Archivo: Nov 2014

Inmensa torpeza de Pablo Iglesias

Periodismo, Podemos, Política

«Que existan medios privados ataca la libertad de expresión»

En mi opinión, no se puede ser más torpe al decir esto. Una pasada de frenada que ni él mismo se cree porque se le viene encima. El mismo Pablo Iglesias que se ha dado a conocer en los medios privados (especialmente La Sexta) dispara tranquilamente contra ellos manifestando un desconocimiento profundo del sector periodístico. Ignora que donde hay más casos flagrantes de ausencia de libertad de expresión es precisamente en los medios públicos, controlados a su antojo por los gobiernos de turno (sean del partido que sean). Y también ignora que en España hay medios privados independientes que no pertenecen a megagrupos de comunicación. Aquí está el vídeo con el momento exacto en el que el líder de Podemos suelta una frase de la que (supongo) ahora se arrepiente.

Estas declaraciones las hizo hace un año Pablo Iglesias en una entrevista que le hizo Galiza Ano Cero. Las descubrí anoche en la incisiva entrevista de Ana Pastor a Pablo Iglesias en La Sexta. Un baño de realidad en donde quedó claro que Podemos necesita urgentemente una dosis de coherencia, pasar de las palabras a los hechos y concretar un programa para que sepamos de qué van realmente.

Adiós Medium: vuelvo al blog

Blogosfera, Comunicación, Internet, Redes sociales

Adiós Medium: vuelvo al blog

Lo que escribí en las últimas semanas en Medium fue un buen experimento. Una nueva y agradable experiencia digital. Muy interesante y fructificante. Por su estética, su tipografía y su apuesta por que la gente escriba y se despreocupe de otras cosas. Fantástico. Pero vuelvo al blog. Por varias razones:

  • Aquí se etiquetan los post publicados. Allí no.
  • Aquí hay comentarios. Allí no.
  • Aquí se pueden incrustar vídeos o música. Allí no.
  • Aquí se puede redactar un post desde el móvil (como en este caso). Allí aún no.
  • Aquí todo está ordenado y archivado. Allí, de aquella manera.
  • Aquí un buscador interno. Allí no.

Estas carencias son extrapolables a las redes sociales. Desde la alocada (y necesaria) inmediatez de Twitter o los extraños altibajos de Google+ pasando por ese sempiterno Facebook en el que nada se archiva y todo viaja a la velocidad de la luz, pero hacia abajo, hacia un timeline cargado de olvidos bajo un algoritmo caprichoso que enseña lo publicado cuando le apetece.

Por eso me quedo aquí en el blog. En mi ordenada casa digital, en la que nada falta y que en menos de dos meses cumplirá 10 años. Motivos suficientes. ¿Y Medium? Como hasta ahora: como válvula de escape muy personal.

Harto, muy harto

Mundo real, Reflexionando

Harto, muy harto

[ Post en construcción ]

 

Harto del toma y daca de las dos Españas. De los fanatismos. De los nacionalismos-egoísmos. De que perdamos soberanamente el tiempo discutiendo sobre soberanías y terruños. Harto del agotador y tú mas. Del rencor reinante. De toneladas de hipocresía. Harto de la corrupción. De las puertas giratorias y las que se cierran. De los trepas y lameculos. De esos “gestores” que nos llevaron a esto y siguen ahí. Harto de los caraduras. De los que se chulean de tomarnos el pelo. De los que comulgan a las 12 y prevarican a las 13. Harto de lo políticamente correcto. Del postureo. De “lo que se lleva”. De tener paciencia. Harto de tanta bazofia en televisión. De los todólogos. De los expertos en nada. Harto, muy harto, de la idiotización de los medios y la sociedad. De que no busquemos calidad. De que valga absolutamente todo. Harto del ruido informativo. Del periodismo teledirigido por gobiernos. De la crítica feroz a los periodistas sin distinción. De que no se valore el inmenso papel del periodismo como contrapoder. Harto de que se generalice. De que se meta a todos en el mismo saco. De que hablemos más de contenedores que de contenidos. De que el miedo sea el mensaje y el peaje.

Harto de la calle amargada, arrasada, ninguneada. De que unos pocos pisoteen al resto. De que seamos subcampeones de Europa de paro

 

Harto de los comentarios ofensivos en la Red. De los trolls. De los avatares falsos. De los que agitan sin calibrar. De los que rajan para provocar. Harto de medir y callar. Harto de los que callan y no se mojan. De los que bajan su cabeza y su dignidad. Harto de la calle amargada, arrasada, ninguneada. De que unos pocos pisoteen al resto. De que seamos subcampeones de Europa de paro. Harto de las escandalosas cifras de pederastia y de los sinvergüenzas que no predican con el ejemplo. Harto de la pobreza y el esclavismo infantil. De los que aleccionan con la infancia y no quieren alboroto infantil en casa. De los hipócritas que defienden en teoría a la familia y huyen de ella en la práctica. Harto, muy harto, de tantos chiringuitos financieros e institucionales. De tanto chupóptero. De que se malgasten infinidad de millones por minuto. Harto de que se diga una cosa y se haga la contraria. De que se prometa en falso. De que se mienta descaradamente. De que se dejen las cosas pasar. Harto de que los delitos prescriban. De que haya Justicia VIP y fiscalías amigas. De que la separación de poderes sea un bluf.

Harto, muy harto, del deporte nacional: la envidia. De que la mediocridad impere y desespere. De que se jalee al chorizo y se ignore al honrado

 

Harto, muy harto, del deporte nacional: la envidia. De que la mediocridad impere y desespere. De que se jalee al chorizo y se ignore al honrado. Harto de la Generación Tapón. De que nuestros jóvenes tengan que emigrar para poder comer. De que exportemos con desprecio a nuestros científicos. De que la generación más preparada sea la peor pagada. Harto de Españistán y sus secuaces. De la Desunión Europea. De que Alemania sólo saque tijera y se olvide del pegamento. Harto de que la banca rescatada nos prometa crédito y éste brille por su ausencia. Harto de tanta tarjeta B infinita y sonrisa ultrablanca. De tanto jeta encorbatado. De que España sea el país del mundo con más coches oficiales. Harto, muy harto, de que en las tertulias no se escuche ni se deje hablar. De que se griten ideas en vez de exponerlas. De que se critique por criticar. Harto, muy harto, de las homilías electorales dominicales. De las megacampañas electorales de 9 meses. De la videocraciaque todo lo exagera. De los congresos para adorar al amado líder. De losdebates electorales precocinados y encorsetados.

Harto de que los mercados se aprovechen de las miserias colectivas. De que se machaque a instituciones que se dejan la piel por los más necesitados

 

Harto, muy harto, de que los carburantes no sincronicen su precio con el petróleo. De que las petroleras nos roben en cada operación salida. De que los mercados se aprovechen de las miserias colectivas y ningún gobierno les frene. Harto de que se machaque a instituciones y oenegés que se dejan la piel por los más necesitados. De que se cuestione su financiación y su labor social. De que se “arregle” y cuestione el mundo desde el teclado y casi nadie mueva el culo. Harto de que se haya manchado el premio Nobel de la Paz concediéndoselo a farsantes y vendemotos como Obama. De que la OTAN y la UE sean expertos mundiales en mirar para otro lado cuando el fuego es “amigo”. De que los multimillonarios mercados armamentísticos y farmacéuticos muevan guerras, enfermedades y vacunas a su antojo.

 

Harto de que no hayamos aprendido absolutamente nada de esta crisis. De que sigamos teniendo una Administración tan inmensa como ineficaz

 

Harto, muy harto, del baboseo fiscal y social con el fútbol. De que se le permita casi todo a esa panda de millonarios. Harto del fanatismo y la violencia extrema en donde sólo debería haber deporte y ejemplaridad. Harto de que se asfixie a pymes y emprendedores con impuestos e impagos de la propia Administración. De que el IVA o el céntimo sanitario sean los atracos a mano alzada del siglo XXI. Harto de que no hayamos aprendido absolutamente nada de esta crisis. De que sigamos teniendo una Administración tan inmensa como ineficaz. De que no se hayan suprimido o adelgazado instituciones-desguace como el Senado, las Diputaciones y las Delegaciones de Gobierno. De que cada comunidad autónoma vaya por libre en sistemas informáticos y no pueda haber cruce de datos. De que la descentralización haya supuesto la desconexión más absurda posible. De que pierdas una mañana para hacer una gestión saltando de ventanilla en ventanilla y con cara de imbécil. Harto, muy harto…

Continuará