Con el agua al cuello

España

A través de la evaporación, la precipitación y la escorrentía el agua se encuentra en continuo movimiento, fluyendo de una forma a otra en lo que es llamado el ciclo del agua. No para de moverse desde que se evapora, se convierte en nube, se precipita en forma de lluvia y viaja terreno abajo en busca del mar. Su principio es ir siempre adonde hay más para volver a evaporarse y repetir el ciclo. Para ello dibuja cauces naturales erosionando cuanto se ponga por delante. Sucede así desde que se creó el planeta Tierra, hace miles de millones de años. Si el hombre modifica o minimiza esos cauces, la madre naturaleza se encargará de volver a trazar el camino original cuando el agua baja en abundancia.

Es lo que ocurre con las inundaciones que asolan muchas localidades gallegas. La mano especuladora y avariciosa del hombre se salta cualquier norma física. El político que firma a destajo licencias urbanísticas sin conocer las consecuencias; el técnico municipal que trampea o pasa por alto cuestiones básicas a la hora de ganar al mar miles de metros cuadrados; el constructor que piensa más en los millones y en la edificabilidad que en canalizar adecuadamente el preciado líquido elemento. Esto sucede en el país de la lluvia donde muy pocos se están haciendo ricos a costa de urbanizarlo todo, de arrasar con el medioambiente y dejar que el interés general se hunda cada día más. Mientras, la ciudadanía, la que paga, con el agua al cuello.


5 comentarios

  1. Anonymous

    Me parece una visión simplificada (que no simplista). No es este el único factor, pero sí uno de los que acarrea peores consecuencias en el caso de las inundaciones. No voy a entrar en un análisis pormenorizado, sólo quiero decir que me alegro de que por lo menos la gente de a pie empiece a ser consciente de todos estos porblemas, y que se diga al gran público qué los provoca. Hasta no hace mucho en este país (y más concretamente en Galicia), cuando pasaba alguna desgracia o catástrofe, la gente se conformaba con que se le pagaran los daños o se le compensase de alguna forma (muchas obras públicas de las últimas décadas pretenden ser únicamente un labado de cara después de una metedura de pata, ya sea a escala local o regional, o para hacer ver que existe un desarrollo económico donde en realidad sólo hay beneficio para los de siempre).Parece que el conformismo está llegando a su fin, y creo que la diferencia se nota sobre todo desde el desastre del Prestige. La movilización ciudadana de entonces parece que no cayó en saco roto, y ahora se presta mucha más atención a todas estas cuestiones que tienen que ver con lo que alteramos para nuestro beneficio (en la mayoría de los casos, el benficio, aún encima, es sólo para unos pocos…).Espero que siga informándose a la gente de que los paseos marítimos, los paseos fluviales, las recalificaciones de zonas inundables en suelo urbanizable, etc etc…, no traerán el desarrollo, sino más bien destrucción de nuestro patrimonio.

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  2. Es una visión simplificada (que no simplista) porque mi máxima es escribir artículos cortos y directos para que sean leídos por el máximo de gente. Por eso no me extiendo más en otras muchas razones de las inundaciones que afectan últimamente a Galicia. Dejé en el tintero la ausencia de masa vegetal, a causa de los incendios, que frene las escorrentías desde los montes, pero eso da para otro post. Saludos

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  3. Condidero que al margen de esas razones urbanísticas que señalas como una de las causas de las inundaciones, hay una razón fundamenental por encima de las demás y absurdamente obvia: el tiempo. No nos podemos olvidar de que se están batiendo todos los registros históricos de litros por metro cuadrado en prácticamente la totalidad de la Comunidad Gallega. Claro que hay algunas cosas que se pueden evitar mediante una adecuada disciplina urbanística, pero a veces contra las inclemencias climáticas no se puede luchar.

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  4. Las comparaciones meteorológicas que apunta algún comentarista son acientíficas. Si en 1960 o en 1925 hubiera habido el grado de impermeabilización que hoy se da, las inundaciones habrían sido más que catastróficas. En Cee, 120.000 metros cuadrados de ría rellenados en los últimos 20 años han sido decisivos para que ocurriera lo que ha ocurrido. Y en Vilagarcía las aberraciones urbanísticas todavía son, si cabe –¡que es difícil!– más graves. El río Con ha sido prácticamente sellado, habiéndose reducido su cauce original en más del 50%.Hay a quienes les convendría visitar archivos pluviométricos para comprobar que durante este otoño no ha llovido signficativamente más que en numerosos años precedentes.

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  5. Te doy la razón, Félix, los registros climatológicos hay que verlos en series largas de años, mínimo 30, para darse cuenta que lo ocurrido no es excepcional. Creo que todos somos conscientes del origen del problema: la falta de principios y de ética colectiva. Aquí, venga a “pillar tallada” y cuanto más rápido mejor. Espero que esto empiece a cambiar y se combatan a los ineficaces y a los desaprensivos que permiten las aberraciones sobre nuestro entorno natural. No sabemos que modelo de desarrollo queremos…con lo fácil que es estudiar y aprender de las experiencias de otros países…

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