El grito de «Los archivos del Pentágono»

Cine, Periodismo


Acabo de verla. Magistrales Meryl Streep, Tom Hanks y Steven Spielberg. No voy a detenerme en analizar la película, que posiblemente no coseche el cúmulo de premios a los que aspiraba. O sí. Da igual. En lo que me detengo es en su mensaje, en su grito, tanto a editores y periodistas como a lectores. A los que nos dedicamos a esto de informar nos recuerda que nuestro oficio es contar la verdad aunque duela o incomode al poder, insistiendo en que la esencia de nuestra profesión es ser contrapoder. A los lectores les grita que el periodismo riguroso y libre es la esencia de la democracia y que hay que apoyarlo siempre. Caigan rayos o truenos, la prensa se debe a los gobernados no a los gobernantes.

Carcajadas del poder

Ese es el grito de «Los archivos del Pentágono». Que si la prensa se vende los vendidos finalmente son los lectores. Que si los lectores dan la espalda a la prensa se abandonan a ellos mismos entre muchas carcajadas del poder. Basada en hechos reales, esta película relata un escándalo que afectó a cuatro presidentes de EE.UU. y que empujó a la primera editora de un diario norteamericano, Katharine Graham (Streep), y a su director, Ben Bradlee (Hanks), a participar en una batalla sin precedentes entre periodistas y Gobierno. The New York TimesThe Washington Post sacaron de sus casillas a la Casa Blanca al publicar unos papeles secretos en los que salían a la luz infinidad de mentiras durante 30 años sobre la Guerra de Vietnam.

Periodismo libre y valiente

Una gozada haber visto esta película imprescindible y un placer llegar a casa y poder escribir con silenciosa nocturnidad estas líneas. Mientras en Europa la moda es atacar y defenestrar a la prensa, en EE.UU. está resurgiendo el periodismo libre gracias a las bravuconadas de Donald Trump y asociados. La gente se vuelve a dar cuenta de que el buen periodismo les ayuda a poner contra las cuerdas al poder establecido y a la mismísima Casa Blanca. Por eso se han disparado las ventas de diarios y las suscripciones digitales. Aleluya. Ese es el el grito de «Los archivos del Pentágono». Informen bien y paguen por buena información. Hagamos los periodistas nuestro trabajo con dignidad y apoyen los lectores el periodismo valiente. Nos jugamos todos mucho más de lo que pensamos.

Que nadie apague la luz

Actualmente The Washington Post tiene esta advertencia como alfombra de su cabecera: “La democracia muere en la oscuridad”. Pues eso. No dejemos que nadie, absolutamente nadie, apague la luz de todos.


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