Los «marianeos» de Rajoy tumbaron a Rajoy

España, Política, PP

Los «marianeos» de Rajoy tumbaron a Rajoy

Al final los marianeos de Rajoy (no hacer nada, quedarse quieto) tumbaron al propio Rajoy. Tras 14 años al frente del PP, el pontevedrés anunció hoy su adiós. Su permanente inmovilismo, que sacó de quicio a muchos españoles, ha tenido un potente efecto bumerán que ha cortado de cuajo su carrera en primera línea política. Si nos cuentan hace una semana que Sánchez sería presidente y Rajoy dimitiría días después como presidente del Partido Popular no nos lo creeríamos.

Desesperante inmovilismo

Rajoy tenía que haberse ido hace unos años, pedir disculpas por la estela corrupta en el seno del PP y dejar encarrilada su sucesión en el partido. Nunca entendí que se le admirase por su desesperante inmovilismo, por dejar que tantas cosas se arreglasen por sí mismas. Es cierto que eso le valió para apartar a cantidad de rivales políticos, pero finalmente el no hacer nada le decapitó políticamente. El resultado es un PP en peor estado que cuando se lo entregó en bandeja el dedazo de Aznar. Un partido que tiene que solucionar en modo exprés quién será el sucesor o sucesora. Una formación política señalada por el escandalazo de la trama Gürtel y por más de 60 casos abiertos por corrupción contra cargos, excargos y dirigentes del PP, la mitad de ellos en la época marianista.

Ojo a la trituradora

La trituradora no se detiene y, ojo, Bárcenas y Correa ya estarán pensando desde la cárcel que han perdido todas sus agarraderas («Luis, sé fuerte») y que ya está bien de ser los únicos pringados del caso Gürtel. Ojo porque ya huele a nuevas filtraciones informativas divididas por fascículos y el consiguiente ruido de sables en Génova 13 por hacerse con el poder. Triste final político el de Rajoy, que tras sus reconocidos esfuerzos como presidente pudo irse dejando la casa popular más limpia, ordenada y con la despensa llena de credibilidad. Ojalá los que quedan recapitulen, reflexionen sobre sus errores «aislados» y luchen para que no se repitan.

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Foto: Susana Vera (Reuters)

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