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Archivo para diciembre, 2010

Oye, tú, que acaba el 2010, ¿recapitulamos sobre nuestro blog?

Martes, diciembre 28th, 2010

Termina el 2010 y tu yo podemos recapitular ¿no?; venga, no seas petardo, recapitulemos, que he dicho recapitular, no recapacitar, que eso ya sabemos que no, que no es posible. Oye, perdona, pero tengo que invitar a otros; a los casi 2.980 que este año escribieron desde Estados Unidos; los 2.227 de México; los 1.187 argentinos; 698 colombianos; 337 franceses; 516 peruanos; 249 de Groenlandia (me parece increíble que allí haya ordenadores y si los hay, que funcionen y no se congelen) 235 ingleses; 415 venezolanos; 302 chilenos; 22 rusos, con los que me siento identificados, que se han leído todos los artículos porque deben de papar un frío que no salen de casa; 17 chinos, que supongo que serán estudiantes, y todos esos lectores que no recogen las estadísticas y amantes de este hermoso país llamado España, que están lejos, que desean volver aunque sea unos días para pisar su tierra, una tierra que sé que es su vida. Y con esos, con esos que están lejos y a la vez tan cerca; tú y yo, porque siempre escribo para ti, vamos a recapitular sobre este 2010, que será un artículo pero más extenso de lo normal, que es lo que ocurre cuando se habla más con el corazón que con la cabeza.

Petardo Guisande

¿Y qué ha pasado en este año? Pues no sé si os interesa la vida de petardo Guisande, que es el que os escribe unos dos artículos a la semana dándole al teclado, discurriendo las cosas más dispares y disparatadas, que seguro que algunas habrán estado bien, otras menos bien y otras… pues mal o muy mal, que seamos sinceros, que uno no siempre está inspirado y, aún estándolo…. pues que tiene sus limitaciones.

Pero recuerdo que cuando quería ser periodista (con 14 años, más o menos) me atraía todo lo que estuviera relacionado con esta profesión y, sobre todo, con los articulistas que ya siendo un poco mayor habitualmente leía, porque me preguntaba: «¿Quién es, cómo es ese tío que me gusta lo que escribe?». Y también pensaba. «¿Será mejor no conocerlo?, a ver si me llevo una decepción».

Como tú, con hipoteca

Pues yo soy como tú, normal, normalito, con mi hipoteca, como tú, y lo que hago, lo que escribo, trato de hacerlo con el mayor cariño y siempre lo mejor que puedo porque… Y además, entre nosotros, de verdad que esto no es tan complicado, que uno lleva ya tanto tiempo en este tinglado que ya nació así, pensando ideas para escribir; como el sastre que se fija inconscientemente cómo va vestida la gente por la calle cuando pasea por una ciudad nueva, o el albañil que sabe que ese azulejo está mal puesto. Nada especial.

Palabra, que esto no tiene más ciencia ni mérito, que a veces el artículo sale mejor y otras peor y que, sea como sea, bueno o malo, no va a cambiar el mundo, que mérito tienen otras cosas en la vida, pero mucho más; como ayudar al que tienes enfrente y tratar de ser buena persona… eso de verdad que ya es otra cosa, eso es lo importante. ¿Un articulo?, ¿un premio… ? bobadas, salir de casa y que te reciban con una sonrisa… ese es el premio, el premio de la vida, que te aprecien por cómo eres, nada más.

Una cuestión personal

Y en un año no creas que no pasan cosas, que por ejemplo, en el plan personal, algunos de mis hijos (y seguro que a ti te habrá pasado lo mismo o algún día te ocurrirá) han llegado a la adolescencia o preadolescencia, así, casi de sopetón, sin darte cuenta. Bueno sin darte cuenta… tampoco, que abrazas a tus hijas y te dicen: «Papá, no me toques» y piensas en los miles de pañales que les has cambiado, la de veces que con cariño les tocabas el culo, que era un placer y… pues ya no.

Y entonces utilizas unos trucos: «¿Te duele aquí?», y le rozas la espalda. «¿Y ese moratón?, y tocas su brazo. «¿Qué tienes aquí en la cara»?, y acaricias su mejilla recordando cuando era pequeña y juntabas con el mayor de los amores tu cara con la suya porque necesitabas y necesitas tocar la carne de tu carne, tu vida.

Pero así es esto, que los hijos crecen y, creciendo y creciendo me he visto hablándoles de preservativos, de la contraconcepción, de los cambios hormonales… bueno, me he visto y estudiado, que llevo unos meses concentrado en la Biología y Anatomía… menos operar porque no me dieron un bisturí… de todo. Y no operé porque no me ataviaron con una bata blanca y no me dieron un fonendoscopio, que me lo pongo y «rasssssss», les abro el cerebro y les meto las ideas a granel y problema acabado.

Pero esto es… pues lo que hay, que los hijos vuelan, que qué les vas a hacer; que te dicen que te tiñas el pelo, que estás mayor; que por qué no haces deporte (fíjate tú qué ideas tienen, deporte. Y… ¿no vas a tirarlos por la ventana?) pues a aguantar el chaparrón, que aquí en Galicia como que estás más acostumbrados.

Dos situaciones que me emocionaron

Pero ha habido algunas situaciones que me han llegado al alma, como el caso de una mujer que me ha dado las gracias porque estaba atravesando un mal momento en su vida y entraba todos los días en Internet para poder leer mi-tu-nuestro-blog para sonreír y olvidarse por unos minutos de la mala situación que estaba pasando. Y al final, por medio de facebook, pues hemos tenido charlas, muchas charlas, y no sé si le habré podido ayudar, pero… hago lo que puedo porque eso es lo importante en la vida, hacer algo por los demás, sea poco o mucho, pero hacer algo.

O el caso de otra mujer que por medio del blog encontró a sus familiares en Chile porque también curiosamente entraron en Al fondo a la derecha porque alguien le había comentado no sé qué de un tal Guisande. Pues la verdad que eso emociona, y te lo juro que yo soy como tú, muy sencillo, que nunca me imaginé que lo que pudiera hacer al final ayudara a alguien, que algo que escribiera pudiera unir familias o alegrar a una persona que lo estaba pasando mal.

Mi ego

La verdad que me quedo con esto, con los sentimientos de vosotros, con vuestro cariño, con vuestro aprecio, porque en el plano profesional mentiría si no digo que me ha hecho mucha ilusión publicar los 5 libros de cuentos de Rodribico, que eran los que les contaba a mis hijas cuando eran pequeñas; hacer el guión del cortometraje Garabolis, que hemos presentado a varios certámenes; quedar de 22 en el premio Bitácoras.com; colaborar con el plantel de guionistas de Voz TV o alguna conferencia que me llamaron, que la verdad no sé muy bien para qué, que hubo una, sobre la Blogosfera y redes sociales, que rozando el infarto estuve. Pero eso, os lo puedo asegurar, que si tengo algo de ego ya se ha cumplido hace muchos, muchos años, la verdad no creas que a estas alturas me importa mucho.

Menudo lío

Pero también te digo una cosa, que esto del blog que empecé así a lo tonto, y que al final llevo ya casi 180 artículos, me ha creado mucha responsabilidad (vamos ya era hora, que nací así, como inconsciente, tanto que soy ojino. Mi madre dice que no, ya sabes lo buenas que son las madres, pero yo, que tengo un ojo…) porque a veces, cuando escribo algo, y sé por las estadísticas que lo pueden leer unas 1.000 personas, te lo juro que noto un sudor frío de si estaré o no a la altura de las circunstancias en el próximo artículo.

Sí, tu ríete, que aún vas a ser más petardo que yo (difícil, pero posible) pero he pasado momentos este año, cuando las estadísticas se disparaban, que andaba como medio flipado, alelado, y mi amigo Nacho de la Fuente, un crack que tiene el blog La Huella digital me decía: «Eso es normal, eso es normal». «Joé será normal para ti, pero yo estoy que no sé si ese ruido es que llueve o son las gotas del gotero».

Es que este Nacho, que está acostumbrados al éxito y a premios, para el tío este… como que todo es normal, pero yo… pues neniño, que quieres que te diga, a mi esto por momentos me sobrepasa y mientras en ocasiones me supera y en otras pues me aclimato…. pues en ese intervalo temporal pienso que viene el 2011, que si no sucede nada seguiré con vosotros y que os deseo lo mejor y que aquí, Alfondo a la derecha estará siempre vuestro amigo Guisande.

ALGUNOS DATOS DEL BLOG
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Artículos más leídos

Los delgados pudimos ser gordos


¡¡¡ Vuela Rodribico, vuela, vuela !!!


A vosotros no os interesa España

¿Pero de verdad que eso son deportes?

¿El Gordo?, la «casita» de Ikea

Miércoles, diciembre 22nd, 2010

Ni décimo, ni quinto, ni undécimo, ni niños de San Ildefonso, ni pedrea, ni reintegro, ni bombo, ni bomba. La mayor lotería en estos tiempos de crisis en que los puestos de trabajo penden de un hilo es que te contrate Ikea; sí, los suecos esos de los tornillos.

¿Y cómo lo haces?. Pues vas con tu familia al dueño de Ikea y le explicas que sí, que muchos objetos, que muchos muebles y mucha teoría pero que lo importante es la práctica, la práxis, que el cliente vea que lo que se vende sirve para algo, que tiene una aplicación, y que tú (que además te vas ahorrar un pastón) estás dispuesto a demostrarlo.

¿Y cómo puedes demostrar que es práctico lo que comercializa Ikea, ese sitio que como ya comenté en un artículo es como un laboratorio en que entras como un ratón y no puedes volver hacia atrás y tienes que buscar la salida como si estuvieras deseando encontrar el queso?

Pues muy sencillo, en esas casas/stand que miden 25 metros cuadrados que tienen de exposición y en las que cabe de todo; pues eso, que te metan a tí, a tu esposa e hijos para vivir en ellas. Y así, cuando pase algún comprador, entre en la casa/stand, os vea y te diga: «¡Ah!, perdone, que están ustedes viendo… », le explicas: «No, no, ¡¡¡ qué va señora !!!, nosotros vivimos aquí desde hace cuatro años y somos felices, pero superfelices porque esta casa es comodísima».

Y entonces gritas: «¡¡¡ Maruja !!!, que hay aquí unos señores que quieren ver la casa, anda ¡¡¡ deja la cebolla y explícales cómo vivimos !!!». Y llega Maruja, que cuando llega es que llega, los saluda y les dice: «Pasen, pasen… ». Y tras contarles que nació en Almuñecar, que tenía unos tíos en Segovia y un pariente almirante en Almería (que Maruja cuando empieza…. es que empieza) continúa: «Pues nosotros somos cuatro de familia y les puedo asegurar que hay espacio para todo».

Y pasada la primera sorpresa de los potenciales compradores, Maruja, que huele un poco a cebolla, pero que también eso le da un punto hogareño a la mansión, añade: «Ponga aquí la sillita del bebé, que hay un espacio justo para ello, y tome asiento, que esto lo desdoblamos por aquí, por allá, hacia acá, hacia arriba, ahora hacia abajo y un poco a la izquierda y… ya ve, de un sillón hemos hecho dos tresillos para 40.000 personas. Venga, póngansen cómodos, su mujer aquí y los niños pueden jugar en el encerado que está pegado a la pared o con la Wii tirando al techo o… si es que hay sitio pató, pató, se lo digo yo que vivía de alquiler y desde que estoy aquí…. es que estos suecos… madre de Dios, estos suecos… se las saben todas, se-las-sa-ben-to-das».

Y así, medio flipando, los compradores averiguan que una casa de 25 metros da mucho de sí; que hay espacio pató; que la mesa, la silla, los muebles, la lámpara, la vasos, los lápices, la alfombra, los tenedores, los cuchillos… todo, todo es plegable, desmontable, desatornillable, descapotable y que casi te puedes llevar la casa en una maleta. Y descubren, además de que la casa es una maravilla, pero una auténtica maravilla, todo medidito, que la familia esa que contrataron para la casita/stand tuvo una suerte… porque estaban en el paro y, ni alquiler ni hipotecas, ni… vamos que fue como si les tocara la lotería, el Gordo y que… eso sí, que todo tiene su aquél, que el olor a cebolla de la casa, el olor ese no hay dios que lo quite.

¡¡¡ FELIZ NAVIDAD !!!

Insúltame, te quiero más

Viernes, diciembre 17th, 2010

Vamos a ver, que esto que voy a escribir es complicado y no te pongas a pensar mal ni raro, que para eso están otros, los banqueros, por ejemplo, que si les puedes robar… no te cortes, róbales lo que puedas que ellos lo han hecho antes y, además, no robas, que equilibras su presupuesto, que te estarían devolviendo lo que quitaron. No, matar no, que he dicho robar… ro-bar, joé como te pones, es que es mentarlos… no, asesinar tampoco. Es robar; a ver, repite conmigo ro-bar, ro-bar. Eso, muy bien.

Pero a lo que iba, antes de desfalcar a un banquero (placer de dioses) o a Hacienda (ilusión de todo español, o por lo menos la mía), desde hace tiempo siento que cada vez entiendo menos mi trabajo, aunque más bien diría el ambiente.

Yo no sé como son otras profesiones de fe porque siempre he currado en esto del periódico, que hay que reconocerlo es un desquicie, un desmente, un desnorte que ya nos impide integrarnos en la vida civil y que haría casi imposible buscar otro trabajo porque no nos admitiría nadie. ¿Tú te imaginas uno de nosotros en un banco?. «Oiga, ¿usted por qué se ríe cada vez que pone un 8?», «Pues no sé, la verdad, y si me rio con el 6 ¿le molesto?», respondes; pero respondes bajo un puente y calentándote las manos mientras arde el papel del finiquito.

Y es que todo ha cambiado en las empresas, y creo que especialmente en las periodísticas. En los diarios, antes llegabas y el primero que te encontraba lo mínimo era que te dijera: «Hola imbécil». «¿Qué tal mamón?», un cariño. Vamos, te despejaba más un saludo que un café doble y estabas seguro, pero segurísimo, que habías llegado al periódico aunque solamente hubieras dormido 3 horas o no dormido.

Pues ahora no; ahora en el periódico para hablar con otro que está un poco más lejos la gente llama por teléfono interno y más que hablar parece que están dando una contraseña, el Pin… en bajo, muy bajito… Y a mí esto me supera, yo sigo con los gritos pidiendo a los de maquetación: «¿¡¡¡¡ Cómo va la página 15 !!!!? y María Pedreda, Mabel Rodríguez o Verónica Madruga (sí, se apellida Madruga, que tengo yo ese apellido y muero de sueño) te contestan: «¡¡¡ Que ya estáááá bobito !!!», y eso, eso es cariño. Y si dijeran: «¡¡¡ Plastaaaaaaaaa, que me olvidessssssss… !!!», eso sería inolvidable, sería amor.

Pero es que además, ahora, por lo general, los sitios donde trabajas son tan grandes que como dice mi amigo Chinto (el de Pinto&Chinto) ¿no notas que en la sección de Nacional como que tienen otro acento? Y es verdad. Antes estábamos todos más juntos, más cerca; pero ahora si vas a Nacional es como hacer un viaje, hasta piensas si llevar una maleta, preguntar qué tiempo hace por allí, si es necesario cadenas… y cuando llegas te dicen, «¿Y tú por aquí?», y hasta te da ganas de decir: «No, nada, que como llevamos unos 25 años de compañeros pues pensé… pero si molesto… pues vengo cuando hagamos las bodas de oro»; y ni caso, aunque moleste me quedo, era boa, a estas alturas.

Pero se ha perdido mucho en todas las empresas ese buqué del insulto, de la faltada que no era tal, de la confianza, y más bien a veces parece que más que en un periódico estás en Maphre dando un parte o en el Hospital General dando tus datos: «Hola, soy Guisande y tengo una noticia… esto… ¿la digo o si os parece vengo mañana?».

Yo de verdad que hecho de menos los insultos, el entrar y que todo el mundo te dijera la mayor locura, que te empujaran… porque eso era amistad, mucha amistad. Supongo que este cambio se debe que son otros tiempos en los que si estás serio eres un currante que ni te cuento y si te ríes como que eres raro y… hay lo que hay, pero a mí esto como que no, bueno tú me entiendes ¿verdad idiota?

Un cortometraje, un guión y unos niños

Miércoles, diciembre 15th, 2010

Vamos a ver. Yo nunca seré Steven Spielberg ni George Lucas, el director de La guerra de las galaxias, y hasta lo mejor tampoco ni Manuel Guisande porque uno llega a un punto que se pregunta ¿pero quién soy?, ¿realmente existo o diástole?, ¿qué bestias pardas he tenido como hijos?. Pero uno, que es muy tranquilo, demasiado, piensa: «Sin son buenos, son cosas de la edad». Joé, pues vaya edad, a ver si crecen, a ver sin en cinco minutos traspasan el tiempo, se meten por un agujero negro y se ponen ya todos con 25 o 30 años, que además ya estarían fuera de casa (joé, que inocente).

Como digo, uno nunca será Steven Spielberg ni George Lucas, pero para el primer guión de un cortometraje que uno escribe, Garabolis… vamos, ni que lo hiciera todos los días, ni que todos los días te imaginaras unas escenas, las visualizaras mentalmente, las escribieras y junto con Alfredo Pardo, el director, te pusieras a rodar durante horas y horas esta primera aventura cinematográfica. No, si por lo visto para mis hijos es normal, pero muy normal. «¿Adónde vas?, a rodar»; «¿de dónde vienes?, de rodar»; «¿Qué hiciste?, rodar»; «¿Qué vas hacer?, rodar». Vamos, todo los días a Hollywood, como Spielberg, como George Lucas, y paseando por la alfromba roja… ya les vale.

Y es que el asunto es que llegas a casa todo contento con una copia del corto, y cuando comentas a los niños que vamos a verlo, va uno y te dice: «Estoy ocupado»; otro, «es que estoy viendo Bob Esponja», y aquellos… «es que va a empezar Patito Feo».

Y lo primero que se te pasa por la cabeza es ir al Registro Civil y comentar: «¿Está usted seguro que yo, Manuel Guisande, he registrado a estos animalillos; está seguro, ande mire, mire a ver?». Y luego al hospital Materno Infantil para preguntar si no hubo una confusión de bebés hace años porque crees… aunque realmente lo primero que piensas, pero lo primero, es en por qué no me gustaría la caza y me cargo al patito ese, que todo el mundo está anestesiado; y hasta te da ganas preguntar dónde está el Juan Sebastián de Elcano, el buque Escuela, para colgar a los niños del palo mayor o el de mesana y de paso, por eso de Escuela, a ver si aprenden algo.

Y como por mucho que insistes notas que no, que no quieren verlo, entonces, explicas: «hombre, Bob Esponja lo puedes ver mañana», al otro que «Patito Feo lo repiten después» y al de «estoy ocupado» ya ni lo escuchas porque igual te da un arrebato y el palo mayor hasta queda pequeño. Y en ese momento, coges, y como en el tenis, te sale un «¡¡¡ No !!! » que lo oyen en Murcia y dices: «Nada, a ver el cortometraje os guste o no, y luego pregunto». Y medio rebotados dicen: «Ni que fuera un examen, ay no, yo no, a mí es que… »

Y entonces, todos viendo el cortometraje; pero todos viéndolo de aquella manera. Unos preguntando que cuándo empieza; otros que cuánto dura; que cuando acaba, que si mejor verlo más tarde, que si Bob Esponja y, naturalmente, el patito ese que me tiene frito.

Te lo juro, no sé, que yo no soy de Estados Unidos y no sigo la actualidad; pero estoy convencido que George Lucas cuando ideó la fantástica película de ficción estaba soltero, separado, divorciado o… pero que sus hijos estaban muy, pero que muy lejos de él, en otra galaxia,o ya en el palo mayor. Ni lo dudo.

PD.- Gracias a todo el equipo técnico que hizo posible el cortometraje, que se presenta este sábado a las 11 de la noche en el Círculo do Saviñao (Escairón), por el esfuerzo que han hecho con los medio limitados que teníamos. También a Miguel Costas (ex Siniestro Total) autor de la música, al humorista Xaquín Marín, que hizo el cartel y a los actores Darío Loureiro (Garabolis), Mela Casal (pordiosera), Carlos Blanco (guarda), Leopoldo de Soto (terrateniente), Humy Donado (buscona) y Julio Cela en el papel de vividor.

Argumento de Garabolis

El corto, mudo, está ambientado en la década de los años 40, en Chantada, y Garabolis es el nombre de un niño que sueña con ser terrateniente y se entremezcla con pordioseros, busconas, vividores, guardas y ricachones para con su picaresca y agudeza robar para poder vivir.
El cortometraje ha sido presentado a varios certámenes de Europa y latinoamérica y no puedo mostrarlo aún en el el blog porque si se publica ya no es inédito y entonces no lo admiten en los concursos. Cuando pueda, lo publicaré en mi-tu-nuestro blog.

¿A alguien le gusta el balet?

Viernes, diciembre 10th, 2010

De verdad que a mí el balet no me gusta nada, no lo comprendo; no sé qué hacen 4 ó 24 tipos de puntillas de un lado a otro del escenario, nunca lo entendí, salvo que el suelo esté frío, que es lo que me ocurre a mí cuando me levanto, sino es así… Es más, yo creo que nadie lo entiende; es como la pintura de Miró, que ya te puedes pasar un año viendo un cuadro, que nada; bueno, si estás un año sí, pero no porque te guste el cuadro sino porque lo echas de menos, que un año, 365 días, es mucho y le coges cariño a cualquier cosa, hasta una pintura de Miró. No sé, pero yo paso por una calle, miro a un local de reojo y si hubiera una obra de Miró lo primero que pienso es en eso, en la obra, y me digo: «¿Pero aún están en obras?, a ver sí pintan de una vez esa pared, joé qué tíos más lentos».

Lo cierto es que a mí me encantaría que me gustara el balet, ya que si dicen que es un arte… pues debe ser gratificante apreciarlo, comprenderlo, sentirlo, vivirlo… Y en estas me hallaba cuando de repente, haciendo zaping en el televisor, vi al hombre del tiempo. Y así, sin quererlo, descubrí que ellos son los que te pueden iniciar como primer paso a este mundo desconocido e ignoto que es la danza clásica.

Estaba el hombre del tiempo hablando de un anticiclón que iba a entrar por Galicia cuando le di al botón mute. Y mira por dónde empecé a comprender un poco el balet. El hombre subía los brazos desde Valencia hasta San Sebastián, explicando no sé que; luego hizo un giro perfecto hacia la izquierda, de noventa grados, como de puntillas, milimétrico, sin moverse, perfecto, impecable, y estiró un brazo medio arqueado señalando a Vigo.

Después lo fue dejando caer dulce y suavemente como una pompa de jabón hasta Cáceres, donde se paró un milisegundo para luego continuar hacia Algeciras. Y de repente, ¡¡¡¡ flasssshh !!!, subió los dos brazos a toda velocidad hacia Oviedo donde se paró unos segundos que fueron prodigiosos, épicos, increíbles, magníficos. Sin moverse nada (ni un ápice, ni un olígrafo), sus brazos y manos quedaron estáticos, inmóviles, como clavados en el aire y con la mirada puesta en París… ¡¡¡¡ ¡¡¡ Dios, qué segundos, qué segundos !!!, ¡¡¡ qué intensidad, qué emoción !!! y con un fondo de soles, de nubes, de paraguas… ¡¡¡ maravilloso !!!.

Inmediatamente hizo otro giro alucinante, preciso, matemático, milimetrado, y con mucho templé estiró un solo brazo hacia Barcelona, que parecía que no iba a llegar nunca, y después movió una mano hacia Palma de Mallorca de forma suave como las olas del mar o aleteo de una mariposilla.

Yo estaba ensimismado (además de situar mejor a Huesca, que pensaba que estaba un poco más abajo), y cuando menos lo esperaba se agachó de forma bestial, salvaje, como un animal enfurecido hacia donde está Ceuta. Siguió casi en cuclillas hasta Melilla, como arrastrándose y, repentinamente…. ¡¡¡ qué belleza !!!, izó su cuerpo, se puso recto, de frente, impávido, movió las manos, frotó una con la otra y sonrió.

Te lo juro que estuve por levantarme del sillón y aplaudir hasta rabiar, grité, me emocioné, lloré, lloré y lloré… ¡¡¡ qué dominio del cuerpo !!!, ¡¡¡ qué dominio del escenario !!!, ¡¡¡ qué movimientos !!!, ¡¡¡ qué equilibrio !!!, ¡¡¡ qué intensidad !!!… Y pensar que me pasé año y años oyendo no sé que de isobaras en Galicia y que llegaba un anticiclón que nunca llegó… Dios, señor, gracias por abrirme los ojos. Qué bello es el balet, ¡¡¡ pero qué bello !!!.

Listo, pasa tú un invierno en la aldea

Miércoles, diciembre 8th, 2010

¿Tú sabes lo que es un día de invierno en la aldea?, qué vas a saber, qué vas a saber hombre, ni idea. Pues un día de invierno en una aldea, en el duro campo, pero de esos que a las seis de la tarde ya no se ve nada, son como mes, mes y medio o dos de noche en la ciudad, tirando por lo bajo, es lo que calculo, semana más semana menos.

Yo llevo unos días que no sé si es aprensión, pero me miro al espejo y me veo con hábito, con cara de monje, y me queda genial; pero no sé muy bien de que Compañía soy: si de la de Jesús, si Salesiano, si Marista o si soy Budista… no, budista no porque aquí calvo con el frío que hace no hay quien aguante. Pero a los cinco minutos de verme en el espejo descubro que no, ¡¡¡ que qué budista ni ocho cuartos !!!, que ido a la otra parte de la casa con una manta como atada al cuello y medio arrastras. Anda, Compañía de Jesús, Marista, Salesiano… tú lo que tienes es un cuelgue guisandiño…

Y justo esto es lo que pienso, lo del cuelgue. Yo no sé si esto del campo proporciona eso que dicen «Paz Interior». Interior sí, que con el pelete que hace no hay quien salga, pero paz… paz, lo que se dice paz lo dudo, porque yo a veces tengo un mosqueo que hay momentos que estoy por salir de casa, irme a donde sea, agarrarme al primer semáforo que encuentre y ver como cambian de colores las luces: rojo, naranja, verde… rojo, naranja, verde… Y así me puedo pasar tres, trece o 72 horas; cerrar los ojos y recordar cuando vivía en la urbe, que tengo amigos, que soy un ser humano, que sé hablar, que pienso, que a veces tengo hambre, que hay una cosa que se llama desayuno, otra comida, cena… que eso donde te sientas se llama silla o que donde pones el agua y luego lo llevas a la boca se llama vaso…

Yo no sé si el campo produce alucinaciones o si la sioux, mi mujer, me está envenenando, que si es así…. ¿por qué no acaba cuanto antes?, que yo no la denuncio, palabra. Estoy por decírselo, darle un subfusil (muy americano esto) y decirle: «Dispárame, pero solo a mí que cuando os empatáis a tiros… ». Pero yo si no se lo digo no es por mí, por morir, no; es porque soy bueno; porque soy buena persona, una ángel, un encanto, porque yo sé que la sioux coge el subfusil y se empata, vamos que si se empata, que estos de USA lo llevan en la sangre.

Ven un gatillo y se vuelven como locos. Una faca, una navaja albaceteña… ni caso, pero ni caso, aunque esté repujada, a tomar viento el orfebre; pero ven un gatillo, aunque sea pequeñín pequeñín, chiquitín él… es verlo y allá van todos: «Yoooo, yo, yo, yo disparo primero». «Noooo, nooo, no; yo, yo, yo que lo vi primero. Yes we can, yes we can, yes we can». Y con el Yes we can en media hora que te acaban con la aldea. Y explícale tú al destacamento de la Guardia Civil de aquí al lado (tres creo que hay) que , que fue un mal momento, que solo han sido 11 los muertos y que fue una bala que rebotó… y que una pena que no quedara ni uno vivo para explicar tan extraña trayectoria.

Y mientras tratas de explicarle todo le dices que cómo a vamos estas horas y con este tiempo a ponernos a abrir unas diligencias… pero si ni hay caballos, qué vamos a abrir hombre, qué vamos a abrir; a ver si en verano un día que todos tengamos tiempo y haga bueno pasan por casa y entonces… pues abrimos esas diligencias hombre, que si se empeña las abrimos, mira que no tenemos tiempo para tristezas y para abrir diligencias… pero estos días con el frío que hace, casi sin luz… no vaya a ser que pongamos un nombre distinto al que disparó y que vaya a ser peor. ¡Ay!, manía esta de tanta legalidad vigente… bo

A mí, ¡¡¡ que me militaricen ya !!!

Lunes, diciembre 6th, 2010

Después de lo que he visto con los controladores aéreos, lo que yo más deseo en esta vida (sobre todo si estuviera en el paro) es que me militaricen, pero que me militaricen ya; pero cuando digo ya es que por favor entren por la puerta de casa al asalto, aunque la deje abierta.

La verdad es que después de casi dos años viviendo en el campo necesito sensaciones fuertes, pero muy muy fuertes. Hombre, no es que esté harto escuchar a los pajaritos cuando trinan, del fuego cuando chispea en la lareira o del fluir del agua cuando riego las lechugas, los tomates o de disfrutar de ver como crecen las flores pero… eso, necesito algo que me reactive mentalmente, que me estoy como quedando lelo, con cara de eucalipto, caduco, o de pino, de hoja perenne.
.
Yo me imagino despertarme y nada más abrir los ojos un marrón, el tipo, claro, que dice encañonándome en la sien: «¿Es usted el señor Guisande, del periódico La Voz de Galicia?». Y tú, que crees que estás soñando, respondes: «Sí, vaya noche, libré de la mili y ahora… ». Y de repente oyes: «¡¡¡ Soy el sargento Bernárdez, a callarrseeeee y al periódico. Yaaaa !!!».

Y a tí, que por deformación profesional piensas: «Será Bernárdez con “B” o con “V”, que esto de los apellidos… », solo verle el careto estás seguro que es con «B» de «bestia», va y te dice: «¡¡¡ silencioooooo !!!, ¡¡¡ firmeeesss !!!, ¡¡¡ al periódico a sumar y a vender vacas. Yaaaaaa !!!». Y tú, que no es por molestar, sino por inercia, se te escapa y porque eres comunicativo: «Es que en el periódico… sumar y vender vacas… ». Y vuelves a oír: «¡¡¡ A callarrrrrr !!!!».

Y en tres minutos, como nunca en tu vida, superdespejado, con el sargento Bernárdez encañonándote en el cogote dices por educación, por la «E», que parece que está cerca de la «B», pero hoy está lejísimos: «¿En su coche o en el mío?».

Y un castañazo con la culata del cetme ese… joé que hasta lo agradeces si fuera menos fuerte y no sangraras porque con el frío que hace… Y entras en calor y sin darte cuenta, medio mareado, ves que es en su coche. Y según vas de camino al trabajo, en la gente que te ve salir en la aldea, en la pueblo, en la del peaje, ves sus ojos y sabes que piensan: «Pobrecillo, si es que era periodista… ».

Y llegas al diario a la fuerza, como si fueras un controlador aéreo, y Bernárdez, que es cuatro veces más ancho que tú y otro tanto de alto; pero que su apellido sigue siendo con «B» (aunque lo nombren Teniente General de todos los ejércitos) a tu lado, claro, como si fuera el bolígrafo, y frente al ordenador se te escapa: «¿Lo escribo o me lo dicta?» y «B» te responde: «¡¡¡¡ A escribir yaaaaaaaaa, a callarrrrr. Arrrrr !!!!».

Y así un mes y, entonces, cuando cobras, como los controladores, unos 300.000 eurillos al año, más de 20.000 al mes, como que te da que pensar: «A que Bernárdez no va a ser realmente Bernárdez, que con esto de los apellidos, que todos son tan raros va a ser Cernárdez, con “C”, de “Cojonudo”, o Ernardez, sin hache, con “E” de “eurillos”, exactamente de 300.000?». Pues me da que sí, que es con «E»; joé que bonito es el cetme.

La nieve, el frío, el «cajoenrós» y…

Viernes, diciembre 3rd, 2010

Últimamente la palabra que más oía era crisis. Llegaba al periódico y los compañeros de la Sección de Economía, que están justo enfrente de mí, se pasaban todo el día hablando y escribiendo de la crisis, del Ibex 35, de las fluctuaciones de la Bolsa, de la prima de riesgo y que si las cajas gallegas llegan o no a unos acuerdos, que a mí, que vivo con lo justo para llegar a final de mes, como si se suicidan, paquete (por lo de caja) voy a engañar.

Pues oye, una cosa tan volátil, tan así que es un es no es como el tiempo… y todo cambia. Así, por la cara, te cae una nevada, te quedas incomunicado en la aldea y entonces ni Ibex, ni fluctuaciones, ni cajas, ni crisis… lo que más escuchas es algo tan terrenal y palpable como: «¡¡¡ Pecha a porta ho !!!».

Y además aprendes que ese «ho», no es «¡¡¡ oh !!!», de exclamación, es «ho» de «home» (en gallego; hombre en castellano) y vale lo mismo para decírselo a una mujer que a un hombre, a un niño que a una niña, a un anciano que a una anciana, a un tullido que a un político, con tal de que entienda… a quien sea.

Y es alucinante esto de las aldeas en esta época de frío y nevadas, porque vas a visitar a alguien, y ya antes de llamar, cuando estás a punto de abrir la puerta y aún no has entrado, oyes: «¡¡¡ Pecha a porta ho !!!», que te da un sobresalto…

Yo esto de «¡¡¡ pecha a porta ho !!!» me tiene sorprendido, pero mucho porque cuando estás en una casa de un vecino ves que es como una reacción automática, eso de acción-reacción. Un ruido… «¡¡¡ pecha a porta ho !!!», dos ruidos… «¡¡¡ pecha a porta ho !!!», tres ruidos… «cajoenrós, quen anda ahí ho». Y ese «ho» no tengo claro si es de «home» o de exclamación, pero que ese cajoenrós es la versión moderna del ancestral «qué carallo pasa.. », lo tengo clarísimo.

Yo en la aldea vivo en un constante aprendizaje; pero hay algo que no, que por mucho que lo pienso no comprendo. Estás en una casa y cuando te vas a ir dices: «Bueno, me voy. Ya cierro yo la puerta», «ya la cierro yo», insistes y repites tres veces, pero insistiendo y repitiendo bien, e incluso diciéndolo hasta más alto para que no haya dudas.

Pues oye, es despedirte, dar cuatro pasos por el pasillo y ni que hubiera cámaras estratégicamente instaladas o sensores especiales de detección de movimientos o de calor, yo que sé. Vas así como así, en plan tranquilote, te acercas a la manilla y de repente: «¡¡¡ pecha a porta ho !!!» y es tal el susto, que no me digas cómo, pero del alma te sale un cajoenrós

Encerrado en casa y con madera

Jueves, diciembre 2nd, 2010

Te levantas para ir al trabajo, miras por la ventana y dudas si estás en Galicia o en Siberia; pero por suerte estás casado (alguna ventaja tendría que tener esto del casorio) y tu mujer te dice que estás en Galicia, que aquél bulto blanco que hay bajo la ventana es el coche, que los niños están jugando a la Wii, que por la carretera no ha bajado ni un turismo; que un vecino, muy amable él, está dispuesto a llevar a los niños al cole en tractor; que los animales no han ido a pastar y… lo que me temía, que hay que ir a buscar madera para hacer fuego.

Y entonces te pones unas botas de montaña que parece que vas a invadir algún país y… a por la leña. Una carretilla que pesa un quintal, dos carretillas, tres, y estás a punto de decir que vas a buscar unos esquíes y que te vas a currar porque una carretilla más y… y mientras vas a por la leña, las llamadas de rigor: «Que no voy a trabajar porque está todo nevado, que estoy incomunicado, que si mejora voy, que no creo que mejore, que dudo que mejore, que cómo va a mejorar… ».

Y entonces te das cuenta que en casa todos llevan gorrito de lana y guantes, como si estuvieran en Candachú; pero no, estás en Mortoares, parroquia de Bandoxa (Oza dos Ríos-A Coruña) la Galicia auténtica, la de siempre, y mira que habías vivido situaciones extremas como cuando me perdí 16 horas en el mar, en Venezuela, pero esto te lo juro que parecen las maniobras militares de la OTAN.

Todos los vecinos pendientes de la tele, de la radio, y los que no han ido a trabajar te visitan, y en casa se hace una reunión que no veas y, como somos 11 en la aldea, pues que si comemos en la casa de tal o cual que ha hecho una gran pota de caldo y hasta hay quien dice: «¿Lo celebramos?». Y tú piensas casi con las cejas escarchadas «¿celebrar qué, si estoy que tirito de frío, que estos de la Xunta podrían avisar?». Y alguien que te comenta que como eres periodista, que por qué no llamas al periódico a ver lo que dicen, y tú que explicas que eso, que el periódico es eso justo, el periódico y no el Centro Internacional de Meteorología, pero insisten, llamas y… normal, no hay novedad en el frente.

Y en medio del caos, uno que cambia de canal en la tele y ¡¡¡¡ cómo no !!!!, la Belén Esteban que habla otra vez de una niña que tiene, que dice que la pequeña va a hacer un viaje y tú supones que será ya con el Sergas, con la Tercera Edad. Y cigarrillo tras cigarrillo, leña a la lareira, fuego y más fuego, frío y más frío, y de verdad, que me digan lo que quieran, pero para mí, lo que es para mí, que esto es Siberia.

Ostrás, vuelve el frío

Miércoles, diciembre 1st, 2010

(Cosas que pasan cuando de la ciudad te vas a vivir al campo sin tener ni idea)

Un piso no es una casa de campo, y un chalé tampoco; bueno tampoco yo soy tú, ni tú eres yo, gracias a dios, para ti, claro, y no pasa nada. Pues eso, una casa de campo auténtica, pero auténtica, de las de piedra, donde vivieron vacas que dejaron como recuerdo su olor y no el calor… es otra cosa.

Ya puedes poner lo que quieras en aislamiento que como el día sea crudo crudo como el de estos días siempre hace algo de frío y eso lo saben hasta los más viejos del lugar y los que se murieron, que no pregunto de qué pero empiezo a imaginármelo. Y eso de que las piedras se calientan cuando haces fuego… eso… eso es una leyenda urbana, una trola…. como no te tires contra ellas de cabeza, pero cogiendo carrerilla y no te des un castañazo con al menos 20 puntos de sutura, no entras en calor, lo que yo te diga.

Yo recuerdo que cuando vivíamos en un piso decíamos: «Venga niños, a comer, que se enfría la comida»; bueno pues desde que estoy en una casa de campo, además de estar vestido como un sherpa, la frase es «venga niños, a comer que se descongela la comida», y te lo juro que hay momentos que ya no sé si comemos o tomamos helados.

Palabra que hace ya tiempo que cuando hay caldo o sopa no veo a nadie soplar para que se enfríe. Pones la sopa, vas a coger la cuchara y ya está templada. Sí, tú entretente; sí, tu haz el bobo con el plato, ya verás como se escarcha, con decirte que a veces estoy por llamar a la Escuela de Hostelería y dejar mi casa para que hagan prácticas de cómo se prepara un bufé frío y que lo elaboren con piolets…

Pero las casas de campo tienen otras cosas; en los pisos, en los chales, cuando entras siempre llevas contigo algo de polvo en los zapatos, que lo notas cuando barres; bien, pues en las casas de campo ni que estuvieras a lo bestia haciendo un desmonte vecinal porque cuando limpias no sabes bien si utilizar una escoba o una pala. Y lo curioso es que ves la casa por dentro, que por fuera le pega un viento que está como una patena, y te dices «pues no está tan sucia, tanto, tanto la verdad no», que el cerebro para esto de que no sufras, en ocasiones es de una ayuda…

Como ves, lo de los pisos, los chales y las casas de campo son cosas bien diferentes. Por ejemplo, los pisos y chales están construidos como Ikea, un sitio para cada cosa, una dictadura, vamos; en estas casas es al contrario, todo muy democrático, un sitio para cualquier cosa y cuando digo cualquier cosa, es cualquier cosa; un alicate, una bombilla, unas cerillas, un trapo, un sacapuntas, una botella, una lija, un cigarrillo para los momentos duros de la vida… Por cierto que aprovecho por si alguien me quiere enviar picadura. La Voz de Galicia Arteixo La Coruña-España, admito de todos los países. El nombre ya lo sabéis Manuel Muchomorroguisande.

Pero a mí todo esto de las diferencias entre los pisos y las casas de campo no me preocupa. Lo que me preocupa, lo que realmente me preocupa, pero mucho y no me deja dormir es que como la sioux habla francés, Noé también y el francoamericano Christopher se declina por el francés más que por el inglés, y Victoria y Alejandra aprenden con ellos el idioma galo y todos chapurrean el gallego… es que un día, con la casa revuelta, llegue un tipo enviado por Sarkozy, que a mí me coja trabajando, y en plan rumanos los echen fuera sin poder explicarle que no, que el cabeza de familia; o sea yo, soy español, pero que muy español y que están a mi cargo.

Y ya me veo yo yendo al Eliseo para decirle al Sarko. «Oye, mira pequeñín, o me reintegras a mi familia o llamo a todos los gallegos y te invado Francia o estás de bruni…». Vamos que si lo hago, por una familia.. por una familia se hace lo que sea, aunque dudes si la familia es tuya, porque en mi caso, es oírlos y a veces pienso si será de acogida.

ENHORABUENA A NACHO DE LA FUENTE

Nacho de la Fuente compañero de profesión en La Voz de Galicia y amigo, es un crack y fue él quien dio a conocer mi blog. Con su bitácora La Huella Digital ha gando muchos premios nacionales e internacionales, y ahora lo han nombrado en el periódico Community Manager, un lío de twitter, redes sociales, Internet… bueno a mí me supera. Sé que está feliz y si un amigo lo está, yo también. Enhorabuena Nacho