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Archivo para abril, 2010

¡¡¡ Vuela Rodribico, vuela, vuela !!!

Jueves, abril 29th, 2010

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NO ESTÁ MAL TERMINAR EL MES CON UNA BUENA NOTICIA

Después de algunos años con una serie de cuentos en un cajón, mi colega el pajarico Rodribico ha sido ilustrado por el dibujante y amigo Xosé Tomás (http://xosetomas.blogspot.com/) un crack, y una editorial, Baía, se ha embarcado en el proyecto de editar una serie de 10 cuentos cuya fecha de publicación todavía yo mismo la desconozco.

En principio Rodribico hablará en gallego, pero pronto lo hará en castellano y seguro que en inglés, ya que por unos contactos en Estados Unidos, a través de mi mujer, la sioux, en Ohio están interesados en ver la colección entera en su propio idioma y luego…. como la vida misma, que sea lo que Dios quiera.

Por lo menos Rodribico (un día se lo prometí) saldrá del cajón para surcar libre los cielos. Y si aleteará mucho o poco desde que un día apareció en mi imaginación hasta que lo vi impreso en papel y sentí una gran emoción eso depende ya de vosotros, los lectores; pero hoy es el día en que Rodribico se presenta en la vida para desplegar sus alas y para transmitir lo que a mí me transmitió: alegría, sensibilidad, cariño, mucho cariño, compresión, amor y amistad.

Y Rodribico surgió en unos momentos inolvidables, cuando mis hijas eran pequeñas y les contaba cuentos para luego verlas dormir y darles en la frente el mayor cariño que puede dar un padre…. un beso. Y un día, no me digas cómo, que el vivir y sentir tiene estas cosas inexplicables, se me ocurrió una historia de un pájaro que vivía en un árbol, que era muy aventurero porque era muy fuerte y comía mucho y que descubría con su inocencia los paisajes, las formas (círculos, cuadrados, colores) todo lo que le rodeaba y que luego regresaba cansado, muy cansado a su nido y también él se quedaba dormido.

Y así, con esta idea tan intensamente vivida mientras mis hijas se dormían y yo embelesado veía como su ojillos se cerraban, con la colaboración de Xosé Tomás, que se involucró de lleno también en el texto, por esas cosas que tiene la vida y que uno nunca sabe exactamente cómo suceden, los cuentos serán publicados.

Y mientras llega la hora, la del gran vuelo, hoy os presento a mi amigo Rodribico. Y a partir de ahora, Rodribico, ya no es solo mío… volará y volará y espero que como a mí, a vosotros os transmita lo que siempre me dio: alegría, sensibilidad, cariño, mucho cariño, inocencia, amistad y humor. Rodribico volará y yo, como Alejandra y Victoria, recordaremos momentos irrepetibles, que quedarán grabados para siempre, y como a los buenos amigos, los que nos han marcado en la vida, solo podemos decirle: Suerte, mucha suerte y gracias, muchas gracias Rodribico.

PD. 5 agosto 2010. Ahora ya está en las librerías

El nuevo sueño americano (y V)

Domingo, abril 25th, 2010

(Y con este artículo pongo fin a la serie USA, hasta dentro de unos meses, si es que os apetece que os cuente más)

En Estados Unidos todo es un puro negocio y si no surge hay que buscarlo. Vas por ejemplo por una carretera de Texas (si no te han ejecutado antes, claro) y en medio de la nada, tras recorrer kilómetros y kilómetros, de repente, como si te hubiera afectado el sol y sufrieras alucinaciones observas que a un lado de la calzada hay veleros y más veleros, motoras y más motoras, y que en el otro lado hay una empresa que vende pequeñas casitas de madera y que más allá hay tiendas de todo para el baño…. gafas de bucear, aletas, bañadores sombrillas…

Y esto es como el juego ese de los títulos de las películas: ¿Qué hay?. Naturalmente, un río o, como son tan bárbaros y todo lo hacen a la bestia, pues dos ríos, con dos bemoles.

Que en vez de un río hubiera un desfiladero, o dos desfiladeros, pues estos aprovecharían la ocasión para venderte de todo para hacer puentin, parapente, vuelo sin motor, con motor, con avión, sin avión… mientras dejes dólares hasta seguro que crearían una plaza de médico interino para atender a los heridos… como que no saben ellos poco.

No sé tú; pero a mí no hay quien me quite de la cabeza que todos estos negocios son obra de las multinacionales. Que alguien en Houston, Washington o Chicago, que está forrado, se levanta por la mañana, reúne a sus directivos y les dice sobre un mapa desplegado en una mesa de caoba: «Veis este río, veis por donde pasan todas estas carreteras cercanas a él, pues ponerme cien docenas de empresas dedicadas al deporte náutico, restaurantes, tiendas… bye bye». Y dicho y hecho, Mackein, porque seguro que se llama Mackein o James, cierra la puerta del despacho, se va, deja a sus ejecutivos que perfilen en detalle el plan… y negocio montado.

¿Y qué ocurriría si el tal Mackein o James no tuvieran dinero?. Ni un problema, pero ninguno, porque seguro que encontrarían a algunos socios inversores. En USA es casi más importante tener ideas que dinero porque el money es algo efímero, pero quien tiene una idea es casi seguro que tendrá otras más y seguro, también, que entre todas habrá alguna que funcione.

Y cuando se tiene una idea que pueda ser rentable, aunque no se tenga ni un centavo en el bolsillo siempre habrá un James, un Stewart o un Mackein dispuesto a embarcarse en la aventura, como los primeros que llegaron, los colonos, los pioneros. Imparables, infatigables y fieles a una convicción y a una idea: Antaño fue conquistar tierras y la libertad; ahora el dólar, o sea, el nuevo sueño americano.

Houston, tenéis un problema (IV)

Miércoles, abril 21st, 2010

Si en el artículo anterior hablé de la decepción que me produjo los rascacielos, ya que no son tan altos como uno imaginaba, en este hablaré de otra. La segunda decepción que me llevé en Estados Unidos fue el Centro Espacial de la NASA, en Houston, donde lo único que impresiona es el nombre: Centroooo Espaciaaaaallllllllllll, porque después… lo que es espacio, espacio sobra porque ver lo que se dice ver no ves mucho.

Un lugar bastante rácano lleno de jueguecitos informáticos que cualquier chaval puede tener en su portátil… nada del otro mundo (ya quisieran ellos), como tampoco sus instalaciones, eso sí, de este mundo.

Y es que el problema está en que todos hemos disfrutado de tan increíbles y maravillosos reportajes sobre la NASA, de cómo se entrenan los astronautas en las piscinas, en el agua, en condiciones similares al espacio, que cuando llegas al Centro Espacial, como mínimo crees que te van a poner en una sala de ingravidez y «mira como vuela el boli Manolitaaaaaaa… », que vas a pisar una superficie similar a la de la Luna o como mínimo que te pondrán imágenes tridimensionales…

Vamos que crees que de allí saldrás casi hablando inglés, despidiéndote de tu mujer y tus hijos en el aparcamiento y dando saltos porque se te metió en la sesera y no hay quien te lo quite que vas a hacer un viaje a otro planeta y que sales mañana mismo; aunque no, que tu coche está estacionado ahí, a la izquierda, que es un Ford y que te vas a Gerona ya. Qué le vas a hacer, más que efectos colaterales lo tuyo son daños irreparables, tómatelo así.

Pues no, en el Centro Espacial, houston es todo lo contrario; te llevan en autobús descapotable a 20.000 sitios, te enseñan maquetas y más maquetas, reproducciones y más reproduciones de cohetes, alguna parte de una nave que voló… y mucha, mucha explicación, tanta que hasta empiezas tú mismo a hacer una cuenta a atrás para ver cuando acaba la visita y como que nunca llegas al three, two, one, zero.

Y en el zero es cuando te das cuenta de que todo lo que has visto, lo que te han mostrado, es el pasado, lo que más o menos conocemos, pero no el futuro, lo que deseamos saber, lo que nos intriga.

Pero cuando tu mente vuelve a la realidad, al presente, te percatas que el presente, el auténtico presente es que tras recorrer las instalaciones, lo único que te queda de consuelo es que si Neil Amstrong pisó la Luna, tú, al menos, pisaste el Centro Espacial de Houston; y se me apuras, allí más que en otro sitio, si eso sigue así de rácano, se puede decir aquello de: «Houston, tenemos un problema». Y lo tienen, que si lo tienen.

Rascacielos, sí… pero no tanto (III)

Viernes, abril 16th, 2010

Estados Unidos es un país impresionante, como tú pero 100 veces más gordo, de eso no me cabe la menor duda porque si la tienes (la duda) es que no has estado en USA, fijo; pero lógicamente también, como todo los países, produce decepciones y hoy te voy a contar una.

¿Cuál?, pues los rascacielos. Sobre los rascacielos se ha escrito la mayoría de las veces en plan exagerado; como que casi llegaban a las nubes, que los últimos pisos se perdían en el firmamento, que mirabas para arriba y que casi la cabeza te daba la vuelta… solo faltaba decir que para curarte de cervicales…. un absurdo eso de tratarse con especialistas en Traumatología, que nada como mirar un rascacielos y ya está, adiós collarín. Pues no, todo tiene un límite, incluso los rascacielos, que cuando los ves no son tan altos, aunque en Nueva York impresionan más al estar apiñados en calles estrechas, que allí también hay estrechas.

De todas formas, claro que son una auténticas moles inmensas, grandiosas, bastante más que el edificio en el que vives y viviremos tú y yo en lo que nos queda de existencia, pero tanto….. vamos, que aunque vivas en el piso 1.497 va a llover igual que si estás en el cuarto o en el quinto, que no creas que hay un parte meteorológico por planta, que aquí al personal cuando se la va la olla… es que descerebra que es un placer.

«Qué buen día hace hoy, ¿eh?», «bueno; eso usted, que vive en el piso 428, que en el 1.469 llevamos un mes con unas tormentas…. Por cierto, que hace tiempo que no veo al del 6.538… », «es que ya no utiliza el ascensor, compró un helicóptero para bajar a la calle es que los niños… ». No, no es así, céntrate por favor, céntrate por favor, por tu bien y el de tu familia.

Si hubiera que definir a los rascacielos la palabra más certera, la que más se aproxime, tal vez sea la de «rascacielos». Y es que son eso, “rasca-cielos”, pero destacan no tanto por su altura sino como por sus formas, por sus colores, y podrías pasarte horas y horas contemplando la belleza de estas edificaciones, lo mismo de día que de noche con sus miles de lucecillas encendidas como si fuera un árbol de Navidad pero sin el rollo ese de «pero mira como beben los peces… » y la familia que si el turrón de antes era más gordo que el de ahora y…

Pero esto de los rascacielos (que me pierdo) no es una apreciación subjetiva que se me haya ocurrido a mí así porque sí, ni no porque no, no. Con la gente que hablé sobre esto, allí en los Usas, todos coincidían en señalar que los turistas creen que los rascacielos tienen más altura; que como que se quedan un poco defraudados al observarlos y hasta preguntan si lo que ven es un rascacielos y si los hay más altos, que si alguno de tanto rascar ha tenido premio… Y no, chaval, no los hay; milagros, los justos. O te agachas, pero te agachas mucho mucho o no los hay. Joé, que es Estados Unidos, sí, un gran país, sí; pero un país, no el Cielo, tío. No, si cuando se te va la olla…. es que descerebras que es un placer.

FOTOS DE RASCACIELOS, DE NUESTRA AMIGA ROSA. Y LOS QUE LEEN ESTE BLOG DESDE USA O HISPANOAMÉRICA ¿QUÉ OPINAN?

Aquí van algunas fotos, están en mi página de flickr, y hay muuuuchas fotos, sentiros libres de cotillear por ellas, si queréis! Y si no pues no lo hagáis. Chicago y sus Rascacielos!

Torres Sears

http://www.flickr.com/photos/blanquina/4510839325/in/set-72157623707058961/?addedcomment=1#comment72157623751876095Vista desde las Torres Sears
http://www.flickr.com/photos/blanquina/4510778979/in/set-72157623707058961/

John Hancock Tower
http://www.flickr.com/photos/blanquina/4510779857/in/set-72157623707058961/
vista desde Hancock Tower
http://www.flickr.com/photos/blanquina/4511466386/in/set-72157623707058961/?addedcomment=1#comment72157623876279178
Vista desde un apartamento en Downtown

http://www.flickr.com/photos/blanquina/4511444448/in/set-72157623707058961/?addedcomment=1#comment72157623751861487

Lo de volar en USA… una película (II)

Miércoles, abril 14th, 2010

(Este artículo forma parte de la serie Un viaje a USA. Sep 2009)

Ya que me ha dado un punto norteamericano de bemoles; estos días, hasta que me echéis del blog, os voy a contar cosas de Estados Unidos, un país en el que lo que ves es como estar volando en otra dimensión. Bueno, pues eso, para nosotros lo de volar siempre ha sido una historia porque, no lo neguemos, lo de coger un vuelo… de vez en cuando que si entre 20 podemos ir en un coche…. pues vamos y que sea lo que Dios quiera, que mientras no terminemos como los del Imserso…

Aquí en España, cuando uno tiene que coger un día un avión ya casi no duerme la noche anterior; pone tres o cuatro despertadores avisas a tu madre para que te llame, a tu tío, a tus primos a un amigo… y al final, claro, te despiertas y siempre hay alguien que llama cuando ya te has ido y se preocupa de si te habrás o no levantado.

Para un condenado viaje en avión montas tal follón que hasta se han dado casos de gente que al no localizarte va a tu casa a ver si estás, llaman a tu familia, a tus conocidos y al aeropuerto para saber si por fin estás en la aeronave. «¿Sabe si Alberto Peláez está en el vuelo 222.344 MNY5?». «Para saber si Alberto Peláez está en el vuelo 222.344 MNY5 pulse 1.428 y almohadilla, en caso contrario… ». Y al final ya no sabes bien si es que te adoran o quieren asegurarte que por fin te has largado de una vez.

En fin, esto ocurre porque nosotros no vamos mucho en avión, es más, casi no viajamos, y cuando lo hacemos es casi un acontecimiento. Y como primerizos que somos en esto de la navegación aérea somos capaces de darle la brasa a otro durante mes y medio contando lo impresionante que son los aviones y los aeropuertos, cómo hacen los controles de seguridad los funcionarios, lo bien que te tratan las azafatas, lo que comiste, lo que bebiste, lo que… pesaditos que somos hasta decir basta, pero pesaditos con un toque entre bucólico e inocente, que siempre se agradece.

En Estados Unidos no; en USA, para muchas personas coger un avión es como ponerse los calcetines, como lavarse las manos, cepillarse los dientes o utilizar un kleenex: una rutina más. Ajustan la alarma del reloj o del móvil, no dan la brasa a nadie para que los despierten, y felices y contentos se levantan y van hacia el aeropuerto con el tiempo justo.

Que llegas tarde… no pasa nada, te meten en otro avión y fuera. ¿Pero por qué te buscan otro avión sin mayores problemas ni complicaciones?, ¿por qué esa facilidad para solucionar lo que para nosotros sería una tragedia, un drama? Pues porque en Estados Unidos, de una ciudad a otra hay más vuelos que paso de cebra en Madrid o Barcelona, y si son las diez y cinco minutos y lo has perdido, ya que era a las diez, pues ya cogerás el de las 10.15, y sino el de las 10.20 o de las 10.30 ó…. como el autobús pero por el aire.

Además, desde el 11-S, el asunto se ha complicado tanto en Estados Unidos para subir a un avión que ya todo el mundo asimila el retraso, como si fuera una deferencia de la compañía: «Bienvenidos a American Airline, hoy solo salimos dos días tarde, si llegamos al destino el comandante Stewart les desea… »

En Estados Unidos la gente llega a la terminal casi a la hora que le peta, espera en la cola y la meten a paladas en las aeronaves como el carbón, sea la hora que sea. Ni horarios ni historias, con que vean que el billete es para el vuelo y que éste pueda llenarse… pues igual que esa salvaje celebración de arriba, abajo, al centro y… ¡¡¡ padentro !!!, pero papadentro del Boeing, claro. ¿será por aviones? Bo.

Estados Unidos y las casas prefabricadas

Lunes, abril 12th, 2010

(Este artículo forma parte de la serie Un viaje a USA. Sep 2009)

Vamos a ver, como hacía tiempo que no habla de Estados Unidos, un país que nunca me llamó atención pero que al casarme con una sioux pues empezó a interesarme, te contaré algunas de esas cosas que te impresionan en un primer viaje a un país que es alucinante. Así, si os parece, cambio un poco de ritmo en el mi-tu-nuestro blog.

A lo que vamos, ¿cómo es Estados Unidos?, pues Estados Unidos es un país rico, pero muy rico, inmensamente rico, tanto que tú te das cuenta que eres pobre, pero muy pobre, qué le vas a hacer, es así. ¿Y en qué se nota?, ¿en qué se puede comprobar, apreciar ese poder que tienen estos cracks de las hamburguesas? Pues en todo, absolutamente en todo.

Uno se da una vuelta por cualquiera de los cincuenta estados que conforman la Unión y encontrará cientos de ejemplos, cada cual más espectacular, y cuando regreses a tu hotel lo harás alucinando porque más que un país para nosotros es como un parque de atracciones: Día que sales, sorpresa que te llevas.

En los países «pobres», como España, si quieres comprar, pongamos por caso, una casa prefabricada, si no quieres emigrar lo primero que tienes que hacer es entrar en Internet, luego verás (si la ves) una o dos empresa dedicadas a la venta de casas ya construidas y analizarás la superficie y otras características de la vivienda sobre la pantalla del ordenador. Vamos, que puede que hasta descubras que lo tuyo era la Arquitectura porque como te pongas te puedes pasar años y años midiendo y remidiendo para ver si te entra éste o aquél mueble y si la cuna del niño…. que para cuando tengas el plano, tú olvídate de la casa que el niño te lleva directito al asilo.

Con suerte, pero con mucha, a lo mejor cerca de donde vivas haya una oficina de una empresa que se dedique a este tipo de viviendas de quita y pon. Te darán un folleto multicolor con variada información, con el reverso de Enlosados Martínez SL, te lo llevarás a casa y a pensar en el hogar de tus sueños.

En Estados Unidos es diferente, muy diferente. Allí no entras en Internet ni falta que hace. Allí te vas directamente a la empresa que las fabrican, ya que hay un montón de ellas. Llegarás con tu coche y en una superficie como medio campo de fútbol te encontrarás expuestas las casas una tras otra. Nada de pasquines ni de folletos ni gaitas. La casa tal cual, con su tejado, con sus puertas, su chimenea y sus ventanitas, como debe ser.

Nada más llegar y decir que estás interesado te subirán a un cochecito como los de golf y a recorrer las casas como si estuvieras viendo escaparates pero lo bestia. ¿Qué te gusta una?, pues bajas del carricoche y entras; que no, pues sigues. Y ahí no hay historias de que si mide y deja de medir ni que si: «¿Pepe tú crees que el armario de tu madre entra, porque si no entra, tu madre… ?».

En Estados Unidos…. en Estados Unidos las ves, la pisas, la tocas y hasta si quieres las hueles y con tal de vendértela no solamente entra la cama de tu madre, sino tu madre misma entra, aunque luego la eches, pero en principio y por principios de venta… la tía entra. ¿Cómo?, da lo mismo, no preguntes, pero entra. ¿Y que por lo que sea no te convence ninguna casa después de haber visto 200?, pues aparte de que eres bastante raro… a otra empresa, con o sin tu madre, pero la historia esa de ¿Internet, pegatinas, pasquines, trípticos, folletitos, papelitos… ?. ¿Eso?, eso para los países pobres, como nosotros, por ejemplo.

Las mentirijillas de Facebook

Sábado, abril 10th, 2010

Tampoco es que sean mentiras, mentiras, que el asunto no es tan grave, digamos que son mentirijillas, trapalladas, que decimos en Galicia. Tú conectas con alguien en Facebook para chatear y pasado un tiempo, porque se cansa o quiere hacerlo con otro, te dice: «Te dejo que voy a acostar al niño, que tiene cinco meses».

Y vale, te despides pensando en lo simpáticos que son los bebés, pero a los cinco minutos vuelve y te comenta: «Ya está. Mira, quería saber… » Cómo que querías saber…, saber quiero saber yo cómo eres capaz de dormir a un bebé en cinco minutos porque o le has dado un valium 1.300 y te denuncio, o le has pegado un mazazo y está semiinconsciente o no tienes una bestia parda de esas en casa ¿Dormir a un bebé en cinco minutos?.. venga ya, eso no ha ocurrido desde que el hombre de cromagnon abandonó la última cueva, que si lo sabré yo.

Otros con lo de las mentirijillas tienen tal descontrol que ya no saben ni dónde están y te dicen: «Voy a cenar». Y tú te preguntas «¿Otra vez a cenar ya?, ¿pero si me dijo lo mismo hace una hora?, o ese tío miente o es un gasto descomunal el que tiene a diario porque dos cenas en una hora… ».

Pero es que además este tipo desfasa de tal forma que de tanto chatear con él compruebas que un día cena a las siete de la tarde, otra a las diez de la noche, otras a las doce…. y es tanto el tiempo que emplea en cenar que no sabes muy bien si cena o ha salido a robar para cenar, que todo puede ser, que dicen que esto de Internet es un peligro, no sé.

Y cuando crees que lo sabes todo, viene el del teléfono. «Te dejo que me llaman». Y cuando ya te has olvidado de él, de repente ves abajo en la pantallita del ordenador un número en color rojo, y es él que te dice tan tranquilo: «Ya está». Ya está qué, arruinado el que te llamó o tú, si fue a cobro revertido. ¿Una hora pegado al teléfono y lo máximo que se te ocurre es decir ya está?. Yo me paso una hora al teléfono y es o para organizar mi entierro (bueno, mejor el tuyo) o para convencer a un tío de que no se tire de la ventana o que si se tira, que un poco más a la derecha, que justo de bajo de él está mi coche.

Pero lo que he descubierto, y la verdad que no me lo esperaba, es que en Facebook no hay paro. Facebook es el pleno empleo, lo que sueña todo gobernante. Ahí todos curran que no veas. En Facebook todo el mundo deja de chatear contigo «porque me voy a trabajar», «estoy trabajando» o «estoy cansado que vengo de trabajar». Y una responsabilidad… «te dejo que mañana trabajo», «si mañana no trabajara… », «como tengo que trabajar mañana… ». Impresionante.

Nadie, absolutamente nadie te dice que está descansando, vagueando, haciendo el golfo o tocándose el pie. Nadie, absolutamente nadie. Trabajo, trabajo y más trabajo, como los chinos pero con tortilla de patata y botijo. Un ejemplo a seguir y…. ¿cómo?, que si yo he dicho alguna vez alguna mentirijilla… ¿yo, yo Manuel Guisande? Nunca, jamás; por cierto, te dejo que tengo que trabajar.

AMIGOS DEL BLOG, EXPOSICIÓN DE TORRECILLA

Desde el próximo día 16 de abril hasta el 30, en la sala Pintor Lloréns, en Sada (A Coruña) el amigo del blog, gran fotógrafo y pintor FranTorrecilla expone parte de su obra pictórica, retratos de gran formato y que lleva como título Pero qué cabecita la mía. Horario, de lunes a viernes: de 09:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:00. Sábados: de 10:00 a 13:00. http://frantorrecilla.com/

Un año con vosotros en la Red

Jueves, abril 8th, 2010

Sí, un año, 365 días o, lo que es lo mismo, 128 más 237, que también da 365… no, si por escribir una línea pongo cada bobada… ¿Y qué ha pasado en este año, cómo nació el blog, cómo va mi-tu-nuestro lío este?

Pues todo surgió como surgen todas las cosas, de casualidad, empezando por mí que, al ser el segundo de tres hermanos, el del medio, en casa no me esperaban, ni yo a ellos, todo hay que decirlo. Ya sabes, lo de ojino y todo eso; pero mis padres fueron buenos, pero que muy buenos porque como he contado en otras ocasiones nací a final de mes, hicieron un gran esfuerzo para alimentarme hasta que cobraron y aquí estoy yo. Sí, es cierto, delgado, pero estoy, ¡¡¡ cómo no voy a querer a mi familia !!!. Y digo todo esto porque si no estuviera aquí no habría blog, pero como que me da que me remontado demasiado ¿verdad?

Bueno, el caso es que estaba escribiendo un libro de anécdotas cuando me dijeron en el periódico si quería publicarlas en un blog. Así que al principio, como soy muy previsor, me dije «pero cuando acabe las anécdotas, allá se va al tacho el blog porque no voy a ir por la calle a gritos diciendo: «¡¡¡¡ por favor, por favor !!! cuénteme una anécdota que mañana tengo que publicar una, ¡¡¡ que tengo que publicar una!!!, ¡¡¡¡ por favor, por favor !!!!» e insistiendo al que me diga que no… «que sí hombre, que sí, que a usted le habrá pasado algo gracioso en la vida aunque tenga esa cara de torpedo, que a todos nos ha pasado algo, anda cuente cuente… ¡¡¡¡ cuente !!!!», o ya en plan desesperado decirle, «venga, dígame cómo perdió ese brazo, que seguro que le saco algo de chispa».

Así que decidí añadir a lo de «Anécdotas» una especie de subtítulo «y otras cosas de la vida», que son cosas que me han pasado o que veo desde una óptica que está a medio camino entre la curiosidad y la psiquiatría. Y mira por dónde, por las estadísticas resulta que parece que tienen más éxito «y otras cosas de la vida», que las anécdotas, aunque un día voy a publicar alguna, que hace tiempo que no lo hago.

¿Y cómo va el blog, que todo es gracias a vosotros, que en ocasiones es el tercero más leído de La Voz?. Pues en un año han pinchado más de medio millón de veces para leer los artículos y han entrado aproximadamente 70.000 personas.

¿Y desde dónde me leen y leen tus comentarios, que es esa es otra, porque este es un blog es como un abrigo reversible, leen lo tuyo y lo mío? Pues nos leen en toda España, en centro y suramérica, Estados Unidos (especialmente Texas y Florida y California), casi todo los países europeos y luego hay algunas naciones exóticas como China, zonas como Groenlandia (supongo que en algún iglú) y hay diez rusos que deben papar un frío porque no salen de casa y se lo leen todo, pero absolutamente todo. Gracias (спасибо, que así se dice en ruso)

Conclusión: Un año, 365 días o, lo que es lo mismo, 128 más 237, joé lo que se hace por escribir otra línea más. ¿Y qué pienso?, pues que impresiona esto de Internet, de la Red y de la Blogosfera porque yo pensaba que como mucho te leerían en Galicia unas 10 o 20 personas, mi madre, algún despistado en las casas colgantes de Cuenca y para de contar; pues no, y claro es tanto el flash que te da al darte cuenta de cómo va todo esto, que lo mismo te leen en Jamaica que en Australia… pues te afecta, te afecta al cerebro, tanto que a mí me ha dejado así como un poco descentrado. Gracias, a vosotros, siempre.

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Pero por Dios, ¡¡¡ en qué trabajas !!!

Lunes, abril 5th, 2010

No niego que en esta época sea difícil conseguir trabajo, que está el asunto… tela; pero más, mucho más difícil es saber en qué trabajan los que dicen que trabajan. Yo reconozco que en esto como que soy un poco antiguo, un clásico, más bien. A mí me quitas de lo de médico, abogado, carpintero y fontanero…. y ya no sé muchos más; bueno, está lo de ladrón y político, pero eso no sé si son profesiones o actividades, que nunca me aclaré bien.

El caso es que a mí cuando me presentan, impepinablemente dicen: «Mira, Guisande, de La Voz de Galicia». Y ese de «La Voz de Galicia» es ya como mi nombre, que estoy por ir al Registro Civil y decir que me borren y que pongan «La Voz de Galicia», que más que una persona soy una marca, como el Colacao o la Coca-Cola.

Y ya me imagino al del Registro diciendo: «Nada, perfecto, le pongo solamente La Voz de Galicia o le añado alguna edición…. A Coruña, Vigo, Lugo… » y yo respondiendo con toda normalidad, «no, con simplemente La Voz de Galicia llega». «Vale, La Voz de Galicia» y cuando me voy a ir seguro que aún añade el tío: «Perdone, ¿le pongo Central, de Redacción Central?». Y claro, como no soy violento estaría por decirle que pusiera «página par» y que no me diera ya más la vara; que eso de Central me suena como la Central Lechera Asturiana, y que no, que con el nombre del periódico ya voy bastante servido y empapelado para una buena temporada.

Esto, como digo, me pasa a mí; pero cuando me presentan a alguien, muchas veces me dicen cómo se llama y no a qué se dedica. Entonces al preguntar en qué trabaja, el asunto empieza a tomar tintes de misterio cuando te responde: «Negocios». Hombre, sí, negocios vale, pero de qué, de venta de componentes para la Nasa, de boinas, de colchonetas para el verano, de búfalos…. y si insistes entonces la intriga es mayor cuando te comenta: «Tengo unos socios».

Sí, hombre, si nadie niega que tengas unos socios o como si no tienes a nadie en la vida, que me importa un bledo, que lo que quiero saber es ¡¡¡ a qué te dedicas, en qué curras !!! y hablar de algo y no mirarnos a la cara como si estuviéramos jugando al mus. Que de verdad que me da lo mismo si tienes negocios si trabajas o no, que lo que quiero es irme ya, hombre, pero como nos han presentado… Y a la vez te maldices diciendo a ti mismo casi llorando: «Joé, no, joé, no; otra vez no, otra vez no, cuándo me presentarán a alguien normal, que sea camionero, ingeniero, electricista o que esté en el paro, pero un tipo normal, solo quiero un tipo normal, que no es tanto pedir… joé no, joé no».

Y mientras casi lagrimeas porque parece que tú si no es encontrar gente rara, pues como que te buscan, te das cuenta de que ante estos individuos lo mejor es no insistir porque si lo haces entonces la siguiente frase es: «Estamos en Barcelona, Madrid, Sevilla…». Y tú piensas «mira, a mí como si estás en Laponia» y entonces empiezas a cavilar que el tío que te han presentado va de farol y como diga la palabra enigmática se delata y paso porque ya me está dando la mala. ¿Y cuál es esa palabreja que provoca en mi una decisión tan fulminante, tan radical y drástica?; pues no hay otra: «Internacional».

A mí un petardo de estos me dice que tienen negocios «a nivel internacional» y lo primero que le pasa a mi mente es que se queda en blanco e inmediatamente analiza la situación, miro a mi alrededor y me pregunto: «¿Y qué hace, qué hace un elemento que dice que se dedica a los negocios planetarios, sí, a los negocios planetarios, aquí, justo aquí, en Preisiriños de Abajo, hablando al lado de un hórreo, de un alpendre, junto a una gallinas y frente a la vaca marela y la pinta?».

No, no me encaja y entonces pienso: «¿No sería un negocio, pero un buen negocio, crear una empresa que se dedique precisamente a eso, a saber en qué están metidos éstos que tienen unos socios, que están en Madrid, Barcelona, y Sevilla, que trabajan en todo el globo terráqueo y que tienen un coche y una casa que flipas?». Y cuando piensas que te vas a forrar te das cuenta que ya existe esa empresa, que se llama… ¿cómo se llama esa? Ah, sí, Policía.