Tevagustar.es Tevagustar.es Tevagustar.es Tevagustar.es
La Voz de Galicia
Blogs de lavozdegalicia.es
La mirada en la lengua

El hujier y la higuana hovera

27 de Octubre de 2012 a las 5:00

Hay una serie de palabras que pueden escribirse con o sin h. La Academia ha decidido en varios casos prescindir de una de esas variantes. Por ejemplo, exágono y exagonal, que van a desaparecer del Diccionario, donde solo se conservarán hexágono y hexagonal.
Hubo una época en que la única forma aceptada era hexágono. El Diccionario de autoridades señalaba en 1734: «Es voz griega, que debe escribirse con aspiración, aunque algunos la omiten». En griego clásico, esta palabra llevaba sobre la épsilon inicial un espíritu áspero, un signo parecido a una coma abierto a la derecha. Este espíritu indica la aspiración de una vocal inicial y se transcribe como h. En latín fue hexagonum, con una h que también representó un fonema aspirado que pronto desapareció en esa lengua.
En español, muchos prescindieron ya en el siglo XVIII de la h de hexágono. La Academia tomó nota e incorporó exágono al Diccionario en 1791, donde convivió con hexágono. A este le ha dado siempre preferencia y ahora va a ser la única grafía que acepta. Ello es coherente con los significados que desde 1984 da a los elementos compositivos hexa- (‘seis’) y exa- (‘un trillón de veces’).
No es ese el único caso en que se prescinde ahora de una de las grafías alternativas. Así, del verbo rehilar coexistían las formas con h y sin ella: rehilar/reilar (‘moverse una cosa como temblando’). Se suprime reilar.
De otras palabras, las grafías sin h son las que prevalecen. Así, desaparecen harpillera, higuana, hodómetro, horco, hovero, huf y hujier. En su lugar quedan arpillera (un tejido), iguana (un reptil), odómetro (‘podómetro’ y ‘taxímetro’), orco (‘infierno’), overo (referido a animales, ‘de color parecido al del melocotón’), uf (interjección) y ujier (‘cierto subalterno en los organismos públicos’). Solo alguna de aquellas haches era etimológica.
No es malo en cuestiones ortográficas tratar de simplificar un poco las cosas. Aunque sea a costa de que desaparezcan los hujieres y las higuanas hoveras (Tupinambis teguixin). ¡Huf!

Sin categoría
Escrito por Francisco Ríos Comentar
Facebook Tuenti Twitter Google Buzz Meneame.net

Απόστολος Μαγγουρας

20 de Octubre de 2012 a las 5:00

En un documento de la Administración de Justicia se menciona al capitán que gobernó el Prestige en su último y fatal viaje como Apóstolos Maguras y se indica en una nota a pie de página que ese apellido se pronuncia [Maguras] en griego, aunque «desde el principio se ha transcrito en todos los medios como Mangouras, con n y el diptongo ou, siguiendo la tradición fonética francesa en lugar de la española, como sería conveniente».
Las importaciones de nombres propios de lenguas con alfabeto no latino llegan con frecuencia a través del francés o el inglés. Son formas que suelen reflejar la transcripción en estos idiomas de una pronunciación que trata de aproximarse a la original. Así, por ejemplo, el nombre de la principal ciudad de Benín en francés es Cotonou, pero en español la llamamos Cotonú. La pronunciación es idéntica.
En el caso de los nombres en griego moderno, para representarlos con caracteres latinos puede hacerse una transcripción fonética, con el inconveniente de que muchas veces ignoramos cómo pronuncian los griegos la palabra en cuestión, o una transliteración, es decir, ir cambiando las letras griegas por sus equivalentes latinas, según unas normas. Esta fórmula tiene la ventaja añadida de la facilidad de volver a la forma original griega a partir de la transliterada.
Para la transliteración del griego moderno suelen emplearse dos tablas, la ISO 843 y la ELOT 743, casi idénticas. La segunda es la del organismo griego de normalización y ha sido adoptada por la ONU. Apliquémosla al apellido del capitán del Prestige, Μαγγουρας. La letra griega mi (Μ) se translitera como M; la alfa (α), a; las dos gammas juntas (γγ) no equivalen a dos ges (gg), como separadamente (γ = g), sino a ng; la ómicron (ο) es o. La ípsilon (υ) se translitera normalmente y, pero tras la ómicron se cambia por u (ου = ou), excepto cuando lleva diéresis o si la ómicron está tildada. La ro (ρ) es r; tenemos otra alfa (α) que se translitera a, y la sigma final (ς) se cambia por una ese. El resultado es Mangouras.

Sin categoría
Escrito por Francisco Ríos Comentar
Facebook Tuenti Twitter Google Buzz Meneame.net

Voto a bríos

13 de Octubre de 2012 a las 5:00

En estos días comiciales asistimos a la solicitud del voto al elector, a la que seguirá la votación. Tras el escrutinio puede haber más votos. Estos no son la preferencia por una opción política mostrada mediante una papeleta, sino juramentos, execraciones que revelan la ira del personaje que así vote.
Tales votos son en España muy anteriores a la democracia. Tuvieron su apogeo hace ya varios siglos, y hoy han desaparecido del habla usual. El Diccionario de autoridades situaba su origen en la expresión como voto a Dios, voto a Cristo, cuyos elementos aparecen repetidamente en nuestros clásicos. «¡Voto a Dios que me espanta esta grandeza!», escribe Cervantes, que utiliza bastante en su obra el voto a Cristo. Francisco Delicado pone en boca de personajes de La lozana andaluza (1528) las expresiones ¡Voto a san, que tiene razón!, ¡Voto a mí, que es letrada!, ¡Voto a mí, que es andaluza!, ¡Voto a Dios, que son de manlleva para jabonar! y ¡Voto a San Junco!
A la hora de votar, aquellos autores le echaban imaginación. En la segunda Celestina (1534) aparecen ¡Voto a la casa santa de Hierusalén!, ¡Voto a las reliquias de Roma!, ¡Voto a tal!, ¡Voto a la fe de los moros!, ¡Voto a la cruz de Caravaca!, ¡Voto a la casa de Meca!, ¡Voto a la casa no santa!, ¡Voto a la gruta de Hercoles!, ¡Voto al sepulcro no santo! y ¡Voto a la santa letanía!
Entre estas expresiones, una que tuvo especial fortuna fue el voto a bríos. Pascual le dice a don Luis en el Tenorio: «… aunque sois un calavera / tenéis la alma bien entera / y reñís bien, ¡voto a bríos!». Según Coromines, bríos es ahí una alteración intencionada del Díos del castellano antiguo. Una deformación como la que da lugar al diola del gallego. El Diccionario conserva junto a las las locuciones interjectivas voto a tal y voto va el voto a bríos que tanto emplearon el Capitán Trueno, el Guerrero del Antifaz y otros héroes de los tebeos de nuestra infancia.
No descartemos que el día 21 algún elector desencantado muestre su desazón con un voto a bríos en su papeleta.

Sin categoría
Escrito por Francisco Ríos Comentar
Facebook Tuenti Twitter Google Buzz Meneame.net

Abreviaturas y premisas

6 de Octubre de 2012 a las 5:00

Cuando se escribe, tiende a emplearse con profusión acortamientos de palabras, sin caer en la cuenta de las dificultades de muchos lectores para interpretarlos. Ello queda de manifiesto a diario en un anuncio en televisión donde se glosan las maravillas de un producto para la limpieza de váteres. «Hay una forma de tener tu uvecé limpio», lee, sin perder la compostura, la voz de fondo que intenta dar credibilidad al mensaje publicitario.
Seguramente el guionista del anuncio escribió WC, sigla del inglés water closet, que antaño campó con profusión y variedad caligráfica sobre las puertas de los lavabos de los bares. ¿Por qué se recurrió a esa forma importada, artificiosa y, por lo que se ve, para algunos ilegible, habiendo palabras en español que cumplen mejor la función de nombrar el para muchos innombrable aparato sanitario, como, por ejemplo, la finísima y delicadísima inodoro?
Días pasados fue posible escuchar en un boletín informativo de una cadena de radio de ámbito nacional a una locutora de exótico acento que daba cuenta del desarrollo de una manifestación convocada «por UGT y centrales obreras». El desconcierto nos espabiló el mustio magín hasta acabar concluyendo momentos después que los convocantes de la marcha eran UGT y CC.OO. No es la primera vez que esta abreviatura da disgustos a la central sindical liderada por el señor Toxo y a quienes la mentan. Recordarán los lectores la ocasión en que un periodista la nombró en un telediario como cecé oó, marcando un punto de inflexión en su carrera en la televisión pública.
Y es que algunos  personajes que, violando nuestro sacrosanto derecho a la inviolabilidad del domicilio, se nos cuelan en casa a través de la pantalla plana parecen haber perdido el oremus un día sí y otro también. «Yo tengo una premisa y la llevo a cabo…», decía la semana pasada una seudoperiodista de una seudotelevisión. Su premisa no era una de las proposiciones de un silogismo, sino una máxima, una norma de conducta o una divisa, que es a lo que le sonaba premisa.

Sin categoría
Escrito por Francisco Ríos Comentar
Facebook Tuenti Twitter Google Buzz Meneame.net