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Archivo para Diciembre, 2009

Los ritos sioux que un gallego ha de seguir

Lunes, Diciembre 28th, 2009

Cuando me casé con la sioux, Veneatra Paynther (cuyo nombre significa generosidad y que por parte de madre es cheyenne y de padre choctaw. Esto es una locura ¿verdad?… si mi padre levantara la cabeza) Bueno, pues de esa tribu sabía más o menos lo que tú. Que como otras muchas se pintaban la cara cuando iban a la guerra, que montaban a caballo a pelo, que eran feos como demonios, tiraban con el arco que no veas y poco más. Pero la verdad que no es así, porque mi mujer más bien parece nórdica, es rubia, con ojos azules y por eso no me extraña que cuando era pequeña un día se escapara de casa pensando que sus padres no eran su verdaderos progenitores porque todos eran tirando a moreno, a carboncillo, vamos, y que la habían adoptado.

El caso es que lo indios nativos tienen algunas costumbres que iniciaron conjuntamente cuando llegaron sus invasores. Así que hace ya unas semanas llegué a casa, como un día más, y me encontré en la mesa tremendo pavo porque era el Día de Acción de Gracias. Claro, yo, ni idea. Voy a saber ahora si era el Día de Acción de Gracias o el de Con Mucho Gusto… Y es como efemérides recuerdo el 12 de octubre, que es el día del Pilar; el 24 de diciembre, Nochebuena; el 25, Navidad; el 6 de enero, Reyes, y para de contar.

Supongo que para los indios americanos pues a lo mejor el 6 de marzo es el día de la Gran Nube Blanca; el 8 de julio el de la Gran Hoguera Caliente y el 7 agosto, vete tú a saber, el del Río del Agua la Vida, y yo que sé, si yo soy gallego y como cosa más rara que he visto es el botafumeiro ese yendo de un lado para otro en la catedral de Santiago y 200.000 tíos con tortícolis en el cuello siguiendo el balanceo.

Lo que sí es cierto es que estos mal llamados pieles rojas han cambiado y mucho. Y así, por ejemplo, para sentirse orgullosos pues ya no tienen que cortar ninguna cabellera y mostrársela a gritos a todos los del poblado; que a mí la verdad no sabes el peso que me quitan de encima porque no sería plan que cada cierto tiempo tuviera que cortarle el pescuezo a otro de otra aldea y que como poseído por un ser superior tuviera que ir en taparrabos corriendo de casa en casa con mi trofeo agarrado por los pelos, pero que si hay que hacerlo se hace, que yo soy muy respetuosos con las creencias, que una cosa no quita otra; vamos, será por tradiciones…

Pero los indios, o por lo menos los de la tribu sioux, siguen unas costumbres ancestrales que en la actualidad aún mantienen y que yo, mira por donde, pues para no hacerles un feo, verdad, pues también las sigo y todas las que me tocan se celebran el mismo día, el 1 de enero. ¿Que cuáles son? Pues una de ellas es comer algo de carne, que no se sabe muy bien qué origen tiene esto.

Al parecer, como cazadores que eran, pues ese día comenzaban el año comiendo carne para que hubiera siempre piezas cerca y no comer plantas o tener que desplazarse; o sea, sería más o menos como eso de «¿A dónde va la gente? a donde va Vicente»; pero al cambio, en sioux, sería «¿A dónde fuimos onte (ayer) a donde fue el bisonte». Y ¡¡¡ ale !!!, Mujer del Viento y Niñas de Cabeza Alada arrear con todo que hay que ir detrás del animal ese de los bemoles que ya no queda insecto ni setas que llevarse a la boca y que las gambas al ajillo se descubrirán dentro de unos siglos. Así que yo, el 1 de enero, como un poco de carne, una loncha de jamón, por ejemplo, y primer rito cumplido.

El segundo es que, según las creencias sioux, da mal agüero que empiece el año entrando en la tipi (tienda) una mujer. Entonces, como es preferible que lo haga un hombre… pues salgo de casa, estoy unos segundos fuera, y cuando estoy helado llamo a la puerta, me abren y entro (por lo menos por ahora me dejan entrar) ya veremos este año. Y esta tradición, según hablé con el padre de la sioux, podría tener dos explicaciones. Una sería que si entra una mujer, como ella no era cazadora, pues qué mala suerte, una boca más a dar de comer, mientras que si lo hacía un hombre cabían dos posibilidades. Que se quedara y alimentara a los de la tienda, pues es él era el cazador (vamos esta no se la cree ni Jerónimo); y la más verosímil es que entrara, tuviera una noche loca de desenfreno y con suerte, de esa aventura salvaje, naciera un varón (un cazador), ésta parece más creíble porque, la verdad, no me imagino al nieto de Toro Sentado entrado en una tipi diciendo: «Perdonen ustedes, ¿tienen hambre?. Pues ahora mismo vengo con un cabritillo», pues como que no. Más bien me imagino al nietísimo entrando a sacho en la tipi, vistazo alrededor y aquí te pilló y aquí te mato ¿verdad?

Y por último, todo el día 1 de enero no puedes lavarte el pelo, y esta tradición sí se sabe porque es, y se debe a que los sioux creen que si el primer día del año te lavas la cabellera es como quitar (lavar) a alguien de tu vida, que una persona va a morir. Así que el día 1 suelo llegar al periódico con el pelo como una escarola y como soy un poco despistado, a lo mejor también el día 2 y el 3, con lo cual hace mogollón de años que nadie la patea en la familia sioux que me tocó porque incluso da el día 5 y sigo sin lavármela y hasta he pensado estar uno o dos meses, si es por ellos….

Pero los sioux tienen otras costumbres, como es que a un bebé, durante su primer año de vida, para que crezca fuerte, no se le corte el pelo, ni un rizo; vamos, antes ponerle gomina, pero esto a mí, con 51 tacos que tengo, pues ya como que no me coge que sino… Y así, queridos españoles (porque estoy convencido, aunque no lo digo, que hago el indio), es como yo paso desde hace unos cinco años los primeros minutos del Año Nuevo. Mientras tu te tomas las uvas, te pones hasta el gaznate de champagne, coges el corcho que lo has confundido con el turrón blando y luego llamas a alguien por teléfono para colapsar la línea; pues yo salgo de casa, me congelo, entro temblando, y me como una loncha de jamón para sí, para eso, para que haya bisontes. Joé es que estoy vivo de milagro, bisontes, bisontes… Dios, lo que se hace por amor.

PD.- Que tengáis UN BUEN AÑO 2010. Siempre vuestro amigo de mi-tu-nuestro-blog. Guisande

De verdad, esta casa es un misterio

Jueves, Diciembre 24th, 2009

(Cosas que pasan al cambiar de un día para otro de la ciudad al campo sin tener ni idea)

Desde que llegó el invierno, mi casa más que un hogar es un misterio, un enigma, un expediente X cuando X tiende a cero, a cero grados centígrados, me refiero. Esta es la primera vez que vivimos todo el año en la aldea y desde que llegaron estas temperaturas gélidas, la frase más repetida es: «Yo creo que el viento entra por aquí». Pero si los muros tienen un grosor de más de medio metro y teóricamente la casa está bien aislada… ¿cómo es posible que entre el frío…? Y entonces, cuando alguien dice esa frasecilla, allá voy yo en plan expedicionario, cigarrillo en la boca, calada que te crió, bocanada de humo hacia el lugar de la supuesta fuga/entrada y… na. Y así cada cierto tiempo, aunque a este paso no va hacer falta fumar que con el vaho, pues como que igual ¿verdad?.

Y claro, como no es cuestión de morir en el intento, así a lo tonto ya hemos quemado 3 toneladas de madera, que esto parece los Altos Hornos de Vizcaya en su mejor época y te lo juro que si esto continúa así, un día salgo de noche y prendo fuego a todas las arboledas que rodean mi casa, ni ecologismo ni leches, me encierro y hasta que dore no salgo porque, claro, como en el microondas no entro…

¿Y cuál es la conversación estos días en casa? Pues la de: «¿Y tu crees que estaremos así hasta marzo?», y yo para animar digo: «Que va, esto es pasajero», y ella insiste «¿seguro?»; y vamos, como si hubiera nacido aquí al lado, bajo un pinar, con un aplomo que hasta yo mismo me sorprendo digo: «¿Esto?, na, unos días». Y mientras lo digo voy echando cuentas, 24 de diciembre hasta el 10 o 12 de marzo quedan…. y a mí no me extrañaría que un día me dé un ataque de sinceridad y en esta casa haya una desbanda en plan salvaje, que cada uno salga corriendo con lo puesto y que los vecinos flipen por colores viendo la huida en masa.

Porque… ¿quién habló del calentamiento global, hombre, quién habló o, mejor dicho, dónde está el calentamiento ese, que hago un traslado ya? Pero si yo cuando voy a un bar en Oza dos Ríos y me preguntan: «¿Quiere algo?» hasta estoy por decir… «sí hombre, deme usted un buen par de bofetadas, que voy pacasa»..

Y en tanto pasa el tiempo surgen conversaciones así, en plan indirecta de «pues vi unos guantes…», «¿te acuerdas de aquella bufanda…», vamos como si hubiera sido tenor y actuara en la Scala de Milán, o «¿tomamos un cafetito en Juanito…?» (el bar nuevo, que casi puedes andar en mangas de camisa).

Pues mientras sucede todo esto, Luis de Vilachá, el superalbañil de la zona que lo mismo pone un ladrillo que arregla una tele que te pone un tejado o te hace un pozo, te destroza cuando llega de visita y nos encuentra a todos como conejos alrededor del fuego y dice a grito pelado: «¡¡¡¡ Ay miña madriña ¿pasades frío?, frío era antes !!!!». Y tu te dices ¿antes, antes de qué, del Big Ben, de la desaparición de los dinosaurios…? y por momentos pienso si estamos en peligro de extinción y si alguien se apiadaría de nosotros si coloco una pancarta en toda la fachada de la casa que diga: «¡¡¡ Salvad a los guisandiños !!! Greenpeace» ¿Funcionaría?, lo bemoles

Porque no me dedico al tráfico de órganos, que sino…

Lunes, Diciembre 21st, 2009

Siempre que Christopher (10 años) y Noe (9) van a Francia a ver a su padre, siempre, o casi siempre, ocurre algo con los papeles o los apellidos. Entre que mi mujer Veneatra es india nativa americana; uno de sus hijos, Christopher, es franco-americano; el otro, Noe, francés, y yo gallego… que la verdad, y estoy contigo, también podría haber conocido a una de Vilagarcía, por ejemplo; bueno, pues eso, algo siempre ocurre.

Así que hace unos días, el pasado sábado, pasó lo que tenía que pasar. ¿Y qué pasó?, pues los niños siempre han viajado en avión con sus documentos nacionales de identidad; pero ahora, por lo visto, aunque diría más bien por lo vivido, tienen que sacar el pasaporte. Así que al embarcarlos para París no les dejaban porque no lo tenían, pero una chica de Iberia dijo que en la oficina del Cuerpo Nacional de Policía nos extenderían una autorización y problema resuelto.

¿Y qué puede ocurrir en una oficina del Cuerpo Nacional de Policía? Pues el 99,9% de las veces tratan de resolverte el problema, pero puedes dar con uno, que es 1 entre 1.000.000 que sea un poco inútil; pues nosotros dimos no con el 1 entre 1.000.000 sino con el 1 entre 100000000000000000000000000000 (y ponle tú los ceros que quieras que yo me canso). ¿Cuál era el problema del agente que nos atendió a las 13 horas del sábado, que era el que estaba de guardia?. Vamos a ver, la Psiquiatría aún no está tan adelantada, pero a todo se llegará ya que después de que Veneatra mostrara su pasaporte y los DNI de los niños, haciendo hincapié en que tenían los mismos apellidos, la pregunta del agente lo superó todo cuando en plan chuletilla exclamó: «¿Y cómo sé yo que usted es su madre?».

Hombre, yo estuve por invitarle a pasar las navidades a casa para comprobarlo, desangrarlos allí mismo y hacer una prueba de ADN, pero que como el avión salía dentro de media hora, pues que con los documentos que tenía en su poder… Entonces comenzó un episodio surrealista. Para afianzar más que Veneatra era su madre le mostramos las tarjetas sanitarias de los tres, en las que viene el apellido, Paynther, que en Galicia hay miles, como todo el mundo sabe. Pues ni así: «Porque yo no sé si es su madre». Y en tanto el agente decía que no había suficientes pruebas, Noé, con 9 años, decía: «¡¡¡ claro que es mi madre !!!». Y Christopher, con 10, trataba de explicarle: «Se lo juro que es mi madre, que vamos a ver mi padre».

Entonces Veneatra mentó lo peor que podía mentar a este percebe: «Es que no sabíamos que se necesitaba pasaporte». Y ahí el listillo soltó su parrafada: «Según el artículo 1 el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento». Y mientras lo recitaba yo pensaba el artículo 1 de qué, de la Conferencia Episcopal, de Frutería Lillo, Transportes Gelmirez… porque del Código Civil no, que es el 6.1, pero este pensamiento fue fugaz, fugacísimo, casi imperceptible por la Nasa, porque lo que realmente pensaba era: «Pero Dios, quién es este túzaro y quién es el túzaro que ha puesto a este túzaro para atender al público».

Y así, de túzaro en túzaro en la salita/oficina ya llevábamos media hora, los niños manchados de chocolate, Veneatra regañándoles (que para ser traficantes éramos correctos de carallo), Noe preguntado que «¿por qué dice ese señor que no eres mi madre?», Christopher asegurando que «vamos a perder el avión» (animando, claro) y el agente haciendo llamadas porque le dije que quería hablar con un superior, pero con un superior un poquito más que él, no mucho, porque el superior superior; o sea, Dios, ni a este tío sería capaz de arreglarlo.

Y en tanto no contestaba el superior, pues unas preguntas muy normales: «¿Tienen ahí el Libro de Familia?», y te daba ganas decir: «Naturalmente, cómo no lo vamos a tener, si es con lo primero que salimos de casa y también tenemos la partida de nacimiento y al médico que atendió al parto…». Y en medio de este lío que yo flipaba, Veneatra le dice al elemento que nos tocó en suerte: «¿Y dónde podemos saber las nuevas normas?». Y el agente, muy en su papel, responde: «En el Boletín Oficial del Estado, en el BOE». Y te lo juro que yo ya esperaba de todo, pero no que mi mujer dijera tan feliz: «Pues podemos suscribirnos». ¿Suscribirnos al BOE, pero hay algún imbécil en España que se suscriba al BOE, pero qué creerá que es el BOE, una revista del corazón, un compendio de National Geographic… el BOE?.

De verdad que todo me superaba, porque claro, no estábamos en el macroaeropuerto de Pekín, con dos niños chinitos, careto aplastado, vista extraviada y sin saber ni mu de español. Ni en Etiopía, con dos negritos de pelo rizado y ojos oscuros como el carbón hablando solamente entre ellos el huluhulumagalú… no, estábamos en el aeropuerto de Alvedro, en A Coruña (Galicia, España) con dos niños de 9 y 10 años; rubios como su madre, con ojos azules como su madre, altos como su madre y hablando francés como su madre. Que vamos, podía servirle de pista… pues no porque mientras hacía llamadas y más llamadas comentaba: «Es que hoy en día, con los menores…», en tanto yo pensaba «pues para lo que te sirvió a ti crecer… », a la vez que le decía: «Pero agente, si llevamos casi 45 minutos, tiene los documentos, coinciden los apellidos del DNI, de las tarjetas sanitarias… ¿Cómo no van a ser su hijos? y mi DNI dice donde vivo y si es necesario me hago respon….»

Y cuando contactó con el superior la explicación fue tan increíble que me dije: «No es que los niños no se vayan a Francia, es que de aquí no salimos nadie. Ellos directos a una familia de acogida y mi mujer y yo al trullo e incomunicados», porque el agente, en vez de explicar más o menos lo que sucedía, dijo, como si en vez de personas estuviera vendiendo aceite a granel: «Hay aquí una norteamericana, un español, un niño franco-americano y otro francés que no tienen pasaporte y los niños van solos a París».

Y mientras explicaba esto cavilaba, pero pensará este tío que me dedico al tráfico de niños…. a la vez que me decía, pena que no me dedicara al de órganos, que iba al coche y del maletero sacaba un cerebro normal, de tipo medio/bajo, y se lo trasplantaba a este inútil. Si, los niños salieron para París, gracias a que el avión traía retraso, yo estuve alucinado y riendo después un rato largo ¿y el agente?. Dios, ni me lo mentes.

AMIGOS DEL BLOG

Nuestro amigo y colega de mi-tu-nuestro blog Alfonso Hermida, presentador de la TVG, actuará este domingo, (27 de diciembre) en el IX Certame de Teatro Enxebre de O Grove (Galicia, España) con la compañía de teatro Axóuxere (Oleiros) en la que representará la obra A gata sobre o tellado de zinc quente , de Tennesse Wiliams

Menos mal que es el deshielo

Viernes, Diciembre 18th, 2009

No entiendo por qué hay tanta preocupación con el medio ambiente, la verdad que no lo entiendo porque gracias a Dios, dentro del caos estamos de suerte, pero de una suerte infinita. Yo no sé tú, pero a mí, desde que hace unos años los científicos han hablado del deshielo me ha entrado una tranquilidad, una paz interior y un sosiego que no te lo puedes imaginar.

No creas que lo digo porque si sube el mar tropecientos metros a mí no me pilla porque vivo a unos 30 kilómetros de la costa y en todo caso tendría una casa en primera línea de playa, no. A mí me ha entrado una gran tranquilidad porque no hay nada peor que la violencia y además ¿qué es el deshielo, hombre, un poquito de agua más, cuando ya tres cuartas parte el globo es H20? Bobadas.

Con el cambio climático, que es un descontrol, podrían pasar miles de cosas; por ejemplo, un frío inmenso que te quedaras sin boca de tanto casteñatear los dientes, una noche que durara 4 meses, escaso oxígeno o, lo que sería peor, que en vez de que subiera el mar que bajara, pero que bajara no un metro con treinta centímetros y dos decímetros y un milímetro (que estos tipos lo miden todo)…. no, sino veinte o cuarenta metros.

Pero gracias a Dios, de entre todos los cataclismos posibles nos toca el deshielo y mientras suba el mar con el agua de los polos o con botellas de Lanjarón… nada, pero si bajara, ¡¡¡ ay neniño… !!! aquí hay tiros, te lo digo yo que conozco al personal, que cuando no se está preparado para determinadas sorpresas… Porque ¿qué creesque pasaría si descendiera el mar, yo que sé, pongamos 25 metros? Pues qué iba a pasar… pues que iban a aparecer todos los desaparecidos de las últimas décadas. Nada de eso de «Toñito se fue y no volvió»; no, a Toñito lo metieron en un coche y ahí lo tienes, junto a esa roca con percebes y aún con el cigarrillo en la boca.

Y así, como él aparecería Josito chupando el último camarón que tomó en su vida; Leliño agarrado a la Play Station y a Pascual y Aurora, que se creyó que se habían fugado a México tras un romance oculto; sí, hombre, fugado, y ese cuchillo en el intercostal junto al billete de avión…; vamos que en todo habitáculo de 70 por 1,80 centímetros te encontrarías un Toñito o un Josito de la vida. Unos agarrados a una copa de güisqui, otros dándose un beso, algunos….

Por eso no entiendo lo que pasa porque a mí el deshielo me da tranquilidad, nos evitamos mosqueos en los pueblos costeros, investigaciones criminales, miradas con recelos e incluso, en situaciones extremas, algún tiro que otro entre familias y vecinos. Y, sí, la verdad, para qué negarlo, si va a ocurrir lo que dicen que va a ocurrir y no hay remedio y sube el mar…. pues qué quieres que te diga, estar en primera línea de playa tampoco está tan mal ¿no?. Bendito deshielo.

AMIGOS DEL BLOG

Nuestro colega Alfredo Pardo Hermida ha sido seleccionado por el Ateneo ferrolano por su cortometraje O LABERINTO ARIO, que se proyecta el 21 (lunes) a partir de las 19 horas en el citado centro cultural.

Un post a tu servicio

Jueves, Diciembre 17th, 2009

Este post es para dar y pedir todo tipo de cosas. TODO GRATIS NO INTERCAMBIOS

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NECESITO ROPA (LUGO), para un bebé varón de 1 año. Alfreramelo@oialu.otrs

DOY JUGUETES (VIGO), para niñas de 7 años. astronomo32@gafas.nes corre

Para poner la negrita ver este enlacehttp://img710.imageshack.us/img710/5584/negrita.jpg?

«No es por sintetizar, es que no sé más»

Miércoles, Diciembre 16th, 2009

La ponencia, ¿que cómo fue? Pues minutos antes de que subiera al estrado ante unas cien personas estaba bastante nervioso, taquicárdico diría yo. De verdad que no sé como sube el colesterol; pero cómo el estómago llega hasta el pelo te hace un flequillo o la raya al medio, te saluda y te dice «Hola duodeno» y vuelve a su lugar, sí, lo viví.

¿Sabes esas tomas televisivas de la entrega de los Oscar en las que se ven a los candidatos con sus respectivas mujeres que le aprietan la mano y están en tensión?; pues yo peor porque el tío ese, que además es actor, va al escenario, le dan una estatuilla, dice no sé que del grupo, de sus compañeros, un saludo a su madre Rosanne Donowan, que vive en Chicago Distrit 1.525 y se va; pero yo tenía que hablar, sí hablar, y lo peor es que pensaba que eran 20 minutos y al llegar me entero que eran ¡¡¡¡ 30 !!!!.

Por eso, cuando iba por el 17, que más que una ponencia parecía una contrarreloj, tenía tres opciones: Hablar del futuro de la Red y cómo saben los mejillones en salsa verde, fugarme o sentenciar; y así fue, dicho y hecho; tras contarles unas anécdotas (sobre jueces y magistrados) les espeté: «No es por sintetizar, es que no sé mas», lo que provocó alguna carcajada para luego seguir con un turno de preguntas.

¿Y de que hablé? Pues como me había presentado diciendo que no sabía muy bien qué hacía sobre la tarima, y que lo normal era que ellos estuvieran aquí porque dominaban el tema y que yo fuera el público, para aprender…. sin el más mínimo rubor les dije que de la Blogosfera… «ni Ikea y tanto es así –continué- que en el programa que tenéis en las manos dice que entre los asistente se sorteará un notebook, y al leerlo lo primero que pensé fue “cómo se pasan en Lugo que sortean book de cerveza”, aunque después me enteré -dije- que se trataba de un ordenador».

Y claro, cuando uno empieza así una ponencia, con la nulidad por bandera, el absurdo por mástil, y la estupidez por patria, puede pasar de todo; que conectes con el público o que la organización te desconecte el micro y te diga: «Pero hombre, que usted sepa poco, vale; pero decirlo….», pero como el personal se lo tomó a bien, seguí hablando (la parte seria viene en este enlace http://www.lavozdegalicia.es/lugo/2009/12/12/0003_8165857.htm). ¿Que si lo hice bien? Para la sioux, very wonderful (maravilloso), pero claro hay que entenderla porque es mi mujer; para Gelito mi vecino (si estuviera) cajo en ros o bordaches que nin diola; y en mi opinión, digamos que salí airoso del trance porque la verdad, esto de hablar en público es la reoca y más cuando encadenas bobada tras bobada hasta el infinito total.

Pero como toda conferencia tiene una liturgia, en mi caso la viví intensamente. El presentador habla de las cualidades del siguiente ponente (o sea yo) y cuando va a pronunciar tu nombre te dices: «Por Dios, a ver si se equivoca, dice otro, sale otro tío y me dan unos minutos más de vida»; pero como no se confunde, porque el presentador es muy listo, pero que mucho y nunca falla, entonces anuncia tu nombre. Y te lo juro que lo hace con una solemnidad que hasta crees que te están bautizando de nuevo porque lo oyes como con eco, del más allá ¡¡¡¡¡ Mamanuueeelll Guiguiiissaannddeeee !!!!!. Y estando flipao te da ganas de decir acongojado refugiado en tu asiento: «Sísísí, soyyoyoyo, quequepapapasa».

Y como un corderillo vas despacito, casi contando los pasos (yo dí cuatro) hasta el micro. Y en tanto das los pasitos…. en medio de un silencio que no se mueve ni una mosca, todos te miran, sacas un papelillo temblando y ves como la hoja con cinco ideas escritas se balancea…. Pero no es el viento, no, son tus pulsaciones, que van a 170, y si dices «a» hasta parece que todo el edificio va retumbar.

Entonces, ya frente a los micros y los fotógrafos haciéndote instantáneas miras al público, ellos te miran, tú los miras otra vez, te vuelven a mirar y….¡¡¡¡¡ noooooooo hay que hablar !!!!!!! Y entonces empiezas y ahí, chaval, la suerte está echada: fracasas o triunfas. Y cuando acabas, como que notas una tranquilidad física, espiritual, mental…. como si en vez de ir Lugo hubieras ido al Tibet, y una ganas inmensas de ir a un sillón y echarte una siesta hasta agosto mientras piensas: «Very wonderful… airoso… cajo en ros…. que nin diola… otra de estas y me matan, lo sé fijo».

AGRADECIMIENTOS: Debo dar las gracias a la organización, a la concejala de Asuntos Generales del Ayuntamiento de Lugo, Luisa Zarzuela, que me invitó, así como a todos los ponentes por su compañerismo y ánimo: Raúl Ordóñez, Javier Pedreira, Rodolfo Abella, Conrado Xalaberder y José Cora. A Miguel Cabana, delegado de La Voz de Galicia en Lugo por el despliegue informativo. Y siempre a Nacho de La fuente,de La Huella digital, compañero y amigo que siempre me ha ayudado a dar a conocer este blog. Gracias, de verdad.

Contra la competencia desleal: Reyes sí, Noel no

Lunes, Diciembre 14th, 2009

Gracias a mi amigo y gran dibujante Juárez por plasmar esta estupidez que se me ocurrió. ¡¡¡¡¡¡¡ FELIZ NAVIDAD !!!!!!!!
reyes12

No creo que llegue al día 11, la ponencia me mata

Miércoles, Diciembre 9th, 2009

De verdad, yo ya aviso a los organizadores de la jornada sobre redes sociales que se celebran el día 11 en Lugo (http://lugoblog.com/2009/12/04/xornadas-de-redes-sociais-e-blogs-en-lugo/) y a la simpática concejala del Ayuntamiento, Luisa Zarzuela, que me invitó al evento como ponente, pero a este paso no creo que llegue al día 11: la ponencia me mata, aunque realmente quienes me matan la verdad son mis vecinos; pero me matan de amor, de cariño, de afecto… lo que queráis, pero me matan.

El asunto es que la ponencia que tengo que presentar el día 11; o sea dentro de dos días, dura 20 minutos y, entonces (aunque soy muy de improvisar, así me va, claro) hay que prepararla algo, por lo menos aunque solo sea esa frasecilla de: «Se abre el turno de preguntas», si te da tiempo a responder alguna antes de que los organizadores te miren fijamente a los ojos y se pregunten entre ellos: «¿Pero quién diablos es el imbécil este que hemos traído?»

Pues el caso es que para ensayar coges de móvil, vas al cronómetro y después de tocar sabe dios qué otros botones (así me llegan las facturas que me llegan), lo pones a cero y entonces empiezas a hablar y miras cómo vas de tiempo y los temas que vas tratando. Bien, pues como tienes que hablar por narices, con un frío que se me congelaban las palabras salía de casa para no marear a la familia, y superhiperabrigado y con las manos en los bolsillos me dadaba una vuelta por la finca mientras hablaba y miraba de reojo el crono. Un placer, vamos, que más que en la aldea, con el frío que papaba, por momentos pensaba que estaba en el campo base de Al filo de lo imposible escalando un 8.000.

Pues iba yo por el campo tan tranquilo, raja que te raja, cuando a lo lejos, (mejor dicho en lontananza, que suena más a campo) veo que se acerca un vecino. Como venía por mi finca supuse que quería hablar conmigo, y digo supuse porque aunque somos 11 habitantes no es la primera vez que veo pasar por mi tierra a media aldea como si fuera el desfile de las Fuerzas Armadas pero pertrechados con azadas, sachos y guadañas, como el ejército de Somalia pero sin atunes, igualito.

Total, que el buen hombre se acerca y me dice: «Jisande, ¿che pasa algo?». «No, ¿por qué?», respondí extrañado y sorprendido. «No, es que como vimos que hablabas solo… pois… ». Claro, en ese momento comprendí el cariño de mis convecinos, el afecto, a la vez que deduje por ese «como vimos», que además de amigo y vecino venía en calidad de portavoz de la aldea y preocupado por mi salud mental, que a estas alturas y con la única neurona que me queda ya no hay porqué preocuparse. Entonces le expliqué que no, que no me pasaba nada, que me encontraba perfectamente, muy bien, y aquí amigos…… aquí, y perdón, que sabéis que no me gusta decir tacos, pero es que no encuentro otra palabra, la cagué.

¿Por qué diría yo ponencia, hombre, por qué diría yo ponencia? Y aunque expliqué todo lo que pude, al final, para resumir, dije más o menos, como si fuera el Apóstol Santiago: «Voy a Lugo a hablar a las gentes»: Sí, así, con dos bemoles, «a las gentes», como si fuera a predicar el Evangelio de la Red según San Geoogle. Y en esas estaba cuando se acercó Gelito (mi vecino que lo mide todo en cajoenros), y al explicarle que iba a ir a la capital lucense a hablar y que estaba practicando lo que iba a decir, Gelito, que yo no sé lo que tiene en el cerebro, pero me supera en clarividencia y sensatez, me dice un poco intrigado: «¿Y para hablar tienes que practicar?». «Hombre, para hablar, exactamente para hablar… no», pensaba, «pero para exponer un tema…».

Y en este pensamiento me hallaba sumido cuando Gelito añadió: «Bo, pues si ya sabes lo que tienes que decir… xa está ¿non?. Lo dices y se acabou». Y con las manos en los bolsillos, una gorra de Pinturas Hnos Mourelle en la cabeza y echándose un poco hacia atrás, Gelito abrió los ojos como esperando una respuesta. Y en tanto aguardaba, en milésimas de segundos yo cerré los míos, apagué instintivamente el crono, y pensé: «Otra situación como esta, otra como esta, y cajoenros que no llego al día 11, no llego, es que no llego».

Mi-tu-nuestro blog: Una de autobombo

Lunes, Diciembre 7th, 2009

Pues si no me ocurre no me lo creo; pero me ocurrió y tampoco lo creo, aunque me quedan unos días para creérmelo, con lo que al final me lo creeré, eso creo. Ya sé que la gente suele decir: «Son cosas de la Red, del Internete, de la Blogosfera , de la… ». De los bemoles, será para ti, pero para mí… pues no.

¿Que qué pasó, que cuál fue el acontecimiento, el suceso, porque más que nada ha sido un suceso?. Pues estaba en el periódico sobre las siete de la tarde del pasado miércoles cuando recibo una llamada de la concejala de Asuntos Xerais del Ayuntamiento de Lugo, Luisa Zarzuela, y tras preguntar por mí y presentarse me dice que le gustaría que participara en unas jornadas sobre redes sociales que se van a celebrar en esa ciudad el día 11 http://lugoblog.com/2009/12/04/xornadas-de-redes-sociais-e-blogs-en-lugo/. Y claro, uno que es muy noble, responde: «¿Pero está usted segura que quiere hablar conmigo, con Manuel Guisande?». La verdad que le iba a preguntar si estaba en sus cabales y cómo la política destroza tanto el cerebro… pero me corté, aunque al final lo entendí.

Y mientras cavilaba en eso, en la jornada internáutica, pensaba que la única red que realmente conocía, pero red-red, era cuando vivía en Redondela y los marineros sí que se lo curraban con la malla y el peixe para luego pegarse unos lingotazos de vino tinto con arenques que no veas.

Era una mezcla de suavidad y bestialidad porque envolvían el arenque en un papel de estraza, con una delicadeza que ya quisiera cualquier artesano de Lladró, y después, una vez colocado el pescado sobre aquellos mostradores de mármol que había en aquellos bares de la época, pegarle un puñetazo en plan tute: ¡¡¡¡¡¡ Las cuarenta !!!!, que cuando lo hacían, a ellos no, pero a mí sí que me dolía los nudillos y mientras volvían a repartir las cartas, yo estaba por vender los nudillos, vestidos o desnudillos, pero venderlos que era un dolor… no se si físico o psíquico, pero un dolor

Tras explicarle a la concejala que de redes sabe más mi mujer, que me atrapó (vamos, fijo) más que insinuarle le fui tan sincero que le dije: «Mire, yo de verdad de esto de la Blogosfera sé tanto como que hasta hace poco pensaba que en vez de ser Blogosfera era Globosfera, creyendo que era Globosfera porque venía de la palabra globo, de globo terráqueo; que yo me he quedado en la época de la pila y que esto del blog lo he cogido…. pues por los pelos».

Y claro, sé que ella con todo su buen corazón, sin darse cuenta, para ponerlo más fácil comentó: «Es una jornada en la que participan varios de los blogueros más importantes de España como Javier Pedreira(microsiervos.com) o Raul Ordóñez (bitacoras.com)…».

Y en tanto explicaba esto la simpática edil, a mí mismo me decía: Y de qué hablo yo; de cómo se cogen los percebes en Corme, de la oreja de mar en Ferrol, o tal vez de algo del interior como el futuro del pimiento en padrón y su interrelación con los post, que ahí, mira por donde, si se trata de algo futurista pues aún puedo defenderme porque como nadie sabe lo que va a pasar…. porque a ver quién es el listillo (y en esto sí que me crezco) que me niega que a lo mejor un día no abres una web dedicada al pimiento y no solo la página huele a pimiento, sino que aparecen diversas variedades en la pantalla y según las chupes notas si pican más o menos, como no se sabe lo que va a ocurrir…… Y como del pimiento, puedo hablar del ajo o de la cebolla, pero de la Red, de la Blogosfera, del iPhone o el twitter ese…

En fin, que estaba oyendo a Luisa Zarzuela (no sé preocupe, que ya verá como rajo el día 11, que dejo el pabellón gallego alto) cuando ya por curiosidad le pregunto: «¿Y por qué yo?». Y entonces me explicó que le habían dicho que existía un blog, Al fondo a la derecha, muy diferente, muy peculiar. Aquí viene el autobombo, que todo es de cosecha propia, que no copia ni pega cosas de otros blogs, que está teniendo un gran éxito, que es muy especial, único, increíble, genial, maravilloso y que la persona que lo hace tiene varios premios de teatro, poesía humor, vamos un crack y… clinclincotoclok cotoplof tingtingflosplosf chacachacaflossssssssssssssssssssssssss. Lo sabía, el autobombo siempre te termina estallando.

Pd.- La ponencia se titula Enredarse en la Red del humor, a las 17.20 horas. Centro de Innovación Tecnológica, en Lugo. Gracias a todos los que me leéis, sin vosotros esta agradable noticia sería imposible y… Luisiña, tú, tranqui.

Me confundí, quiero ser perro guía

Jueves, Diciembre 3rd, 2009

Lo siento, me confundí, decididamente quiero ser perro guía. Ni guardia civil de Tráfico, ni ingeniero, ni periodista, ni inventor, ni albañil, ni fontanero, ni dentista ni antenista ni tenista. Un perrillo, y me da lo mismo la raza o hasta si me falta una oreja; pero eso sí, con un letrerazo bien colgado del cuello y que ponga en todos los idiomas posibles y bien clarito: «Perro Guía», con G de «Guay», y con P de «Paso, por favor». ¿Y por qué quiero ser perro guía? Pues tío, pues por eso, porque a un perro guía no hay quien le tose.

¿Quieres ir al teatro?, pues si es en Madrid y es un estreno vete pidiendo las entradas con un mes de antelación y termina untando a sabe dios quién; pero eres perro guía… y el mismo día de la representación vas a la puerta del teatro (para ti las taquillas no existen) y el personal al verte hace espacio para que pases. ¿Y qué es lo que piensan? Pues hasta en plan cariñoso dirán: «Míralo, buscando a su dueño, qué nobles son estos animales». ¿Nobles?, los bemoles, ni dueño, ni varita blanca esa de las narices, ni gafas oscuras ni historias, que no aguanto yo a nadie ni invidente ni vidente, evidentemente, como para llevarlo de un sitio a otro, que con guiarme a mí solo tengo y bastante.

Claro, entiendo que lo encuentres extraño, como yo, que al principio me decía de forma pensativa para mis adentros: «Perro guía, perro guía, perro guía…» y cuando de tanto repetirlo quise hablar y dije «guau»… a mí que me lo expliquen, pero te lo juro, fue como un milagro y todo un mundo apasionante se abrió ante mí.

Ya pueden discurrir lo que quieran e inventar lo que se les antoje que al final, como si nada (pero para ti que eres perro guía lo es todo) en el letrerito de las recomendaciones leerás esa frasecilla que dice: «Prohibido, excepto perros guías». Y como perro guía que eres, ¿sabes que puedes entrar hasta en una piscina cubierta, sin necesidad del gorrito ese de las narices, ni chancletas ni toalla?. ¿Sabes que si te da el punto te puedes tirar al agua calentita, y como mínimo lo que dicen de ti (que a la gente le encanta las heroicidades), «se tiró para salvar a su dueño». ¿Pero qué dueño, papón, si no había nadie; pero eres tú el dueño o estás ciego?.

¿Y si te ve una mujer en el parque? Va, entonces ya es la reoca porque hasta te dirán: «Pero qué mono es, es que es más guapo, más lindo….». «No diga bobadas señora y dame el froski de tu hija antes que te dé una dentellada y os guío a todos hasta el hospital».

Y claro, esto aquí, en España, que ya sabemos que no hay mucho, que hay lo que hay; o sea nada; pero en USA puedes entrar en la gala de los Oscar, ir a ver a Obama, ver la Superworld, a los Laikers, recorrer el país en tren, en avión, y sin pagar un euro. Ser perro guía, de cartelito en 20.000 idiomas y sin aguantar a nadie… sería mi mayor ilusión, la verdad, aunque es cierto que como siempre estaría en primera, pero en primerísima fila, nunca leería Al fondo a la derecha; pero bueno, para qué lo iba leer si soy quien lo escribo. ¿no?