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Lunes 6 de Agosto.

Sábado, Agosto 18th, 2012

Estas líneas que ahora escribo, forman parte de una entrada muy especial para mí.

Esta vez no pretendo hablaros vagamente de la nueva vuelta al cuentakilómetros de Naranjito …

… ni de mis dos días recorriendo ferry tras ferry y playa tras playa los Outer Banx de Carolina del Norte.

Tampoco pretendo hablaros sobre mi paso por la magestuosa y entretenida ciudad-estado de Washington DC,

…ni tan siquiera sobre mi solitaria pero emotiva llegada al estado de New York y a la isla de Manhattan en concreto.

No.

Esta vez no.

Esta vez, estas líneas, esta triste entrada, la voy a utilizar para daros la explicación que os merecéis y que tanto he tardado en daros.

Aunque me cueste, aunque lo sienta en el alma, aunque tarde un par de minutos en pulsar cada una de las letras que mancharán esta carta, he de deciros que hace un par de días Naranjito partió del puerto de Nueva York  rumbo a Espana. Rumbo a Galicia. Rumbo a Vigo y rumbo a casa.

No es fácil para mi ni pronunciar ni escribir estas palabras. Pero después de cuatro anhos en la carretera y sintiendo lo que siento hoy por hoy. Es lo que  debo hacer. Es mi obligación.

La vuelta a casa es ya una realidad. El próximo paso de esta historia que  hasta el día de hoy, estaba aún abierta. Sin un final cercano.

Y no estoy triste. No. O mejor dicho, no solo estoy triste. También estoy muy contento. Contento de haber hecho lo que siempre he querido. Contento de haberle dado “lavueltalmundo” y de sonreir para contarlo.

Soy feliz por que siento que después de viajar por más de 60 países durante cuatro anhos a bordo de mi viejo y fiel Naranjito, voy a volver a casa con los mios por ser esto lo que más me apetece. Lo que más deseo y quiero.

Al tomar esta decisión debo pensar únicamente en mi. Tan solo en mí. En nadie más. Y eso es lo que estoy intentando hacer. Por difícil que sea.

Por otro lado, también es mi obligación confirmar que esto no es un punto y final sino otro corto y aliviador punto y a parte. Otro capítulo de esta historia a la que, podéis creerme,  le queda mucho que gritar. Mucho que aprender. Mucho que compartir. África y Mongolia serán los próximos retos!

De hecho, cuando escogí para este “malescritodiario” el nombre de “El Viaje de mi Vida”, no me referí en ningún momento a un viaje en concreto por espectacular que este fuese, si no, por lo contrario, al hermoso viaje de estar vivo.

Entiendo que la vida es el viaje único al que todos a nuestra manera nos enfrentamos desde el minuto uno. Un libro con todas sus páginas en blanco que, con nuestros pasos, con nuestras huellas, con nuestro estilo, debemos ir rellenando con letras, formas, trazos y colores a nuestra elección.

Es mi vida y es mi viaje! y así lo grito a los cuatro vientos. Vientos a los que por cierto, agradezco de corazón el terrible esfuerzo realizado para que todos vuestros abrazos y buenas (y malas) palabras, todas vuestras caricias y vuestros buenos deseos me llegasen en pequenhas dosis cada tres días y cuatro noches. Como os he dicho en numerosas ocasiones, vosotros los lectores, habéis sido el mejor companhero de viaje que pude haber tenido.

No es increíble la relación que hemos llegado a tener pese a mi poca constancia a la hora de escribir?

A tan solo unos cuantos os pongo cara. A otros en cambio, de tanto leeros, os imagino. A muchos ya, a estas alturas, os considero buenos amigos. A todos os doy las gracias.

Gracias sobre todo por haber creido en este suenho que empezó siendo solo mío y que ahora es ya de muchos. Por haberme escrito en tantos y tantos malos momentos para  convencerme de que lo que estaba intentando, aunque incluso a mí en esos momentos me pareciese una locura, era lo correcto. Por valorar lo valorable y por criticar lo criticable. Por renhirme cuando lo merecía y por preguntar dudas cuando estas se presentaban. Por comentar y hacer que el contador, gracias al boca a boca, llegase a recibir en un solo días más de 6000 visitas oficiales.

Bueno, en realidad, no sé si quiera que es lo que quiero escribir, por lo que lo voy a dejar hasta que las palabras lleguen solas. Quizás esten viajando junto a Naranjito, atravesando el Océano dentro de ese contenedor metálico tan oscuro y frio. Haciéndole companhía.

Prometo escribiros muy pronto palabras cargadas de sentimientos. Que esta entrada cumpla el objetivo inicial. Que sirva tan solo para informaros de cómo están las cosas en estos momentos y nada más. Seguro que desde Espanha, mirando todo esto desde otra perspectiva, puedo expresarme mejor y aunque sea tan solo un poco, haceros sentir lo que yo siento.

Triste pero contento,

Jorge sin Naranjito.