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La Voz de Galicia
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Duelo de escotes en los Globos de Oro

14 de enero de 2013 a las 16:54

No hay mejor lugar para destacar que una entrega de premios cinematográficos y su alfombra roja. Y no hay mejor forma de hacerlo que vestirse o, en su defecto, disfrazarse adecuadamente para la ocasión. Luces, cámaras, flashes y acción. Aquí van los estilismos más llamativos y estrafalarios, elegantes, acertados y descarados de la 70 edición de los Globos de Oro, una entrega de premios en rojo y negro, dominada por los cortes sirena, las piernas interminables que asomaron por los vestidos largos al más puro estilo Angelina Jolie y arriesgados escotes de todo tipo y tamaño.

La vida en rojo

Claire Danes fue una de las grandes sorpresas de la noche. Estupenda apenas unos meses después de dar a luz, la actriz protagonista de «Homeland», se enfundó para recoger el premio a mejor actriz de serie dramática en un espectacular y favorecedor Versace rojo

Marion Cotillard, aunque eligió la misma gama cromática, no acertó tan bien como la agente rubia de la CIA. Con un vestido asimétrico y poco favorecedor de Dior, la francesa pasó totalmente desapercibida

Zooey Deschanel optó por la opción princesa con un palabra de honor largo de Óscar de la Renta. Y, como broche, para que se hablase un poco de ella, la joven actriz se plantó en la alfombra roja con una peculiar manicura

 

Alison Pill, actriz de la serie «The Newsroom», también se decantó por el rojo, a juego con sus labios

Jennifer Lawrence, la mejor de la noche. La protagonista de «Los juegos del hambre», que se llevó el galardón a mejor actriz de comedia por «El lado bueno de las cosas», acaparó todas las miradas enla entrega de premios, con un vestido de Raf Simmons para Dior, con escote palabra de honor en color coral que convirtió a la actriz en una de las protagonistas más radiantes de la ceremonia

 El negro, apuesta segura

Nicole Kidman llegó a los Globos de Oro con un ajustadísimo vestido negro de Alexander McQueen con detalles dorados y cintura de rejilla a modo de corpiño

Julianne Moore lució un Tom Ford en blanco y negro de corte recto, manga larga y detalles geométricos. Una dura competencia para Claire Danes en las mejor vestidas de la entrega de premios

La cantante Adele se inclinó también por el negro, un vestido de Burberry, joyas de Van Cleef & Arpel y zapatos de Miu Miu

La pierna de Eva Longoria, también dama de negro, dio bastante que hablar la madrugada del domingo. La actriz debió acordarse de su compañera de profesión Angelina Jolie al poner un pie sobre la alfombra roja y decidió rendirle homenaje mostrando a las cámaras todo lo larga que puede llegar a ser su pierna izquierda. Pero Angelina solo hay una

Rachel Weisz prefirió la originalidad a la provocación y aterrizó en los Globos de Oro con un estupendo Luis Vuitton de transparencias y lunares negros

Stacy Keibler, la nueva novia de George Clooney, se enfundó en un elegante Armani Privé. Así sí.

Escotes y transparecias, la alfombra roja se caldea

Katharine McPhee. Y poco más hay que decir.

 

Julianna Margulies y sus transparencias

Taylor Swift, en cambio, escogió un despampanante diseño del Atelier de Dona Karan, con escotazo en la espalda y transparencias laterales en color chocolate

Allison Williams, una de la protagonistas de la serie triunfadora de la noche «Girls», se lanzó a la piscina con un sorprendente vestido de vestido negro de J. Mendel y demostró que los escotes también pueden ser elegantes

Jennifer Lopez también apostó en la fiesta posterior a la ceremonia por un escote de vértigo en un vestido largo con cola de plumas

En la alfombra roja, la actriz y cantante se decantó por un ajustado diseño de brocados en color nude

La pequeña de la familia de «Homeland» Morgan Saylor no quiso ser menos y se unió a la moda del escote en uve, con un espectacular diseño en dorado

 Las sirenas de la noche

Jessica Alba, con un Óscar de la Renta en naranja coral

Amy Adams, con un vestido color nude, muy poco favorecedor, acabado en tul y corte sirena

Discreta Megan Fox con un Dolce&Gabana en tono nude

Así no

Helena Bonham Carter, estrafalaria como siempre, escogió el negro

Jessica Alba, en la fiesta posterior a los premios, con un vestido tipo damero.

Halle Berry no estuvo muy acertada a la hora de escoger atuendo esta vez

Amanda Peet tampoco tuvo su mejor día para elegir modelo para la fiesta post-premios

 

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Escrito por María Viñas 1 Comentario
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Gala González para Mango

26 de octubre de 2012 a las 14:26

Gala González es bloguera, una auténtica it girl (pero de las verdad) distinguida y sofisticada como ya no quedan en el saturado universo de las egobloggers, muy muy admirada y, además de todo eso, gallega.  Para qué engañarnos, algo tendrán que ver los genes del noroeste peninsular. Porque es demasiada casualidad que Galicia, que no solo engendra ingenieros con rumbo a  Alemania, exporte, una tras otra, auténticas bellezas. Femeninas y masculinas.

Gala González | www.amlul.com

Otro ejemplo, Alba Galocha. Joven, tanto que su fecha de nacimiento ya salta a la década de los 90, y compostelana. Galocha fue elegida la mejor modelo de la última Pasarela Cibeles. Tal vez,  su naturalidad y su actitud casi inconsciente del magnetismo que provocan su gestos, sus rasgos y su forma de moverse, sea lo que mejor define a la modelo gallega. Auténtica. Afincada en Madrid, escribe regularmente el blog Tea Time en el que se define como «adicta al té rojo» y «aspirante de periodismo de moda» y a través del cual se pueden seguir sus pasos escalando, poco a poco, en el caótico mundo de la moda.

No va mal encaminada. Se dirige como una bala a que su nombre, si tiene suerte que como firma pero como protagonista seguro, monopolice buena parte de los reportajes  y portadas de las revistas más importantes del mundo.

Alba Galocha

Pero antes que Alba Galocha, durante y, probablemente, después, está Gala González. Lo lleva en la sangre, lo que no le quita ni uno solo de sus méritos, sin los cuales, seguramente, no se equilibraría en la cima, tal y como lleva haciéndolo estos dos últimos años. Gala es sobrina de Adolfo Domínguez, es diseñadora y es, sobre todo, la mano que escribe una de las bitácoras de moda más leídas  (90.000 lectos al día) y aclamadas, Amlul. De raíces coruñesas, vive lejos, en Londres, y con 26 años ya tiene mucho andado. Un porte, una serenidad impecable y un instinto que la hacen brillar más que las demás. Que le despejan el camino. Su último paso, una colección cápsula que ella misma ha diseñado para Mango. Pasen y vean:

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Blogueras
Escrito por María Viñas 2 Comentarios
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Llegaron para quedarse

4 de octubre de 2012 a las 18:56

Una cosa está clara, el ritmo de la moda es de locos. Corre, vuela. Abrir y cerrar de ojos. Y resulta muy muy difícil de seguir. Vale, exceptuaremos de esta máxima a las egobloggers y a aquellas/os que cuenten con una cuenta corriente astronómica con cifras de tantos ceros que no sepan ni cómo se leen y que les permitan amueblar su casa a base de armarios empotrados y espejos en cada esquina. Al resto, las moda se nos va escurriendo como arena entre los dedos. Inagotable. Intentamos cogerle el ritmo y caminar a su lado. Como podemos, escogiendo de entre todas aquellas prendas, aquellas tendencias a imitar, que, a ojo, intuimos que acabarán compensándonos mas. Que se instalarán más cómodamente esta temporada. En definitiva, que no desaparecerán dentro de un mes. Porque existe esa gente que ha preferido adaptar su estilo a los clásicos de fondo de armario, gente que elegantemente no se mueve del negro, del blanco y del gris, que elige lo fácil y que apuesta por lo cómodo. Otros tenemos un problema: acaba encantándonos todo lo que se pone de moda. O casi todo. Aunque pasado mañana ni nos acordemos. Y, aunque la tormenta de nuevas tendencias llega bien cargada este invierno, hay prendas que llamaron a la puerta a principio del verano y han decidido quedarse. Reciclarse. Acorazarse para el frío. Y, gracias a Dios, no abandonarnos.

Las camisetas de banderas, por ejemplo. Asomaron la cabeza con la primavera y la fiebre británica que invadió medio mundo con los Juegos Olímpicos de Londres 2012 no hizo más que reafirmarlas. No tienen nada que ver con sentimientos patrióticos ni inclinaciones políticas. Son bonitas, desenfadadas, informales. Algunas, la mayoría, son alegres y de colores  estridentes. Otras, oscureciendo sus tonos, se decantan más por las sombras que por la luz, incluso se desgastan, como si hubieran soportado cientos de lavados, pero cualquiera de ellas permanece intacta al paso del tiempo, como resucitadas del último cajón del armario, para combinarse con las nuevas propuestas. Casan a la perfección con lo militar y su hipnótico flechazo con este invierno, y con la relectura de lo gótico, sus tachuelas y sus pinchos. Y han encandilado tanto a ellas como a ellos.

Segundo asalto del pemplum. Qué femino y qué delicado es este volante que le da vuelo en la cintura a los vestidos, faldas y camisetas. Arriesgó al llegar. Lo miramos con recelo. Rompía los esquemas de la silueta, añadía volumen allí donde nunca lo hubo. Pero pronto nos acostumbramos y acabamos recreándonos en él. Sencillo y elegante, el pemplum se acomoda en casi todo los lookbooks de la nueva temporada. En tejidos de invierno, se adapta bien a los estilismos de diario y a los de noche, según lo combinemos con bailarinas y chaquetas de punto o boleros, cazadoras militares e impecables zapatos de salón. Aferrémonos a él. Nos sacará de más de un apuro. Es el nuevo estandarte de la feminidad.

 

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Escrito por María Viñas Comentar
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Tendencia vamp: en busca del lado oscuro

19 de septiembre de 2012 a las 15:22

Nos acaban de recordar que este verano gallego, al que oficialmente le quedan apenas tres telediarios, ha sido el más frío desde 1978.  Pero nos aferramos a él con todas nuestras fuerzas conscientes de que los días se acortan a la velocidad del rayo, de que este viento revuelto traerá más pronto que tarde la lluvia, y de que tendremos que refugiarnos en abrigos, paraguas y botas en menos que canta un gallo (si no lo hemos hecho ya).

No os preocupéis si el moreno conseguido a base de «horas de sacrificio ritual» tumbados bajo el sol estival  se va difuminando, y tampoco renovéis horas en el solarium. Porque en esto del maquillaje, que también va por temporadas, las pieles bronceadas ya no van a estar de moda.

Los colores flúor  lograron eclipsarla durante los meses de calor, pero la tendencia vamp ha ganado la batalla a los labios fucsias, las uñas fosforitas y los ojos verde lima. Está aquí para acompañarnos en los meses fríos e intentará sacar el lado más oscuro de aquellas que se atrevan a probar suerte.

Louis Vuitton

No se trata de un maquillaje pensado para Halloween, carnaval y fiestas de disfraces varias. Ni tampoco ha sido la familia Cullen, de la saga Crepúsculo,  la fuente de inspiración del look vamp.

La tendencia, a la que ya se han sumado estrellas como Jennifer López, Lana del Rey o Megan Fox,  reinterpreta la imagen de las femme fatale de los esplendorosos años veinte, con rojos vibrantes e intensos para los labios, en acabado charol, pero también tonalidades burdeos, borgoña, granates muy oscuros, e incluso negros para las valientes.

Givenchy

Los tonos azules, negros o cobrizos se apoderan de los ojos, que ganan en intensidad y misterio, mientras la piel pierde color: cuanto más pálida, mejor.

Más recomendable para la noche que para ir a la oficina, a hacer la compra o a sacar a pasear el perro, la clave del éxito de este maquillaje pasará por conseguir una imagen elegante y sofisticada, con cierto aire gótico,  sin llegar a ser del todo tétrica.

 

¿Te apuntas a la tendencia vamp? Envíanos tus fotografías con tus mejores looks y outfits. Enséñanos cómo cómo te vistes y maquillas. Cómo combinas las nuevas tendencias de este otoñolamodelavoz@gmail.com

Maquillaje
Escrito por Ana Moreiras Comentar
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Puntas al sol de «Galifornia»

7 de septiembre de 2012 a las 11:33

Encarando con esfuerzo una recta final del verano, que piadosamente nos regala unas semanas templadas, sombra alargada del calor de un agosto que no se ha portado pero nada mal, la fiebre californiana toma las calles para arrancarle un poco más de calor y luz a septiembre.

Ya comenzó a asomar la cabeza hace unos cuantos meses, cuando, muertas de envidia ante la costumbre que adoptaron nuestros habituales iconos de moda de enfundarse en una exagerada estética veraniega, absorbimos e hicimos nuestras las ganas de vivir una estación de calor eterna. Como si realmente viviésemos rodeados de palmeras, arena blanca, patinadoras y tablas de sur, olvidando el pequeño detalle de que la temperatura media en estas latitudes ronda los 18 grados. Camisetas grandes y desgastadas, vaqueros descoloridos y mejor rotos, colores chillones hasta hacer daño a la vista, piel dorada y,  lo más importante, las huellas del sol, incluso el desgaste del salitre en ciertos mechones de pelo. Las melenas cobrizas, y hasta las más oscuras, empezaron a clarear discretamente -o no tan discretamente-, oxigenándose de camino a las puntas. De forma degradada, como si de verdad hubiesen recogido y seducido a los mejor rayos de sol, los más intensos, durante largos meses de luz.

Las mechas californianas no tienen más misterio que ese. Clarear el color del pelo, pero solo en las puntas, sin necesidad de que evolucione hacia el puro rubio, sino hacia tonos más claros. Invertir las mechas de toda la vida. Cambiar las reglas. Una opción que, sin embargo, resulta muy poco rentable para los peluqueros, que, si no tenían bastante con la subida del IVA, con las californianas no les va mucho mejor, al no necesitar retoques periódicos de tinte en la raíz, como claman a gritos cada cierto tiempo los tintes habituales.

Hay quien elige sumarse al look de forma exagerada, destiñendo radicalmente la última parte del cabello hasta volverlo platino, el mismo tono que lucía alegremente la chica que venía del futuro de aquel anuncio de lejía. Otras eligen probarlo de forma más discreta degradando el color poco a poco, como si se hubiesen dejado crecer el pelo, descuidándolo y olvidando pasar por la peluquería, o como si realmente Lorenzo hubiese brillado tanto estas vacaciones como para hacerlas pasar desapercibidas en algún spot turístico de las costas del oeste estadounidense.

No es fácil. Es más, es bastante complicado conseguir el resultado que realmente uno quiere. Los modernitos convencidos de que cayendo en la exageración rompen los moldes optan por contrastes fuertes, por tonos duros, oscuros e intensos en todo el pelo, que se vuelven casi blancos en las puntas, hasta perder por completo el color. El resto de los mortales preferimos un efecto más cómodo, más del día a día, más de que nuestra abuela no salga corriendo si después de dar el paso nos pasamos por su casa a hacerle una visita. Lo más importante es elegir una buena peluquería, asegurarse que habitualmente ponen este tipo de mechas, o que al menos las han puesto alguna vez y saben cómo hacerlo, e indicarle muy bien a la persona en cuyas manos dejemos nuestra apreciada cabellera qué resultado queremos exactamente. Si es necesario, llevarle fotos que ejemplifiquen con qué aspecto queremos salir por la puerta. Yo me las he puesto en la Stefanelli Estilistas, de A Coruña, y estoy encantada con ellas.

* Envíanos tus fotografías con tus mejores looks y outfits. Enséñanos cómo cómo te vistes. Cómo combinas las nuevas tendencias de este otoño. lamodelavoz@gmail.com

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Escrito por María Viñas Comentar
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Va de viernes

24 de agosto de 2012 a las 15:37

Un homenaje a nuestra fuente de inspiración nominal. Ojo a esas gafas de sol tan estupendas. Nostalgia ochentera…

Y feliz fin de semana!

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Escrito por María Viñas Comentar
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Qué tienen unas zapatillas de 400 euros para que se agoten antes de salir a la venta

23 de agosto de 2012 a las 18:11

A sus pies, y nunca mejor dicho, se han rendido las famosas y, siguiéndolas de cerca, las novias de los famosos, sus hijas, las mejores blogueras de moda… y aquellas que tienen la suerte de contar en sus bolsillos con algunos euros de sobra para poder permitirse un capricho nada barato. Os presento a las maravillosas zapatillas Willow y Becket de Isabel Marant, a las que seguro que la mayoría ya conocéis, aunque solo sea de vista: unas clásicas zapatillas de deporte, unos «tenis» de toda la vida, como los llamamos por esta esquina del mapa, reinventadas y elevadas un poco más de lo normal gracias a la cuña que incorporan de forma interna y que pasa casi desapercibida. Casi idénticas a esas con las que se paseaba Sara Carbonero por la banda del campo de fútbol durante la última Eurocopa (la reportera de Telecinco lucía unas muy similares que lanzó Hakei)  y que -ahora viene la parte más bonita- pueden engordar nuestro particular zapatero por el módico precio de 395 euros. Da miedo hasta decirlo.

Los sneakers de Isabel Marant es la típica prenda que adoras o que odias. Que, al verla por primera vez, uno no es capaz de adivinar fácilmente si acabará pasando al olvido como una hortera propuesta de aquella colección de aquel verano tan cálido o si se elevará a prenda de culto y admiración superlativa.

Su exagerado precio para los mortales comunes -mileuristas «con suerte» que nos confesamos (sí, lo admito, placer culpable) enamoradas por completo de esta prenda «deportiva» y algo basta- y su difícil adquisición -en este mismo momento las zapatillas tobilleras son casi imposibles de encontrar en las elegidas boutiques que cuentan con la marca, con modelos completamente agotados antes de salir a la venta- desinflan cada día un poco más la posibilidad de pasearme próximamente por la redacción subida en unas cuñas deportivas originales. Pero ese no es el gran problema, porque –tranquilas- los clonadores más potentes ya han empezado a lanzar imitaciones casi indistinguibles de este calzado considerado casi un mito que pronto abarrotarán los escaparates de tiendas más asequibles. El misterio es por qué. Por qué nos gustan tanto.

 

Qué tienen los sneakers de Isabel Marant para camelarnos de ese modo. Qué tienen para hechizarnos unas zapatillas que parecen de aeróbic y que recuerdan sospechosamente a aquellas botitas Reebok, a las que sucedieron las Fila, con las que nos encaprichamos de niñas. Qué les vemos para que lleguen a las tiendas y en dos horas hayan dejado vacías las estanterías donde estaban colocadas y ordenadas cromáticamente, de qué están hechas para que, aquellas que pueden, las compren de tres en tres y reserven un par a cada una de sus amigas, vecinas, hermanas, primas, compañeras de trabajo y demás féminas de su alrededor. Lo se, exagero, pero todo en las Willow y en las Becket es exagerado. Cómo unas deportivas con una elevación oculta de 8 centímetros que nos hace más altas y, por tanto, estilizadas, -piernas kilométricas, espalda recta…-, ha llegado y, así, sin más, ha triunfado de tal manera. El encanto de lo incomprensible. La atracción de lo que nunca creímos que llegase a gustarnos. Y, ahora, nos tiene locas. Eso que suele pasarnos y que se puede aplicar a tantos aspectos de la vida.

¿Será el clásico retorno de lo viejo (aquellas deportivas de bota de los 90), que se vuelve retro, vintage, que reinventado se hace moderno, con el que tanto nos bombardean y nos saturan los gurús de la moda ultimamente? ¿O será ese influjo de las famosas, del que siempre rehuimos y negamos en público, pero con el que luego, incomprensiblemente, nos acabamos mimetizando rozando el snobismo? ¿O será el típico episodio de que rechazamos aquello que en principio nos pareció maravilloso y acabamos idolatrando lo que en un primer momento nos horrorizó –que tire la primera piedra quien no haya dicho alguna vez «esto nunca me lo pondré» para luego no quitárselo de encima en un mes-?

Sea como sea, para los que no nos podemos permitir gastar esas cantidades desorbitadas, siempre nos quedarán las firmas low cost u otras, no tan de bajo coste, pero que recortan el precio lo suficiente como para que podamos, si estamos muy empeñadas en ellas, hacer un esfuerzo y rendirnos a alguno de sus clones (que en modo «blogguer», es como se llama ahora, «para que suene más cool», a las imitaciones de toda la vida…). Así, Hakei ha lanzado un modelo casi idéntico a las Willow de Marant, con los velcros de colores; Topshop también se ha sumado a la fiebre y ha lanzado dos tipos, unos con velcros y otros sin ellos; Asos, River Island e incluso Shana cuentan con diseños similares y Primark vende unas zapatillas del mismo estilo por solo 18 euros, aunque de estas a las originales, no hay punto de comparación. Caso aparte es el esperado clon de Zara. Los rumores hablan de unos sneakers de Trafaluc, la línea joven de la marca, en negro y con tachuelas, pero no hay ni rastro de ellas en ninguna tienda. Sí se puede encontrar, sorpresa, en Zara Kids, unas Marant en versión minis, sin plataformas claro, mucho más cómodas y baratas para aquellas que calcen menos de un 38.

Hakei

Asos

 

Topshop

Zara Trafaluc

Zara Kids

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Escrito por María Viñas 5 Comentarios
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A estas alturas del verano, ¿y aún no lo tienes?

15 de agosto de 2012 a las 20:43

No nos gusta nada de nada pensarlo, pero estiramos los dedos de la mano y ya tocamos el otoño. No es nada nuevo. Lo hacemos siempre. Vivimos con la vista puesta en el mañana, en qué haremos el fin de semana, en qué pasará el mes que viene, casi programados para pensar un paso por delante. Planeamos las vacaciones casi en abril y nos agobiamos con la depresión de la vuelta una semana antes de tener que acostumbrarnos de nuevo a la rutina. Las revistas despliegan páginas y páginas de nuevas colecciones oscuras, telas duras, acartonadas, lanas envolventes que nos tientan  tener ganas del invierno, a echar de menos los abrigos. Y en las tiendas casi hace hasta frío, la luz se desmaya, los tonos se apagan. Basta. Estamos en verano. No dejes que te engañen. Agosto enfila su segunda semana con ganas, todavía, de sol, playa, festivales, terrazas, luz hasta casi la medianoche (aunque sean farolillos artificiales de cualquier fiesta de barrio o verbena de pueblo) aire templado y ganas de destaparse. Y las rebajas que se plantaron en los escaparates a principios de julio agonizan lánguidamente. Es el mejor momento para aprovecharlas, para saquear las tiendas. Exprímelas. Busca y rebusca. Los mejores precios, las prendas que, oh casualidad, han resurgido de las cenizas de aquellos montones imposibles de ropa revuelta.

El venerado peplum

Qué es peplum, diría mi abuela. Ese «volante» que desde hace unos meses incorporan las faldas, vestidos, camisetas y algunas chaquetas, al que la mayoría pronosticamos la primera vez que lo vimos un reinado fugaz. Y nos equivocamos. Nos acostumbraremos (y nos cansaremos) de ver el peplum, seguramente en sus diferentes variantes, tanto en las próximas colecciones de otoño e invierno (que ya lo incorporan) como durante el año que viene. Aunque caigamos en el clásico «esto no, que en dos días se pasa de moda», el recuperado peplum todavía acaba de nacer. No es una mala apuesta. Tanto en faldas como en vestidos tiene además una gran ventaja para aquellas que no se atrevan con los vestidos apretados que dificultan la respiración. El volante colocado en el punto exacto disimula y estiliza casi milagrosamente la figura femenina y le da un toque elegante, muy alejado del vulgar vestido-guante que no pasa ni una.

María Caamaño. Ferrol

 

Faldas largas

Lo tienen casi todo para que las recordemos como una de las prenda estrella de este verano. El problema: las faldas largas suelen serlo demasiado y es difícil, si no se mide más de un metro setenta y… encontrar una que no parezca la cola de un vestido rociero. Si una aguanta bien, con dignidad y poco de dolor, unos buenos tacones, ya no hay problema. Pero las que las prefieren con cualquier calzado plano, no van a tener tanta suerte. De cualquier forma, las faldas largas, con abertura lateral y sin ella, plisadas o no, medio transparentes o asimétricas, sientan bien. Es así. Son diferentes al clásico vaquero común de todos los días, son alegres y cómodas. Y tampoco van a pasar a la historia en cuanto muera agosto. El invierno promete, con colores más adecuados a los meses lluviosos, esta prenda femenina por excelencia hasta los pies.

Massimo Dutti

 

A por los cangrejos

Pies para qué os quiero. Para lucir las recuperadas cangrejeras y las sandalias con plataforma de madera que tantos paseos garantizan en lo que queda de verano. Y, si forzamos un poco, parte del otoño. Alguien avispado decidió recuperar de algún altillo o del desván de alguna habitación de la casa de veraneo del pueblo de algún lugar de la costa española…, o extranjera tal vez, aquellas cangrejeras que, sobre todo, los «de costa» (contrapuestos a los «de interior») utilizábamos para ir a la playa y jugar en la orilla sin darles ningún disgusto a nuestros padres con feas picaduras de bichos que se escondían bajo la arena. Eran de plástico y de colores, tan retro que muchos han optado por la opción de las cangrejeras originales (también ellos, masculino plural) en lugar de las reinventadas que estos meses incorporan muchos de los catálogos de las últimas colecciones. Las hay para todos los gustos.

Dani Santalla. Ferrol

Y, si tuviese que elegir, puestos a recomendar y divagar un poco, otro calzado clave actual, diría que las sandalias con plataforma de madera son la mejor opción. Con vestido –corto o largo-, pitillos, shorts, faldas minis, faldas Xl… Cómodas y muy modernas. Incluso, si una se atreve, y quiere arriesgarse mucho, hasta con calcetines. Pero ese ya es otro tema…

María Caamaño. Ferrol

 

 Haz el indio

Indispensable una prenda con estampado étnico. También conocido como navajo, indio o tribal, este tipo de grafismo llama mucho la atención. Favorece como pocos y se ha adueñado de casi todas las prendas imaginables: las típicas mini faldas ajustadas, camisetas anchas, vestidos, pañuelos, bikinis, bolsos y hasta toallas de playa, una de las mejores opciones. El estampado étnico es exótico, original como pocos, colorido –lo que da pie a abrir el abanico de combinaciones- y, sobre todo, muy poco aburrido.

 

Si a estos cuatro elementos le sumamos alguno más de la siguiente lista, no nos habrá salido mal del todo un apaño de última hora: algún vestido asimétrico, de esos tan requetevistos estos meses, más largos por detrás que por la parte delantera; alguna prenda plisada (imprescindible); colores flúor, menta, vainilla y coral; camisas de manga sisa, estampadas y anudadas por delante, muy pin up; el invencible encaje, sobre todo en shorts; faldas, camisetas o chalecos con flecos; chaquetas jaspeadas tipo Chanel y, como guinda del pastel, gargantillas, rígidas y doradas.

Zara

Dani Santalla. Ferrol

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