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El tabaco no mata, pero tú…

Escrito por Manuel Guisande
12 de enero de 2011 a las 1:50h

(Leer este artículo puede perjudicar gravemente su salud y la de los que están a su alrededor, si lo comenta)

La verdad que ya no tenía pensado escribir más sobre esto del fumar; os lo juro por estas que son cruces, que andaba yo meditando en algo tan trascendente como el ruido de las caracolas del mar y su impacto en el oso pardo, pero han pasado tantas cosas, pero tantas… ¿Tú no has notado que ahora el tabaco sabe mejor?. Con esto no quiero que la gente se apunte a fumar, no vaya a ser que nos quedemos sin existencias, que creo que hay lo justo para el invierno, si antes no decretan redadas en las casas y nos echan del país, ¿pero no lo notas distinto?, que tiene otro punto…

Desde la prohibición, cada vez que salía a la calle a fumar me decía: «¿Pero qué ocurre?, ¿qué pasa con el tabaco que tiene otra cosa, otro gusto, otro sabor… ?». Y como un parvo, a la luz de la luna miraba el cigarrillo encendido, lo giraba con las yemas de los dedos, lo observaba y le decía: «Dime Winston de qué ereees, todo ves-ti-di-to- de blancooo… ?».

Sabía que el paquete pone: alquitrán 10 miligramos, nicotina 0,9 miligramos y monóxido de carbono 10 miligramos; pero no, no era por eso, no, no era, no era, no podía ser porque no habían cambiado la dosis de veneno entonces… ¿qué era, que había cambiado para que estuviera tan icreíblemente bueno?. «¿¡¡¡¡ Qué sucede, qué sucede… !!!!?», me repetía angustiado con una morena a un lado y una rubia al otro y un güisqui en la mano… (sí, cierto; lo de la rubia y la morena es una licencia gramatical, pura invención).

«Según los estudios el cigarrillo contiene, además, acetaldehído, acetona, amoníaco, arsénico, cadmio, monóxido de carbono, cacao, formaldehído, mercurio, nitrosaminas y plutonio-210». Y fue leer esto en San Google y entonces lo comprendí.

Cómo iba yo apreciar el plutonio-210, las nitrosaminas o el formaldehído si me pasaba todo el día fumando en el bar, al lado de la asquerosa tapa de tortilla de patata oliendo su grasa, o junto a los hipertróficos calamares, los esqueléticos cacahuetes o las barrigudas aceitunas y al fondo del local saliendo de la cocina humo y más humo como si aquello fuera un vagón de un tren del Far West y todos de viaje… imposible, materialmente imposible, con tal cantidad de tufos y hedores cómo iba yo a apercibir el aroma y la fragancia del tabaco en toda su extensión: el mercurio, el cadmio o el arsénico… no podía ser, es que no podía ser y no fue.

Y no fue hasta que salí, hasta que empecé a fumar en la calle y notaba que todo era distinto, que era otra cosa, más natural; pero bastante más. Y entonces empecé a preguntarme sino sería más sano el tabaco tal cual lo estaba fumando en la calle que en el bar, con restos de la grasa de la tortilla de patatas, que no hay investigación abierta alguna sobre el asunto; o mezclado con alguna gota del liquidillo ese de las aceitunas que tocas con la mano y que luego va al papel o al filtro, que tampoco hay estudios sobre ello, o afectándole de lleno el vapor que salía de la cocina cuando Aurora, con dos manos como remos abría la puerta esa vaquera y gritaba como si fuera a disparar en una calle de Dakota: «¡¡¡¡¡ Janoooooo !!!!!!, ¡¡¡¡ que ya va la de patata para la mesa 4 !!!, ¡¡¡¡¡ que ya vaaaa !!!!».

Y además, pensaba, qué efectos produce sobre el tabaco el azúcar de las chuches que los niños dejan sobre la barra, que es tan fino tan fino que se mete en los paquetes. Y lo que era peor, toda esa mezcla indescifrable de perfumes de Lacoste, Christian Dior, Lancôme, Dolce & Gabbana o Hermes revoloteando su aroma criminal y posándose sobre el pitillo, que con lo que le meten ya iba puesto que no veas…

¡¡¡¡ Pues claro !!!!, así no es que no fuera capaz de captar la amplia gama de sabores que tiene el tabaco, es que con todo eso, con el aceite de la tortilla, el líquido de las aceitunillas, el vapor de Aurora, el Lancôme ese, el Christian Dior y el Dolce & Gabbana, de verdad y lo digo bien alto, que se sepa ahora toda la verdad: Tú, el del bar, ¡¡¡¡ me estabas matando, me estabas matando !!!!.

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55 respuestas a “El tabaco no mata, pero tú…”

  1. Manuel Guisande dice:

    Hola Silvia: Y yo no sé cuantos años pensando que eras sevillana… pues me quedo con Cai, con la playa Reina Victoria y contigo, otra Reina. Un beso y me alegro después de tantos verte por aquí. No me abandones él no lo haría. Un beso desde al atlántico norte.

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  2. Manuel Guisande dice:

    Hola Silvia: Si te contara la de veces que me he cnfudido… no tendría tiempo para escribir.

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  3. Chasity Bettendorf dice:

    Un super blog.

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    Manuel Guisande Reply:

    Hola Chasity Bettendorf. Pues muchas gracias y bienvenido al blog, gracias por tu ánimo y comentarios, entra pasa… al fondo a la derecha

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  4. Precious Stokes dice:

    Done puedo encontrar el feed de su blog.

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