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La entrevista, la obsesión y el ascensor

Escrito por Manuel Guisande
7 de octubre de 2009 a las 8:35h

Iba a decir a todos; pero a lo mejor no, a lo mejor solo es a mí, que llevo una vida de situaciones raras, extrañas y góticas que a veces pienso que es como una persecución. El caso es que, digamos más o menos, a todos nos ha ocurrido en alguna ocasión por la tarde o por la noche de un día cualquiera sientes que hay algo que te revoletea la mente, que no sabes muy bien qué es hasta que de repente te das cuenta que has hecho algo a muy, pero que muy primera hora de la mañana y en ese momento estabas tan sobao que no fuiste muy consciente de ello.

Algo así me ocurrió hace ya varios año en Vigo, cuando muy de mañana salí del piso de mi amigo Juan Casal, una décima planta en el centro de la ciudad olívica. Ya a última hora de la tarde sentí que algo había sucedido pero que no caía muy bien qué había sido. Iba caminando tranquilamente cuando de repente recordé que por la mañana, al salir de casa, había cogido el ascensor y que éste se había parado justo en el de abajo, que poco después continuó, que se volvió a parar en el siguiente y luego en otro más.

Entonces, sin poder contenerme, comencé a reírme solo por la calle. En efecto, el ascensor se había detenido tres veces. Primero en el piso de abajo, el 9, luego en el siguiente, el 8, y más tarde en otro, que inmediatamente supe cuál era. ¿Qué había ocurrido?, ¿qué era lo que a última hora de tarde me tenía en un sin vivir en mí y que me produjo tal explosión de carcajadas?.

La explicación era muy sencilla; pero solo la explicación, claro, y el asunto era que estaba tan obsesionado con hacer una entrevista a un personaje con el que había quedado tan primera hora de la mañana, que nada más entrar en el ascensor y ver los botones marqué el 986; o sea el prefijo de Vigo. No me volví loco, pero no me extrañaría que un día, como dice la policía: «Esto puede ser utilizado en contra suya».

PD.- ¿Y cuál fue tu mayor despiste?

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31 respuestas a “La entrevista, la obsesión y el ascensor”

  1. luis dice:

    Hola Manuel.
    Bueno, esos despistes son comunes (o eso quiero creer..) Una noche, después de salir del trabajo, cogí mi coche para dirigime a casa. Mas o menos a mitad del recorrido, hay una curva a mano derecha bastante cerrada. Pues ya me dirás en qué iba pensando yo, que señalicé con el intermitente que la estaba tomando… (poco se rieron de mi en casa cuando lo conté..)
    Un saludo!

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    Manuel Guisande Reply:

    Hola Luis: Si no me despito eres nuevo en el blog, pues bienvenido. La verdad es que hacemos cosas que nuestro inconsciente debe estar riéndose de nosotros todo el día. Menos mal que era a la derecha, que si es a la izquierda habría conductores que se pararían. Sí, a saber en lo que estabas pensando, casi es mejor, cuando ocurre algo así, no saberlo. Y la de cosas que haremos que no nos acordamos. Un abrazo y bienvenido

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  2. Paco Penas dice:

    Guisande “el despistado” publicada por Marcial Lafuente Estefanía.
    …me vas a perdonar la osadía, pero si que es verdad, tu cara me suena a despiste, jeje
    Ya somos dos, yo soy famoso por mis despistes.. un día me fuí a trabajar y como de costumbre cerré la puerta de la azotea, dejando encerrada a mi compañera tomando el sol desnuda y como no se atrevió llamar al salido del vecino, allí aguantó unas seis horas, sin comer, sin beber…
    Hace muchos años, en la Toja, después de una siesta, me levanté y me fuí a trabajar en mi día libre, empezaba a ser noche y los pajaritos me confundieron, me creía que iba a desayunos y estaban empezando a dar cenas.
    Pero tampoco todo iba ser malo, me di cuenta cuando una amiga me dijo “ese aire de despistado te hace mucho más interesante”
    ¡Vivir para ver, amigo MANUEL!

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    Manuel Guisande Reply:

    Hola Paco: No es que tenga cara de despistado, es que lo soy y mucho, si te contara mi mujer…. Pobre tu compañera y menos mal que sé que fue en Canarias, lo haces aquí o en Burgos y tendrías ya que irte buscando otra, si es que ya no estabas en prisión. Pero es cierto, ser despistado te hace ser interesante, pero lo malo es que como no te das cuenta, ya me dirá para qué vale tanto interesante de las narices. Un abrazo

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  3. Zaida dice:

    Hola Manuel, no me queda más remedio que incluírme en el club de los despistados, pienso que lo mío es grave pero me lo tomo con muchísimo humor.

    Ahora, a bote pronto, recuerdo un despiste antiguo, era la primera vez que conducía después de haber sacado el carnet y mi padre me había dejado su coche; por lo que fui a visitar a una amiga que tenía un karaoke en Juan Flórez, mientras cantaba y comentaba lo bién que se me había dado aparcar el coche y encontrar un aparcamiento sin difucultad alguna…. ¡¡¡la grúa me estaba llevando el coche de mi padre!!! (lo había aparcado en un garaje).
    Un saludo Manuel. 😉

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    Manuel Guisande Reply:

    Hola Zaida: Como creo que eres nueva en el blog, bienvenida y que disfrutes (si te gustan los artículo, claro) y de los amigos que escriben aquí, que a mí muchos me hacen sonreír. Seguro que ecnotraste aparcamiento rápido, vamos rapidísimo. Un beso

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  4. Virtu dice:

    Buenas! Pues creo que mi mayor despiste fue también con el coche.
    Mi super-coche recién comprado, zona de copas de Coruña.
    Antes de bajarme del coche me aseguré de guardar a buen recaudo la reluciente carátula extraíble del recién estrenado radio-casette. Supuestamente para que no me lo robaran. Hasta me tomé la molestia de echarle la bronca a mi medio limón por abrir la puerta antes de tiempo (alguien podría haberme visto). Después de cenar, y tomarme un par de copas con los amigos, vuelvo al coche. Otro coche que venía circulando, se para y me hace la consabida pregunta “¿Sales?” Afirmo con la cabeza y me pongo como loca a buscar la llave en mi bolso (que más que bolso parece un agujero negro) y nada, la llave que no aparece. Después de una eternidad y de vaciar todo el contenido del bolso encima del capó me doy cuenta de que la llave se encontraba ¡¡puesta en el contacto!!. ¡Menudo despiste! A lo largo de los años mi cuarto limón me lo recuerda una media de 40 veces al año…
    Bicos

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    Manuel Guisande Reply:

    Hola Virtu: Si te contara las veces que me dejo en el año las llaves en la puerta de la casa. Y una vez fui al cuarto de baño de noche para hacer aguas menores y me abrí los botones de la camisa. Un desastre

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  5. ANA dice:

    Como siempre, un gusto leerle, sr. Guisande!!

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    Manuel Guisande Reply:

    Hola Ana: Pero Aniña (¿Pero ónde está a niña?), no me llames señor Guisande, hombre, que no es que me hagas mayor, es que me hundes psicológicamente, con lo importante que es en mi trabajo NO estar cuerdo… no me hagas volver a la realidad. Lo interpretaré como un lapsus porque sé que tu intención era: “Petardo Guisande, muy bueno el artículo” ¿A que esto se parece más a lo que que querías decir? Si ya sabía yo que… un beso y gracias por tu comentario

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    ANA Reply:

    Joo Manoliño, yo era por no incordiar…. pero lo de petardo… tampoco es eso, hombre, Jajajaja.

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  6. emma dice:

    ah, despistes…yo no cuento nada, que me echan del trabajo…
    lA FAMA YA LA LLEVO PUESTA (menos mal que es un poco familiar, como las lumbalgias)
    Los últimos por la mañana.
    ah, pero dicen que ser despitados es de genios (cof, cof), y una vez, sería en plan mentira piadosa (aunque estaba escrito), leía que somos más fiables que los paranoicos que van fijándose en todo, por si la guerra nuclear, bacteriológica etc.A mi , por supuesto me encandiló la versión 🙂
    abrazos

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    Manuel Guisande Reply:

    Hola Emma: No, no es de genios, te lo dijo por experiencia, lo que produce es “genio” en las otras personas, y más si estás casado, que es una cosa muy distinta.. Si ser despistados fuera realmente de genios, yo estaba en la Nasa y en vez de teclear tantas letras en el ordenador, la única que pulsaría sería esa para mandar al Eidowen al espacio y que sea lo que Dios quiera que, como comprenderás, cuando están ya en la estratosfera, te importa un bledo y no van a bajar para protestar. Un beso y sé buena

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  7. puri dice:

    Lo prometido es deuda, como veo que me has echado mucho de menos, aquí estoy. No me va a dar tiempo a leer todo lo que tengo atrasado porque últimamente me confundía la izquierda con la derecha y siempre acababa al fondo a la izquierda en vez de “al fondo a la derecha” pero tras tu toque de atención he retomado el buen camino y aquí me tienes para contarte un pequeño despiste que tuve hace muchos años con los famosos radiocassettes extraibles de los coches que cuando los aparcabas para irte para casa te lo llevabas contigo debajo del brazo y al día siguiente lo volvías a introducir en el coche, lo malo fue una mañana que iba a tope de cosas en la mano y para poder abrir el coche puse la famosa radio encima del techo del automóvil entro, arranco y cuando ya llevaba dos kilómetros conduciendo voy a encender la radio y cual es mi sorpresa que no está en su sitio, pues si la había dejado en el techo del coche con la gran suerte que allí seguía cuando paré para mirar.

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    Manuel Guisande Reply:

    Hola Puri: Me alegro de tu reaparición, ya que es placer para mi tenerte otra vez. Encima de los coches hemos dejado de todo porque creemos por momentos que son como un aparador. Y tú porque conduces tranquila y de forma suave, por lo que dices, que me llega a pasar eso a m, en mis años díscolos. y seguro que en una curva el rediocasete entra por la ventana de un cuarto piso y me cargo a alguien. Fijo. Un gran beso.

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  8. Coherente dice:

    Pues yo soy la antítesis Guisande… lo que Boris Izaguirre llamaría “megasupercontroladora”. Una vez, calculé mal la ratio de consumo del coche pequeño (en parte, porque a veces lo cogía mi santo y me incrementada un poco) y en plena autovía se encendió la luz… agh! llegué a Culleredo Council (no tenía móvil) y llamé al santo por teléfono de cabina para pedirle que me trajese gasolina en un recipiente. ¿Qué le dijo el santo a la supermegacontroladora?: Venga ya! ¡estás de broma!. ¿Cómo que no tienes gasolina?… ¿tú sin gasolina?. I M P O S I B L E.

    Yo tenía tanta tanta tantísima vergüenza después de un matrimonio completo dando la brasa sobre lo malísimo que es apurar el fondito del depósito y él se lo pasó en grande ese día.
    Desde aquella vez, intento ser más respetuosa con los despistes, porque si algo hace mi santo es NUNCAJAMÁS sacarlo a relucir, lo cual me convierte en una mala pécora.

    Gracias Guisande, por hacerme reir y recordar el porqué del nombre de mi otra parte contratante.

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    Manuel Guisande Reply:

    Hola Cohenrente: Me superas, no dudo que seas coherente, yo a gracias dios soy incoherente. O me lo explicas mejor o… yo, lo siento, no doy más de sí, perdón, más bien de no… seguro. Lo siento, entre líneas no leo poque entre líneas nunca hubo nada. que si lo sé. Un beso y gracias por tu comentario

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  9. emma dice:

    Bueno, es que t’u tendrías que estar en la NASA (boh, es que estoy leyendo el submundo de Delillo – ya me decía un amigo yanky: no lo leas; lo ideal: lo leo)
    es todo broma, hombre.
    Ser despistado es una putada….claro que ya existe el refrán: “si non tes cabeciña, tes pernas…” o algo así.
    abrazos.

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    Manuel Guisande Reply:

    Hola Emma: Que va…, ser despistado es genial, sufres menos, que todos están a lo loro de todo y eso es fatal para el corazón, tanta intensidad. Vas despistado y vas con una suavidad…. me lo vas a deir a mí. Un beso

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  10. Anxo dice:

    Hola, Guisande:

    Una vez mi mujer estaba dando unas clases particulares a un niño de 10 años. El individuo en cuestión tenía una caligrafía bárbara. Pero no bárbara de muy buena, sino bárbara de los bárbaros. Vamos, que no la entendía ni su padre. Mi pobre mujer estaba cansada y pensó: “Como este chico siga escribiendo tan mal, nunca llegará a nada en la vida”. El problema es que lo dijo en alto, sin darse cuenta. Unos minutos más tarde, el bárbaro imberbe se volvió hacia ella y, apenado, le comentó: “¿De verdad no voy a ser nadie en la vida?”. Desde entonces mi mujer, cuando está cansada, hace ímprobos esfuerzos por no abrir la boca, y cuando va en tranvía y ve que hay gente que la mira raro, piensa: “¿Qué barbaridad habré dicho ahora?” 🙂

    Un abrazo

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    Manuel Guisande Reply:

    Hola Anxo: sí, un trauma como otro cualquiera. También mi abuela decía “que va ser de él” y acertó, tampoco ´sé que es de mí, lo intuyo, pero….. Un abrazo

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  11. salgarita dice:

    UF!!! La verdad es que yo no se si atreverme a contar alguno de mis despistes, porque de verdad que soy muy famosa por ellos (y no te creas que me enorgullece pero en fín…).
    Hemos pasado la noche entera durmiendo con las llaves puestas ¡¡por fuera de la casa!! (y lo peor es que nos ha pasado más de una vez)
    Casi siempre que salgo de casa tengo que volver porque me olvido algo: las llaves del coche, el móvil, los documentos que necesito precisamente esa mañana, ect… Cuando vamos a ver a mis suegros a Madrid, hacen porra entre todos a ver cuantas cosas nos olvidamos (y ninguno ha dicho “cero” nunca!!!!) Como puedes ver, además en eso mi marido es parecido así que somos una suma de despistes.
    En fín, que tema peliagudo que has tocado en mi familia. Podría hacer capítulos varios entre los despistes y las cosa que he perdido en mi vida (propias y ajenas!).
    Besos Guisande!

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    Manuel Guisande Reply:

    Hola Salgarita: Deberíamos de nacer con seis dedos y que uno de ellos fuera ya la llave. Pero para disimular, que ese dedo fuera el del pie, para que no se notara. Cuando eres despitado lo eres, qué le vas a hacer. No hay remedio. Y perdí tantas gafas que al final las compraba en los yipies y luego iba a una óptica a que me pusieran los cristales. Terminé comprando varias monturas, las tenían en la óptica y ya los llamaba por teléfono y le decía que me hiceran otras. Era una óptica que estaba en la calle Fernández-Latorre (A Coruña) y creo que se llamaba Lázaro. Hasta este punto llegué. Un beso

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  12. Antón dice:

    El que nunca haya sufrido un despiste que tire la primera piedra.

    Bajarse del R5 para ver un escaparate, dejarse las llaves dentro, domingo, diez de la noche, me esperan en el cuartel… desmonto el parabrisas para llegar a tiempo y evitarme el arresto, mecánico cordobés me lo monta al día siguiente, gracias de nuevo compañero, en los coches de ahora… ¡¡ni lo intenten!!

    Otra cosa típica son los paraguas, llenos están los paragüeros de paraguas al que su dueño dejo allí, lo que no entiendo es que en estos tiempos que corren alguien no haya creado la “Sociedad protectora de paraguas abandonados”

    Esto me lo contó un compañero. Entra al garaje, nota que algo cae por detrás del coche, se baja y ve “bajada” la bicicleta que traía en la baca.

    Saludos y gracias a Guisande por plantar (con sacho) la semilla de la risa y a los que escriben por abonarla.

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    Manuel Guisande Reply:

    Hola Antón: Nooooooooooooooooo, que no tiera la primera piedra que se la olvida, que tire la segunda. Seguro que es más fácil

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  13. Alfredo Pardo dice:

    O ler este artigo sobre certa obsesión e por medio un ascensor, lémbrome dunha película Holandesa ochententeira titulada “El Ascensor” onde o protagonista era este mecánico aparato dun edificio de Hamburgo. O ascensor tiña vida propia e a particularidade de ir matando grotescamente a tódolos seres que ían entrando níl. Unha especie metafórica de que estes aparatos, aparte de consumir electricidade en abundancia, non nos axudan a facer o sán deporte de subir escaleiras.
    Anédota cinematográfica aparte,é que a memoria xóganos labirínticos momentos- Din que co paso dos anos a memoria e os despistes aumentan. Será que aparte de subir sempre en ascensor non realizo ningunha ximnasia mental.
    Manuel queríache comentar outra cousa, pero non me lembro….

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    Manuel Guisande Reply:

    Hola Alfredo Pardo: Como creo que eres nuevo aquí en el blog (la verdad que mi cabeza no da para retener tantos nombres, que mi única neurona debe estar acabándose) te doy la bienvenida. Espero que disfrutes de los artículos y de los comentarios de los amigos que entran en este blog, que ya casi parecemos una familia porque empezamos a hablar del artículo y terminamos sabiendo que uno está casado, que el otro pronto va a tener un hijo o, mejor dicho, todos le animamos para que lo tenga… en fín como un patio de vecinos pero en bien. Lo de subir escaleras, pues está bien pero si tienes que hacerlo a un vigésimo piso…. ya es otro cantar. Y darle al ascensor hasta el 10 para subir otros tantos, cuando la gente lo sepa dirá “qué tio más raro”. Anda deja los ascensores donde están que cuando empecemos con el lumbago… ni te cuento. Un fuerte abrazo, gracias por tu comentario y espero que seas un amigo más.

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  14. Julius dice:

    A mi me pasó una vez bailando con mi suegra (eso es sacrificio) que le digo lo bien que lo habíamos pasado en nuestra boda (la de su hija y mia) y a continuación le pregunto todo inocente: “¿Habías venido tu?” No solo había venido, sino que era la madre de la novia, y ademas la madrina. Según lo estaba diciendo, me estaba oyendo y estaba diciendome “Tierra tragame. Menuda plancha”. Menos mal que se lo tomó en plan risa y se tuvo que sentar…

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    Manuel Guisande Reply:

    Hola Julius: esos son los nervios, el estrés o el escuatro; pero no me etxtraña que le preuntaras eso. Cuando me casé con la sioux, que antes de conocerla vivió en Francia 15 años, y como en casa hablamos sapnisfrench, cuando me dijo si la aceptaba dije “Oui”, y al momento me di cuenta y dije “Sí”. Y menos mal, que con los nervios pude decir “non” y no estoy aquí vivo. Un abrazo buen amigo.

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  15. Susana dice:

    Buenas, Guisande:
    Me encanta este blog y aqui dejo mi comentario aunque sea una entrada antigua. Es que me hizo mucha gracia.
    Yo soy despistada de las que no se enteran, y a primera hora más. Tal es así que dejo la taza de café preparada el el micro, pongo el despertador al lado, me levanto cuando suena con los ojos aún cerrados, le doy al botón y vuelvo a la cama porque soy de esas personas que siempre quieren 5 minutos más. Total, que un dia tras los 5 min. seguidos de otros 5, etc, cuando me levanté le volví a dar al micro porque pensé que el café ya estaría del todo frio por mi pereza. Cuando por fin abri la puerta a mi ansiada cafeína, resulta que no había nada y me quedé mirando el interior vacío pensando: ¿dónde está? Y es que la noche anterior me había dado pereza prepararlo, jajajaja
    De todas formas, he aprendido a no olvidarme de lo imprescindible ya que vivo en un 6º sin ascensor desde hace 5 años. El primer mes me olvidé dos veces las gafas y me dije:¡nunca más!

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    Manuel Guisande Reply:

    Hola Susana: Lo único bueno de los despistes es que sabes que estás vivo, pero también piensas para que para hacer las locuras que haces… ¿para qué estás vivo? En fin, sigue despistándote. Un beso

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