Mileurismo
Todavía circula por ahí como uno de los vídeos más vistos de Internet, en franca competencia con la grabación del poeta Charles Bukowski, botella en mano, reventando una tertulia de postín en la televisión pública francesa y con el ya legendario clip de Tojeiro y su droga en el Cola Cao. En un programa de TVE de los años ochenta moderado -es un decir- por Fernando Sánchez Dragó, el escritor Fernando Arrabal, tal vez algo hidratado de más, se empeña en incitar a sus colegas de charla a hablar del milenarismo. Tras sentarse en la mesita de centro del plató, besar a un tertuliano en toda la jeta y repetir una docena de veces su letanía de «hablemos del milenarismo», Arrabal desaparece de escena.
Tengo que admitir que, por un extraño mecanismo de asociación de ideas, cuando hace unos años escuché por primera vez la palabra mileurista, la cabeza se me fue a aquella imagen de Fernando Arrabal alertando a la audiencia del apocalíptico cambio de siglo. Y, efectivamente, llegó el 2001, incluso el 2002 con sus euros, pero el único milenarismo que hemos visto rondar por aquí es el mileurismo. Una encuesta de los técnicos de Hacienda confirma ahora lo que ya se palpa a pie de calle: el 69% de los gallegos -con trabajo, claro, los otros ya ni cuentan- son mileuristas, término que en el abstruso idioma de la burocracia ministerial quiere decir que cobra menos de 1.100 euros brutos al mes.
Arrabal nos quiso avisar de lo que se nos venía encima. Pero no le creímos y el milenarismo, digo el mileurismo, ya está aquí.
Etiquetas: Fernando Arrabal, Mileuristas









Agosto 26th, 2009 at 11:13
Es muy bueno tu artículo, me hizo gracia; por cierto Nabokov también salió en Apostrophes : genial sus contestaciones a las insidioso-pedantes preguntas. Estaba viejiño ya. Y con vaso que no se sabía si era té u otra cosa…
Al pagarme cada mes un poco más, ya no me puedo considerar mileurista, pero a veces prefería eso a brear con la histeria H1N1…
Habrá que volver a pasar tarde con la ballena; es más interesante.
hugs!
Agosto 26th, 2009 at 20:45
Hola de nuevo, Luis.
Recuerdo con alegría ver lo de Arrabal en directo, incluso creo recordar o me invento el cénit poético de aquello, cuando Arrabal pasó neuronalmente del Milenarenarismo a las cartas a Milena… Ese programa era muy bueno, diario, a altas horas… y uno asistía a él perpetrado en el sofá familiar disfrutando y sabiendo que aquello no podía, no iba a durar mucho…
Lo del señor del colacao no lo conocía. Aunque en la calle de mis padres había un señor que de vez en cuando se asomaba al balcón y gritaba: “no me pegues más, mamá, no me tires la zapatilla”. El señor tenía sus 55 años cumplidos…
Buen momento para consumir lo mínimo de todo y tirar trastos viejos. Y leer los libros que se tienen y no se han leído aún. Claro que uno ya piensa que no ha leído todos los libros que leyó con veinte años. O sea que podría dedicarme a leer por primera vez todo lo que leí.
Saludos. Por ahí debe usted tener una hora más de sol todavía. Por aquí, per l’agost a les nou ja és fosc.
Kostja