Por favor, déjame hablar

Educación, Mundo real

bocadillos-conversacion-coloresCuántas veces hemos dicho o nos han dicho “por favor, déjame hablar”. El interrumpir a alguien cuando está hablando, el no escuchar, el arremeter constantemente en una conversación con tal de intentar imponer la razón de cada uno es un error colectivo del que pocos se salvan. Es una mala educación muy contagiosa que saca de quicio con frecuencia y suele elevar el tono de lo que debería ser un diálogo tranquilo y ordenado. Lo sufrimos y practicamos casi a diario en nuestro entorno personal, profesional, en las tertulias de radio y televisión, incluso en conversaciones entre gente que no se conoce. La cosa roza el absurdo cuando aparecen en escena los todólogos, los entendidos en todo, cuando se opina sin conocimiento y sin fundamento, cuando se teoriza de oídas, cuando no se argumenta nada, cuando se pontifica o se critica sin tener pajolera idea de lo que se habla. En eso posiblemente los españoles (también los catalanes) somos campeones del mundo. Esto último afortunadamente no es un mal tan extendido como el no escuchar, pero los que lo practican son lo suficiente bocazas como para que nos piten los oídos a todos a todas horas.

Siempre defendí que la seguridad vial debería ser materia obligatoria en la enseñanza secundaria y cada vez tengo más claro que habría que dedicar un apartado especial a la oratoria y el saber estar.


1 comentario

  1. rafael gemes moreno

    yo no entiendo tengo 83 años solo tengo hordinador para distraerme queno trabajo soicasi hanfabeto que kieren mas

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