30 de enero de 2012 a las 23:34

De un tiempo a esta parte la crispación lo invade todo. El malestar social motivado (fundamentalmente) por los fuertes problemas económicos que padecen millones de españoles se está convirtiendo en un tsunami que se está llevando por delante el poco tiempo que le dedicamos a conversar. Ahora todo es rápido, fulgurante, impactante, insultante… Escasea ese noble ejercicio de escuchar y dejar hablar. Lo noto desde hace tiempo en la vida real y, muy especialmente, en la virtual. En los principales cuartos de estar digitales, Facebook y Twitter, la crispación empieza a ser una plaga preocupante. Si hace un par de años la gente se esforzaba por aprender del resto, por dialogar, por discrepar desde el respeto, ahora la mayoría se ha vuelto silenciosa, ha optado por callarse o dar media vuelta cuando reina el follón. De la nada se crea una fuerte polémica, se trollea cualquier diálogo y se mata al mensajero con una facilidad pasmosa. ¿Los causantes? Esos pocos crispadores sabelotodo que opinan de todo y gritan a todos. Sin cortarse.
Quizá sean malos tiempos para la lírica. Quizá sea cierta esa sospecha de que los adolescentes más contestatarios están «invadiendo» las redes sociales. Quizá Internet ya sea la única válvula de escape mental de muchos frustrados/as que casi siempre se esconden tras una falsa identidad… Lo único cierto es que la Red es una valiosa herramienta en manos de los humanos. Lo malo es que donde hay humanos sobresalen los inhumanos. Especialmente los más bocazas.
Internet, No me gusta, Policrispación, Redes sociales
26 de enero de 2012 a las 13:13

Lo de Francisco Camps y sus “amiguitos del alma” da para un libro. Empezando por si es conveniente buscar otro nombre más apropiado para referirnos al jurado «popular». Lo que permanece en la mente de la inmensa mayoría de todos es que allí, en Valencia, el trapicheo y el oportunismo político era más que habitual. Ya decidirá el Tribunal Supremo que, ojito, tendrá la última palabra. Entre fallas y fallos me quedo con estos dos artículos que ironizan sobre una triste realidad que desprestigia a la comunidad más endeudada de España:
¡Pon el cazo, Paco! | Por Ernesto S. Pombo ► Confirmado. Lo que hemos visto y escuchado en los últimos días durante el juicio a Francisco Camps y Ricardo Costa no fueron más que meros inventos de nuestras mentes malignas y perniciosas. Los testimonios de quienes aseguraban que no pagaron los trajes fueron una quimera, y los rastros documentales, una invención de los instructores y los malvados periodistas. Las facturas, los tiques, las hojas de encargo y de confirmación de pedidos y los cheques que se mostraron en el juicio los imprimió la acusación el día antes en la imprenta de la esquina. La trama Gürtel es como la Santa Compaña. No existe. Y recibir obsequios de corruptos que están en prisión no merece la reprobación, ni la condena… [+] La Voz de Galicia
La discutible inocencia del señor Camps | Fernando Ónega ► Señoras y señores, Francisco Camps y Ricardo Costa no son culpables. Lo dijo el jurado popular, con una apretada votación: cinco votos a favor y cuatro en contra. La mayoría, exigua, pero mayoría, no encontró pruebas suficientes de los regalos de trajes. Los obsequios enviados que recibieron la gratitud del «te has pasado veinte pueblos» ni siquiera fueron sometidos a juicio. Enhorabuena a los nuevos inocentes. Felicidades a todo el Partido Popular, feliz por superar el primer episodio del escándalo Gürtel, mientras contempla con fruición cómo el primer juez que instruyó el caso puede ser inhabilitado por un período de diecisiete años. Así es la ley, así funcionó el jurado, así erró Garzón y así queda para la historia un caso que duró casi tres años en la opinión pública. Ya solo falta… [+] La Voz de Galicia
Corrupción, España, No me gusta, Policrispación, Qué país