Maldita cifra

España

5,3%

Miradla bien. Es la cifra de la inflación y el euribor hoy en España. Estos números rojos implican que las hipotecas rocen o superen ya el 6% y que haya un frenazo absoluto en el consumo doméstico. Es un serio aviso en pleno verano, aventurando una cuesta de enero en todo el otoño-invierno. Luego vendrá el Gobierno con su talante diciendo que hay que apostar por las buenas intenciones, que hay que estar unidos, que la economía simplemente se ha desacelerado o que es antipatriótico hablar de crisis… ¿qué crisis?

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2 comentarios

  1. Eso es para que otros tengan orgasmos democráticos.

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  2. ¿Recuerdan a un presidente que pregonaba que el eje de una buena política social era evitar el paro y ofrecer a los ciudadanos la libertad y la oportunidad para que pudieran llevar adelante sus propias iniciativas de trabajo y de progreso? Decía también que la política de mantener bajo el precio de los créditos, como nunca se ofrecieron en España, promovía que la mayoría de los currantes pudieran cambiar de estatus y hacerse con aquello que la mano inútil del estado nunca podrá ofrecer a la mayoría: un pisillo saludable, iniciar un pequeño negocio y dejar de ser un esclavo asalariado a destajo, un cochecito cercano al que suelen disfrutar esos gerifaltes de las tribus más “dabuten” del reino de la risa; Sí, aquél que pregonaba mantener cierta austeridad en el gasto público y en los salarios para el control de la inflación, como cuestión básica para que la competitividad y el control de la economía no derivara en las interminables colas de parados que antaño decoraban las calles donde se ubicaban las oficinas de desempleo, que a muy pocos empleaban. Sí, aquel que empezaba a cuestionar que nuestra política energética dependiera de forma escandalosa del petróleo, y que había que pensar en algo más serio que los molinillos, los paneles termosolares y fotovoltaicos, para eludir el albedrío especulativo del petróleo y evitar en la medida de lo posible su incidencia en nuestra economía. Ahora resulta que el pecado capital lo cometió el currante y el tradicional chivo expiatorio USA, como no podía ser menos cuando nuestro tejado se cae, cuyo desliz más señalado es el haber alcanzado mayor nivel de vida que nadie en muy poco tiempo, y es el “ejemplo sangrante” que sirve para que a los demás nos la envainen alegremente negándonos un desliz igual, es decir, incurrir en el pecado de comprar cuando en un momento señalado de nuestra historia económica la soberanía popular era real gracias al bajo coste de los créditos. Ahora, se nos somete al rigor de la hoja de cálculo para señalarnos como estúpidos consumidores felices, responsables de la desgraciada situación actual, señalando veladamente al primor cerebral que rige nuestros destinos con la mente perdida en el limbo de la atrevida inacción de la ignorancia, vendiendo la política social como un despacho directo de billetes, olvidando que el verdadero sentido social de la economía no es sólo brindar la puntual atención a aquellos que difícilmente se valdrían por sí mismos, sino que es evitar que el ritmo económico decaiga y permita que todos, y especialmente los que más lo necesitan, puedan entrar en el juego del trabajo y en la “osada” pretensión de procurar ser dueños de sí mismos, alejándose en lo posible de la dependencia subsidiaria del estado y contribuyendo así a una tendencia natural hacia la mejora de las cosas. Ese Presidente podría ser el que tenemos, si fuera razonable, o cualquier otro que sea capaz de tomar decisiones asumiendo su responsabilidad, y comprometiendo su cargo en aras de intentar paliar la delicada situación que se nos viene encima.

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