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No me lo creo, un año en una aldea

Escrito por Manuel Guisande
24 de marzo de 2010 a las 14:37h

(Alucinante, no murió nadie)

Como te lo cuento, antes de instalarme en la aldea, lo más verde que había visto en mi vida tal vez fue la película El último tango en París, la luz de los semáforos y en Estados Unidos y por un instante un par de dólares, que es el tiempo que te duran en cuanto los sacas del bolsillo… Bueno sí, miento, también la chaquetilla esa que ponen al que juega al golf y gana el no se qué de no sé dónde, y esos chavalines que van en moto con gafas oscuras y botas de cuero (no, chupa con clavos todavía no) y tienen esa manía de empapelarte con multas.

Yo, la verdad, cuando comencé esta aventura campestre no estaba muy seguro de mí, pero confiaba plenamente en la sioux (mi mujer) y pensaba que malo sería que de sus raíces y del paso de no sé cuantas generaciones por la reserva india no le quedara en las venas y en el cerebro algún conocimiento innato sobre cómo subsistir en medio de la Zoología y la Botánica.

Además, suponía, que si sus ancestros habían sobrevivido siglos y siglos en una tipi (tienda) malo sería que en una casita de piedra, con buen tejado, lareira y estufa de leña no resistiésemos un año o como mínimo hasta que llegara la ambulancia con los goteros para todos. Por si acaso, sin que ella lo supiera, yo (muy previsor) llevaba un mechero, (sí, ya sé, de Cadena Cien, cierto, pero mechero, joé) no fuera ser que tuviéramos que hacer fuego con palos y aún estuviéramos ahora dale que te dale y en vez de manos ya tuviéramos muñones.

Reconozco que contaba con ciertos aspectos positivos para iniciar esta vida pseudosalvaje, pues hasta los 11 años había vivido en pueblos; pero otros no lo eran tanto pues también había estado en San Sebastián, Vigo y A Coruña donde lo más verde que había visto era el césped de los jardines, que incluso bien pensado hasta fue contraproducente pues no se podían pisar, ya ves.

¿Que qué fue lo primero que hice al llegar a la aldea?. Nada, dios qué noble era. Bueno, nada no, analizar y estudiar profundamente la situación; pero por lo visto lo del análisis y el estudio no es importante por estos lares y bastante más lo es coger el sacho y a lo bestia pelearte a palos con la tierra. Pasados unos meses, cuando mis vecinos empezaron a plantar me animaron en esa milenaria tarea que hasta entonces solamente había visto en la tele y en algunos cromos. Así que pertrechado con los más simples aperos de labranza que un profesional de la hierba pueda imaginar, me puse en faena.

Un día, un día solamente bastó para que me desfogase para toda la vida, y mis vecinos, al percatarse de mi completa nulidad, como que les entró… no sé cómo te diría, que les llegué al corazón, aunque yo la verdad que tengo para mí que lo hicieron por los niños, para que no pasaran hambre, vamos me da que el asunto va por ahí… una especie de Cáritas rural, más o menos.

El caso es que al cabo de una semana ya tenía una pequeñita huerta y sí, amigos bloglectores, lo recordaré toda la vida. Lo primero que creció fue una lechuguita, y fue tal la emoción que llamé a toda la familia; cogimos la sin par planta, la adobamos con vinagre, aceite y sal y entre los seis que somos nos la comimos. Ni qué decir tiene que no dio mucho en cantidad, sí en alegría, y fue el despertar de un apetito voraz de las pequeñas bestiecillas, por lo que como por ahora aún no crecen bocadillos en la huerta, completamos a la solitaria lechuga con varios tacos de jamón y chorizo.

Y ahora, transcurrido un año sin necesidad de haber llamado a la ambulancia, aunque hubo momentos que no sabía si estaba en Galicia en el Everest por tanto temporal y borrasca…, vuelta a empezar. Ya a gritos me han dicho hace unos días que hay que plantar patatas, por lo que en estas dos semanas me voy a dedicar al tubérculo. Lo bueno de la patata (y os lo voy a decir en secreto) es que se planta con una facilidad pasmosa, e igualmente te quedas pasmado del curre que da cuando hay que recogerla, porque tío, hay que cavar y cavar que no veas, que solo quiero recoger y no fugarme pero…

Y es por eso por lo que estos días mis vecinos se preocupan porque creen que ando como ído; pero no, realmente lo que ando es pensativo mirando por la zona a ver si encuentro para el día de la recolección unos bueno bíceps, pero unos buenos porque yo con estas ancas tipo rana… pues no, claro que a lo mejor la sioux controla, al fin y al cabo la patata vino de allí y quizás ella… no sé, la verdad que me veo haciendo pesas, a pesar mío, claro

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66 respuestas a “No me lo creo, un año en una aldea”

  1. Luis A. Alonso dice:

    Si no se te da muy bien, no te desanimes. No sé si has pensado que… ¡todos los años te tocará lo mismo por las mismas fechas!
    Así que si las patatas no acaban contigo este año y nos durás un poco más, podrás ir adquiriendo la experiencia necesaria para traspasarla a las próximas generaciones.
    A gritos, claro… ¡ja, ja, ja…!

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    Manuel Guisande Reply:

    Hola Luis: ¿Que si lo he pensado? es que no duermo. Sueño con toneladas de patatas que tengo que quitar saco una y hay otra y otra y otra y otra… hay tantas otras… yo nunca vi en mi vida tantas otras. ¿Las generaciones que vienen? No sabes tú como vienen esos. Vienen, justo para darles de comer aparte…. pero patats, claro. Un fuerte abrazo

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  2. cafeteria goya dice:

    Hola Manuel,
    Felicidades por tanto aguante! Yo en tu lugar no hubiera resistido tanto y eso que me gusta la tranquilidad.
    No te veo muy bien en el papel de agricultor,jijiji, cavando zanjas y plantando patatas, mas bien te imagino con ese lapiz que a veces pierdes, delante de tu ordenador, escribiendo esos fantasticas anecdotas que tanto nos gusta a nosotros tus blogamigos.
    Muchos besos.

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    Manuel Guisande Reply:

    Hola Auroriña: Yo, la verdad, tampoco me veo y a veces hasta me hago una foto para saber si soy yo, porque hasta dudo de mí mismo, pero no, soy yo… increíble. Pues sí, para qué negarlo, lo mio es perder el boli, pero esa azada y pala, es que son tan grades… es imposible perderlas, yo hasta creo que están inmantadas o algo tienen porque como que las veo siempre tan cerca del móvil… Bueno, a ver qué pasa este año. Un beso guapa.

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  3. Alís dice:

    A ver, Guisande ¿yo por qué creía que ya llevabas varios años viviendo en la aldea? Juraría que hace varios años me quedé una noche muy preocupada porque ibas en moto hasta tu casa en la aldea… ¿o no? Bueno, como sea, feliz aniversario. Yo también lamento que no hayas hecho una foto a esa lechuga. Y debo decirte que admiro tu capacidad de adaptación. Creo que jamás sería capaz de adaptarme en un pueblo, y ya he pasado una semana e incluso dos en una, así que no me digas que con eso ya me engancharía.
    Eso sí, por muy divertidos que sean los consejos de Torrecilla, no le hagas mucho caso, que te convierte la aldea en ciudad en menos que canta un gallo.
    (¿Cómo os voy a ver cuando viajo a Coruña si todos os habéis ido?)
    Para las patatas, organiza una fiesta de la siembra con los amigos, dales cerveza y un sacho, y olvídate de tus brazos. Que trabajen los suyos.
    Besitos

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    Manuel Guisande Reply:

    Hola Alis: De vez en cuando, estando en A Coruña cogía ma moto y me iba a la aldea, pero a lo mejor era para pasar el fin de semana, pero de forma permanenete, como un pino, en plan perenne, este año. La foto… es que yo no creo que se viera, necesitaría un zooo mil por mil millones para captar la minúsucula belleza agrícola. Ay Alisiña, después de vivir entntos sitios, mi capacidad de adaptación es infinita y te aseguro que si vives en una aldea, con tu casuita, que cada día quieres hacer algo por ella, aunque sea pocas cossa, tu finca…. te enganca, te ilusiona. Para adptarse solamente hay que ver lo positivo de ls cosas y una cierta capacidad (no lo niego) de empatarte con el personal. Pero la gente aquí es tan normal…, tan sencilla, con sus problemas y los tuyos que los compartes y ves que se disfruta con culquier cosa. Ayer hicimos toda la aldea una cena para charlar y no te puedes imaginar la felicida que fue hacer el pan en el horno, lechazo y pollo. Y la sioux hizo una tarta tipo americana, de colores, que filpó todo el personal (yo también). Y hoy por la mañana, Maruja, que fue donde hicimos la cena, está repartiendo en bolsas a todos los vecinos cena que sobró. Es ta gente es maravillosa. Ya sabes que Torrecila es como yo, no hace más que disparatar. Va a hacer una expo y ya pondré el enlace para que veáis lo que pinta. LO de la fiesta de la siembra, pues mira que es una buena idea, sí que sí. Un beso muy grande y aunque estás en Chile, te tenemos cerca. Si hay algún problema por lo del terremto, avisa eh, que aquí nnos tienes que te queremos mucho. Un beso muy muy fuerta desde la Galicia que tanto queremos y amamos.

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    Alís Reply:

    Gracias, Guisande. Se agradecen mucho tus palabras.
    Por el terremoto, lo único que necesito es que se me quite el susto del cuerpo. Me hacía la valiente, diciendo que no le tenía miedo, pero tengo la constante sensación de que la tierra tiembla (hace hora y media tembló y no puedo evitar ponerme alerta por si hay que salir corriendo). Nos pasa a todos, creo, pero es que hay réplicas a diario y fue heavy. Pero en unos meses pasará, supongo.
    De Torrecilla ya sé que lo suyo es disparatar. No en vano, por algo siempre ha sido mi copiloto favorito. Anda que no ahorraba yo insultos y tacos conduciendo con él a mi lado. He visto en facebook la exposición que hizo en Arteixo, creo, y espero ese enlace cuando haga la próxima.
    Ya sabes que aunque estoy lejos, sigo estando ahí. Besote grande.

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    Manuel Guisande Reply:

    Hola Alis: Cuando Torrecilla tenga todo organizado pongo el enlace. Supongo que lo de las réplicas del terremoto debe asustar mucho, sobre todo por los niños, pero tu ya sabes que si necesitáis algo de aquí solo tienes que decirlo, que tu ya me conoces que muevo yo por aquí a todo el personal y en un plia plas todo en marcha. No sé si tu casa sufrió muchos daños, pero aquí estamos para lo que sea. Un beso muy fuerte a tí y mi amiga.

  4. sole dice:

    Bueno, yo creo que la siembra no es para tanto, yo en mi imaginación tengo los pasos a seguir muy claritos…

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    Manuel Guisande Reply:

    Hola Sole: No, si yo en la imaginación ya las he recogido, que te voy a decir, pero en la realidad…. Un beso y gracias por tu comentario

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  5. Anxo dice:

    Hola, Guisande:

    Pues enhorabuena, hombre. Si lo difícil es aguantar la vida de la ciudad y sus prisas y sus ruidos y sus humos y… Si conoces a alguien de por ahí que regale su casa, dímelo y me voy corriendo 🙂 Eso sí: debe tener buena conexión a Internet.

    Un abrazo y que pases buena Semana santa

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    Manuel Guisande Reply:

    Hola Anxo: Aquí con teléfono, internet funciona bastante bien, teniendo en cuenta donde vivo, claro; pero bien, de verdad, no me quejo he visto sitios mucho más lentos. Pues casas en ruinas por cuatro o cinco millones, de piedra, alguna hay, con finca, grande además, e invirtiendo cuatro tienes casa para toda la vida. Por 10 millones tienes una casa que flipas. Un abrazo muy fuerte

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  6. Fauve, la petite sauvage dice:

    ¡Pero bueno! ¡Si hoy es tu cumple! ¡Felicidades! Seguro que cuando leas esto ya habrá pasado este día, no te habrás acordado de celebrarlo con una buena fiesta por los excelentes resultados de la decisión y te dará un poco de rabia, sólo un poco porque en la aldea no tenéis estrés y todo se relativiza.
    Por mi parte me alegras tanto que voy a tener que dejar de leerte porque estoy replanteándome mi vida y eso a veces no suele ser nada bueno, es que me das una envidia…
    ¿No tendrá la Sioux un indio por ahí para mí, que me ayude con el tejado, la leña, el sache y tal?
    Besos.

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    Manuel Guisande Reply:

    Hola Fauve: Buscaremos en la reserva, a ver si pica alguno, que ahora los indios son muy listos 😉

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  7. Fauve, la petite sauvage dice:

    Lo que no comprendo (debe de ser eso de que la naturaleza es cruel) es cómo pudisteis comeros a la pobre lechuguita, la primera. Una vez sembré (lo hago con todo hueso o semilla que pasa por mi mano) pimientos de padrón desde semilla que abrí antes de comerlos, en maceta, y me nacieron y salieron tres pimientos, que fotografié todo para que viera el padre de mi cuñada, que creía que les tomaba el pelo, pero juro por lo más sagrado que salieron y en un piso y compartiendo maceta con un aguacate precioso plantado de una semilla también (ésta malagueña, después de comerme el aguacate) pero no se los comió nadie, sería como un parricidio o algo así.
    Seguro que los de la ciudad me entienden y los de la aldea no. ¿Nonsí?

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    Manuel Guisande Reply:

    Hola Fauve: Lo que me costó que naciera la lechuguita esa… vamos felices la comimos

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