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La Voz de Galicia
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La mirada en la lengua

No hay «pilotas»

31 de marzo de 2012 a las 5:00

Así como los pilotos de fórmula 1 se salen de vez en cuando de la pista y se van al prado o a una zona de grava, el equipo de entrañables comentaristas de televisión que nos explica los arcanos de ese deporte se mete de vez en cuando en un jardín, ocasiones que ayudan a rebajar la tensión del espectador. Como cuando recientemente se plantearon el problema de cómo llamar a María de Villota, tercer piloto (de reserva y de pruebas) de una escudería. ¿Es María piloto probador, piloto probadora, pilota probadora…?, se preguntaba quien en las retransmisiones lleva la voz cantante.

Muchos de los sustantivos que en masculino terminan en -o forman el femenino sustituyendo la -o por -a (camarero/camarera, peluquero/peluquera). Sin embargo, hay algunos que son invariables, es decir, son comunes en cuanto al género. Cuando uno de estos nombres designa a una mujer, los determinantes y los adjetivos que le afectan deben emplearse en su forma femenina. Piloto es uno de estos casos. Fernando Alonso es piloto y María de Villota es piloto. El primero es un piloto bueno, y la segunda, una piloto buena. Por tanto, es también la piloto probadora María de Villota.

Un sondeo en Internet nos descubre, sin embargo, que el sintagma piloto probador vinculado a María de Villota se emplea diez veces más que piloto probadora relacionado con la misma persona.

El sustantivo piloto nunca tuvo en español forma femenina. Su principal acepción fue siempre la de ‘persona que dirige un buque en la navegación’. Y esa ha sido una profesión ejercida hasta hace muy poco exclusivamente por varones. También son de ayer mismo los primeros pilotajes de coches de carreras y de aviones por mujeres.

Piloto ha quedado en desuso con sus dos significados más exóticos, el de ‘ladrón que va delante de otros, guiándolos para hacer el hurto’ y el de ‘sugeto [sic] que bebe mucho vino, y tiene práctico conocimiento de su calidad’, en palabras del Diccionario de Autoridades. Con ambos sentidos es propio del lenguaje de la germanía.

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Escrito por Francisco Ríos Comentar
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Una jota para «elegir»

24 de marzo de 2012 a las 5:00

La leyenda de un cartel publicitario de la campaña electoral que ayer concluyó en Andalucía parecía poner en duda el compromiso del partido que se anunciaba con el fomento de la cultura: «Elije el camino hacia tus derechos. Andalucía, por el camino seguro».
Ante i y e, el fonema /j/ puede representarse en español con las letras g y j (ramaje, gema, gitano, jinete). La inexistencia de una norma sencilla que oriente hacia la elección correcta es la causa de que en estos casos surjan muchas vacilaciones y dudas. Cuando estas no se resuelven con una consulta al diccionario es fácil caer en el error.
La mayoría de las veces, que ante e o i se escriba g o j depende de la etimología. Elegir arrastra la g desde su origen latino, eligere, aunque en los siglos de formación del español, cuando aún no estaba fijada norma ortográfica alguna, era frecuente que apareciese con j. Juan de Valdés, el autor del maravilloso Diálogo de la lengua, escribió en uno de sus comentarios a epístolas de san Pablo, en 1557, sobre «elejir aquello que fuere conforme á la voluntad de Dios».
En general, los verbos terminados en -ger o -gir se escriben con g. Son excepción tejer, remejer y crujir, así como sus derivados (retejer, entretejer, recrujir…). Naturalmente, debe escribirse j en las formas de los verbos terminados en -ger o -gir con las vocales a, o y u tras el fonema /j/: elijo, cojamos…
El Elije el camino del anuncio electoral evidencia descuido y despiste, en el mejor de los casos, aunque el responsable podrá alegar en su descargo que muchos escritores con gran dominio del español han caído en la misma trampa. Les pasó a Luis Rosales («No elejimos entre querer y no querer…»), Rafael Alberti («la serie ésta del Puerto —que yo he elejido— es una orilla…») o a Torrente Ballester («Le dije el otro día que mi amo elije a sus sucesores con el mayor esmero»). En Juan Ramón Jiménez no era descuido, sino elección de heterodoxo.

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Escrito por Francisco Ríos 4 Comentarios
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