
Escrito por
Luis Pousa
9 de septiembre de 2011 a las 6:19h
«Un hombre que no lleva un diario se encuentra en una posición falsa ante el diario de otra persona. Cuando lee por ejemplo en el diario de Goethe que este se pasó todo el día 11 de enero de 1797 en su casa “ocupado en diversos asuntos”, el lector piensa que él no ha hecho nunca tan poca cosa».
Franz Kafka, Diarios. París, septiembre de 1911.
Etiquetas: diarios, Franz Kafka, Literatura
Publicado en: General | 1 Comentario

Escrito por
Luis Pousa
8 de septiembre de 2011 a las 6:00h
Pasó su mano sobre el lomo de la literatura española de la misma manera que vivió: a contrapelo. El ourensano José Ángel Valente pertenecía a esa estirpe de autores genuinos, dotados de una profundidad y una honestidad intelectual que hoy casi resultan insultantes en medio del cambalache de capillas, simulacros y falsificaciones del planeta low cost que todos hemos contribuido a montar sustituyendo la antigua (y a menudo incómoda) realidad por complacientes decorados de cartón piedra. Este Diario anónimo rescatado ahora de sus báules póstumos es una bofetada en los morros de quienes han olvidado que un día hubo creadores, como Valente, que levantaron su obra desde la hondura de una reflexión en la que no estaban permitidos los atajos ni los enjuagues.
Etiquetas: Diario anónimo, Galicia, José Ángel Valente, Literatura
Publicado en: Columnas de La Voz de Galicia, General | 1 Comentario

Escrito por
Luis Pousa
2 de septiembre de 2011 a las 12:13h
Hace muchos años ya cuando una señorita de bien viajaba en carruaje por los senderos de Europa central la dama de compañía, siempre vigilante, echaba las cortinas para que la niña no contemplase las moles demoledoras de los Alpes, que la buena educación consideraba entonces obscenas por excesivas en su derroche incontrolado y telúrico de naturaleza. Llevamos camino de que, a nuestro paso por la plaza del Obradoiro, el guardián de las esencias recortadoras nos cuelgue unas orejeras para que no nos fijemos en la exuberancia barroca de la catedral, que en estos tiempos de austeridad por mandato constitucional luce incluso demasiado hermosa y floreciente para las tragaderas remilgadas de Merkel y Trichet. A la vuelta de unas semanas no sería extraño que el BCE mandase podar la arboleda de piedra de Compostela porque los pináculos desasosiegan a los lúgubres mercados financieros que, matices al margen, son a fin de cuentas los que mandan.
Etiquetas: crisis qué crisis, mercados financieros, Merkel, Trichet
Publicado en: General | 1 Comentario

Escrito por
Luis Pousa
16 de mayo de 2011 a las 22:48h
Corren no Occidente tempos shakespearianos (pola traxedia, non pola altura da súa literatura). Falamos dun Shakespeare cutre, ao que lle restamos a épica, a poesía e os grandes parágrafos, e deixamos só coas traizóns, as envexas, as navalladas, os velenos verquidos na noite. Occidente, sempre tan sobrado de si mesmo, é hoxe coma aquel gato do poema de Bukowski que pasaba e se sacudía a Shakespeare do lombo.
E precisamente no medio e medio deste 2011 pasado por un Shakespeare de saldo, cando xa ninguén arredor de nós agardaba xestos desta natureza, asistimos asombrados a un acto de xustiza poética. A culpable, como moitas outras veces desde 1963, é a Real Academia Galega, que decide (vaia paradoxo) aparcar as pompas e as circunstancias e poñer no cartel do 17 de maio a fotografía de Lois Pereiro, a imaxe retratada, por exemplo, polos mestres Vari Caramés ou Manuel Vilariño, que fixaron na nosa memoria a estampa en branco e negro do poeta.
Hai quen, confundindo a literatura co sistema métrico decimal, aínda cre que o tamaño si importa, e que Lois, con dous únicos títulos publicados en vida, non merecía, unha vez contabilizados os seus versos ao peso, estar no selecto club do 17 de maio.
Talvez habería que lembrarlles aos agrimensores da palabra, que taxan a poesía en ferrados de caracteres, que bastarían, non dous libros, senón dous poemas -quizais só un: Acróstico- para festexar o noso idioma baixo a sombra protectora de Pereiro. É absurdo entrar no xogo simplificador das comparacións e clasificacións de autores, como se a cultura fose un hit parade ou un campionato da regularidade. A auténtica literatura é xusto todo o contrario á regularidade: fascínanos por irregular, por única, porque non encaixa en canons, xéneros, patróns, escolas ou etiquetas precociñadas.
E Lois Pereiro, que se asomou ás fronteiras do abismo para compoñer versos coa trama da súa propia vida, conmociónanos en Poesía última de amor e enfermidade ou en Conversa ultramarina porque aí está a Galicia contemporánea: nas paisaxes urbanas, nas músicas, nas citas de Handke ou Bernhard que aínda latexan entre nós. Como a súa sombra de poeta ultramarino, salvada das correntes do tempo entre as siluetas de fume do Borrazás.
Etiquetas: Borrazás, Conversa ultramarina, Día das Letras Galegas, Lois Pereiro
Publicado en: Columnas de La Voz de Galicia | Comentar

Escrito por
Luis Pousa
3 de mayo de 2011 a las 5:00h
Ernesto Sábato (o Sabato: sería conveniente respetar la ortografía de los muertos) no era escritor de pirotecnias y barroquismos, así que aquí dejo, sin mayores orfebrerías, el arranque de su mejor novela, que tal vez no sea El túnel, ni Abaddón el exterminador, ni tampoco exactamente Sobre héroes y tumbas, sino ese tesoro agazapado en la tercera parte de Sobre héroes y tumbas titulado Informe sobre ciegos:
“¿Cuándo empezó esto que ahora va a terminar con mi asesinato? Esta feroz lucidez que ahora tengo es como un faro y puedo aprovechar un intensísimo haz hacia vastas regiones de mi memoria: veo caras, ratas en un granero, calles de Buenos Aires o Argel, prostitutas y marineros; muevo el haz y veo cosas más lejanas: una fuente en la estancia, una bochornosa siesta, pájaros y ojos que pincho con un clavo. Tal vez ahí, pero quién sabe: puede ser mucho más atrás, en épocas que ahora no recuerdo, en períodos remotísimos de mi primera infancia. No sé. ¿Qué importa, además?”.
Sobre héroes y tumbas, III: Informe sobre ciegos, Ernesto Sabato (Rojas, 1911-Santos Lugares, 2011)
Etiquetas: Ernesto Sábato, Inicios de novela, Literatura
Publicado en: Inicios de novela | 2 Comentarios

Escrito por
Luis Pousa
2 de mayo de 2011 a las 8:34h
Para os que pretendan ir vivindo da escritura en Galicia (no xornal, nos libros ou nas volátiles pantallas) ler a Álvaro Cunqueiro é unha humillación. Porque mentres el, xa sexa na crónica periodística ou na alta poesía, camiña por galaxias que nin sequera sabiamos que existían, o resto, desde as catacumbas da prosa diaria, tratamos de manter a respiración e achegarnos á súa sombra, a ver se nos contaxiamos algo do seu idioma, da súa irrepetible música verbal, e tamén podemos xuntar de cando en vez palabras que nunca antes estiveran xuntas.
Hai algo (ou moito) do propio Cunqueiro no Sinbad maduro, porque tamén nesta prosa de ledicia case insoportable o autor regresa ás súas illas, ao seu Mondoñedo, ao seu Vigo, ás súas cousas, de volta de navegar os sete mares da literatura universal.
O galego pasou por Cunqueiro, polo seu Sinbad de barbas mestas, e xa non volveu a ser o mesmo, quedou tocado por un autor que escribía os seus prodixios de pasada, sen deter a súa viaxe. «No mar hai que estar sempre como de visita», dicía Sinbad. E tamén na literatura, apuntaría don Álvaro.
Cunqueiro, que paseou por unha órbita na que ninguén pousara os pés, é o noso Sinbad, e tamén o noso Yuri Gagarin: o primeiro cosmonauta das letras galegas.
Etiquetas: Álvaro Cunqueiro, Literatura, Sinbad
Publicado en: Columnas de La Voz de Galicia | 1 Comentario

Escrito por
Luis Pousa
1 de mayo de 2011 a las 9:52h
Amaba los números y su cartografía exacta de las cosas, pero también le fascinaba el tenebroso caos que reina en la mente humana. Ernesto Sábato, que cumpliría cien años el próximo 24 de junio, hizo literatura hasta con la toponimia de su vida: nació en Rojas y murió en Santos Lugares (siempre en la órbita de Buenos Aires). Primero trató de comprender el universo a través de la física y se dejó las pestañas indagando los secretos de los rayos cósmicos en los laboratorios del Instituto Curie de París y del MIT. En 1939, al borde de la Segunda Guerra Mundial, París ya no era una fiesta, pero sí era un hervidero de creadores, revolucionarios y bohemios, que reinventaban el mundo en las madrugadas de las buhardillas. Allí Sábato se contagió del virus surrealista y se conmovieron los cimientos de su cerebro científico, que empezaba a derrapar hacia esas otras formas de conocimiento que llamamos arte y literatura.
A su regreso a Argentina en los cuarenta, se sumó a la guarida libresca de Borges y Bioy Casares y echó el cerrojo definitivamente a su paso por la ciencia. El doctor en física se transformó en escritor con la publicación de su ensayo Uno y el universo (1945) y de su célebre novela El túnel (1948), en la que acuñó un estilo sin filigranas más preocupado por explorar las tormentas de la mente que por jugar con los adjetivos.
Definió el horror en el estremecedor informe Nunca más (1984), documento en el que se da cuenta de las 30.000 muertes y desapariciones ordenadas por la dictadura entre 1976 y 1983, y pintó Argentina de un solo trazo en esta frase gloriosa: «El mundo nada puede contra un hombre que canta en la miseria».
Etiquetas: Argentina, Buenos Aires, Ernesto Sábato, Literatura
Publicado en: Columnas de La Voz de Galicia | Comentar

Escrito por
Luis Pousa
28 de abril de 2011 a las 8:18h
Ana María Matute, fiel a su estilo directo e implacable, recuperó ayer una hermosa historia de la infancia para ilustrar su tesis de que la vida, más que otra cosa, es pura invención: «Llega a mi memoria algo que me contó hace años Isabel Blancafort, hija del compositor catalán Jordi Blancafort. Una de ellas, cuando eran niñas, le confesó a su hermanita: ”La música de papá, no te la creas: se la inventa”». La narradora barcelonesa comprobó luego que, afortunadamente, todas las músicas del mundo, «la audible y la interna», no son más que una invención.
Matute, en una confesión diáfana, con una cruda sinceridad a la que ya no estamos acostumbrados a causa del ruido de fondo de la retórica hueca de la política y el márketing, navegó en Alcalá de Henares por su «vida de papel», aferrada a las palabras del gran Cervantes y, aunque solo fuera metafóricamente, a su muñeco Gorogó, que aguardaba dócil en el hotel mientras ella departía en el paraninfo con reyes y ministros. Su padre le trajo el juguete de Londres cuando la pequeña Ana María contaba con solo cinco años y lo primero que hizo, claro, fue inventarle un nombre porque el Golligow original no encajaba en su geografía mental. Así nació Gorogó, que ahí sigue junto a Matute ochenta años y muchos libros después.
La escritora, que pertenece a aquella generación de los «niños asombrados» por la Guerra Civil, nos contó también que su tartamudez se esfumó con la furia de los bombardeos sobre Barcelona y cómo se presentó un día en la editorial Destino con su «libretita» llena de ficciones bajo el brazo e inició una carrera narrativa que todavía hoy convierte a sus lectores también en niños asombrados, aunque afortunadamente, no por las bombas, sino por las palabras que nos ayudan a sobrevivir. Porque, como bordó ayer Matute, «el que no inventa, no vive».
Etiquetas: Ana María Matute, Gorogó, Premio Cervantes
Publicado en: Columnas de La Voz de Galicia | 1 Comentario

Escrito por
Luis Pousa
22 de abril de 2011 a las 7:14h
El libro, como los tigres de Bengala y demás especies en peligro de extinción, también tiene su día mundial. Lo festejaremos mañana, 23 de abril, fecha más o menos precisa (la poesía no se ciñe a las reglas del sistema métrico decimal) en la que, allá por 1616, murieron dos gigantes irrepetibles de la literatura universal: Miguel de Cervantes y William Shakespeare. No sabemos si bastará con invocar sus nombres y reunirse una vez al año alrededor de unos puestos callejeros para que el libro sobreviva a las turbulencias de un planeta hipnotizado por pantallas y artilugios electrónicos de todo pelaje. Pero, ya sea en el papel sagrado de Gutenberg o en bichos de tinta digital, el zarandeado Homo sapiens necesita más que nunca respirar a través de los libros, esos inútiles y hermosos artefactos donde palpitan los sueños de los que estamos hechos.
Publicado en: Columnas de La Voz de Galicia | Comentar

Escrito por
Luis Pousa
17 de abril de 2011 a las 9:18h
El márketing, disciplina que por su capacidad de fabulación lleva camino de convertirse en una de las bellas artes, nos ha bombardeado durante las últimas semanas con el lanzamiento de Torrente IV al hiperespacio comercial. Si uno se queda en la letanía publicitaria puede llegar a tragarse que el cine español no empieza con José Sellier, sino con Santiago Segura y su carpetovetónico sabueso. Pero un simple vistazo a los registros del Ministerio de Cultura zanja la sospecha: entre las diez producciones nacionales más vistas de la historia solo se cuela un Torrente (Misión en Marbella) en el tercer puesto. El resto es un retrato bastante certero del ruedo ibérico: tendido de sol y de sombra. Hay caspa por arrobas, claro, pero en lo alto del ránking no está Paco Martínez Soria, sino el exquisito Amenábar con Los otros.
Etiquetas: Alejandro Amenábar, Cine, cultura, José Sellier, Los otros, Paco Martínez Soria
Publicado en: Columnas de La Voz de Galicia | 2 Comentarios