Archivo: Jul 2010

Second Rendez-Vous | Jean Michel Jarre

España

Este sábado por la noche –después del trabajo y con 17 días de vacaciones por delante– me acercaré a la siempre impresionante plaza del Obradoiro en Santiago de Compostela para intentar ver parte del espectáculo gratuito del Tour 2010 de Jean Michel Jarre, ese monstruo de la música electrónica. Ante semejante escenario del casco histórico compostelano y su catedral –ambos Patrimonio de la Humanidad desde 1985– el concierto promete:

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Un sueño imposible

España

Hoy tuve un sueño imposible y utópico. Aunque se me tache de demagogo y oportunista os lo cuento. Soñé que todos los detractores del maltrato animal montaban otra campaña similar a la de los toros. Una campaña contra el maltrato humano, especialmente contra la salvajada y la carnicería inhumana que está detrás de los millones de abortos practicados cada año en todo el mundo. Fue un sueño. Bonito y relajante, pero un sueño. Un chispazo momentáneo en el cerebro. Desperté y volví a la gran hipocresía reinante. Esa que sólo ve lo que quiere ver. Esa que chilla y se alborota cuando no hay argumentos. Esa que siempre mira para otro lado y espeta la disculpa de la excepción para justificar tanta contradicción. Lo escribo y le pongo musica con fundamento. Con todas las consecuencias.

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Cataluña prohíbe las corridas de toros

España


La prohibición será a partir el 1 de enero del 2012 al refrendarse en el Parlamento catalán (68 votos a favor, 55 en contra y nueve abstenciones) una Iniciativa Popular avalada por 180.000 ciudadanos.

¿Qué te parece que se prohíban los toros en Cataluña?online survey


Siguiendo con el argumento del maltrato animal, lo coherente sería suprimir cuanto antes los Correbous de muchas fiestas populares de Cataluña (toros que acaban en el agua, portando antorchas en los cuernos o encerrados entre una multitud que se esconde tras unos barrotes), que por ahora se libran de la prohibición.

El estado de malestar

España

No me refiero a la cansina policrispación parlamentaria que por desgracia, sigue in crescendo. Casi al mismo ritmo que la mediocridad política. Pero no me refiero a eso. No. Esta vez me fijo en la creciente crispación en los medios, en los semáforos, en la cola del súper, en las plazas, en el trabajo, en la calle en general y en las casas en particular. Debe ser la crisis, la tensión laboral, el calor aplastante o el exceso de materialismo e individualismo que nosotros solitos nos guisamos y comemos. O todo a la vez, quién sabe. Pero es evidente que cada vez más gente anda aislada en sus prisas a ninguna parte y, en general, mal encarada, acartonada, comprimida. Cuando te paras a conversar con conocidos muchos de golpe sueltan/soltamos una retahíla de quejas y problemas de tres al cuarto que se cargan de cuajo ese concepto utópico del estado de bienestar. Aunque estamos en el Primer Mundo, con comodidades y servicios nunca vistos, se percibe que cada vez hay más gente descontenta, más criticona con todo y con todos, absolutamente vacía de sonrisas y rosas blancas.

Basta con salir a la calle y ver que nuestras aceleraciones son proporcionales al uso descontrolado que le damos a las tarjetas de crédito. Basta con sentarse en un banco para ver lo espídicos y alocados que tantas veces vamos. Basta con navegar un poco en Internet y respirar el mal rollo que se ha instalado en ciertas informaciones y comentarios (ay los comentarios…) tan cargados de mala leche. Estado de malestar en estado puro. Quizá sea la antesala de que algún importante cambio socioeconómico se está cociendo a fuego lento. Ojalá sea para bien. Porque si seguimos así iremos como los cangrejos: de culo.

88 diputados ¿blogueros?

España

«Un total de 88 diputados del Congreso, la cuarta parte de los 350 que conforman el arco parlamentario, poseen ya una bitácora personal en Internet o utilizan las redes sociales para plasmar sus opiniones, siendo el Grupo Socialista, con 47, el que mayor número de blogueros aporta. En el último año se han sumado a esta moda 15 nuevos parlamentarios. Entre los diputados con espacio personal en la red se encuentran dos ministros, el de Fomento, José Blanco, y el de Asuntos Exteriores y Cooperación, Miguel Ángel Moratinos, así como el propio presidente del Congreso, José Bono, quien principalmente utiliza la web de la Cámara Baja para informar de su agenda semanal. A través de esa misma página se puede acceder también a los artículos o comentarios que el resto de diputados vuelcan en sus blogs o en redes sociales como Twitter, entre los que se encuentran portavoces de las distintas fuerzas parlamentarias, entre ellos Soraya Sáenz de Santamaría (PP), Josep Antoni Duran i Lleida (CiU), Josu Erkoreka (PNV), Joan Ridao (ERC), Gaspar Llamazares (IU), Joan Herrera (ICV) y Rosa Díez (UPyD)»…

[+] Europa Press

Una cosa muy vistosa es decir que eres diputado, te sientas en el Congreso a darle al botoncito y además tienes un blog. Mola. Otra menos frecuente y mucho más sacrificada y comprometida es darle a más teclas y actualizar esa bitácora con relativa frecuencia (al menos una vez por semana) y ser un poco consecuente con lo que escribes. Supongo que los que lo hagan muy a menudo serán la excepción entre esos 88 diputados ¿blogueros? Urge un estudio sobre esto.

Actualización
Voy a comprobar los blogs de los políticos que cita la agencia Europa Press:

Vamos, que hay de todo. Diputados blogueros y blogs… sin diputados.

Contra la resignación

España

Escribe Santiago Rey Fernández-Latorre:

«Despojados de toda confianza en los políticos, muchos españoles viven hoy amargas horas, presas de una difícil situación que ni han creado ni se merecen. Por todas partes aumenta la desafección colectiva, al tiempo que sube cada día el número de ciudadanos que sufren de manera real y directa en sus propias casas y en sus propias cuentas los efectos de una grave situación económica de la que no son causantes, aunque se vean obligados a pagar la factura.

No es ya solo ineptitud lo que puede reprocharse a los responsables -unos y otros- de haber vuelto del revés el futuro del pueblo español, sino también vicios imperdonables, como la deslealtad que se oculta en el continuo enmascaramiento de la angustiosa situación real, o la bajeza que practican cada día a la vista de todos, cuando dan prioridad a sus intereses partidistas -embriagados en las luchas de poder- y desatienden el deber de cooperación al que están obligados.

Son estos tres defectos -ineptitud, deslealtad con los ciudadanos y bajeza partidista- los que han generado la brecha más enorme que se recuerda en democracia entre el poder y la población civil. La desconfianza es tan grande que difícilmente se podrá reparar si la sociedad se resigna. Por eso es hora de llamar a las cosas por su nombre y exigir responsabilidades a quienes, en su locura, nos han conducido hasta aquí.

El descrédito internacional que hoy abruma a España tiene, desde luego, responsables. Son aquellos que hace solo siete meses, cuando iba a comenzar la presidencia de turno de la Unión Europea, pretendían engañarnos hablándonos de deslumbrantes conjunciones planetarias, pese a saber que la propia supervivencia económica del país estaba en peligro. El elevado déficit público y la multimillonaria deuda con terceros nos colocaban cerca de la bancarrota colectiva, pero desde los Gobiernos proseguía el despilfarro y se seguía denostando como antipatriotas a los que advertíamos del abismo.

A pie de calle, la situación era y es todavía más dramática, con el pulso económico prácticamente detenido. Tocada ya la bárbara cifra de cuatro millones de desempleados, el país camina inexorablemente hacia un aumento más preocupante del paro; la economía productiva se desangra día a día con recortes, quiebras y suspensiones de pagos; empresas antes bien sólidas entran en pérdidas por la drástica retracción del consumo, y en todas las ciudades millares de pequeños negocios echan el cierre hasta dejar desolados barrios enteros.

Mientras todo esto sucede a la vista de la España real, la llamada España oficial se esfuerza en negarlo y en vender una imagen ilusoria de país rico, hecho para codearse con los grandes del mundo. Tuvieron que surgir advertencias desde primeras instancias internacionales para que, en menos de veinticuatro horas, el Gobierno diese un vuelco de 180 grados a su discurso. Y así lo hemos visto pasar del funambulismo irresponsable a inútiles palos de ciego»…

[+] La Voz de Galicia