asunto.

No sé tú; pero yo he vivido tantas mudanzas que casi recuerdo los miles de objetos volantes que he visto entrar por las ventanas: sillones, tresillos, mesas, chineros, butacas, consolas, armarios, espejos, neveras, friegaplatos… y la frase más repetida: «Sepárate niño», «sepárate niño»; y el niño, yo, que no se separaba mientras veía a los del transporte moviendo muebles y más muebles en tanto se miraban mutuamente como diciendo: «O el chaval se aparta Pepe o lo embalamos como hay Dios, pesadito el niño de los… ».

Y yo, «el de los… », se separaba; pero solo se separaba cuando recibía algún golpe y oía: «Si ya se lo dijimos nosotros, señora, que ahí… pero el niño… ». Y estoy convencido que los tipos eran felices mientras me echaban la mercromina o el betadine, pero ni por lo más remoto se imaginaban en aquellos instantes que una vez vendado volvería a la carga, adonde estaban ellos, que así era de simpático el niño Guisande por aquella época.

Y la verdad que en el fondo tuve suerte, porque fue mejor recibir un tresillazo o un butacazo que una bofetada de aquellos tíos, que tenían unas manos amplias como playas en las que bien podían entrar dos camas de matrimonio, una cuna y un aparador.

Y claro, como los que quitaban los muebles eran los mismos que luego los ponían en la otra casa… pues lo que era el traslado en sí, el viaje, era como un descanso para todos, una tregua, especialmente para ellos. Y al llegar lugar de destino estoy fijo, pero fijo, que solo verme decían: «Dios, ahí está el niño; ganas da Pepe de lanzarle este botellín de cerveza a la cabeza ¿verdad?».

Y yo, que de mudanzas ya era un experto, veía con toda naturalidad cómo de un tremendo camión sacaban y sacaban cosas y más cosas durante horas y horas mientras había gente que se paraba en la calle, los que salían del edificio nos preguntaban a qué piso íbamos a vivir, de dónde veníamos y mi madre saludaba a los primeros vecinos, mientras yo pensaba «tanto saludo, para lo que vamos a estar… ».

Y todo parecía muy tranquilo, pero había sin embargo una guerra soterrada entre los de las mudanzas y yo; así ocho veces, ocho traslados; pero suerte, mucha suerte tuvieron los del transporte que nunca eran los mismo o… o, quizás, ahora que lo pienso, la suerte creo que la tuve yo porque aquellas manos eran… eso, como playas.

Una conferencia, unas chicas, un guión

domingo, febrero 20th, 2011

De vez en cuando, por eso de que me lo solicitan o me ofrezco, pronuncio una conferencia, aunque realidad prefiero llamarla charla porque es como más de bareto y tapa, más de patio de colegio y canasta, más de colegueo y pitillito, de ti y de mí, y me gusta que la gente, si es joven, que esté sentada en el suelo y yo de pie, hablando de un lado a otro, moviendo la manos, improvisando y escrutando con la miradas las reacciones.

Y para reacción la que tuvo mi hija Alejandra, de 14 años, cuando sin que ella lo supiera entró en una sala de su colegio para oír una conferencia y se encontró con que el que iba a hablar era su padre; o sea yo, que la mirada fue entre cariño y te mato, tirando más bien al asesinato sin contemplaciones y allí mismo, si la dejan, cuatro tiros a bocajarro.

El tema (guiones de Radio, Televisión y Teatro), no era muy complicado, más bien sencillo, que con ir recordando cómo se hace, y con unas notas escritas… como decimos los gallegos, malo será. ¿Y qué les conté?. Pues hice una comparación entre los guiones y sus vidas porque ellos, sin saberlo, son eso, guionistas, pero de los buenos, con una imaginación prodigiosa y la única diferencia que tienen con respecto a mí es que no escriben lo que piensan, lo que discurren, lo que desbarran y lo que solo les falta es conocer la técnica para aplicar sus calenturas cerebrales a medios como la radio, televisión o teatro, pero que peliculeros… bueno que si lo son.

El examen
Y todo empieza cuando tu hija, por ejemplo, te dice que si el sábado se puede quedar a dormir en casa de Mónica porque junto con Candela están haciendo un trabajo en equipo (sí, hombre en equipo, venme tú a contar a mí ahora esas, que no he vivido yo noches en equipo, incluso en dúo, más veces) y mientras te habla y le contestas (lo que viene a ser un diálogo de la Radio) poco a poco tu hija pasa a otra rama del espectáculo, el teatro.

Entonces te explica/representa que el examen que tiene es el examen de todos los exámenes, como lo de la batalla de todas las batallas pero sin violencia, y para darle más dramatismo a su escenografía te dice que si suspende también suspenderán sus amigas. Y tras un silencio mínimo te dice que su vida depende de ese examen, que sino no le da la nota media, que sino la dejo ir arruino su futuro, vamos que la desgracio… y para darle más intriga al asunto (que si se emitiera por la pantalla sería el guión de TV), que además el padre de Mónica tiene un libro que complementa el trabajo que están haciendo.

O sea, que en los más de 100.000 libros que hay en las bibliotecas municipales de La Coruña, de la Diputación, del Ayuntamiento, de la Asociación de Mariscadores de Galicia, de la Asociación de Pescadores, de la de Rederos o de la del Anzuelo si existe e incluso en Google, no hay nada, pero nada de nada; y que el único sitio del mundo mundial donde está el único volumen sobre la vida y reproducción de los crustáceos y moluscos justo, justo va a ser en la casa de Mónica, que además el padre es de Segovia.

Hombre, que si viviéramos en Palencia se entiende, pero es que estamos en La Coruña, en Galicia, que olemos a peixe, que somos salados en todos los sentidos, con más de mil kilómetros de costa y… y es que tal como te lo dice parece que ese libro es el no va más, vamos que lo abres y lo primero que ves es un bicho que te dice: «Hola, me llamo Bogavante, soy un crustáceo, de la familia de los… », qué cosas tiene la vida ¿verdad?, y sobre todo los crustáceos.

Ambiente perfecto
¿Y qué ocurre cuando cedes y están en casa de Mónica, que nunca vi a nadie ir a estudiar con tanta alegría? Pues ponen los apuntes sobre la mesa, los lápices aquí, los rotus allá, este bolígrafo rojo por este lado, el azul por el otro y.. ¡¡ Ah!!, la goma, que no falte la goma, «aquí está bien». Y cuando ya todo está preparado, creando una atmósfera de estudio que ni en Oxford ni en Harvard… ¡¡¡¡ al Tuenti !!!!, a hablar con Juan, con Pedro con Julián, con María; a ver fotos de esta y aquella excursión, de aquél día en el McDonald’s, de que «creo que le da un beso ¿no?». Y así hasta que el ordenador estalle.

Y ya a media tarde, la madre Mónica, muy prudente ella, que llama a la puerta despacito, no vaya a interrumpir el estudio y se vaya al tacho el examen de todos los exámenes y acabemos entonces con el futuro de las tres, y pregunta: «¿Queréis tomar algo?». Y ellas, con una voz suave en plan clara de huevo, tipo Iberia, pero sin volar, dicen: «No, gracias, de verdad». Y le echan tal morro, porque lo dicen con una delicadeza, con una fineza y una cortesía… que si las pillas en la calle te dirían: «no, tía, pasa; que andamos aquí metiendo unas sobradas épicas» y a seguir hablando con Juan, Pedro, Luis… y decíais que cómo se hace un guión… ya te vale.

PD._ A mi hija Alejandra, a todos los padres que se sienten identificados, al colegio de los Salesianos y a los alumnos que asistieron.

Las «cuevas» de Altamira y «Marte»

miércoles, febrero 16th, 2011

A mí si algo me atrae, además de la gravedad de la Tierra, que sigue siendo de 9,8 (casi un 10, sobresaliente, la mejor nota que he tenido, solo por estar aquí, sin estudiar) es la estupidez. Pero lo que más me molesta es el intrusismo y que haya gente que se adentre en este campo ignoto sin nivel mínimo exigible y amparada y subvencionada por todo tipos de instituciones invirtiendo un pastón… oye, que para ser estúpido, pero estúpido integral hay que estudiar, que el corte cerebral en selectividad estaba en un 7 o 7,5 para hacer carrera, creo.

Vamos a ver, precisamente eso, vamos a ver. Tú vas a las cuevas de Altamira y deben ser tan, tan de altas miras que no las ves; lo que ves es una reproducción porque las auténticas, las del tío-taparrabos que con ceniza y sangre pintó un bisonte, una gacela o un leopardo… anda, como no mires para el abrigo de leopardiño de la señora que tienes al lado…. lo que es la pintura real no, que por lo visto se estropean, se deterioran.

Y entonces, para eso, para que no se estropeen, para que no se deterioren, estos listos del homo sapiens van y hacen una réplica y taladran mentalmente al personal de tal forma diciendo que viendo una copia de la gruta es como si las vieras de verdad. ¡¡¡ Genial, alucinante !!!. Ves lo que no ves y te hacen creer que has visto lo que no has visto porque hay uno tíos que lo ven todo, esos sí que lo ven todo, demasiado, porque tienen una vista para el negocio.., joé que si ven.

Pues hace unos días en la Tierra, en este planeta, vamos, ahí al lado, donde el bar Enrique, como quien dice, montan toda una parafernalia artificial de Marte (una recreación, ver noticia), bajan dos paisas de una nave, a los que llaman marsonautas y tras un supuesto viaje intergaláctico llegan y dicen: «¡¡¡ Tocamos Marte !!!», que supongo que tocaron Marte porque ni era ni miércoles, ni jueves, ni viernes, ni sábado, domingo o lunes, que quedaba eso… Marte.

Y van los tíos, con dos bemoles, en la superficie artificial marciana clavan la bandera de Rusia, la de la Agencia Espacial Europea, la de China y dedican la heroicidad a las futuras expediciones. Sí, hombre, sí; yo así bajo contigo y hasta ponemos la bandera del Betis, del Rayo Vallecano, del Bayer Leverkusen o del Boca Juniors y tal cual bajamos nos tomamos unas cañas, claro, en el bar de Enrique, que es el más cercano, y le dedicamos la machada a las generaciones futuras y pasadas… menos a la presente; o sea, a los dos marsonautas y su equipo, que de imbéciles ya van servidos para toda la posteridad… a lo que quieran.

¿Y todo esto por qué ocurre?, pues cada uno que piense lo que quiera; pero de verdad que creo que desde que han prohibido fumar en Europa el personal se dedica a otras cosas muy, pero que muy peligrosas, que a este paso ya veo yo un control antidoping a todos y a todo. «Oiga, venía a presentar una teoría sobre… », y alguien con bata blanca que responde: «Lo siento, ha dado positivo por natrocolumbutileno, Cinco miligramos en orina, tres en sangre y tiene usted unos ojos… ». «Ya, pero tengo otra idea ¿y si pido un contraanálisis o una moratoria… ?».

Lo dicho; pero para mí que todo esto viene con todo ese lío de la prohibición del tabaco y que lo mejor era seguir fumando como siempre, como hace diez, veinte o treinta años porque es prohibirlo y la gente… la gente se está metiendo cada cosa… pero cada cosa… hasta hay quien cree que ha llegado a Marte…

Qué prefieres, ¿bañarte o ducharte?

domingo, febrero 13th, 2011

La vida mira que es rara, rarísima, la verdad. Estaba yo con esta manía de si os gusta o no que raje de los políticos, está todo el personal con el problema de Egipto, que si la revuelta en el mundo árabe, que va a haber un nuevo paranoma internacional, que si la geoestrategia y la geopolítica… y ¡¡¡hala!!!, va el Guisande este y lo que más le preocupa es si es mejor ducharse o bañarse.

¿Pero tú crees que es nomal que con lo que está cayendo a mí lo que más me preocupe es esto? ¿terminará el periódico en el que trabajo recibiendo una subvención de Asuntos Sociales por tener a un tipo como yo? ¿quizás algún día haya en la declaración de la renta una casilla que desgrave por conocer a Guisande?

A lo que vamos. Pues para mí no hay duda, aunque no sea todos los días; un día sí y otro no o dos no y tres sí, o tres sino es dos o cuatro, joé que lío, yo… bañarme. Es que para mí bañarme es como meterme en cama otra vez, un placer, pero con unas mantas o edredones ergonómicos, perfectamente adaptados a tu cuerpo, y allí tirado… ¿que tienes un poco de frío y quieres más calor?, pues dale al grifo chaval.

Esto del bañarse tiene su cosa. Por ejemplo, el tema ese de la espuma, de las pompas, no es lo mío; ¡¡¡ qué va a ser !!!, pero sin embargo un auténtico juego de patitos ya es otra cosa. Allí tumbado y con una cañita tratando de pescar al cua-cua rosa, azul o verde… tiene su aquél mientras te das cuenta que no pasa nada, que todo sigue igual en la vida; y oye, que pescar un patito de esos no es tan fácil… prueba, prueba ya verás, que atrapar la arandelita esa de marras se las trae.

Yo una ducha no la entiendo, de verdad. Las veces que me he duchado cayendo el agua por esa cebolla… no sé, será porque soy gallego pero para mí es como si lloviera y siempre me da ganas de coger un paraguas. Yo creo que me gusta bañarme porque en Galicia no puedes hacerlo porque hace un frío que pela, y además porque el baño no es nada peligroso, siempre haces pie…

Esto de bañarse, lo reconozco, tiene su punto de vagancia y comodidad, porque zapateado en la bañera te puedes fumar un cigarrillo, tomarte una copichuela, unos pinchitos, pensar… incluso quedar limpio; en cambio una ducha, la ducha no es un placer, más bien es un desinfectante, solo falta que el agua de la cebolla haga fliss-fliss ¿verdad?. Es, no sé como «un échame agua»; pero bañarse tiene como un toque de distinción, una liturgia, un ceremonial… no sé, otra cosa.

Yo no me meto con los que prefieren ducharse, que como digo, que cada uno haga y disfrute como quiera; pero a mí realmente no me va. He estudiado mucho el tema, pero no es cuestión aquí de extenderse sobre esta dicotomía: ¿bañarser-ducharse?, vamos como si te quieres pasar el verano en la plaza Tahrir esa, a mí… ahora si quieres un día quedamos y te lo explico, pero te lo explico todo; detalle por detalle, paso por paso, punto por punto, bueno… te cuento todo lo que sé y te pego un baño…

PD.- Pensamiento: Anda Guisande,vuelve pacama a ver si se te cura esa gripe, que a ti la fiebre te afecta…

EXPOSICIÓN DE FRAN TORRECILLA
El amigo del blog (ya sabéis que esta sección está abierta a todos), el pintor Fran Torrecilla expone hasta el día 28, en el Club del Mar, en A Coruña, parte de su obra, retratos y paisajes. La muestra (acrílicos) puede verse todos los días de 9.30 a 23 horas.

Me tenéis más loco…

jueves, febrero 10th, 2011

Es verdad; me tenéis loco, descerebrado, demente, defrese y no sé por donde tirar, excepto por la ventana… Y es que todo esto del blog comenzó de casualidad (¡¡¡ cómo no !!!, si lo mío todo es casualidad porque ni mi madre me esperaba, pero bueno, tampoco yo a ella). Pues eso, estaba haciendo un libro de anécdotas cuando mi buen amigo y colega Francesc Pumarola, jefe de Área de Internet de La Voz de Galicia (Gugleando por la red) me animó a escribirlas en la Red, que yo a esas alturas, de la red, la eléctrica y la telefónica y poco más, que te voy a contar…

Total, que me puse a escribir las anécdotas y un día en una de ellas alguien leyó que estaba casado con una india de la tribu sioux a la que conocí en Galicia en una aldea de 11 habitantes porque vino de vacaciones y se confundió de casa, y entonces me animó a que contara como sucedió.

Y empecé con el incidente y… a tomar viento las anécdotas porque vosotros, tú, preferías (según las estadísticas) que te contara cosas de lo que pasa al cambiar de una ciudad al campo, de cómo empecé a plantar patatas, de cómo me interrelacioné perfectamente con la vaca marela y pinta, como me hice amigo de las lechugas, de los pimientos, de las cabras de… pues de eso, de cómo veo la vida, ganas de enfermar que tienes; pero bueno, tómate un genérico y a ver qué pasa… total…

Y así estaba yo tan feliz cuando de repente, desde hace poco más de un mes, se me ocurre rajar contra los políticos, contra los banqueros, contra los empresarios jetas, contra los millonarios, contra Ryanair…. ¿Y qué pasa? Pues ocurre que por las estadísticas internas que tengo cuando rajo de alguien os encanta; que es poner ZP, Marianillo, la Aguirrucha, la Pajinis o cualquier petardo de estos y aunque no os veo la cara como que noto que se os pone una sonrisa de oreja a oreja y os da la vuelta… y yo te pregunto sin ánimo de lucro: ¿No hay ya miles de blogs en los que el personal raja, pero no estás harto de mosquearte con solo oír los nombres de esos tarambanas?.

Y la duda es: ¿Escribo de mi aldea, de lo que me sugiere un pino, una cabra, una piedra, el sombrero de Maruja, la boina de Enrique o preferís que ponga a caldo a estos tipejos? Y como la cebolla, repito: ¿No hay ya miles de blogs en los que la gente teoriza (bueno yo no, son unos mamones) sobre estos merluzos, no es mejor seguir con las cosas intranscendentes y olvidarnos de estos tíos porque, y esto para mí es lo más importante, no te llevas una cierta decepción cuando esperas un artículo humorístico y te encuentras ese marrón de hablar de políticos?

Y qué hago… voy a un psiquiatra y se lo explico, vuelvo al psiquiatra para que me lo explique otra vez, me quedo a vivir con el psiquiatra, me hago psiquiatra, en vez de un genérico me tomo un específico y a ver si acierto

Y es que al final llego a la conclusión que este mi-tu-nuestro blog es como una familia, como una familia normal. ¿Qué cómo es una familia, una familia normal?, pues cómo va a ser una familia normal… menuda pregunta. Un cirio, a cristos, a líos, que yo he tardado más de 25 años en tener una foto de todos juntos, que basta que quieras reunirte para que uno no pueda, que el otro no quiere porque está mosqueado y sigue mosqueado porque no se acuerda que se desmosqueó y ya no sabe ni él ni nadie por qué se mosqueó… que hasta uno termina creyendo en la resurrección para ver si alguien se acuerda… Pues eso, eso es una familia normal. Tan normal que nos queremos; eso sí, nos queremos, que la sangre es la sangre y une (aunque no seamos donantes), pero nos queremos como todas las familias, de una forma tan rara… tan española… Tan… como nosotros en mi-tu-nuestro blog… que uno quiere una cosa y otro otra…

Y así estoy, en un sinvivir con vosotros, con esta familia internáutica y blogosférica, que no sé por donde tirar porque claro, cuando pregunto la respuesta suele ser «de todo un poco»; ¡¡¡ sí hombre!!!, como si esto fuera un ultramarino, la tienda de la señora Antonia limpiándose las manos en el mandilón antes de apoyarse en la barra y ponerse a sumar a mano la cuenta en un papel con miles de otras sumas. Centraros hombre centraros y si no podéis, joé centrarme a mí que estoy… Dios, otra cosa no, pero noble… qué noble soy.

Así hace negocio Ryanair

lunes, febrero 7th, 2011

¿A ti te extraña que haya tipos forrados, pero forrados forrados que le salgan los euros por las orejas?, ¿te extraña que uno de estos tipos tenga cinco mansiones, un yate, avión privado, limusina, escoltas, tarjetas visas y revisas y se recorran el mundo con la misma facilidad con la que tú vas a por el pan? A mí no.

A mí lo que me extraña de estos tipejos, e incluyo a muchos banqueros (bueno, ya el negocio es triste; te presto, te asfixio por prestarte y te quito la casa si no lo devuelves… más penoso que esa profesión si encuentras otra dímela), es que salgan de casa, que den conferencias sobre la economía de mercado y no sobre la explotación y que hasta aparezcan en crónicas de sociedad, como dando ejemplo, cuando tendrían que salir más bien en páginas de sucesos en plan «detenido por… » o algo similar.

A mí desde la experiencia vivida hace unos días, no me extraña esta última moda de multimillonarios, de estos estraperlistas del siglo XXI que quieren donar parte de sus ganancias para asuntos «filantrópicos», que me parece que más que una donación es el resultado (obviamente no en todos los casos, que generalizar no se puede) del remordimiento de conciencia de lo que han hecho durante media vida de pirateo: aprovecharse de los demás.

Y todo esto viene a cuento a que hace dos días vino de Madrid a Santiago en Ryanair una pareja amiga a la que le dijeron por teléfono que el precio del billete era de 54 euros y que si lo compraban en el aeropuerto entonces subía a 94. Cuando fueron a la terminal a adquirirlo el asunto se disparó a más de 500 con la típica respuesta de «o lo quiere o lo deja». Y (yo lo vi) les extendieron una factura hecha a mano, sin especificar nada de nada, ni el precio detallado por el billete, ni si llevaban maletas ni nada… una factura que ni se sabía por qué era.

Y ya en el aeropuerto de Santiago de Compostela acompañé a la pareja a hacer una reclamación. Y entonces aquello fue el sinsentido. Las chicas que estaban en las oficinas (bajo un letrero de 2 metros que ponía RYANAIR), aseguraron que ellas no eran de Ryanair, que son de una empresa que se encarga de Ryanair, pero que realmente no son de Ryanair y que no pueden llamar a Ryanair para aclarar cómo se había disparado el precio.

Que sí (lo de siempre), que podíamos exponer una queja y que se pondrían en contacto porque ellas no pueden comprobar en el ordenador sobre los conceptos de esa factura hecha a mano. Y entonces dijeron algo sorprendente: Que el precio del billete que te dan por teléfono nada tiene que ver con lo que te puede costar en el aeropuerto (¿entonces para qué te lo dan?), que éste varía en función de los viajeros; es decir, que sin un vuelo completo, cuesta para Ryanair mil euros y a los 20 primeros pasajeros les cobran 300, al resto de los que vaya, como si solo son dos, pues los 700 euros restantes.

¿Y a ti te extraña que estos tipos estén forrados?; a mí lo que me extraña que salgan a la calle, que presuman y que salgan como ejemplo social, como triunfadores con una sonrisa que a mí me daría vergüenza. ¿Y te extrañas de las revueltas que se están produciendo?, joé, que somos tranquilos, será porque aún nos queda Cáritas para en último extremo poder comer que sino, con esta gentuza…

PD._ Por cierto el número de fax para enviar la queja y que figura en la hoja de reclamaciones (el 00 353 18 12 16 76), está siempre desconectado, de esta forma estos listillo pueden decir, obviamente, que es de las compañías con menos reclamaciones.

Un viaje de la aldea a la ciudad, creo

miércoles, febrero 2nd, 2011

(Cosas que pasan en la aldea tras dejar la ciudad)

El viaje fue desde la aldea a la ciudad; eso, de la aldea a la ciudad. Repito, de la aldea a la ciudad. ¿A ver? Sí, está bien escrito, «de la al-de-a a la ci-u-dad» y lo repito porque tardé en asimilarlo como semana, semana y media y hasta de vez en cuando pienso: «¿Realmente hice ese viaje?. Y si lo hice, ¿de verdad fue de la aldea a la ciudad?. ¿fue… fue en coche?, ¿existió?, ¿habré encontrado vida en otro planeta?, ¿soy normal, me llamo Guisande?».

El asunto fue que a Dionisio, uno de los once magníficos que viven en la aldea, lo operaron, y con su mujer se fue a la casa de una hija para recuperarse. Entonces entre todos nos repartimos las tareas de su huerta. Por ejemplo, Maruja es la encargada de darle de comer a las gallinas; Manolo se ha hecho amigo del perro, que para el caso que le hace… ; la sioux, mi mujer, del tema de las nabizas, grelos… de todo lo que es verde, vamos; y yo, del limonero, que parece que no pero es muy serio el asunto, que si llega Dionisio y encuentra el limonero como que no, que no están tan amarillos los limones… oye que un limón es un limón y una responsabilidad una responsabilidad.

Total, con la labor bien realizada decidimos ir a visitarlo, 30 minutos de viaje según la Guía Michelín y según los 100.000 conductores que cada día hacen siempre ese trayecto. Así que, la sioux, yo y Maruja subimos al coche y… bueno. no; primero, para darle una alegría a Dionisio lo que subimos al coche fueron dos docenas de huevos de sus gallinas, no sé cuantos kilos de sus patatas que me parecieron toneladas, y unos manojos de grelos que junto con los limones ni que hubiéramos metido en el maletero un trozo de El Caribe, como te lo cuento que aquello más que un viaje parecía que estábamos en la postguerra haciendo extraperlo o creando un conflicto internacional, por lo de El Caribe, claro.

Y a los cinco minutos de viaje, entre el gallego/castellano de Maruja, y el inglés/francés/castellano y alguna palabra en gallego de la sioux (que yo hasta creo que ella piensa que es inglés) escuché: «Pues hoy comimos lenguaje».

Uno ya está acostumbrado a todo, que como comenté en otros artículos la sioux dice «ternura» en vez de «ternera», pan de «broma» en vez de «brona» (un tipo de pan gallego); pero lo del «lenguaje», te lo juro que yo nunca lo había comido, masticarlo para escribir sí, pero comerlo.. hasta que en esa mezcla de idiomas, sin necesidad de traductor oficial, descubrimos que el «lenguaje» era «lenguado». Con lo que averigüé también varias cosas; que mi mujer con tanto idioma que sabe lo tiene chungo para decir todo correctamente en español y que el pescadero es un listillo de carallo porque de lenguado… , es más me parece que lo que tiene el pesca ese es una lengua y que vende lo que sea el tío.

Y así íbamos de viaje cuando Maruja contó que vio un reportaje de un niño que fue abandonado entre los lobos cuando tenía 9 años; que al principio el niño les daba comida para que no lo atacaran y que al final los lobos lo adoptaron y cazaban para él y que, según Maruja, «a los lobos se les veía tan felices… ». ¡¡¡¡ Pero cómo!!!, ¿¡¡¡ felices los lobos!!!!?, ¿pero tú has visto a alguna vez un lobo reír?, ¿no sería que el que estaba feliz era el niño que no se lo tragaron de un bocado ya el primer día?. Pues no, según Maruja, los que estaban felices eran los lobos, pero todos, vamos una fiesta diaria para la manada. Osea, que según Maruja, la loba decía a sus hijos casi cantando: «¡¡¡ Venir, venir, que viene el niño, que viene el niño !!!», más o menos ¿no?.

Ya de vuelta hablamos de nuestra aldea y de esa conversación tan alegre, tan española y tan hermosa, como es recordar a todos los que la patearon, cómo la patearon dónde y cómo. Y cuando se cambió de tema, casi fue mejor que no se hubiera cambiado y que siguiéramos en plan mortuorio porque la sioux habló de la Navidad y que a Christopher Cameron, su hijo de 12 años, francoamericano y que habla gallego, en una fiesta de Navidad «con el rifle le tocó una cámara de fotos».

A mí eso del rifle, viniendo de un estadounidense, si te soy sincero no me extrañaba mucho, más bien nada, pero en Navidad, una fiesta, un rifle… no me encajaba y a Maruja le desencajaba. Pero como no hay mal que cien años dure, entre todos lo comprendimos: A Christopher Cameron no le tocó con el rifle la cámara de fotos, sino que fue con una «rifa». No te lo pierdas, más de diez minutos para dar con lo de la rifa. Y te lo juro, que fue llegar a esa conclusión, aparcar en casa y si me dices ahora si de verdad hice ese viaje, pues claro claro, lo que se dice claro, aún no lo tengo.