Categoría: Internet

Llega la semana #iRedes 2016

Internet, iRedes, Redes sociales

Este año no puedo acudir a mi cita casi anual en Burgos (la agitada actualidad política manda). Desde aquí lanzo un mensaje de apoyo a todo el equipo organizador del VI Congreso Iberoamericano de Redes Sociales. Lo seguiré on line y el jueves colgaré en el blog el streaming y el programa. Este es el vídeo de presentación de #iRedes 2016:

Entrevista a Javier Errea

Comunicación, Entrevistas, Internet, Medios, Periodismo

Entrevista a Javier Errea

«El periodismo está muy por encima de tanto gurú, tanta moda… y de los propios periodistas»

El periodista y consultor Javier Errea presenta el 17 de diciembre su primer libro El diario o la vida en el que anuncia una «defensa a tiros de los periódicos y el periodismo». Su estreno editorial es una selección con las mejores entradas de los cinco años del blog Erreadas, reunidas en 300 páginas. Otra bitácora convertida en libro. Presidente del Capítulo Español de la Society for News Design (SND) y autor del diseño y rediseño de numerosas publicaciones europeas y americanas, por los que ha recibido gran cantidad de premios, habla claro en esta entrevista en La Huella Digital sobre el presente y el futuro del periodismo, una «función social imprescindible».

CVnz0_iUYAAihS6– Tu primer libro viene a confirmar que, no sólo no han muerto los blogs, sino que el periodismo está más vivo que nunca…
– No sabía que los blogs se habían muerto, o que se decía que habían muerto. ¿Sabes? Me hace gracia tanto pronóstico, sobre todo tanto pronóstico catastrofista. Que si los diarios impresos desaparecerán en 2020 o 2030 o lo que sea, que si los blogs ya no se llevan, que si el periodismo… Hay una necesidad frenética de estar a la última. De demostrar que estamos a la última, enterados. Y si no estás a la última estás muerto. No, ante este tipo de planteamientos me planto. El libro, modestamente, invita a muchos a plantarse de la misma forma. ¿Cómo va a estar muerto el periodismo? ¿A quién se le ha ocurrido semejante bobada? El periodismo está muy por encima de tanto gurú, tanta moda… y de los propios periodistas. Es una función social imprescindible que, de una u otra manera, no se va a dejar de practicar nunca.

– Se divaga mucho sobre el modelo de negocio de los diarios y apenas se debate sobre el modelo de contenidos. ¿Por qué?
– Porque lo difícil son los contenidos. Uno contrata consultores que te dicen cómo debe ser una sala de redacción. O que te rediseñan el periódico, impreso o digital. O que incluso proponen una estructura de secciones más o menos original. Pero los consultores rara vez se meten a trabajar en los contenidos porque los contenidos no responden a una receta ni a una fórmula mágica. Los contenidos, la manera de contar las historias, no es algo que pueda resolver un consultor en visita de médicos. Además, a los propietarios de los medios no les interesa el modelo de contenidos sino monetizar, como se dice ahora, lo que sea y a toda prisa. Hablar de contenidos es para ellos como hablar del sexo de los ángeles. Lo mismo que hablar de calidad. Sienten que es algo etéreo, inasible. Estúpido incluso de puro romántico. Y no se dan cuenta de que precisamente en los contenidos está la única oportunidad de rentabilidad y supervivencia a medio y largo plazo. Es cuestión de convicción: ¿te gusta o no te gusta este oficio? Si no te gusta, si no sientes pasión por él, vete a otra parte. Sobran mercadólogos y contadores (de euros), faltan contadores de historias.

– ¿Cuál es el principal defecto del periodismo actual?
– Creo que ya lo he adelantado en mi respuesta anterior. El principal defecto del periodismo actual es la falta de convicción, que es lo mismo que decir la falta de vocación. Corre por los pasillos de las redacciones una especie de frialdad que estremece. Los periodistas han dejado de ser el corazón de las empresas periodísticas; en el corazón de estas empresas, de los diarios, están ahora administradores, mercadólogos, ingenieros informáticos… Gente que no siente este oficio, a la que no le interesa un comino. Personas dispuestas a renunciar a lo más sagrado con tal de sacar un rendimiento inmediato. Nos falta radicalidad. El periodismo es radical o no es periodismo. También añadiría otro déficit, si me lo permites: la esquizofrenia. Se quiere llegar a todo y a más con los mismos o con menos recursos. Se quiere estar en misa y repicando. Se quiere dar la noticia el primero, dar la alerta en redes, escribir un adelanto para la web y, además, aportar valor añadido al día siguiente en la edición impresa. Así sólo salen engendros. La calidad es imposible con el modelo periodístico que se impone, o que nos quieren imponer.

– ¿Y la principal virtud?
– No lo sé. Lo digo con tristeza. Hay quien dice que las generaciones actuales están mucho mejor formadas que las anteriores. Yo lo dudo. Puede que técnicamente lo estén, pero es que el secreto de las cosas, el de la vida, casi nunca está en lo técnico. Es una mirada pesimista sobre el periodismo, lo reconozco, que además contradice mi proverbial optimismo. Porque siempre me he negado a aceptar los pronósticos, y no precisamente desde una mirada romántica ni ingenua.

– Ante los retos que vive la prensa actual ¿qué les aconsejarías a los grandes directivos de la prensa española?
– Que se olviden de la máquina de hacer billetes. Que se den cuenta de que este oficio nunca estuvo entre lo más rentables, salvo quizá durante la última época antes de la crisis. Que no van a volver a ganar nunca ese dineral. Que este oficio va de otra cosa. Y, desde luego, que se olviden de los aires de grandeza que los ha llevado, en muchos casos, a la ruina. Que vuelvan a buscar en el corazón verdadero del oficio y que confíen en los profesionales honestos y auténticos. Que sepan que por ahí hay espacio, oportunidades, tal vez las únicas. Que no hagan tanto caso a lo que se dice en los congresos de la WAN, que se olviden de varitas mágicas. Que no estén todo el día mirando a derecha e izquierda a ver qué hacen los demás. ¡Ah! Y que de una vez caigan en la cuenta de que Facebook y Google son el enemigo mortal, jamás un aliado. Siento vergüenza cuando veo a los directivos de grandes grupos echarse en brazos de estos gigantes tecnológicos y además ‘vender’ la idea de que los controlan.

– ¿Y a las plantillas de esos medios?
– Son colegas, me da cierto pudor… Preguntarse si de verdad es esto lo que quieren hacer, lo que les gusta. Y formarse, no acomodarse. Buscar la calle y a la gente siempre. Enamorarse de cada historia. Levantarse de la mesa. Salir al encuentro. Escuchar. Tener curiosidad. Luchar contra el escepticismo. Escribir como los ángeles. ¡Qué sé yo!

– En tu libro abogas por «una defensa a tiros de los periódicos y el periodismo». ¿Crees que esta sociedad hiperconectada realmente valora el buen periodismo?
– Estoy convencido. Esta sociedad está hiperconectada relativamente. Hiperconectada… ¿a qué? No, desde luego, a las historias que merecen la pena. Hiperconectada, pero a millones de tonterías que uno encuentra en YouTube y que comparte con los demás por WhatsApp o Facebook. Estamos hablando de periodismo, no de entretenimiento. No podemos pretender competir con YouTube y Facebook porque perderemos siempre, si lo único que nos interesa es el volumen de audiencia. El entretenimiento es otra cosa. Lo que es necesario, y estoy convencido de que esto se va a valorar cada vez más, es desenchufarse para adquirir cierto silencio y perspectiva. Desenchufarse, sí. Que no quiere decir aislarse ni retirarse al desierto y perderse del mundo. El periodismo sirve para entender y entenderse. Esto es así, no es una opinión. Es preciso desenmascarar a tanto charlatán y desmontar tanto mito tecnológico. Valerse de la tecnología, sí, pero para entender y entendernos. Ser imprescindibles sin complejos.

– Por último, ante tanta saturación de noticias, ¿qué dieta informativa aconsejas?
– Lo acabo de decir: desenchufarse. No estar obsesionados con ser los primeros en dar algo o en demostrar a los demás que hemos dado algo. Esta pasarela de vanidades en la que nos hemos montado es realmente bochornosa. Siento vergüenza ajena ante tanta falta de pudor. Estar enterado, estar informado, no significa estar enchufado 24 horas, siete días. Yo me considero una persona bien informada, pero procuro administrar mis tiempos. He renunciado a todo tipo de alertas en el móvil. No estoy en Twitter ni en Facebook: ¡es que no me hacen falta para nada! Hay quien me acusa de dinosaurio digital. No puedo sino sonreírme. ¡Que piensen lo que quieran!

Más de 50 ponentes en el Congreso #iRedes 2015

Comunicación, Internet, iRedes, Mundo real, Redes sociales


Por quinto año consecutivo Burgos acogerá el Congreso Iberoamericano sobre Redes Sociales, que ya se ha consolidado como un evento de referencia en el mundo hispano. La quinta edición de iRedes contará con más de 50 ponentes con un programa muy completo y variado. Este año tengo el honor de ser uno de los 12 miembros del jurado de los Premios iRedes en categoría individual e institucional, que les serán entregados el próximo viernes a Dolors Reig y la Fundación Civio. La periodista Silvia Cobo ha ganado el Premio iRedes Letras Enredadas. Nos vemos (y leemos) en Burgos y enhorabuena a todos los premiados.

 

Adiós Medium: vuelvo al blog

Blogosfera, Comunicación, Internet, Redes sociales

Adiós Medium: vuelvo al blog

Lo que escribí en las últimas semanas en Medium fue un buen experimento. Una nueva y agradable experiencia digital. Muy interesante y fructificante. Por su estética, su tipografía y su apuesta por que la gente escriba y se despreocupe de otras cosas. Fantástico. Pero vuelvo al blog. Por varias razones:

  • Aquí se etiquetan los post publicados. Allí no.
  • Aquí hay comentarios. Allí no.
  • Aquí se pueden incrustar vídeos o música. Allí no.
  • Aquí se puede redactar un post desde el móvil (como en este caso). Allí aún no.
  • Aquí todo está ordenado y archivado. Allí, de aquella manera.
  • Aquí un buscador interno. Allí no.

Estas carencias son extrapolables a las redes sociales. Desde la alocada (y necesaria) inmediatez de Twitter o los extraños altibajos de Google+ pasando por ese sempiterno Facebook en el que nada se archiva y todo viaja a la velocidad de la luz, pero hacia abajo, hacia un timeline cargado de olvidos bajo un algoritmo caprichoso que enseña lo publicado cuando le apetece.

Por eso me quedo aquí en el blog. En mi ordenada casa digital, en la que nada falta y que en menos de dos meses cumplirá 10 años. Motivos suficientes. ¿Y Medium? Como hasta ahora: como válvula de escape muy personal.

Indignados digitales

España, Internet, Mundo real, Policrispación, Política

Algunos despistados aún no se han dado cuenta, pero desde hace tiempo en España se le está dando la vuelta a las tortillas de la política, de los medios, de las instituciones y de los organismos públicos. Desde la monarquía hasta los líderes de los partidos, pasando por la Santa Madre Iglesia. Sólo hay que ver las repentinas salidas de la escena pública de gente tan poderosa como Juan Carlos I, Pérez Rubalcaba o Rouco Varela. Asistimos a una vuelta de sartén a la sociedad en general que supura errores y excesos del pasado. La unidireccionalidad de los mensajes se ha evaporado/aniquilado gracias, en buena parte, a…

[+] https://medium.com/@nafuente/indignados-digitales-adea3529ed87

Nace «Ello», una nueva red social antiFacebook

Comunicación, Internet, Redes sociales

Ya tenemos red social nueva. Se llama Ello, nació a principios de agosto en Estados Unidos y, previa invitación, accedes a un manifiesto en el que sus creadores dejan claro que son un antiFacebook. Copio su manifiesto, lo paso por un traductor y pego:

Tu red social es propiedad de los anunciantes.

Todos los envíos que usted comparte, de cada amigo que haga y de cada link que sigue se hace un seguimiento, que queda grabado y convertido en datos. Los anunciantes compran sus datos para que puedan mostrar más anuncios. Usted es el producto que se compra y se vende.

Creemos que hay una mejor manera. Creemos en la audacia. Creemos en la belleza, la sencillez y la transparencia. Creemos que las personas que hacen las cosas y las personas que las utilizan deben ser a nivel social.

Creemos que una red social puede ser una herramienta para el empoderamiento. No es una herramienta para engañar, coaccionar y manipular; sino un lugar para conectarse, crear y celebrar la vida.

Usted no es un producto.

Si no va a difundir publicidad, tal y como anuncian, surge la pregunta: ¿Cómo se financiará Ello? Esta es su estética y su desacertada tipografía (habrá que verla) que huele al minimalismo de Medium:

 

Lo fácil que es descifrar una contraseña débil

Internet, Redes sociales, Tecnología

Viene bien que de vez en cuando salte un escándalo sobre las contraseñas para que todos nos pongamos las pilas ante un tema tan serio. Somos más vulnerables de lo que pensamos y con frecuencia lo olvidamos. La facilidad de acceso que tiene cualquier persona con suficientes conocimientos informáticos a muchas de nuestras bases de datos privadas, ubicadas en la Red, está a la orden del día. Diversos estudios revelan que un cracker puede tardar solo 10 minutos en descifrar un password de seis caracteres en minúsculas. Si a esa contraseña le añadimos mayúsculas, números y símbolos tardaría 18 días. Y si aplicásemos todo eso ampliando la contraseña a nueve caracteres el siniestro personaje tardaría años y años en cantar bingo. Por todo esto siempre se nos recuerda que nuestras contraseñas tengan al menos 8 caracteres, incluyan números y símbolos y nunca hagan alusión a nombres de familiares, fechas de nacimiento o gustos personales. Y también por eso nos insisten en que de vez en cuando renovemos las contraseñas y que nunca, absolutamente nunca, las facilitemos por correo electrónico.

 

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Si eres de los que teclean las clásicas claves «123456» o «password» cámbialas inmediatamente si no quieres que tu vida digital salte al mundo real en cualquier momento. Los ciudadanos de a pie no estamos capacitados para mejorar la seguridad en todos nuestros dispositivos electrónicos y lo mínimo es que reforcemos nuestras claves de acceso. Están en juego desde nuestros emails hasta nuestras fotos pasando por información personal que se va agrupando en grandes bases de datos que alguien puede usar de forma maliciosa.

«Si no eres lobo… te tocará ser cordero»

«En la Red solo hay lobos y corderos. Y si no eres lobo… te tocará ser cordero». Esta acertada frase, que me quedó grabada, la leí en una entrevista de la OCU al español Chema Alonso, uno de los hackers más famosos del mundo que se mueve como pez en el agua encontrando agujeros de seguridad en webs y aplicaciones. En esa conversación Alonso advierte de que «el peor consejo de todos es que solo hace falta sentido común» y recuerda que todas las precauciones son pocas cuando hablamos de seguridad informática. No le falta razón. Cada año se disparan las estadísticas de vulnerabilidades detectadas en smartphones, aplicaciones móviles, sistemas de pago o cuentas de correo electrónico. Y casi siempre el principal motivo de tanto robo de datos personales es que no blindamos bien los accesos.

Ni iCloud ni ningún otro servicio online son totalmente seguros y cae de cajón que no hay que guardar allí documentos sensibles. Si nos da la real gana de hacer fotos subidas de tono, al menos tengamos la prudencia de desactivar la copia automática en la nube. Es absurdo colgar en la Red lo que no queramos que se comparta. Sorprende ver las imágenes que algunos jóvenes, y no tan jóvenes, cuelgan en redes sociales como Facebook, Twitter, Google+ o Instagram referentes a ellos mismos o a sus hijos. Debemos ser conscientes de que cualquier foto de un menor ligero de ropa puede dar el salto en segundos a redes de pederastas que desean alimentar sus nauseabundos archivos de imágenes.

¿Se imaginan que un cracker acceda a todas nuestras conversaciones privadas por WhatsApp? ¿Se imaginan que lea a quién alabamos o criticamos y use esa información para hacernos daño? ¿O que localice en tiempo real dónde estamos? Todo esto es posible si, por ejemplo, dejamos la puerta entreabierta en el acceso a iCloud, si nuestras contraseñas son débiles.

Contraseñas complejas

Afortunadamente buena parte de los sistemas nos advierten cuando un password es vulnerable. Los expertos recomiendan usar contraseñas complejas y si el servicio tiene doble factor de autenticación, activarlo. También aconsejan evitar acceder a los servicios on line a través de aplicaciones, pues muchas de ellas no cifran los datos ni usan protocolos seguros.

Otra regla de oro es cerrar bien las sesiones antes de abandonar el servicio que se esté usando. No llega con irse del navegador. Hay que salir definitivamente de nuestra cuenta de usuario para no dejar vía libre a terceras personas. Recuerden lo de los lobos y los corderos…

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Artículo publicado en el suplemento ExtraVoz de La Voz de Galicia el 7 de septiembre del 2014