Categoría: Educación

Los amos y amas de casa más felices

Educación, Infancia, Mundo real

Los amos y amas de casa más felices

En la misma semana en la que nos planteamos en casa poner una serie de tareas para que nuestros dos hijos (de 9 y casi 11 años) nos ayuden en el día a día, descubro el estupendo proyecto educativo Pequeños Amos de Casa. Ana Sancho, madre de dos hijos, enseña a niños y adolescentes valores como la corresponsabilidad, el respeto, la igualdad de género y el trabajo en equipo a través de las tareas de hogar.

Experiencia real en la que todos ganan

Aparte de los 22 tutoriales colgados por ahora en su canal de YouTube, Ana desarrolla una experiencia real con los niños y adolescentes en el Hostal Acuarela de Burgos, poniendo en práctica lo que ven en los vídeos. Antes de pasar a la acción, cada equipo se encarga de ensuciar las habitaciones del resto. Después de un duro trabajo tienen muy claro lo que les dirán a sus padres cuando lleguen a casa: «Os quiero ayudar». Es un juego colaborativo en el que no hay premios porque todos ganan. Este vídeo habla por sí solo:

Ana Sancho se entusiasma al contármelo:

«La respuesta de los niños es increíble. Se involucran con alegría y se sienten felices de formar parte del “equipo” familiar. Son el motor del hogar, ellos hacen que los padres cambien y permitan que colaboren todos en casa, independientemente de que se haga o no como uno desea, más lento o más rápido… Lo positivo es que se hace y todos participan: papá, mamá e hijos. La idea me surgió observando el día a día. Soy madre de dos niños de 10 y 9 años (Nicolás y Sebastián) y en el terreno de la igualdad veo que no se avanza al mismo ritmo que en otros asuntos de la vida. Nos preocupamos mucho de formar en lo académico a nuestros hijos y a veces olvidamos centrarnos en la importancia de lo cotidiano y en fomentar su lado más humano y resolutivo para la vida. Es sembrar para luego recoger».

Pues claro que el que siembra recoge. Gracias Ana por tu estupenda iniciativa educativa por un mundo mejor. Punto final a un post digno de ser compartido.

«Cuando hoy llegue a casa dos hijos me abrazarán y otros dos no»

Educación, Humor, Infancia

No te pierdas esta tronchante ponencia de Carles Capdevila, padre de 4 hijos y director del diario Ara, sobre la difícil labor de los padres en el día a día. Aunque viene cargado de ironías, lanza muchos mensajes de profundidad y de sentido común. Nos habla de la importancia del sentido del humor en la educación de nuestros hijos, esos locos bajitos que un día, maldito día, dejan de abrazarte:

Vía Arantxa Uranga Mariño

Todo lo que tecleas es público

Educación, Redes sociales

Generación pantallas

Todo lo que tecleas es público. Con este lema remato cada clase sobre blogs que desde el 2012 imparto en colegios públicos y concertados de A Coruña ciudad. Inicialmente era una clase sencilla para explicar a niños de entre 9 y 12 años cómo se escribe un titular y un texto, cómo se inserta una foto y cómo se comenta en un blog. Con el tiempo he decidido acompañar esa clase de unos consejos que siempre me agradecen los profesores. He ido descubriendo que nuestros menores de nativos digitales tienen lo que yo de astronauta y que su estado de ingenuidad hacia Internet es inmenso en la mayoría de los casos. Por eso cada clase práctica la arranco ahora con los ordenadores apagados y abriendo un pequeño debate sobre el uso que hace de Internet esta Generación Pantallas, advirtiéndoles de sus bondades y maldades. Les hago un mini sondeo a mano alzada sobre quién tiene móvil y qué redes sociales manejan. Tras decirles que pueden levantar la mano sin miedo, me llevo la sorpresa de que, a pesar de no tener 14 años, algunos de ellos ya tienen cuentas activas en Facebook, Twitter o Google+ y que donde realmente hacen vida sociovirtual a todas horas es en Instagram y WhatsApp.

Presuntos nativos digitales

Los dejo boquiabiertos cuando les digo que todo lo que teclean en redes sociales se ve inmediatamente en A Coruña, Madrid, Japón o Nueva York. Sencillamente no se lo creen porque nadie les dijo (o no lo grabaron) que esto de Internet es a escala mundial y en tiempo real. Como lo leen: presuntos nativos digitales que no son conscientes de que la Red no tiene fronteras. De boquiabiertos a alucinados cuando les advierto de que con una simple captura de pantalla desde el móvil se puede sacar a la luz cualquier conversación o foto de un grupo privado en WhatsApp o Instagram. O que un vídeo colgado con bromas o vejaciones hacia un compañero de colegio salta de YouTube a cualquier telediario o a la Guardia Civil en cuestión de horas. Usando su lenguaje, flipan en colores cuando les cuento todo esto. Mientras les explico que Internet es una valiosa herramienta para hacer bien las cosas o meter bien la pata a la vista de todos, me suelo encontrar al fondo de la clase con el asentimiento o la sonrisa cómplice del docente de turno, harto de lidiar con esto a diario.

Más responsables con lo que publican

Todo lo que tecleas es público y si estás en un ámbito privado recuerda que puede haber alguien del propio grupo que puede reventar tus confidencias a golpe de pantallazos. Les insisto mucho en que a partir de ahora sean más responsables con los textos, fotos y vídeos que publican, que huyan de contenidos inapropiados y que vayan construyendo una huella digital digna que no les saque los colores cuando en la primera entrevista de trabajo alguien de la empresa teclee su nombre y apellidos en Google.

Debate en V Televisión sobre la revolución 3.0

Comunicación, Educación, Internet, La Huella Digital, Redes sociales

El pasado viernes participé en un debate en V Televisión sobre la revolución 3.0 y sobre cómo Internet está cambiando nuestras vidas. Mis compañeros de mesa fueron Raúl Ordóñez, Antonio Rial y Paco Gallego. Con este vídeo del programa “La Otra Vía”, dirigido y presentado por Antía Díaz, retomo poco a poco la actividad de La Huella Digital tras 6 meses de silencio.

Pincha aquí para verlo

Por favor, déjame hablar

Educación, Mundo real

bocadillos-conversacion-coloresCuántas veces hemos dicho o nos han dicho “por favor, déjame hablar”. El interrumpir a alguien cuando está hablando, el no escuchar, el arremeter constantemente en una conversación con tal de intentar imponer la razón de cada uno es un error colectivo del que pocos se salvan. Es una mala educación muy contagiosa que saca de quicio con frecuencia y suele elevar el tono de lo que debería ser un diálogo tranquilo y ordenado. Lo sufrimos y practicamos casi a diario en nuestro entorno personal, profesional, en las tertulias de radio y televisión, incluso en conversaciones entre gente que no se conoce. La cosa roza el absurdo cuando aparecen en escena los todólogos, los entendidos en todo, cuando se opina sin conocimiento y sin fundamento, cuando se teoriza de oídas, cuando no se argumenta nada, cuando se pontifica o se critica sin tener pajolera idea de lo que se habla. En eso posiblemente los españoles (también los catalanes) somos campeones del mundo. Esto último afortunadamente no es un mal tan extendido como el no escuchar, pero los que lo practican son lo suficiente bocazas como para que nos piten los oídos a todos a todas horas.

Siempre defendí que la seguridad vial debería ser materia obligatoria en la enseñanza secundaria y cada vez tengo más claro que habría que dedicar un apartado especial a la oratoria y el saber estar.

La buena educación

Educación, Infancia

Primera noticia

Más de un 60% de los españoles son contrarios al bofetón ocasional para mantener la disciplina de los hijos, según la encuesta Opiniones y actitudes sobre la familia, un estudio del Ministerio de Asuntos Sociales realizado por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CISVista previa de los cambios). Un 25% está muy o bastante de acuerdo en practicar alguna vez esta medida.

Segunda noticia

El Príncipe Carlos de Inglaterra ha castigado a su hijo Enrique, el que acudió a una fiesta disfrazado de nazi, a limpiar pocilgas y corrales de una granja británica. Bien.

Chuletas y maleducados

Sin llegar al bofetón en la cara, a veces es necesario un buen cachete en el trasero cuando el enano/a de la casa ya no escucha, se niega a todo, se atrinchera en su mundo caprichoso, falta al respeto a sus mayores y expone a grito pelado sus penas existenciales. ¿Quién no recuerda ahora con satisfacción algún coscorrón o un castigo ejemplar en su infancia? Por desgracia florecen demasiados niños de papá and playstation. Muchos chavales andan chuletas y maleducados por culpa de tenerlo todo y permitírseles todo. De vez en cuando hay que bajarles al planeta Tierra para que valoren lo que tienen y no tienen. Así contribuiremos a reducir los niveles de imbecilidad.

Y cuando pienso en lo del príncipe Enrique, no puedo evitar las carcajadas. Una cura de humildad a tiempo anestesia la pijotería e inmadurez interna de cualquiera. Seguro que el principito británico hace buenos amigos en la granja y saca alguna conclusión limpia entre tanta mierda.