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Alicia

Lunes, abril 26th, 2010

Hoy he levantado la nariz de la página escrita y me he tropezado con la pequeña Alicia, que ha venido al mundo, llevando ya la contraria al coñazo infinito de los agoreros, en este 2010 de la crisis, sí, qué pasa, y encima el 23 de abril, sant Jordi, san Cervantes, san Shakespeare, el Día del Libro, qué agallas. Hoy he levantado la nariz de la página escrita y me he dado cuenta de que, como cuando nació su hermana, Rosalía, el asombro no acaba nunca. El resto, o sea, casi todo, son minucias.

2010

Jueves, diciembre 31st, 2009
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No me gustan los quejicas, más que nada porque creo que los lamentos no aportan nada. Son estériles. Así que no me quejo de este 2009 que agoniza y al que le caen palos hasta en el cielo del paladar. Qué culpa tendrá el dígito de las estupideces cometidas por un puñado de políticos, banqueros, economistas y especuladores. En fin. Tampoco tengo de qué quejarme. Entre otras cosas buenas que me pasaron a lo largo del 2009, gané un premio y publiqué mi primera novela: La noche de las palabras. Hubo algunos sinsabores, claro, pero es que la vida es así. Como dicen los sabios ancianos gallegos: Éche o que hai. Y a pedalear, que si no la bici se tumba.

Ahora llega el 2010. Qué mejor que este New Year’s Day de los U2 de 1983 para zambullirse en el nuevo año. Xacobeo, para más señas. Múltiplo de cinco. Me gustan el cinco y sus múltiplos. El 2000, por ejemplo. Ese año el Dépor ganó la Liga y yo aterricé en La Voz, donde encima me pagan por escribir y leer, que son dos de las cosas que más me gustan de este mundo. Un lustro después, en el 2005, nació la pequeña Rosalía, lo mejor que me ha sucedido hasta la fecha. Ese año también me pasé por el quirófano y la magia de la circulación extracorpórea, pero  todo salió bien, así que los recuerdos son duros, pero buenos a fin de cuentas. El 2010 también traerá su felicidad debajo del brazo. Pero ya hablaremos de eso en otro farrapo.

Ahora toca recibir a este 2010 recién desembalado, con todas las páginas todavía en blanco. Que el año nuevo traiga buenos vientos y mejores navegaciones para todos vosotros. Un fuerte (aunque sólo sea virtual) abrazo, amigos.

Cerrado por vacaciones

Lunes, septiembre 1st, 2008
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Al fin ha llegado. Es 1 de septiembre y en esta entrañable fecha de regresos, saludos, atascos y depresiones, el menda se pira de vacaciones. Por lo menos hasta el 15 estaré fuera de juego, porque entre la visita de rigor al cardiólogo (para comprobar si tengo la maquinaria en orden para soportar la tensión del reposo) y un viajecito al sur andaré un par de semanas desconectado, sin ordenador, ni móvil, ni nada que se pueda encender y apagar. Habrá que meter un libro en la mochila (al regreso ya os contaré cuál) y, por supuesto, el mítico emepetrés que nunca me deja (esto del MP3 ya parece el famoso reloj de Bruce Willis en Pulp Fiction, que sobrevivió a dos guerras mundiales y Vietnam). Aunque no aterrizaré en La Voz hasta el 1 de octubre, a ver si a partir de mediados de septiembre me animo y voy escribiendo alguna cosa en el blog, más que nada para no oxidarme y para que no os olvidéis de mí, claro. Para que no se nos derrumben los que hoy vuelven al tajo, dejo esta cancioncita de Sabina. Todo un clásico. Y es que, por muy grave que parezca hoy, agosto, como aquella novia perdida, se olvida en apenas 19 días y 500 noches.

Rosalía

Sábado, agosto 30th, 2008

Esto lo escribí el 3 de septiembre del 2005 en La Voz:

«Durante nueve meses la vida ha consistido, asuntos menores al margen, en escuchar cómo mi hija crecía en la barriga de su madre. Un murmullo como de agua que fulmina a la mejor sinfonía de Mozart e incluso, qué diablos, al Reckoning de REM. Y a los nueve meses, Rosalía, con su nombre de poeta, asomó su cráneo a esta Coruña del 2005, tan diferente de aquella ciudad grisona de bigotes franquistas a la que yo llegué un día de 1974 con un sombrero negro de vaquero y una pistola plateada que ya no tendrá Rosalía, porque los niños ya no pegan tiros como en 1974. Ahora veré la ciudad con otros ojos, con la pequeña pupila de Rosalía pegada a la acera de los Cantones, que les han cambiado la piedra, ya no podrá jugar a saltar las mismas rayas que yo pisaba aposta para reventar la tensión, yo era un poco capullo de niño, qué le vamos a hacer, Rosalía. Pero la nostalgia no sirve de nada, qué te voy a contar de A Coruña a ti, que has nacido en Ciudad Jardín, toma clase. Tampoco me vale escribir esta cosa, juntar letras en esta esquina del periódico. Voy a apagar la literatura y a encender los ojos, porque creo que te vas a reír y entonces las palabras ya no funcionan. Sólo la mirada soporta este asombro perpetuo».

El asombro, claro, sigue ahí. Y va a más. Entre los asuntos menores a los que me refería, con ironía secreta, en el texto, estaba la operación de corazón que me esperaba un par de meses más tarde (26 de octubre del 2005, cuando la pequeña todavía no contaba dos meses). Afortunadamente, todo fue bien y estos tres años han sido como esa cuesta abajo de las montañas rusas, cuando caes desde lo más alto y el estómago se te anuda en las amígdalas y apenas te das cuenta de lo que pasa, pero sientes un cosquilleo que debe ser la felicidad. Hoy Rosalía cumple tres años. Será un gran día.