Bendita lógica aplastante

Educación, Infancia, Redes sociales

Bendita lógica aplastante

Profesor versus niño de 7 años. Pregunta cerrada para el adulto, abierta para el niño. Los dos tienen razón, pero la forma de pensar del renacuajo tumba a la del docente. Bendita lógica aplastante de los más pequeños, que tienen la virtud de ver y pensar limpio, sin imposiciones ni ataduras. El profe sentencia que el ejercicio de matemáticas está mal, pero la sociedad ya le ha puesto un 10 de los grandes al niño gracias a este tuit de su padre, que ya roza los 100.000 retuits en apenas dos días.

Muchas gracias a las redes sociales bien usadas –sin ruido, ni agresividad, ni todólogos– porque nos brindan joyas como esta.

El día de la irreflexión ante el «simulacro»

Cataluña, España, Política

El día de la irreflexión ante el «simulacro»

En el día de la irreflexión en Cataluña, enlazo con un trabajado post de Jordi Molas, un amigo catalán de tiempos universitarios, en el que argumenta por qué no votará en lo que califica de «simulacro». Pasen y lean:

«Creo firmemente que el fin no justifica los medios. Y si confronto esta creencia, que considero central en mi vida, con los métodos que han utilizado los promotores del 1-O concluyo que han pervertido intencionadamente el verdadero sentido de la política: no han dudado en alterar y manipular contextos históricos, económicos y sociales no para celebrar con garantías el referéndum, sino con el único fin de ganar la votación. Estos son, desde mi punto de vista, los aspectos que hacen que esta convocatoria-movilización, teniendo en origen una motivación legítima, se haya convertido en un relato lleno de falsedades y…

[+] El 1-O y la conciencia individual

Nacionalegoísmo

Cataluña, España, Política

Nacionalegoísmo

No hay muchas vueltas que darle. Lo que sucede en Cataluña es fruto de un inmenso egoísmo. La RAE define el egoísmo como «inmoderado y excesivo amor a sí mismo, que hace atender desmedidamente al propio interés, sin cuidarse del de los demás». Si sustituimos el ego (el yo) por nación, surge un neologismo que lo resume todo: el nacionalegoísmo. Todo gira alrededor del yo catalán, del ego patrio, sin pararse a pensar que vivimos en un mundo globalizado, sin apenas fronteras y que recluirse en el terruño es un claro paso atrás. Este domingo 1 de octubre centenares de miles de catalanes saldrán a la calle para intentar votar en un referendo ilegal, rechazado por la comunidad internacional, sin detenerse ni un momento a pensar en los pros y contras de semejante decisión colectiva. El resto de catalanes (millones) se quedarán callados en casa, tal y como han hecho en los últimos años, con ese miedo en el cuerpo a traicionar a la tribu secesionista capitaneada ahora por la CUP. Un egoísmo nacional que buena parte del resto de España no entendemos y compartimos porque apostamos por mantener el todo, por seguir remando juntos como país para volver a lograr objetivos tan ejemplares como lo fue en su día Barcelona 92. Pero no hay forma. Una parte de la sociedad catalana sigue callada, silenciada y anulada. La otra –la radical, institucional y ruidosa– acelera a fondo para constituirse en república bananera en medio de Europa, sin rumbo, sin línea de flotación y con las bodegas llenas de oportunistas y vacías de un proyecto sólido de futuro. Ellos quieren cortar amarras. Ellos sabrán. Cuando las corten, que algún día lo harán, ya no habrá cuerdas de rescate ni ganas de buscarlas.

Cataluñazo

Cataluña, España, Política

Cataluñazo

Pido disculpas de antemano al que se pueda sentir herido por el título de este post, pero no encuentro mejor palabra para definir las peores 48 horas que ha vivido el Parlamento catalán en nuestra reciente democracia. Lo del jueves y el viernes pasados ha sido toda una lección de lo que no se debe hacer en una cámara parlamentaria. Por un lado estaban los miembros de la oposición, ninguneados y pisoteados en todo momento por la presidenta Carme Forcadell que, una vez más, se olvidó de que su cargo es, y debe ser, neutral. Siempre. Por otro lado, estaban los miembros del Govern de Puigdemont y sus socios, que han pisado a fondo el acelerador de la desconexión de España sin importarles ni el reglamento, ni las normas democráticas ni la decencia política.

Discurso memorable y demoledor

En medio de todos, el discurso memorable y demoledor de Joan Coscubiela, portavoz de Catalunya Sí que es Pot, exlíder de Comisiones Obreras en Cataluña y partidario de un referendo de autodeterminación legal y con garantías. Un independentista que puso los puntos sobre las íes y dio un zarpazo a los que van de demócratas y realmente no lo son. Arrancó su discurso advirtiendo de que “estamos viviendo una situación francamente dramática en términos democráticos”…

Aquí, un resumen de sus mejores frases y el discurso íntegro:

“Estoy aquí porque mis padres me enseñaron a luchar por mis derechos. No quiero que mi hijo Daniel viva en un país donde la mayoría pueda tapar los derechos de los que no piensan como ella […] No se dan cuenta de la gravedad de lo que están haciendo aquí: es muy grave, es cogerle el gusto a la antidemocracia y al autoritarismo y a pisar los derechos de los parlamentarios […] Estoy dispuesto a partirme la cara para que ustedes voten sobre la independencia de Cataluña, pero no si pisan los derechos de los diputados”

La locura por celebrar como sea el referendo independentista ilegal del 1 de octubre ha sacado de sus casillas a la Generalitat, que sigue desoyendo lo que dice el Gobierno, el Tribunal Constitucional y la Fiscalía General del Estado. Mientras escribo esto, leo que el Govern insta a los catalanes a que impriman ellos mismos en sus casas las papeletas… Esto, y tantas cosas, demuestra que el estado democrático en Cataluña ha pasado al estado del delirio.

Ningun mártir en la Diada

Rajoy, apoyado sin fisuras por el PSOE y Ciudadanos, está siendo inteligente manejando los tiempos del desafío catalán. No quiere que haya mártires de cara a la Diada que se celebra este lunes 11 de septiembre. Rajoy habló claro tras el último Consejo de Ministros extraordinario al advertirles que “no sigan por ese camino, no liquiden sus propias instituciones”, en clara referencia al artículo 155, el que anularía la propia Autonomía de Cataluña. Un último paso que no quiere dar porque podría arrastrar nefastas consecuencias. El otro inteligente de este culebrón está justo al lado de Puigdemont. En mi opinión el gran zorro del desafío catalán es Oriol Junqueras, presidente de Esquerra Republicana de Catalunya y vicepresidente de la Generalitat. Agazapado y callado, espera que Puigdemont se convierta pronto en cadáver político. Al president, secuestrado por la radicalidad de la CUP, como mucho le quedan tres semanas de “gloria” política, algo que casi todos sospechamos menos su coro de seguidores.

Catalanes estupefactos

Lo siento por muchos catalanes demócratas que esta semana se habrán quedado estupefactos con lo vivido y sufrido en el Parlament. Independientemente de estar a favor o no de la independencia de España –cada uno es libre de pensar lo que quiera– lo que es inadmisible es que un grupo de políticos mediocres falten al respeto a las normas democráticas, al protocolo parlamentario y a los millones de votantes que representan. En sólo 48 horas el movimiento independentista catalán ha perdido muchos puntos y muchos simpatizantes. La Diada del lunes así lo demostrará. Sus excesos y chulerías desprestigian de un plumazo su larguísimo y tortuoso camino hacia la desconexión con España. Su gran error: hacerlo a las bravas. Su gran contradicción: exigir democracia golpeando la democracia.

Los imbéciles de Internet

Internet, Redes sociales

Los imbéciles de Internet

Lo que antes pasaba con los blogs, ahora sucede de forma exagerada en Facebook, Twitter, WhatsApp, Instagram y demás plataformas para compartir contenidos. Me refiero a esos impresentables que despotrican contra todo y todos, que muestran sistemáticamente actitudes negativas u hostiles ante cualquier asunto, odiadores que revientan posts, fotos o vídeos con comentarios duros que hacen mucho daño. Los entendidos los diferencian entre trolls (que atacan por atacar sin sentir realmente lo que dicen) y haters (que atacan duro y realmente se creen sus exabruptos). Yo huyo de anglicismos (ya está bien) y los defino como los imbéciles de Internet. Anoche ví un vídeo de un youtuber español que hace un gran trabajo probando coches en el que estallaba contra los que le atacan constantemente en los comentarios haga lo que haga o diga lo que diga. El vídeo, que desafortunadamente lo ha retirado, no tenía desperdicio porque era la pieza más sincera que había hecho hasta ahora. Su estallido emocional demuestra que no estamos ante algo pasajero o anecdótico. Vivimos un cáncer en la Red que desanima a muchos creadores de contenidos, que se dejan la piel a cambio de nada o de muy poco. De hecho ese vídeo ha motivado este post, que ya tardaba en escribirlo.

Si vienes a atacar y a insultar, vete de aquí

El imbécil puro y duro es alguien poco inteligente o que se comporta con poca inteligencia. Y de imbéciles con avatares falsos la Red está llena. A esa gente que ataca permanentemente le digo… No sigas cuentas, páginas o medios que no te gustan. No seas masoca. Si vienes a criticar con argumentos, bienvenido. Si vienes a atacar y a insultar, vete de aquí. Lárgate ya. Una pena no poder enlazar con ese vídeo porque resumía muchas cosas que vivo a diario desde hace muchos años, con toneladas de paciencia y muchas mordeduras de lengua. Siempre recomendaré no entrar al trapo a estos odiadores digitales, de hecho nunca lo hago, porque su deseo es contestar atacando con más dureza. Reventar conversaciones estupendas con gente normal que da la cara y discrepa educadamente. Que les den a los imbéciles de Internet. Ya sé que sólo merecen nuestro silencio, pero qué a gusto me quedo hoy mandándolos a la mierda.

Sí, a la mierda.

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LHD :: No a los perfiles falsos

 

Las redes, un «gallinero» necesario

Medios, Periodismo, Redes sociales

Las redes, un «gallinero» necesario

Atropello masivo en Barcelona a plena luz del día. Pánico, gritos y sangre. En segundos empiezan a hervir las redes sociales con imágenes y vídeos espeluznantes sobre un atentado yihadista que enmudece Las Ramblas. Una vez más, Twitter, WhatsApp y Facebook protagonizan los primeros flashes informativos en tiempo real. Los testigos de la infamia del Daesh recurren a sus smartphones para contarnos lo que ven y escuchan. Ciudadanos anónimos convertidos en unidades móviles que comparten el horror terrorista. Comienza la bola de nieve, en este caso de fuego, de la información compartida a la velocidad de la luz. Tuits veraces a pie de calle que compiten con datos no contrastados en un estado de confusión absoluta. Entran rápido en escena los medios informativos, lidiando con la inmediatez, las contradicciones y los vergonzantes bulos. Llegan para poner orden y concierto donde hay histeria digital, ausencia de información oficial y batallones de tuiteros que juegan a ser periodistas. Algunos aportan información crucial, otros ensucian las redes con falsos datos, vídeos o imágenes. El resto, lo leen todo.

Más rigor que nunca

Tras el avance informativo y el apurón inicial, es momento de enfriar la cabeza y beber solo de fuentes oficiales. De pausar tanto acelerón informativo y aparcar esa obsesión de ser los primeros en contarlo todo. Estamos ante un atentado bestial, no ante una pelea de gatitos, y la gente exige con razón más rigor que nunca. En esos momentos de alta tensión informativa resurgen como setas los tuiteros expertos en comunicación y breaking news que aleccionan a profesionales sin haber sudado nunca la gota gorda en una redacción. Ni caso. Hasta los grandes críticos de las redes sociales recurren a ellas cuando aparecen noticias tan impactantes y rompedoras. Esos que las tachan de «gallinero», chapotean luego a escondidas en ellas para leer noticias de última hora, sean aportadas por medios serios o gallináceas anónimas que pasaban por allí.

Sobrevivir a tanta “infoxicación”

Sin duda, las redes son un «gallinero» necesario. Son herramientas digitales que no tienen la culpa de que una pequeña (y ruidosa) parte de los humanos que las manejan sean auténticos irresponsables. El truco para sobrevivir a tanta infoxicación es seguir cuentas de medios, periodistas, organismos e instituciones que aporten contenidos contrastados. Huir de los perfiles con avatares falsos. No compartir contenidos alarmistas o morbosos. Esperar a que los medios hagan balances y análisis de lo que sucede. No reenviar imágenes duras y bulos que aterrizan en nuestro WhatsApp.

Informar, aunque duela

El periodismo está para informar de forma veraz y proporcional sobre lo que sucede, no para ocultar lo que duele e incomoda. El terrorismo refleja la parte brutal de la realidad y las imágenes de Barcelona claro que dolieron. Lo mismo que las fotos en Haití, Alepo o Lesbos que ganaron Premios Pulitzer. O aquellas que enseñaron al mundo el horror del holocausto nazi en Auschwitz o Dachau.

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Artículo publicado hoy en el Suplemento RED de La Voz de GaliciaIlustración: Edgardo Carosía

Lo que nos faltaba: «turismofobia»

Inclasificable

Lo que nos faltaba: «turismofobia»

La última moda de ciertos antisistemas y anticapitalistas es arrear duro contra el turismo. Sin argumentos, sin norte alguno, disparan en el pie de cada economía local sin importarles que en el sector turístico trabajan cientos de miles de españoles (y catalanes y vascos). Esas acciones violentas reflejan que ciertos partidos políticos se están especializando en el no por el no, adoptando una actitud impositora y dictatorial que se les volverá en contra cuando haya que respaldarles en las urnas. Si ya nos pesaba demasiado la penosa imagen internacional que damos con tanta corrupción y cachondeo generalizado, ahora vienen estos iluminados lanzando acciones cavernarias desde los países catalanes y vascos. Por ahora. Afortunadamente sus machadas y pataletas ya causan estupefacción entre sus propios votantes. Entre tanta locura, tanto rebotado, hay esperanza.

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