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Entradas etiquetadas como ‘poesía’

Tranströmer

Viernes, octubre 7th, 2011

Se desinfló el globo que circulaba por las timbas y Bob Dylan se quedó plantado a miles de kilómetros de la alfombra roja de Estocolmo. Su presencia en las quinielas previas del Nobel de Literatura, por delante de compatriotas de la talla de Philip Roth o Thomas Pynchon, suena cada vez más a señuelo, a puro despiste de los corrillos académicos. Ganó Tranströmer, otro fijo en las apuestas que el año pasado a punto estuvo de birlar el medallón a Vargas Llosa. Pero, previsible o no, es de agradecer que, en medio de la actual debacle, la Academia Sueca proponga a los vapuleados habitantes de la Tierra abrir un libro de poesía y descubrir «una nueva vía de acceso a lo real». Todavía hay luz más allá de Goldman Sachs y sus tinieblas.

El vídeo misterioso

Domingo, agosto 16th, 2009

Publica hoy El País un reportaje sobre el rescate de una película casera filmada por el secretario de Juan Ramón Jiménez, Juan Guerrero Ruiz, en la que aparecen los miembros de la Generación del 27: El vídeo misterioso. Muy interesante. Salvo que lo que aquí se presenta como novedoso, inédito, etcétera, no lo es tanto. Ya se contó y ya se presentaron las imágenes en el número 22 de la desaparecida revista Poesía, en enero de 1985. Fue entonces, y no ahora, cuando esta cinta recuperada por Rafael Zarza vio la luz. En la primavera de 1983 se mostró a Jorge Guillén un vídeo con el montaje. Unos días después, el escritor envió a la redacción de Poesía el poema que hoy reproduce el diario madrileño con aires de exclusiva, y que también se publicó en 1985 (copia del manuscrito incluida) en la revista del Ministerio de Cultura. Lo que es misterioso no es el vídeo, sino el escaso aprecio por la memoria de los lectores.

Un poeta en Wall Street

Martes, octubre 14th, 2008

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Durante su célebre estancia en Estados Unidos (de junio de 1929 a marzo de 1930), de la que nacería ese tesoro absoluto titulado Poeta en Nueva York, Federico García Lorca tuvo la oportunidad de vivir en primera línea de fuego el fatídico crack de Wall Street (del que, por cierto, se cumplen este mes 59 años). El escritor nos dejó un espléndido testimonio de aquel batacazo financiero en una de las cartas que regularmente enviaba desde América a su familia, y que recogió en una mimada edición Christopher Maurer para el número 23-24 de la desaparecida revista Poesía (diciembre de 1985).

Por su sorprendente conexión con la actualidad (la poesía tiene esas paradojas), reproduzco aquí parte del texto, fechado en la primera semana de noviembre de 1929, en el que Lorca, con su agudeza habitual, nos cuenta cómo asistió a pie de calle al desplome de la economía mundial:

“Estos días he tenido el gusto de ver… (o el disgusto)… la catástrofe de la Bolsa de Nueva York. Claro que la Bolsa de Nueva York es la Bolsa del mundo y esta catástrofe no ha significado nada económicamente, pero ha sido espantosa. Se han perdido ¡12 billones de dólares! El espectáculo de Wall Street, del que ya os he hablado y donde están las centrales de todos los bancos del mundo, era inenarrable. Yo estuve más de siete horas entre la muchedumbre en los momentos de gran pánimo financiero. No me podía retirar de allí. Los hombres gritaban y discutían como fieras y las mujeres lloraban en todas partes; algunos grupos de judíos daban grandes gritos y lamentaciones por las escaleras y las esquinas. Ésta era la gente que se quedaba en la miseria de la noche a la mañana. Los botones de la Bolsa y los bancos habían trabajado tan intensamente llevando y trayendo encargos, que muchos de ellos estaban tirados en los pasillos sin que fuese posible despertarlos o ponerlos de pie. Las calles, o mejor dicho los terribles desfiladeros de rascacielos, estaban en un desorden y un histerismo que solamente viéndolo se podía comprender el sufrimiento y la angustia de la muchedumbre. ¡Y claro!, cuanto más pánico había, más bajaban las acciones, y hubo un momento en el que tuvo que intervenir el Gobierno y los grandes banqueros para luchar por la serenidad y el buen sentido. En medio de la gente y los gritos y el histerismo insoportable, me encontré a una amiga mía que me saludó llorando porque había perdido toda su fortuna, que eran 50.000 dólares. Yo la consolé y otros amigos. Así por todas partes. Gentes desmayadas, bocinas, timbres de teléfono. Son 12 billones de dólares lo que se ha perdido en la jugada. Se ve y no se cree.

Cuando salí de aquel infierno en plena Sexta Avenida encontré interrumpida la circulación. Era que del piso 16 del Hotel Astor se había arrojado un banquero a las losas de la calle. Yo llegué en el preciso momento en que levantaban al muerto. Era un hombre de cabello rojo, muy alto. Sólo recuerdo las dos manazas que tenía como enharinadas sobre el suelo gris de cemento. Este espectáculo me dio una visión nueva de esta civilización, y lo encontré muy natural. No quiero decir que me gustara, pero sí que lo observé con gran sangre fría y que me alegró mucho de haberlo presenciado. Desde luego era una cosa tan emocionante como puede ser un naufragio, y con una ausencia total de cristianismo. Yo pensaba con lástima en toda esta gente con el espíritu cerrado a todas las cosas, expuestos a las terribles presiones y al refinamiento frío de los cálculos de dos o tres banqueros dueños del mundo”.

Fotografía: Federico García Lorca en la Universidad de Columbia de Nueva York, octubre de 1929. “Os mando una foto muy bonita hecha en el reloj de la Universidad. Es una bola de pórfido prodigiosa. En ella se ve un paisaje de rascacielos, si os fijáis bien, y el sol”, apunta el poeta en una carta enviada a su familia. La esfera, explica Maurer, ya no existe en la actualidad, pues fue destruida por un rayo.

En la web de la Fundación Federico García Lorca hay un excelente relato del propio Maurer del viaje del poeta a Estados Unidos y de la extraordinaria repercusión que tuvo en sus versos y en su vida.

Un poco más solos

Sábado, octubre 11th, 2008

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Se nos ha ido, sin alardes, con la misma discreción con la que pasó sus 51 años sobre la Tierra, Ramiro Fonte. Nació en Pontedeume, uno de los lugares más hermosos del mundo, y nos ha dejado en Barcelona, otro de los puntos más condenadamente bellos de este planeta (y lo sé porque viví allí dos años, aunque de eso hace ya tiempo, como diría Ende, es otra historia y merece ser contada en otra ocasión). Y es que Ramiro era, sobre todas las cosas, un poeta, y sabía escoger sus lugares del mundo.

Hace tan sólo unos días el amigo y compañero Ramón Loureiro nos contaba en La Voz la publicación en la exquisita colección Esquío de una antología de su intensa obra, por la que había recibido en Ferrol hace también apenas unas semanas el premio Porto Magno. Como periodista, me tocó contar en La Voz que el ministro César Antonio Molina (otro enamorado del Eume) le había nombrado director del  Instituto Cervantes en Lisboa, cargo desde el que se ha despedido de este escenario tan escasamente lírico al que, sin embargo, él siempre sabía encontrar su lado poético y mágico.

Lo siento por los suyos. Por nosotros, sus lectores. Por su gran amigo (y mío) Ramón Loureiro y, también, qué demonios, por esos versos que ya no escribirá y que ya no van a existir jamás porque sólo él podría haberlos escrito. Nos hemos quedado, amigos, un poco más solos.

Dejo aquí algunos enlaces:

Ramiro Fonte, poeta novísimo, por Jesús G. Maestro

Ramiro Fonte, premio Porto Magno

Ramiro Fonte en la Galipedia

Ramiro Fonte en Xerais

Ramiro Fonte en La Voz de la Escuela

Actualización (domingo 12, 11:00 horas): Enlazo el espléndido obituario que Ramón Loureiro dedica en La Voz al poeta eumés.

(Foto: Ramón Loureiro)

Bukowski en la Red

Viernes, mayo 30th, 2008
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El primer día que Charles Bukowski se sentó delante de uno de estos artefactos le asaltó la duda, la enorme duda, de si el ordenador iba a ser la máquina que lograse acabar con él, algo que no habían conseguido ni el alcohol, ni las mujeres, ni siquiera la miseria, ya se sabe, cuando era joven y estaba él solo en un cuarto de Nueva Orleáns con un par de ratas y toda su literatura hirviéndole en el cráneo. Lo contó en un memorable poema. Por supuesto, el artilugio no pudo con el viejo poeta y, es más, Bukowski es a día de hoy un privilegiado inquilino de la Red, en la que se pueden degustar algunos episodios conocidos de su leyenda, como cuando, con un par de botellas de más en el cuerpo, plantó a los sesudos tertulianos de Apostrophes, el programa cultural estrella de la televisión francesa. El poeta también se deja ver y escuchar en variopintos fragmentos de películas, entrevistas y recitales, como este vídeo en que nos lee uno de sus hermosos y devastadores textos.

Y es que la poesía debe de tener algo que le ha llevado a sobrevivir tres mil años (o por ahí) sobre la superficie de este planeta de psicópatas, desde que Homero y los otros griegos que empiezan por hache -Hesíodo, Heráclito y toda la banda-, se pusieron a juntar hexámetros y echaron a andar esta máquina imparable con la que no han podido ni los tiranos, ni el whisky, ni la telebasura, ni siquiera la CIA.

No sabemos muy bien por qué, pero las cosas que nos mueven al final siempre son un puñetazo directo al alma (o como se llame), una dentellada en el pecho, como un verso del gran Bukowski.

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