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Las flores y los franceses

Escrito por Manuel Guisande
3 de Junio de 2009 a las 13:11h

Comentaba recientemente en un artículo que los franceses son unos apasionados del queso, del sexo, del vino y del champagne; que visto así ya tienes para comer, beber y no pasar frío; que no es poco en esta época de crisis, pero me olvidaba de algo tan trascendente como son para ellos las flores.

Estoy convencido que en Francia las flores no surgen por generación espontánea como ocurre en cualquier otra parte del mundo: o sea que no hay una abejilla que llega aleteando a la flor y esparce el polen como el premio de la lotería, «muy repartido», no; en Francia, las flores estoy segurísimo que crecen por decreto ley o a escuadra, con regla y cartabón, sino no se explica cómo es posible que vayas por una carretera y una preciosa arboleda esté justo ahí, ni aquí ni allí, exactamente donde quedan mejor en el paisaje para que el turista se quede boquiabierto; ni que en una casita donde hay un jardincillo de cuatro metros cuadrados las flores estén tan alineadas que hasta los pétalos parece que piden permiso para moverse.

A mí, he confesar, al principio los jardincillos esos y las flores en las macetas en los pueblos colgadas en las farolas me gustaban, pero no crean que mucho, porque, sin ser flor, andaba con la mosca detrás de la oreja. Iba por una villa y decía: «Mira que bonito, que luz da al pueblo»; pero ya notaba yo que no lo decía muy convencido, prueba de ello es que esa fase enternecedora duró poco más de una semana. Al cabo de ese tiempo, cuando entraba en una casa y al pasar rozando un rosal el dueño me miraba con cierto aire de «no me la estropees», la verdad que me entraban unas tremendas ganas de coger un lanzallamas y cargarme toda la flora y fauna de esa maqueta verde que él consideraba «zona ajardinada».

Pero es que además, como la población gala está muy envejecida, pero sigue viva (que una cosa no tiene nada que ver con la otra, que lo digo por decir y nada más) tiene tiempo de sobra para pasarse hora y horas en el jardín y saber todo lo que crece en él; no como nosotros que decimos: jazmines, margaritas, amapolas «y esa que apareció ahí», como si «esa» fuera la alcahueta de la Botánica; pues ellos no, ellos, (si encuentran una que desconocen), serían capaces de organizar una reunión de vecinos para identificarla, cada uno llevaría alguno de los 1.400 álbumes que tienen en casa hasta que dieran con la familia de la susodicha flor hasta que al final uno diría: «Pues, señores, estamos ante una Astarácea». ¿Una Astaraqué?. Un cardo, hombre, un cardo y menos álbumes.

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6 respuestas a “Las flores y los franceses”

  1. Puri Sánchez dice:

    Pues mira, que yo pensaba que los que eran así con las flores eran los ingleses, a mí de vez en cuando un jardín bien cuidado queda bonito pero cuando ya es todo un país pienso que es que algo no marcha bien en la azotea, que se pasa en un segundo de alinear bien las flores a “alienar” bien a las personas y después ya se sabe lo que pasa surgen bonapartes por todas partes.

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    Manuel Guisande Reply:

    Hola Puri:
    Es que al final, en vez de naturaleza te parece todo un poco artificial, como de plástico, y lo terminas odiando. Gracias por tu comentario

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  2. Laura dice:

    Pues personalmente a mi me recuerdan a los alemanes y su fama de cabezas cuadradas leyendo esta descripcion…

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    Manuel Guisande Reply:

    Hola Laura:
    La comida francesa está bien, no hay ningún problema porque es una comida internacional, no como en Estados Unidos, que le ponen unas salsas que, personalmente, lo estropean todo. Lo malo es que comen a las 13 horas y si vas unos días no es fácil acostumbrarse. No son gente extrovertida y, desde que echamos a Napoleón no les caemos muy bien. Si preguntas a alguien por algo, mejor la gente joven porque como suelen elegir como segundo idioma el español, pues se empatan más. Otra cosa curiosa. Si das un beso en la mejilla, igual que nosotros ellos también dan dos. Pero tú, al darlo, primero en la mejilla izquierda y luego en la derecha. Nosotros, si te fijas lo hacemos al revés. No son cabezas cuadradas, pero no son la alegría de la huerta (toda Europa no lo es, que a las 20 horas ya están en casa); pero como en cualquier lugar del mundo sienpre hay sitios para divertirte. Que lo pases bien y ya me comentarás.

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  3. itzel dice:

    que hermoso pais es francia ojala algun dia pueda volver allá.

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    Manuel Guisande Reply:

    Hola Itzel: A mí, Francia…. pues hay de todo, pero esos jardincillos tan perfectos…. no los soporto. Bienvenido al Blog y un abrazo.

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