Los caminos del vino son inescrutables
Miércoles, noviembre 26th, 2008
Tengo una amiga que afirma fumarse un cigarrillo antes y otro después de cada encuentro amatorio. Es más, cuando las cosas van mal, dice que se echa otro pitillo durante.
Dejando a un lado los problemas de mi amiga con el tabaco, su actitud vital y esta fotografÃa me inducen a una sana reflexión sobre el proceso creativo. Me pregunto; ¿en qué momento?, ¿cuándo decide un ser humano canalizar de este modo el Chillida que lleva dentro?, ¿bajo los efectos de que lÃquido afrutado se toman estas determinaciones?
Ya me estoy imaginando la escena: 4 de la mañana/El de la taberna con ganas de cerrar/Los Baco y Dionisio de turno insisten: «outra cunquiña»/Llaman a la puerta/Se escucha el inconfundible acento de parienta cabreada/Cunde el pánico. “¿E agora qué facemos con tanto tonel baleiro?”/ «Xa está. DicÃmoslle que estábamos librando as pipas para facer unha escultura cos aros». Y claro, una vez que lo dices . . .
Suerte que habló primero el herrero. De lo contrario aún estarÃan ahora empalmando madera para reconstruir la Armada Invencible.
La foto de Carlos Rueda está tomada en el camino de Seara a Lucenza (O Courel)