La Voz de Galicia
Premio Best of the Blogs 2006

Categoría: Reflexionando

Herir

Mundo real, Reflexionando

Herir

Si algo nos caracteriza masivamente a los españoles es la rastrera habilidad que tenemos para herir al contrario a todas horas. Ya sea en el bar, en la redacción, en la oficina, en la peluquería, en el estadio, en la tertulia, en la mesa familiar, en la calle o en donde sea, siempre estamos a la caza y captura de personas a las que herir, a las que criticar sin dar la cara, a las que apuñalar por la espalda. Un defecto mezquino que afecta por igual a personas de izquierdas, de derechas, de centro, progresistas, liberales, católicos, ateos, mormones, heterosexuales, homosexuales, transexuales, fascistas, antifascistas, capitalistas, antisistema, anarquistas… Da igual la etiqueta o ideología que pongamos. El caso es que cada día vemos preocupantes ejemplos de falta de respeto hacia el que piense, haga o respire diferente. Un desprecio escupido con inmensa vulgaridad o vestido con la falsa elegancia que caracteriza al cínico, al mezquino, a la mala persona.

😡 Mala baba

Lo fácil es herir y destruir. Lo difícil es aportar y construir. En nuestro país perdemos soberanamente el tiempo en descalificar, señalar y despreciar. Un mal ejemplo para futuras generaciones que se hace especialmente sangrante cuando soltamos nuestra mala baba en medios y redes sociales a todo trapo y para todos los públicos. Pena penita quema.

 

Bad – U2

Suelo otoñal

Reflexionando

img_5152@nafuente – Instagram

Este suelo otoñal parece que no dice nada pero lo dice todo. Es fiel reflejo de la vida misma si te paras a observarlo.

Colores. Grises. Negros. Hojas verdes y hojarasca. Unas hojas que acarician y otras que rascan. Plenitud y caducidad. Humedad y sequedad. Vida y muerte de la vida. Infinidad de rutas de ida y vuelta. Surcos rectos y perpendiculares, como trincheras. Atajos y largas distancias. Por las ramas y por los suelos. Viento y quietud. Tempestad y calma. Ruido y silencio. Frío que corta labios y palabras.

Alguien barrerá esto y volverá a pintarse de otoño la acera mañana mismo. Con la misma terquedad otoñal año tras año. Porque todo vive y caduca. Todo vuelve. Todo pasa factura y todo se remonta. Todo.

Huele a otoño, inventado para alfombrar nuestras calles y para que, por momentos, escuchemos cómo habla el suelo que pisoteamos el resto del año sin mirarlo.

 

Autumn – 100 Elephants

Reilusionarse

Reflexionando

kkk

Si ilusionarse es «sentir ilusión por algo, especialmente cuando se tiene la esperanza de que puede suceder o de que se puede conseguir»… supongo que reilusionarse es volver a sentir ilusión por algo, especialmente cuando se tiene la esperanza de que puede volver a suceder o conseguirse…

En esas estamos tantos, en el re. Según el DRAE significa repetición (reconstruir), detrás de (recámara), denota intensificación (recargar) o indica oposición, resistencia o negación (rechazar, repugnar, reprobar). Me quedo con reilusionarse y reconstruir porque son palabras motrices, empujan hacia delante, mueven todo y conllevan aire fresco. Tan necesario.

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PD: Un excompañero de trabajo, ahora remontando su vida en EE.UU., me comentó hace unas horas que cada vez que regresa a España le duele ver en la calle caras largas, gente cabizbaja y falta de chispa en las miradas. A quién no.

Borreguismo

Mundo real, Reflexionando

OOO

La Real Academia Española lo deja bien claro: “Actitud de quien, sin criterio propio, se deja llevar por las opiniones ajenas”. Así define el borreguismo, ese cáncer del no pensar las cosas. No hace falta levantar mucho la cabeza para verlo y padecerlo. Esas facultades que votan en bloque contra o a favor de un candidato a rector. Esos departamentos de empresa que al unísonono siguen al dedillo el pensamiento único de su jefe. Esos forofos que defienden a su amado y corrupto líder, a grito pelado si hace falta, ya sea en un partido político o en una institución. Esos militantes que militan como borregos sin cuestionar absolutamente nada. Esos periodistas que se pliegan y se posicionan públicamente al sol que más calienta saltándose el principio básico de buscar la verdad. Esos tertulianos que siempre tiran a defender al que los puso ahí. Esos tuiteros que no ponen ni un pero a los suyos y siempre se lanzan a la yugular del contrario. Esos que no saben de nada y no dudan nunca de nada. Esos que sin criterio propio se suman al carro de los vencedores aunque estos cambien cada dos por tres. Esos demócratas que desprecian al partido que no respira como ellos. Esos que señalan porque el dedo del que manda señala. Esos trolls que se esconden en avatares falsos y que salen como borregos cada día en busca de gente a la que herir. Esos que etiquetan porque la mayoría etiqueta…

Maldito borreguismo que todo lo invade. Con lo interesante y aleccionador que es cambiar de opinión, pensar, rectificar, escuchar, valorar, repensar, descubrir, curiosear, dudar y, sobre todo, beber de todas las fuentes.

Dos Nachos con las cabezas serradas

La Voz de Galicia, Mundo real, Reflexionando, Salud

La cara de póker que le quedó a Nacho Mirás cuando le conté en la redacción de Sabón que él no era el único Nacho de La Voz de Galicia con la cabeza serrada. La cara de repóker que puso cuando le expliqué que en mi hemisferio izquierdo, el contrario al suyo, tenía la misma cicatriz que la suya con forma de hoz, esa ventana que te abren de urgencia cuando hay que serrar el cráneo para limpiar algo malo maloso en el cerebro. Sin salir de su sorpresa –Rabudo estaba recién operado– me lanzó infinidad de preguntas sobre los pros y contras de tener algo así en la cabeza. Intercambiamos nombres sobre nuestros “adefesios cerebrales”. El suyo: un astrocitoma anaplásico en grado III, “un tumor malo y agresivo”, como le dijo el neurocirujano el último día del año 2013. Maldito día. El mío: un angioma cavernoso en el lóbulo temporal izquierdo que podría desencadenar en cualquier momento un derrame cerebral fulminante. Eso me dijo el neurocirujano en octubre de 1998 cuando tras cinco horas en quirófano consiguió limpiarme parte de ese hemisferio en el Hospital Puerta de Hierro de Madrid. Tras contarme Rabudo que le habían “escarallado” el olfato y que eso le “jodía mucho”, me preguntó si me habían hecho algún estropicio. Le conté que aquello fue un borrado masivo del disco duro al estilo de los ordenadores populares de Génova (carcajadas) y que la cantidad de datos que había perdido serían sobre todo los relativos a gamberradas pasadas. “Eso seguro”, me espetó.

“Xa estamos de volta tocayo”

La de risas que nos echamos con eso de los “nachos con las cabezas serradas”, con que éramos los únicos de la redacción de La Voz que ya “teníamos pasada la ITV cerebral” y que si tuviésemos una cicatriz así a los 20 años “seguro que ligábamos más y dabondo”. Tras esa conversación craneoencefálica vino un repaso a su estado de ánimo, a nuestros pequeñajos, a lo cerca que estuvimos de la muerte, a que desde que nos estamparon esa cicatriz “con forma de hoz comunista” valoramos más la belleza de las pequeñas cosas, intentamos dejar pasar de largo las malas y hacemos oídos sordos a todo cuanto necio y lameculos nos encontramos. “Xa estamos de volta tocayo”, me decía, subrayando que para valorar lo que tienes nada mejor que estar al borde del abismo y mirar para atrás. Y tanto.

Escalofríos especiales

Hoy Nacho Mirás ya no está físicamente, pero su inolvidable personalidad seguirá revoloteando por las cabezas de tantos amigos, compañeros y admiradores. Su pérdida me ha dado escalofríos especiales, me ha agitado los circuitos cerebrales, me ha hecho revivir una etapa muy dura de mi vida y me ha hecho repensar por enésima vez que lo que realmente importa es lo que tienes delante de tus narices.

Descansa por fin en paz tocayo.

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