«Y sin embargo, qué hermoso oficio…»

La Voz de Galicia, Periodismo

«Y sin embargo, qué hermoso oficio…»

Escribe Susana Luaña:

«Cuando yo empecé en esta noble profesión, los mayores te decían que las informaciones había que contrastarlas por cuatro fuentes distintas. A esas fuentes había que llamarlas a un teléfono fijo, muchas veces a una hora determinada si las querías pillar en casa. Cuando la Redacción de Santiago estaba en la Rúa do Vilar, era habitual que los protagonistas del día entrasen y saliesen del periódico y las conspiraciones se fraguaban al ritmo de un café disimuladas tras el humo de los cigarros. En Arousa, a los del mar los encontrabas al mediodía en el bar y había que tomarse un vino con ellos si querías la exclusiva. Los acuerdos de los plenos se publicaban dos días después, porque la vieja rotativa marcaba los horarios. Sin problema, nadie te lo iba a pisar en aquellos tiempos en los que no había Twitter y las fotos viajaban a la central en el…» [+] La Voz de Galicia


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