Dos Nachos con las cabezas serradas

La Voz de Galicia, Mundo real, Reflexionando, Salud

La cara de póker que le quedó a Nacho Mirás cuando le conté en la redacción de Sabón que él no era el único Nacho de La Voz de Galicia con la cabeza serrada. La cara de repóker que puso cuando le expliqué que en mi hemisferio izquierdo, el contrario al suyo, tenía la misma cicatriz que la suya con forma de hoz, esa ventana que te abren de urgencia cuando hay que serrar el cráneo para limpiar algo malo maloso en el cerebro. Sin salir de su sorpresa –Rabudo estaba recién operado– me lanzó infinidad de preguntas sobre los pros y contras de tener algo así en la cabeza. Intercambiamos nombres sobre nuestros “adefesios cerebrales”. El suyo: un astrocitoma anaplásico en grado III, “un tumor malo y agresivo”, como le dijo el neurocirujano el último día del año 2013. Maldito día. El mío: un angioma cavernoso en el lóbulo temporal izquierdo que podría desencadenar en cualquier momento un derrame cerebral fulminante. Eso me dijo el neurocirujano en octubre de 1998 cuando tras cinco horas en quirófano consiguió limpiarme parte de ese hemisferio en el Hospital Puerta de Hierro de Madrid. Tras contarme Rabudo que le habían “escarallado” el olfato y que eso le “jodía mucho”, me preguntó si me habían hecho algún estropicio. Le conté que aquello fue un borrado masivo del disco duro al estilo de los ordenadores populares de Génova (carcajadas) y que la cantidad de datos que había perdido serían sobre todo los relativos a gamberradas pasadas. “Eso seguro”, me espetó.

“Xa estamos de volta tocayo”

La de risas que nos echamos con eso de los “nachos con las cabezas serradas”, con que éramos los únicos de la redacción de La Voz que ya “teníamos pasada la ITV cerebral” y que si tuviésemos una cicatriz así a los 20 años “seguro que ligábamos más y dabondo”. Tras esa conversación craneoencefálica vino un repaso a su estado de ánimo, a nuestros pequeñajos, a lo cerca que estuvimos de la muerte, a que desde que nos estamparon esa cicatriz “con forma de hoz comunista” valoramos más la belleza de las pequeñas cosas, intentamos dejar pasar de largo las malas y hacemos oídos sordos a todo cuanto necio y lameculos nos encontramos. “Xa estamos de volta tocayo”, me decía, subrayando que para valorar lo que tienes nada mejor que estar al borde del abismo y mirar para atrás. Y tanto.

Escalofríos especiales

Hoy Nacho Mirás ya no está físicamente, pero su inolvidable personalidad seguirá revoloteando por las cabezas de tantos amigos, compañeros y admiradores. Su pérdida me ha dado escalofríos especiales, me ha agitado los circuitos cerebrales, me ha hecho revivir una etapa muy dura de mi vida y me ha hecho repensar por enésima vez que lo que realmente importa es lo que tienes delante de tus narices.

Descansa por fin en paz tocayo.

——–
LHD :: DEP Nacho Mirás: adiós a una gran persona
LHD :: Aquel chico volvió a nacer
LHD :: Diez cosas que no sabes de mí…

 


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *