Categoría: Redes sociales

Consejos para que no me hinches más los wasaps

Comunicación, Con humor, Redes sociales

Consejos para que no me hinches más los wasaps

Soporto a diario más de 25 grupos de WhatsApp (13 de ellos profesionales) y ya va siendo hora de lanzar aquí una serie de consejos sobre cómo usar una aplicación que, lo queramos o no, se ha convertido en nuestro sexto dedo. Si quieres aportar alguna sugerencia o idea, añádela en los comentarios.

1. No satures

Este primer punto no necesita más explicaciones. No seas plasta, que bastante tiempo nos roban los wasaps (sí, ya se puede escribir wasap).

2. El tú a tú, en privado por favor

Lo más odioso de un grupo es que alguien se ponga a conversar con otro alguien eternamente y el resto nos quedemos mirando atolondrados. Se agradece que esos dos alguien hablen en privado fuera del grupo.

3. Pide permiso

Si montas un grupo consulta al menos a la gente si realmente quiere estar. Este uno de los grandes defectos de WhatsApp, que entra en tromba en tu intimidad sin llamar a la puerta.

4. Educación ante todo

Si no quieres estar en un grupo de WhatsApp, sal cuanto antes. Y cuando salgas, te despides. Casi todos lo vamos a entender. Si alguien no lo entiende es su problema y su complejo.

5. Avisa que estás graciosillo

Los textos escritos no tienen entonación ni ojos a los que mirar, por lo cual se pueden malinterpretar siempre. Si lo tuyo es la ironía permanente usa emoticonos sonrientes para que el resto capte que estás graciosillo hoy.

6. Emoticonos, los justos

Poner muchos emoticonos es de horteras y seguro que no quieres que el resto del grupo sepa que eres un hortera integral sin remedio.

7. Todos deseamos que se mejore

Si un niño de un padre/madre del grupo se pone malito no debemos de poner todos “que se mejore”. Con que un par de adultos lo pongan, ya hablan en nombre del resto. Cae de cajón que somos amigos/conocidos y nadie desea que ese niño empeore.

8. Dar las gracias uno por uno: NO

Si te felicitan por tu cumpleaños o por lo que sea, deja que pase tiempo y da las gracias al final, no uno por uno.

9. Respeta los horarios

La franja horaria entre las 23.00 y las 9:00 horas es para descansar y sólo debe admitir wasaps muy importantes. El resto de mensajes y chorradas en horario laboral, por favor.

10. Dosifica

Si tienes una batería de memes o vídeos graciosos do-si-fi-ca-los. No los publiques de golpe en el mismo minuto porque provocarás que muchos del grupo apaguen la pantalla del móvil. Por cierto, lo de poner todo el rato imágenes fuera de tono háztelo mirar.

11. Cállate

Si no tienes nada que decir, calla. Cuando escribas, procura que tus palabras sean mejores que el silencio.

12. Contrólate

Si bebes, no teclees; te puedes arrepentir mucho al día siguiente. Por supuesto, si conduces ni toques el móvil. Mejor ni mirarlo.

13. De privado, nada de nada

Todo lo que tecleas es público. Con una simple captura de pantalla desde el móvil se puede sacar a la luz cualquier conversación o foto de un grupo privado. Cualquier burrada escrita en WhatsApp salta en cuestión de horas del móvil al telediario o a la Guardia Civil.

14. Activa el doble check azul

No te vayas de importante ni de tener una agenda apretadísima. Esa doble marca azul indica que al menos has leído lo que te he mandado. Si no contestas es por tu mala educación, no por tu agenda. Recuerda que las comunicaciones son de doble carril y hay que responder cuando puedas.

15. No hay que wasapearlo todo

Relájate con las teclas, que agotas. De noche y en fin de semana frena en seco tu obsesión wasapera. Tus dedos, tus ojos, tu cabeza, tu cuello y tu entorno sociofamiliar lo agradecerán.

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En la prehistoria de Internet

Blogosfera, Comunicación, Internet, Redes sociales

En la prehistoria de Internet
📷 Foto de John Stanmeyer vencedora del World Press Photo 2014

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En la prehistoria de Internet, hace unos 10 años, reinaba la ilusión y las ganas de crear y crecer. Se abrían miles de blogs cada hora. Se creaban nuevas plataformas para publicar on line. Proliferaban los premios y reconocimientos a bloggers. Nacían las redes sociales. Se agitaba el ambiente cada dos por tres con la aparición de revolucionarios dispositivos móviles y gadgets. Había congresos nacionales e internacionales para debatir y conversar. Había hambre por aprender y experimentar. Se ponían en marcha foros y listas de correo para intercambiar opiniones e informaciones. Había mucha comunicación virtual y personal, mucha interactividad…

Todo eso se está perdiendo. Ahora cada uno va a lo suyo. La conversación apenas existe y cuando la hay llega un pelotón de presuntos/as para destrozarla. Ni se lee con detenimiento ni se escucha al que habla. Los blogs han sido los grandes olvidados y se les ha quitado visibilidad y protagonismo desde los medios. Ya no se presume de tener una comunidad bloguera, ya no mola en los despachos. La blogosfera, salvo excepciones, está sin vida, en silencio, plagada de calles sin nombre. Ahora cada uno “bloguea” en su muro de Facebook sin ser consciente de que lo que publica no queda archivado, tiene apenas unas horas de vida y un recorrido muy corto. Ahora hay una obsesión por las cifras de likes, retuits, followers, usuarios únicos y páginas vistas.

Los congresos sobre comunicación digital y redes sociales están desapareciendo por falta de patrocinadores. Los smartphones y las tablets que se presentan como nuevos son evoluciones de lo ya inventado hace años. Apenas se innova ni se da un giro de 180 grados al hardware que ya conocemos. Se ha perdido aquella sal y pimienta on line que nos incitó en su día a conocer y surfear en el mundo digital. Algunos dirán que todo esto es una evolución comunicativa. Yo creo que estamos ante una involución de actitudes bajo una infoxicación que irrita y una saturación informativa que agota.

No sé si a todo esto se le puede aplicar esa máxima de que «cualquier tiempo pasado fue mejor». Lo dudo. Lo que sí creo es que hace 10 años todo era menos interesado, más natural, más tranquilo, más divertido, más edificante y más ilusionante que ahora. Es una sensación, una certeza, una pena. Seguimos en la prehistoria de Internet. Seguimos aprendiendo.

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280 caracteres

Redes sociales, Twitter

280 caracteres

Twitter se la juega de verdad al ampliar desde hoy el límite de caracteres por tuit a 280 para todos sus usuarios. ¿Haremos tuits largos o apostaremos, como hasta ahora, por la brevedad? Lanzo esta encuesta tuitera para saber qué os parece el cambio y si, como predicen algunos, esos 280 caracteres pueden lastrar el futuro de Twitter como la red social ultrarrápida por excelencia.

La lógica aplastante de los cerebros “bajitos”

Educación, Infancia, Redes sociales

Profesor versus niño de 7 años. Pregunta cerrada para el adulto, abierta para el niño. Los dos tienen razón, pero la forma de pensar del renacuajo tumba a la del docente. Bendita lógica aplastante de los cerebros “bajitos”, que tienen la virtud de ver y pensar limpio, sin imposiciones ni ataduras. El profe sentencia que el ejercicio de matemáticas está mal, pero la sociedad ya le ha puesto un 10 de los grandes al niño gracias a este tuit de su padre, que ya roza los 100.000 retuits en apenas dos días.

Muchas gracias a las redes sociales bien usadas –sin ruido, ni agresividad, ni expertos en todo– porque nos brindan joyas como esta.

Los imbéciles de Internet

Internet, Redes sociales

Los imbéciles de Internet

Lo que antes pasaba con los blogs, ahora sucede de forma exagerada en Facebook, Twitter, WhatsApp, Instagram y demás plataformas para compartir contenidos. Me refiero a esos impresentables que despotrican contra todo y todos, que muestran sistemáticamente actitudes negativas u hostiles ante cualquier asunto, odiadores que revientan posts, fotos o vídeos con comentarios duros que hacen mucho daño. Los entendidos los diferencian entre trolls (que atacan por atacar sin sentir realmente lo que dicen) y haters (que atacan duro y realmente se creen sus exabruptos). Yo huyo de anglicismos (ya está bien) y los defino como los imbéciles de Internet. Anoche ví un vídeo de un youtuber español que hace un gran trabajo probando coches en el que estallaba contra los que le atacan constantemente en los comentarios haga lo que haga o diga lo que diga. El vídeo, que desafortunadamente lo ha retirado, no tenía desperdicio porque era la pieza más sincera que había hecho hasta ahora. Su estallido emocional demuestra que no estamos ante algo pasajero o anecdótico. Vivimos un cáncer en la Red que desanima a muchos creadores de contenidos, que se dejan la piel a cambio de nada o de muy poco. De hecho ese vídeo ha motivado este post, que ya tardaba en escribirlo.

Si vienes a atacar y a insultar, vete de aquí

El imbécil puro y duro es alguien poco inteligente o que se comporta con poca inteligencia. Y de imbéciles con avatares falsos la Red está llena. A esa gente que ataca permanentemente le digo… No sigas cuentas, páginas o medios que no te gustan. No seas masoca. Si vienes a criticar con argumentos, bienvenido. Si vienes a atacar y a insultar, vete de aquí. Lárgate ya. Una pena no poder enlazar con ese vídeo porque resumía muchas cosas que vivo a diario desde hace muchos años, con toneladas de paciencia y muchas mordeduras de lengua. Siempre recomendaré no entrar al trapo a estos odiadores digitales, de hecho nunca lo hago, porque su deseo es contestar atacando con más dureza. Reventar conversaciones estupendas con gente normal que da la cara y discrepa educadamente. Que les den a los imbéciles de Internet. Ya sé que sólo merecen nuestro silencio, pero qué a gusto me quedo hoy mandándolos a la mierda.

Sí, a la mierda.

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LHD :: No a los perfiles falsos

 

Las redes, un «gallinero» necesario

Medios, Periodismo, Redes sociales

Las redes, un «gallinero» necesario

Atropello masivo en Barcelona a plena luz del día. Pánico, gritos y sangre. En segundos empiezan a hervir las redes sociales con imágenes y vídeos espeluznantes sobre un atentado yihadista que enmudece Las Ramblas. Una vez más, Twitter, WhatsApp y Facebook protagonizan los primeros flashes informativos en tiempo real. Los testigos de la infamia del Daesh recurren a sus smartphones para contarnos lo que ven y escuchan. Ciudadanos anónimos convertidos en unidades móviles que comparten el horror terrorista. Comienza la bola de nieve, en este caso de fuego, de la información compartida a la velocidad de la luz. Tuits veraces a pie de calle que compiten con datos no contrastados en un estado de confusión absoluta. Entran rápido en escena los medios informativos, lidiando con la inmediatez, las contradicciones y los vergonzantes bulos. Llegan para poner orden y concierto donde hay histeria digital, ausencia de información oficial y batallones de tuiteros que juegan a ser periodistas. Algunos aportan información crucial, otros ensucian las redes con falsos datos, vídeos o imágenes. El resto, lo leen todo.

Más rigor que nunca

Tras el avance informativo y el apurón inicial, es momento de enfriar la cabeza y beber solo de fuentes oficiales. De pausar tanto acelerón informativo y aparcar esa obsesión de ser los primeros en contarlo todo. Estamos ante un atentado bestial, no ante una pelea de gatitos, y la gente exige con razón más rigor que nunca. En esos momentos de alta tensión informativa resurgen como setas los tuiteros expertos en comunicación y breaking news que aleccionan a profesionales sin haber sudado nunca la gota gorda en una redacción. Ni caso. Hasta los grandes críticos de las redes sociales recurren a ellas cuando aparecen noticias tan impactantes y rompedoras. Esos que las tachan de «gallinero», chapotean luego a escondidas en ellas para leer noticias de última hora, sean aportadas por medios serios o gallináceas anónimas que pasaban por allí.

Sobrevivir a tanta “infoxicación”

Sin duda, las redes son un «gallinero» necesario. Son herramientas digitales que no tienen la culpa de que una pequeña (y ruidosa) parte de los humanos que las manejan sean auténticos irresponsables. El truco para sobrevivir a tanta infoxicación es seguir cuentas de medios, periodistas, organismos e instituciones que aporten contenidos contrastados. Huir de los perfiles con avatares falsos. No compartir contenidos alarmistas o morbosos. Esperar a que los medios hagan balances y análisis de lo que sucede. No reenviar imágenes duras y bulos que aterrizan en nuestro WhatsApp.

Informar, aunque duela

El periodismo está para informar de forma veraz y proporcional sobre lo que sucede, no para ocultar lo que duele e incomoda. El terrorismo refleja la parte brutal de la realidad y las imágenes de Barcelona claro que dolieron. Lo mismo que las fotos en Haití, Alepo o Lesbos que ganaron Premios Pulitzer. O aquellas que enseñaron al mundo el horror del holocausto nazi en Auschwitz o Dachau.

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Artículo publicado hoy en el Suplemento RED de La Voz de GaliciaIlustración: Edgardo Carosía

Mayor compromiso en redes sociales

La Voz de Galicia, Redes sociales

Copio y pego una noticia referente a un estudio del Interactive Advertising Bureau (IAB Spain):

“La Voz de Galicia es el medio de comunicación español que más compromiso (engagement) genera en redes sociales, según un estudio de IAB Spain que comprende todo el año”.

“Este indicador se obtiene a partir de poner en relación el volumen de sus seguidores con el número de interacciones recibidas. En el caso del diario gallego, alcanza un resultado del 116%, porcentaje que es muy superior al resto de los medios. En segundo lugar se sitúa La Vanguardia (58%), seguido de El País (50%) y OK Diario (29%)”…

[+] Dirconfidencial.com

 

Adjunto el PDF del Estudio de IAB Spain > Observatorio de Marcas en Redes Sociales 2016

 

LHD :: Los diarios de EE.UU. y Europa que mejor trabajan sus páginas de Facebook