La Voz de Galicia lavozdegalicia.es - blogs | Inmobiliaria | Empleo | Mercadillo

Archivo para agosto, 2010

Mis vacaciones… medir el mar

lunes, agosto 30th, 2010

Pues al final llega septiembre, ese mes en el que cojo vacaciones y mi mayor responsabilidad (ya sé que es un poco raro esto) es comprobar si el nivel del mar sube. No, si ya sé que a ti lo que te va es atiborrarte de pimientos de padrón, de pulpo, ribeiro blanco y tinto a litros, nécoras, percebes… y alguna tortilla de patata para compensar el gasto.

Que me parece bien, que no tengo nada contra ti, como cuando te empeñas en visitar a alguien, que también son ganas de molestarte en ir a molestar a otros o tener que aguantar a tu cuñado, que todo empezó con eso de «pues cuando quieras en Galicia tienes tu casa y… »; pero claro, yo te entiendo, cómo te ibas a imaginar que fuera a tu casa viviendo él en Huelva… pues vino el tío, y vino a lo bestia, con 40 grados de calor y 4 niños; bueno, 4 fieras.

Y es que esto de la familia… Mira, yo cuando me casé, además de que quería a mi mujer, casi te diría que lo que más me animó fue saber que mi familia política estaba a 8.000 kilómetros, en Ohio, y aún así no creas que los veía tan lejos. Y la verdad que hice bien porque con ellos me llevo genial, son encantadores, y los invito todos los años, pero todos, a ver si un día los conozco, me haría una ilusión… yo ya les dije que para el 2040 o así es una buena época, que es cuando vuelve a ser año santo.

Bueno, a lo que iba, lo mío en verano es otra cosa, controlar el mar, y para ello utilizo una cinta métrica; a mi familia, que la separo unos metros de la playa por si le pudiera ocurrir algo y el agua, que es lo que realmente mido y a dejar descansar la única neurona que me queda activa.

Y esto de medir el mar tiene su aquél porque somos pocos los expertos, muy pocos. Es más, yo solo conozco a dos: uno que se llama Manuel y otro que se apellida Guisande, Jilisande o Paponsande, no sé, algo así; pero quitando esos dos… que yo sepa, ni uno más. Medir el más es una actividad muy tranquila, claro que esto de la serenidad depende de cómo venga septiembre, que si hay indicios de tsunami y tengo que medir desde San Sebastián hasta Faro, en Portugal…. ya te puedes imaginar que curre y que desasosiego, pero desde 1958, que fue cuando empecé este exhaustivo análisis, ni un milímetro oye, ni uno.

No creo que este año cambie mucho, pero de lo que estoy seguro es que en vacaciones lo que mejor me sienta es medir el mar, y de ahí no hay quien me apee. «¿Y Guisande?», «midiendo el mar», dice la sioux, mi mujer. «¿Adónde va Guisande?», a medir el mar; «¿de dónde viene Guisande?», de medir el mar. «¿Pero no va a venir con nosotros a… », «no, no puede, tiene que medir el mar», responde ella. «Pero si estamos en Castilla y no hay mar…», comenta alguien. «Ya, pero él cree que sí porque como siempre está en las nubes mira el cielo de Tierra de Campos, tan azulado, y cree que es el mar, el pobre… », explica con una sonrisa. «Ya verás», dice la sioux: «Guisande ¿subió hoy el mar?». «No, por ahora no, pero no me entretengáis, que me despisto», contesto, si es que oigo algo.

Yo desde que mido el mar y me doy cuenta de la trascendencia que tiene para el ecosistema y el futuro de la raza humana, sobre todo para los que no saben nadar, siento que estoy contribuyendo a un mundo mejor. Y es una faena porque por eso no puedo ir de compras con la sioux, o ver escaparates, ir al súper, esperarla a la salida de la peluquería o tender la ropa, que ya me encantaría a mí porque… ¿y si justo en ese momento cuando tiendo la ropa, por ejemplo, sube el mar, quién avisa, quién da la voz de alarma… ?, ¿a ver si ahora por una tonteriita de esas de ir a por unos fiambres no vaya a ser que…..? .

De todo modos no os perturbéis, no os desconcentréis ni alteréis, por lo menos en septiembre, que estoy al quite y si veo que el mar sube algo o mucho mucho os aviso para que abandonéis la casa; yo, mientras, voy a desalojar mi mente de todo pensamiento palabra, obra u omisión, sobre todo obra, opus, dicen otros. ¿Que si necesito vacaciones?. Bueno, es que yo es repasar lo que he escrito y lo que has leído y es que las necesito pero ya, o me echan o me echo, o me internan o me interno, o me matan o me mato. Un saludo y hasta octubre.

UNA SUGERENCIA Y UN FAVOR
LA SUGERENCIA: Vamos a hacer una terapia de grupo, mientras este mes no hago nada analicemos quién está peor, yo que escribo o tú que lees.

EL FAVOR: ¿Qué os parece si mientras mi mente está en barbecho, cada uno pasáis el enlace del blog a cuatro o cinco amigos y cuando vuelva en octubre me llevo una alegría?. Además, que si no lo envías no te preocupes, que no te vas a quedar sin una pierna, ni tuerto, ni vas a cruzar una calle y te cae una grúa… de

Dios, no, una jornada playera

miércoles, agosto 25th, 2010

Yo soy sociable, de verdad, os lo juro que lo soy; pero a mí esto de ir en manada a una playa, qué te voy a contar, y por lo que averigüé ir así, a mogollón cuando estás casado es algo inherente al cargo, que sino… era boa

El caso es que por esas cosas que tiene el verano, aunque más mi mujer la sioux, allá nos fuimos a una playa con otras familias, que más que bañistas parecíamos expedicionarios sin rumbo y desesperados. Y tú ya sabes lo que es la exasperación, sobre todo la infantil: un niño que grita, el otro que llora, otro que tiene sed, aquél que se empeña en comer y ese que quiere ir al cuarto de baño. Es lo que llaman relaciones sociales, aunque por un momento se te pase por la cabeza gasearlos a todos y entregarte a la Guardia Civil, que peor no te van a tratar.

Pues así, como una banda nos fuimos a eso que le llaman playa. Aunque era en La Coruña para mí que aparcamos el coche en Jaén; y nada más salir del vehículo, como si fuera un perchero, me empaquetaron una sombrilla, una cesta, unas aletas y un flotador redondo que puse en la cabeza como si fuera una corona. Y así iba yo en el kilómetro 3, porque no hay quien me quite de la cabeza que aparcamos en Jaén, cuando el flota ese redondo como un donuts se escurrió y me quedó a la altura del cuello, como una soga, pero de colores.

Y así, anda que te anda con el aro ese que no me dejaba ver escuché que alguien hablaba de la educación de los niños (tema apasionante, por supuesto) y no sé qué de que la Policía buscaba a alguien que había desaparecido. Y entonces, fíjate lo que es la vida, fue esto de oír lo de desaparecer, largarse, perderse, desvanecerse o disiparse (que tanto me va a mí) cuando mi mente, como si evaporara de la realidad, se percató de que el plástico ese del flota tiene un olor…

Y es verdad, el plastiquillo ese tiene un olor raro, como a una mezcla de productos químicos; parece que es un olor a nuevo, pero no lo es. El olor a nuevo es otra cosa, te agrada y deseas que nunca se pierda. Al plástico no le ocurre eso: el plástico huele a algo extraño y como era tan fuerte, y yo tan imbécil, se me ocurrió chuparlo y… no te lo aconsejo, el condenado plástico pica… buah.

Al principio es como si te hiciera cosquillas; pero no, te das cuenta que no son cosquillas porque a los pocos segundos ese hormigueo va en aumento y es como si te quemara la lengua, la boca. Un sabor… bueno tú lo sabes que seguro que te pasó. Mal asunto este del plástico.

Pues en estas estaba cuando pensé: «Guisandiño, no me descerebres; Guisandiño no me descerebres, no-me-des-ce-re-bres». Y en efecto, cuando dejé de descerebrar y bajé a la realidad y ya estaba en la playa. Me quité todos los bártulos y cuando ya me había vuelto a transformar en ser humano y encontré mis brazos, pude ver mis piernas y sentir mi cuello… lo del mar fue visto y no visto, y no porque el mar sea pequeño, que es una bestialidad, que no sé para qué la gente quiere tanta agua, pero el caso es que inmediatamente uno de los niños que venía con nosotros ni que me viera cara de inflador, se acercó y me dijo con esa vocecilla que te lo esperas todo: «Me hinchas el balón».

Claro, yo estuve por preguntarle si no tenía padre o si lo habían operado de pulmón; pero qué culpa tiene la criatura. Así que fue coger el balón y acordarme del flota, de toda la industria plástica, de las multinacionales del escay de… y allí me ves, con mi bañador del 76, porque en Galicia los bañadores duran la tira, para lo que te bañas… soplando y resoplando, doliéndome la boca, la faringe, la laringe, los pulmones, el diafragma, las cuerdas vocales, las consonantes…

Y así acabo el día; bueno acabar acabar acabar, lo que se dice acabar no porque con lo que viví para mí que tengo secuelas cerebrales, pero de lo que si estoy seguro es que Jaén está lejísimos, pero lejísimos lejísimos.
.

Ya tenemos TV de plasma en la aldea

viernes, agosto 20th, 2010

(Cosas que pasan al cambiar de la ciudad a una aldea sin tener ni idea)

Pues sí, desde hace una tres semanas a la aldea llegó la primera televisión de plasma. Lo que es plasma, plasma, hasta entonces lo que se conocía por estos lares en los que vivimos 11 era eso de la cataplasma, vamos nada que ver, más bien sentir… otra cosa bien distinta.

Pues fue llegar el televisor de plasma a la casa de Virtudes y Dionisio y allá nos fuimos todos a verla. Y bueno, una nitidez… y además, no sé qué sistema tiene la condenada que puede conectar más canales que las nuestras, para mí es tan lista ella que nos los roba, pero bueno, yo no digo nada. Y además lo hace todo automáticamente mientras que en las nuestras sale lo que quiere y si un día no ves la TVE 1, pues qué le vas a hacer, TVE 2, y no hay forma de sintonizar, ni mando ni manda, manda carallo.

Y la TVG (la de Galicia) más que televisión autonómica es autónoma, se ve cuando quiere, como quiere y ¡¡ hala !!, si te apetece mírala y si no… Yo al principio esto lo veía raro, pero ya me he acostumbrado y si quieres una cadena determinada… a mover la antena, que mientras no te claves la varilla en el ojo… todo va bien.

Además, la de plasma no tiene granito en la pantalla, que en la aldea hay algunas que más que granito lo que tiene son aceitunas, y hasta hay momentos que no sabes bien si ves o interpretas; a lo mejor es por eso que a veces digo que he visto una película buenísima y por mucho que explico nadie sabe qué fue lo que vi, puede ser…

Yo la verdad no sé como explicar bien todo lo que pasa en este maravilloso lugar porque disfrutamos de cualquier cosa: cuando alguien hace una obra en casa, si se compra un friegaplatos, cuando cogemos castañas, cerezas, fresas o hablamos al lado del hórreo… y aquí hay su movida, no creas.

Por ejemplo, el año pasado inauguramos el cuarto de baño de la casa de Maruja. Ya tenía uno, pero lo que hizo fue una remodelación total, una reforma completa, integral, con plato amplio porque las bañeras son peligrosas a cierta edad, eso dice Maruja (aunque yo estoy harto de decirle a Maruja que está como de 15, pero ni caso), el agua sale con más fuerza que las cataratas del Niágara, una mampara hecha como con unos azulejos de cristal grueso y de colores que dan una claridad… Tal gozada es el cuarto de baño de Virtudes que (previa invitación) yo ya lo probé varias veces. Llego con la toalla al cuello como quien va a la playa de La Concha o La Lanzada, el gel, la ropa limpia y….. bueno, me rio yo del Villapadierna ese… bo

Y hace unos días las mujeres de varias aldeas nos dieron una lección (una más) de organización. Se juntaron unas 50 y se fueron de fiesta. Dijeron que se iban y que se iban, que estaban hartas de tanta huerta y que mejor la juerga que la juerta. Total, que alquilaron un autobús, embarcaron en él y se fueron a un restaurante donde comieron y bailaron hasta la noche unas con otras, eso dijeron, vete tú a saber, como para preguntar, tal y como llegaron.

A los hombres (cuatro) nos dejaron solos, ¿y qué hicimos nosotros? Pues después de mirarnos como diciendo, «qué le vas a hacer… », organizamos una churrascada acompañada de buen vino, de unos chupitos y para mí que hubo un momento que si no llegan a volver, pues aún estamos ahí. Es más, si me apuras creo que si no volvieran jamás nos apañábamos ya de por vida; pero regresaron y ahora estamos pensando (aunque nadie lo diga) a ver si se van otra vez de fiesta, que por nosotros… claro que tal como llegaron y tal como nos encontraron… no veo yo que vaya a ver pronto otra.

PD.-
La rubia, la yegua, está mucho mejor de la neumonía pero aún no puede salir del establo porque le sienta mal estos calores

Radio María, un peligro

lunes, agosto 16th, 2010

La verdad es que yo respeto todas la Religiones porque todas me importan un bledo. A mí del Cristianismo, el Judaísmo, Budismo, Islamismo y el Hinduismo lo que más me interesa es el ismo, ni el Cristian, ni el Juda, ni el Budi, ni el Hindu ni el Isla; bueno el Isla, sí, pero si es la de La Toja, lo demás… ismo me da.

El caso es que las respeto profundamente, que cada uno crea lo que quiera, que rece lo quiera, que hagas los actos religiosos que le pete pero que no dé la vara; eso sí, como si deseas celebrar un oficio haciendo puenting, pero no des la vara.

Y aquí está el problema, en dar la vara. Desde hace unos meses, chafallando en la radio del coche conecté con una emisora que se llama Radio María. Hasta ahí nada especial, como si es Radio Julia, Radio Aurora o Radio Requeté, «pues una cadena más», pensé. Pues pensé mal; el problema surgió cuando un día iba en coche y como que notaba que me quedaba dormido, que me aburría la conducción, que iba somnoliento, distraído, drogado, como ido y apunto estuve de darme un topetazo.

Entonces, como si despertara de la siesta, como si volviera de un viaje interplanetario o de una sobredosis de un alucinógeno lo comprendí todo perfectamente, pero perfectísimamente, ¿cómo diablos no me iba a dormir, cómo rayos no iba a estar más pallá que pacá si lo que estaba oyendo en la radio era un Rosario?, ¿cómo no me iba a dormir al oír por cincomillonésima vez en menos de media hora santa maría, santa maría, santa maría… ?

Y entonces empecé a preocuparme porque tal como está el personal con esto de las creencias, si mañana aparece Radio Corán y empiezan con un «añiñiñí, añiñiñí, añiñiñiiiiiii; añiñiñí, añiñi,ñí añiñiñiiiiii…», y así treinta horas…. Y como cada una no quiere ser menos, pues ya me veo a Radio Hinduismo en plan «bugungo, bugungo, bugungooo, bugungo, bugungo, bubungooo… » y Radio Budismo en plan; «Ummm, ummmm, ummm, ummmmm… », que parece que no pero te descerebra.

No es por ofender, ni por molestar, que a mí eso no me va, que soy respetuoso y tolerante con todo y a lo mejor existe el cielo y con este artículo ya me dan de baja en cuanto llegue y el pase directo al purgatorio; pero de verdad que Radio María es un peligro; un riesgo; hombre, no creo que sea por lo de María, repito que no lo creo, pero es que es oírla y entrarme un colocón….

Ni se te ocurra ser asesino

martes, agosto 10th, 2010

Llevo unos días viendo en la tele una serie de crímenes resueltos y te lo tenía que decir: Ni se te ocurra ser asesino. Repito, ni-se-te-o-cu-rra. ¿Tú quieres que alguien la patee? Pues mi consejo es que lo sigas por la calle y cuando te lo encuentres en una esquina le haces: «¡¡¡ uhhhhhh !!!», y si con el susto le da un infarto y allí queda tieso… perfecto, sino, olvídate, y lo de usar armas ni lo pienses porque la armas.

Como utilices una navaja, por ejemplo, lo tienes claro porque ¿tú sabes como son los de Homicidios y los forenses?, ni te imaginas. Utilizas una navaja y en menos de veinte minutos, por la trayectoria saben si eres zurdo o diestro; por el lugar de la herida, lo que mides; si no hubo pelea y fue de frente, es que lo conocías si…. ni hablar.

Y lo de las armas de fuego menos, que no son listos estos tíos con las muescas esas de las balas, que siempre encajan, tan perfectitas ellas, joé, que da unas ganas de darle una patada al microscopio cuando se van a juntar……

Encuentran una, la ponen en la base de datos y tío…. hala, en segundos saben el arma y casi quien eres. Y otras cosas que no dicen, pero yo lo sé, tienen una base de datos con muescas de palillos mordidos, sí, de palillos mordidos, que es muy español eso de llevar en la boca una maqueta de árbol. Pues te pillan un palillo, la meten en otra base de datos, la de mordeduras, y hasta saben si tienes caries y de un simple diente te hacen un retrato robot. Como lo oyes.

Y ni pensar entrar en la vivienda para hacer una locura de esas, que lo haces y es tu ruina. Como por lo que sea estornudes, con sistemas que alucinas (incluido el condenado perro ese esquizofrénico que lo huele todo como un poseso) pueden hallar restos, te pillan el ADN, la meten en otra base…. y cazado.

Vamos que es mejor olvidarse el DNI que el ADN, porque con el ADN lo tienes clarinete, , fuiste tú y no hay nada que hacer; pero con el DNI, joé , por lo menos puedes decir que tampoco tú entiendes porqué está ahí y si cuela…

Es más, antes que el ADN es mejor dejar el coche, las llaves, el pasaporte, la almohada o el pijama, al menos cuando te pregunte el juez cómo puedes explicar todas esas pruebas que te incriminan, si le hechas morro, pero mucho, puedes decir: «No, señoría, si no me extraña que haya 3.500 inspectores estudiando este caso y que usted se asombre, ni yo mismo me lo explico… »; pero te pillan el ADN… y no hay forma chaval, no hay forma.

Y fíjate si sabrán estos tíos sobre crímenes, que a mi no me extrañaría que un día que estuviera paseando por la calle se me acercara un tal inspector Mackein, de Homicidios, claro, y me dijera: «¿El señor Guisande?», y tras responder que sí, continuara: «Queda usted detenido por la posible muerte de Angelin Rosmary Fissher, de Kentucky ».

Y al contestar de qué Angelin Rosmary de las narices habla, que vives en Galicia, exactamente en Portosín, y que no has hecho nada, en comisaría te presentarían unos 4.578 informes de peritos, expertos y especialistas, y a modo de resumen te explicarían: «En efecto, usted no ha hecho nada, pero tras estudiar su perfil, su carácter, su comportamiento y gustos, aunque hoy es 10 de agosto del 2010 y está aquí, en Portosín, estamos seguro, tenemos la firme convicción y certeza que en septiembre de 2020 viajará a Kentucky y asesinará a la señora Rosmary Fissher. Así que mejor pasar un año en prisión, con una específica terapia intensiva inhibidora y…».

Y no me extrañaría que al oír esto hasta te emocionaras de alegría, abrazases a los de homicidios y de rodillas dieras gracias a Dios llorando porque han evitado que matases a alguien, que segaras la vida a un ser humano, de una pobre ancianita, y saliendo de comisaría con las manos esposadas fueras al trullo con una paz interior… es que estos de homicidios lo saben todo, pero cuando digo todo es todo. Claro que también, sabiéndolo todo, bien pensado, podían decirle a la Rosmary esa: «Mire, cambie de estado y deje Kentucky, que en septiembre viene un tal Guisande y…».

Lo de Rodribico fue mucho

viernes, agosto 6th, 2010

Como se suele decir cuando alguien ha asistido a un acto en el que él no estuvo, en este caso a la presentación de los cuentos de Rodribico en La Coruña… «cuéntame lo todo, cuen-ta-me-lo- to-do». Pues todo todo, más o menos, te lo voy a relatar porque por momentos he vivido inmerso en la ciencia-ficción.

Y ese «todo» empezó hace varias semanas, cuando mis colegas de radio, televisión y prensa me inundaron materialmente con llamadas para que no me preocupara, que le darían publicidad al asunto este del pajaruelo, que para eso están los amigos. Y que si le dieron publicidad; de un día para otro me encontré saliendo por las ondas hercianas, recibiendo más llamadas que Obama y mis vecinos de la aldea, como si estuviéramos en guerra, conectando la radio y buscando el dial un día en una emisora y otro en otra para dar con el enemigo; o sea yo.

Pero claro, uno, el asunto de escribir lo lleva bien; lo de la radio lo he superado; la TV es un marrón y lo de hablar en público… mi cruz. Y es raro, porque no entiendo con lo extrovertido que soy como me bloqueo, pero para animarme me decía: «Esto es el primer paso hacia el Nobel». Dios, que noble soy y, sobre todo, qué parvo. Cinco libritos y ya con estos aires, que con apenas 70 kilos un vientecillo me desnuca sin caer al suelo.

Total, que allá fui a la presentación fumando cientos de cigarrillos, mascando el filtro como si fuera chicle, echando humo por las orejas como una vaporeta, con sudores sin tener frío, con escalofríos sin tener calor, tembloroso sin tener parkinson y en blanco sin tener alzheimer. Y por momentos no sabía muy bien si iba a presentar un libro o me había retrotraído en el tiempo con la historia esa de la memoria histórica e iba a directo pero directo al paredón.

A medida que me acercaba a la carpa donde tenía que hablar notaba las pisadas, cómo mi mujer la sioux me agarraba de la mano y tiraba de mí como cuando con 3 años me llevaban al cole, y hasta hubo momentos que levité y descubrí que en un minuto andas la tira porque en un plis plas ya estaba en la carpa.

Y al llegar, en segundos, amigos que me saludan, otras personas que me felicitan y otros que me miran. Y yo allí, solo ante el peligro, porque aunque estés con quien sea, realmente estás tú solo, soliño, pero que muy soliño. Y como soy gallego y esto de la soledad lo llevamos muy mal, con mis ojillos y la mente perdida miraba al infinito mientras tres cadenas de televisión me iban a inmortalizar, y nunca mejor dicho porque estaba a punto de patearla allí mismo y convertir Rodribico en un best seller a título póstumo, pero best seller porque moría, no por otra cosa, claro.

Y ya veía yo al día siguiente una marea de jóvenes contratados por la editorial en plan años veinte recorriendo las calles de España gritando libro en mano: «¡¡¡ Compre, compre !!!. ¡¡¡ Los cuentos del único autor que murió en la presentación !!!, ¡¡¡¡ compre compre !!!!. ¡¡¡ Y con el libro, la grabación de la única palabra que pronunció. Compre compre !!!». Y como dicen que hay mucha envidia, pues los de la competencia periodística en grandes titulares: «El imbécil de Guisande muere al presentar un cuento impresentable».

Y como los periodistas somos así, pues la CBS, otro tanto: «El español que murió al presentar el libro, casado con una de Ohio». Y como el mundo es un disparate y hay mucho político aprovechado, pues: «Creada una comisión del Ministerio de Educación para estudiar la obra del difunto Manuel Guisande», y luego… «el presidente de la comisión dimite por el trabajo ímprobo y pide que se aumente en 5.000 más sus ayudantes que los 2.779 que tiene no le llegan».

Y entonces amplían la Facultad de Historia para acoger la obra del fiambre de Manuel Guisande y …. «Dos obreros muertos al caer de un andamio en la construcción de la ampliación mientras leían las aventuras de Rodribico» y aprovechando tal luctuoso acontecimiento y coyuntura, un tal Afgerson Green que publica el libro: «Manuel Guisande, el escritor maldito». Y… y en estos callados en interminables soliloquios me hallaba inmerso cuando escuché: «Y ahora cedo la palabra a Manuel Guisande».

Y te lo juro que estuve por decirle: «No hombre, no; por Dios, quédese usted con ella buen hombre, que seguro que usted…». Y hablé un poquillo, lo justiño; paro después, junto con Xosé Tomás (un genio de la ilustración) leer un cuento y que él fuera haciendo los dibujos sobre un tablero.

Así que para animar a los niños, para que vieran cómo se crean los personajes, hicimos que se acercaran a la mesa presidencial, que se sentaran en el suelo y les expliqué que para empezar a escribir un cuento hay que tener como mínimo una idea. Entonces con una pequeñita linterna que llevaba oculta en la mano, me puse cabizbajo en actitud pensativa y, al encender la luz, se produjo un griterío de los niños diciendo: «¡¡¡¡¡ La idea, la idea !!!!!; pero para que vieran que no siempre lo primero que se te viene a la mente es lo bueno, la luz se fue apagando de forma intermitente mientras veía sus ojuelos y la boca abierta.

Así que les comenté que tenía que volver a pensar y. de repente…. ¡¡¡¡ La luz!!!!. Y fue ver los niños la luz y de nuevo un griterío que no veas: «¡¡¡¡ La idea, la idea, la idea !!!!». Y tras acabar el cuento…. a firmar los libros, y fueron tantos los que firmamos que además de agotarse todos los que había en la Feria (unos 300) tuvimos que abandonar la carpa donde se hizo la presentación y hacer las dedicatorias en los bancos de los jardines para dejar la instalación al siguiente escritor…. y, así, queridos amiguitos, como lo que presenté fueron cuentecitos… colorín coloradito este artículo está acabadito. Gracias.