Categoría: Cataluña

Ya veremos…

Cataluña, España, Política

Ya veremos…

Al final tanto revuelo para nada. Forcadell renegando de la DUI ante el Supremo y prometiendo que va a ser buena y va a obedecer al profe español en todo lo que le diga. Al otro lado de la clase, los diputados de la Mesa del Parlament asintiendo lo que diga y pida el Supremo, no vaya a ser que se cabree y los encarcele de nuevo. Ya veremos… Tras las rejas, algunos exconsellers sugiriendo ahora que les saquen de allí porque también harán caso al Estado español y su Constitución y la madre que los parió. Ya veremos… En el exterior, en el centro de Europa, el fugado Puigdemont y sus vasallos permanecen incrédulos porque se les ha ido al carajo el plan A, el B y el C de la República Independiente de Cataluña.

Pues ya veremos… y sufriremos. Porque el 22-D, con el resultado de las urnas en la mano, todo puede resurgir e implosionar. Todo puede volver a estallar. Desde el secesionismo más ciego hasta el 155 más fiero. Y a partir de ahí cambiaremos el “ya veremos…” por el manido “oremos”.

Puigdemort

Cataluña, Política, Qué país

Puigdemort

Escribo esto mientras Europa está desconcertada con la desbandada a Bruselas de medio exGovern destituido. Mientras Puigdemont y cinco exconsellers están en paradero desconocido. Mientras no sabemos si este individuo va a comparecer hoy o mañana para explicar si pedirá asilo político a Bélgica o no. Mientras nos informan de que escaparon en varios coches a Marsella y volaron desde allí a Bruselas. Mientras la CUP, Forcadell y la otra mitad del exGovern se sienten engañados por esta fuga ridícula y secreta propia de Mortadelo y Filemón. Mientras España asiste atónita al enésimo capítulo de este irresponsable y mentiroso president que ha engañado, una vez más, a los suyos. Mientras los funcionarios defensores de la “Independent Republic of Catalonia” no saben qué hacer porque no hay Govern, no hay país catalán y no hay nadie que les dé ordenes. Mientras la UE y Moncloa analizan una situación esperpéntica y alocada que ni se le hubiese ocurrido a los guionistas de “Airbag” o de la saga de “Torrente”…

Triste final de un procés que empezó torpe, siguió tramposo y ahora muere fulminado causando sonrojo a los propios independentistas. Me voy quedando sin calificativos para esta huida desesperada del cobarde Puigdemort, un cadáver político que sí o sí acabará entre rejas.

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Bruselas, Caracas y Puigdemort. No me quito las tres palabras de la cabeza…

El día de la irreflexión ante el «simulacro»

Cataluña, España, Política

El día de la irreflexión ante el «simulacro»

En el día de la irreflexión en Cataluña, enlazo con un trabajado post de Jordi Molas, un amigo catalán de tiempos universitarios, en el que argumenta por qué no votará en lo que califica de «simulacro». Pasen y lean:

«Creo firmemente que el fin no justifica los medios. Y si confronto esta creencia, que considero central en mi vida, con los métodos que han utilizado los promotores del 1-O concluyo que han pervertido intencionadamente el verdadero sentido de la política: no han dudado en alterar y manipular contextos históricos, económicos y sociales no para celebrar con garantías el referéndum, sino con el único fin de ganar la votación. Estos son, desde mi punto de vista, los aspectos que hacen que esta convocatoria-movilización, teniendo en origen una motivación legítima, se haya convertido en un relato lleno de falsedades y…

[+] El 1-O y la conciencia individual

Nacionalegoísmo

Cataluña, España, Política

Nacionalegoísmo

No hay muchas vueltas que darle. Lo que sucede en Cataluña es fruto de un inmenso egoísmo. La RAE define el egoísmo como «inmoderado y excesivo amor a sí mismo, que hace atender desmedidamente al propio interés, sin cuidarse del de los demás». Si sumamos al ego (el yo) el término nación, surge un neologismo que lo resume todo: el nacionalegoísmo. Todo gira alrededor del yo catalán, del ego patrio, sin pararse a pensar que vivimos en un mundo globalizado, sin apenas fronteras y que recluirse en el terruño es un claro paso atrás. El domingo 1 de octubre centenares de miles de catalanes saldrán a la calle para intentar votar en un referendo ilegal, rechazado por la comunidad internacional, sin detenerse ni un momento a pensar en los pros y contras de semejante decisión colectiva. El resto de catalanes (millones) se quedarán callados en casa, tal y como han hecho en los últimos años, con ese miedo en el cuerpo a traicionar a la tribu secesionista capitaneada ahora por la CUP. Un egoísmo nacional que buena parte del resto de España no entendemos y compartimos porque apostamos por mantener el todo, por seguir remando juntos como país para volver a lograr objetivos tan ejemplares como lo fue en su día Barcelona 92. Pero no hay forma. Una parte de la sociedad catalana sigue callada, silenciada y anulada. La otra –la radical, institucional y ruidosa– acelera a fondo para constituirse en república bananera en medio de Europa, sin rumbo, sin línea de flotación y con las bodegas llenas de oportunistas y vacías de un proyecto sólido de futuro. Ellos quieren cortar amarras. Ellos sabrán. Cuando las corten, que algún día lo harán, ya no habrá cuerdas de rescate ni ganas de buscarlas.

Cataluñazo

Cataluña, España, Política

Cataluñazo

Pido disculpas de antemano al que se pueda sentir herido por el título de este post, pero no encuentro mejor palabra para definir las peores 48 horas que ha vivido el Parlamento catalán en nuestra reciente democracia. Lo del jueves y el viernes pasados ha sido toda una lección de lo que no se debe hacer en una cámara parlamentaria. Por un lado estaban los miembros de la oposición, ninguneados y pisoteados en todo momento por la presidenta Carme Forcadell que, una vez más, se olvidó de que su cargo es, y debe ser, neutral. Siempre. Por otro lado, estaban los miembros del Govern de Puigdemont y sus socios, que han pisado a fondo el acelerador de la desconexión de España sin importarles ni el reglamento, ni las normas democráticas ni la decencia política.

Discurso memorable y demoledor

En medio de todos, el discurso memorable y demoledor de Joan Coscubiela, portavoz de Catalunya Sí que es Pot, exlíder de Comisiones Obreras en Cataluña y partidario de un referendo de autodeterminación legal y con garantías. Un independentista que puso los puntos sobre las íes y dio un zarpazo a los que van de demócratas y realmente no lo son. Arrancó su discurso advirtiendo de que “estamos viviendo una situación francamente dramática en términos democráticos”…

Aquí, un resumen de sus mejores frases y el discurso íntegro:

“Estoy aquí porque mis padres me enseñaron a luchar por mis derechos. No quiero que mi hijo Daniel viva en un país donde la mayoría pueda tapar los derechos de los que no piensan como ella […] No se dan cuenta de la gravedad de lo que están haciendo aquí: es muy grave, es cogerle el gusto a la antidemocracia y al autoritarismo y a pisar los derechos de los parlamentarios […] Estoy dispuesto a partirme la cara para que ustedes voten sobre la independencia de Cataluña, pero no si pisan los derechos de los diputados”

La locura por celebrar como sea el referendo independentista ilegal del 1 de octubre ha sacado de sus casillas a la Generalitat, que sigue desoyendo lo que dice el Gobierno, el Tribunal Constitucional y la Fiscalía General del Estado. Mientras escribo esto, leo que el Govern insta a los catalanes a que impriman ellos mismos en sus casas las papeletas… Esto, y tantas cosas, demuestra que el estado democrático en Cataluña ha pasado al estado del delirio.

Ningun mártir en la Diada

Rajoy, apoyado sin fisuras por el PSOE y Ciudadanos, está siendo inteligente manejando los tiempos del desafío catalán. No quiere que haya mártires de cara a la Diada que se celebra este lunes 11 de septiembre. Rajoy habló claro tras el último Consejo de Ministros extraordinario al advertirles que “no sigan por ese camino, no liquiden sus propias instituciones”, en clara referencia al artículo 155, el que anularía la propia Autonomía de Cataluña. Un último paso que no quiere dar porque podría arrastrar nefastas consecuencias. El otro inteligente de este culebrón está justo al lado de Puigdemont. En mi opinión el gran zorro del desafío catalán es Oriol Junqueras, presidente de Esquerra Republicana de Catalunya y vicepresidente de la Generalitat. Agazapado y callado, espera que Puigdemont se convierta pronto en cadáver político. Al president, secuestrado por la radicalidad de la CUP, como mucho le quedan tres semanas de “gloria” política, algo que casi todos sospechamos menos su coro de seguidores.

Catalanes estupefactos

Lo siento por muchos catalanes demócratas que esta semana se habrán quedado estupefactos con lo vivido y sufrido en el Parlament. Independientemente de estar a favor o no de la independencia de España –cada uno es libre de pensar lo que quiera– lo que es inadmisible es que un grupo de políticos mediocres falten al respeto a las normas democráticas, al protocolo parlamentario y a los millones de votantes que representan. En sólo 48 horas el movimiento independentista catalán ha perdido muchos puntos y muchos simpatizantes. La Diada del lunes así lo demostrará. Sus excesos y chulerías desprestigian de un plumazo su larguísimo y tortuoso camino hacia la desconexión con España. Su gran error: hacerlo a las bravas. Su gran contradicción: exigir democracia golpeando la democracia.

El suicidio asistido de la Cataluña oficial

Cataluña, España, Policrispación

Arranca el suicidio asistido de la Cataluña oficial. Será a cámara rápida, como gusta hacer las cosas a los que no se paran a pensarlas un poquito. El Parlamento catalán celebrará hoy la votación de la moción independentista para comenzar esa absurda “desconexión” de España. Será de forma unilateral, desoyendo lo que dijeron las urnas catalanas y saltándose a la torera todas las advertencias políticas, legislativas y judiciales, tanto de España como de la Unión Europea. La Cataluña sorda no ha escuchado ni un minuto a la otra Cataluña, la que tarde pió, y se lanza al vacío del independentismo como si fuese la gran panacea rompiendo con toda legalidad nacional e internacional.

Onbliguismo paranoide

Será un suicidio asistido por una parte de los partidos e instituciones catalanas, con la Generalitat al frente, que han formado una piña antitodo bajo ese falso lema del “España nos roba” que tan bien le ha funcionado al farsante de Artur Mas, ese político con sonrisa profidén y ombliguismo paranoide. En los próximos días asistiremos a una escalada de tensión entre Barcelona y Madrid que posiblemente degenere en manifestaciones violentas en la Ciudad Condal cuando Moncloa ponga en marcha su advertida maquinaria antisecesionista. Ojo a esto.

Lavado de cerebro colectivo

Lo realmente preocupante es que estamos ante el principio de un complejo problema alimentado por un lavado de cerebro colectivo que ha contaminado a varias generaciones que sólo ven problemas puertas afuera. La misma Cataluña que ha callado ante el escandalazo del 3%, que ignora los problemas cotidianos que ha generado el desgobierno de Mas, que mira para otro lado ante el robo a manos llenas del clan Pujol. Esa misma Cataluña promete y sueña con un paraíso desconectado de España y de Europa sin dejar de chupar todas las tetas de España y Europa.

No lo conseguirán y lo saben. Pero su arrogancia y su halo de solemnidad y superioridad les impide reconocerlo. En unos días dejarán de tener la sartén por el mango, les apagarán todos los fogones y, a pesar de intentar ser mártires de su causa secesionista, se pondrá fin a ese cocinar a las bravas una república catalana independiente que rechazó en las urnas la mayoría.

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La Voz de Galicia :: El Parlament aprueba la moción independentista con los votos de Junts pel Sí y CUP

La Voz de Galicia :: El Gobierno aprueba el recurso contra la declaración secesionista catalana

La Voz de Galicia :: El Constitucional suspende por unanimidad la resolución independentista

Entre traiciones a la tribu y delirios

Cataluña, España, Policrispación

IMG_7386.PNGAndreu Dalmau (Efe)

En estos días en los que unos luchan por su terruño, otros por la foto, otros por su poltrona y los menos por no agitar a las masas, me acuerdo de una entrevista que le hice hace 7 años a Albert Boadella en La Voz de Galicia. En ella nos hablaba de antiespañolismo, traiciones a la tribu, delirios, amenazas y muerte civil… No ha caducado ni una sola palabra. Copio y pego:

Albert Boadella (Barcelona, 1943) dice que se va «artísticamente» de Cataluña porque no aguanta más. El director de la compañía Els Joglars y Premio Espasa de Ensayo 2007 por su libro Adiós Cataluña. Crónica de amor y de guerra armó un revuelo cuando en su último acto público convocó a la prensa en un barco frente a Barcelona para decir adiós a su tierra natal.

-¿Por qué ese autoexilio?
-Porque Cataluña ha tomado en las dos últimas décadas una deriva que me resulta poco estimulante. Se ha instalado un antiespañolismo muy profundo. La palabra españolista se ha convertido en un auténtico insulto. Creo que ese territorio está empequeñecido porque hay unas miras muy limitadas, muy endogámicas. La poca gente que le hemos hecho frente a esos delirios nacionalistas hemos sido acusados de traición a la tribu. Por lo tanto degradados, insultados y, en cierta medida, colocados en un espacio de muerte civil.

-¿Algunos creen que sus últimas intervenciones son «payasadas» propias de Els Joglars?
-Creo que mi trabajo es el de un artista. Guste o no guste.

-Según usted, la idea de integrar los países catalanes es un auténtico delirio.
-Sí. Es un delirio tan absurdo como si en estos momentos dijéramos que vamos a hacer una unión, yo qué sé, con los griegos porque se parece nuestra cultura. El hecho de tener una misma lengua no significa en absoluto que tengamos que cerrar un país forzosamente.

-¿Realmente ha recibido amenazas de muerte?
-Como tantas personas públicas he recibido amenazas y presiones. Desgraciadamente hay enfermos de los nervios que construyen amenazas para amargarle la vida a uno.

-Circula por Internet un vídeo en el que ridiculiza a los medios de comunicación usándolos como papel higiénico…
-Ojo, solo los catalanes. Concretamente me refiero a dos periódicos que son la punta de lanza del catalanismo. Creo que los medios de comunicación han tenido un enorme protagonismo en la deriva nacionalista de Cataluña porque han instigado estos sentimentalismos tribales que ahora nos invaden.

-¿Cree que Galicia y otras regiones menos favorecidas sufren las consecuencias de los favoritismos hacia Cataluña?
-Más que favoritismo se trata de coacción electoral. Los ciudadanos son los que tienen los derechos, no los territorios. Tiene que haber un equilibrio y tratar de conseguir que las zonas más desfavorecidas, como Galicia, se vayan igualando a las zonas más ricas.

-¿El nacionalismo en Cataluña ha alcanzado su techo electoral o todo lo contrario?
-No, no, de techo electoral nada. La cosa irá a más y con una tendencia a la radicalización. El problema es que ante esto en Cataluña no hay reacción, sólo silencio.

 

La bala del 3%

Cataluña, Corrupción

Bala

Lo que comenzó siendo un pleno monográfico sobre los socavones del barrio barcelonés del Carmel, acabó en una refriega política de lamentables consecuencias. El presidente Pasqual Maragall lanzó el jueves un dardo envenenado contra CiU acusándole de llevarse un 3% de comisiones en la adjudicación de obras públicas. Toda una carga de profundidad. Alguien ha decidido encender el ventilador sin saber que la mierda puede salpicar a cualquiera. De entrada, la Fiscalía de Cataluña anunció que investigará si el anterior Gobierno pasó el cepillo a los constructores. Además, CiU presentará una querella por calumnias. Fuerte crisis política por lanzar lo que el conseller Nadal definió como un «rumor latente».

Los ciudadanos votan a los políticos para que solucionen los problemas, no para que se restrieguen sus errores y rencores cuando agarran un micrófono. Se esperaba del Gobierno de la Generalitat un compromiso firme para atajar la tragedia del Carmel. Pero nada de nada. En el Parlament sólo silbaron balas y volaron demasiados trapos sucios. La tragedia ha pasado a un segundo plano por culpa de hablar de la archiconocida mordida sin morderse la lengua.

«Sólo hay una regla para todos los políticos del mundo: no digas en el poder lo que decías en la oposición» (John Galsworthy).