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Entradas para la categoría ‘Estados Unidos’

El «Obamamovil» y el «Touricar»

miércoles, enero 21st, 2009

Después de que ayer asumiese como comandante en jefe del mayor ejército del mundo, Barack Obama se va a mover en una limusina estadounidense fabricada por la marca estadounidense Cadillac y equipada con neumáticos de la fima Goodyear, originaria del estado estadounidense de Connecticut. El vehículo, diseñado bajo la atenta mirada de los servicios de seguridad de Estados Unidos está preparado para resistir ataques con balas, granadas e incluso misiles. Cuenta con un moderno equipo de comunicaciones, permanentemente conectado con el Pentágono y alberga bolsas de sangre del propio presidente estadounidense, convenientemente refrigeradas, por si necesitase una transfusión urgente. Y claro, seguró que estais pensando que le costó un buen puñado de dólares estadounideses. Pues no sé. Vamos a intentar averiguarlo con una sencilla regla de tres:

Si el S8 alemán del presidente Touriño, fabricado en Alemania, por la marca alema Audi, del grupo alemán Volkswagen, costó 480.000 euros, a pagar a escote entre los 2.783.100 empadronados -eses sí, gallegos-. Y si la población de Estados Unidos era de 305.529.237, el día de Año Nuevo. ¿Cuánto debería haber costado el «Obamamovil» para que saliera más o menos a precio con el «Touricar»? Si 2.783.100 es a 480.000 como 305.529.237 es a X, los estadounidenses tuvieron que pagar 52.694.489 euros. ¿Qué caro no, para venir sin neverita para el licor café y con esas llantas tan feas?

Pues parece que no, según leo por ahí en la red que le ha salido por unos 330.000 euros. Será porque los cristales blindados, sólo tienen 13 centímetros de grosor, nada que ver con la dureza de las caras de nuestros políticos.

Good Bye Bush (II): Siembra cordones y recogerás zapatazos

lunes, diciembre 29th, 2008

Las repercusiones del zapatazo que el periodista iraquí Muntazer Al Zaidi lanzó contra el presidente estadounidense George W. Bush resultan ya imposibles de seguir por la web. El fenómeno ha alcanzado tales dimensiones que las entradas relacionadas superan ampliamente los varios millones, dos semanas depués. Un millonario saudí ofreció 10 millones por el calzado, Chávez se rio de los sucedido y le dedicó una canción, en Facebook le salieron cientos de fans en cuestión de segundos, surgió un videojuego para probar la puntería de los internautas, aparecieron versiones en las que el lanzador si acierta, explicaciones técnicas para decidir que tipo de zapato sería el más adecuado y así un largo etcétera. Pero la red, o más bien Youtube que actúa como una especie de memoria colectiva, también recoge los mejores momentos del alevín Bush: su facilidad para la dicción, la capacidad para emular a Fred Astaire, un obnubilante dominio de las vocales, esa gracia natural y una gran capacidad para rodearse de otros intrépidos bromistas. Ahora que cada uno decida por si mismo. Yo vuelvo ahora. Tengo que bajar un momento a la zapatería.

Goodbye Bush (I): Besos y Medallas

martes, diciembre 16th, 2008

       

                                                                                                                                                                                                      

Estas dos imágenes las unen muchas cosas. En ambos casos se trata de visitas de Estado, los escenarios se corresponden con dos países invadidos, el invitado es el presidente de Estados Unidos y los anfitriones las más altas autoridades de dos naciones desangradas a medias por el imperialismo petrolero y la barbarie terrorista. Pero hay algo que las separa, un factor que las divide hasta el infinito. Es esa diferencia que existe entre la dignidad de los pueblos y la mezquindad de una élites medradas a base de engullir -sin sazonar- los cadáveres de sus hermanos.

Muntazer al Zaidi es un criminal que ha atentado contra el Estado, lo que le ha costado -hasta el momento- un brazo, dos costillas y, con toda probabilidad, el obstracismo de los estomágos agradecidos de unas élites cobijados en la falda de el enemigo. A él no le estará esperando un puesto en el gabinete de comunicación presidencial cuando salga de la cárcel, si alguna vez lo consigue, pero lo aguardará el pueblo que puso en ese par de zapatos toda su rabia. Ellos ya lo consideran un héroe y han salido a la calle a manifestarlo.

Hamid Karzai es el presidente de un país, o del territorio que en algún momento aspiró a serlo. Vive en una realidad palaciega y mantiene encuentros regulares con mandatarios internacionales. Se codea con las altas esferas porque está especializado en tragar los sapos que los amos del mundo le sirven en bandeja. Maneja el descontrol de un narcoestado que le otorga pingues beneficios y se las da de líder tribal. Pero la que debiera ser su gente, esa que ha olvidado, no aplaude la colocación de medallas al invasor. Su pueblo, la historia y puede que hasta Dios, le recordarán como un simple traidor.

Las personas sólo deciden en parte sus actos pero los actos definen del todo a las personas.